Perguntam-me não raras vezes:
- "Qual o livro de José Saramago que mais gostaste de ler?"
A resposta que pode ser dada a cada momento:
- "Impossível de dizer... não sei responder, não seria justo para com outros (livros) não nomeados. Mas uma coisa sempre soube. Uma obra de Saramago, enquanto "pseudo ser vivo" ou com "gente dentro" tem que me raptar, prender-me, não me deixar sair de dentro das suas páginas. Fazer de mim um refém, e só me libertar no final da leitura... mesmo ao chegar à última página. Aí, o "Eu" leitor que se mantém refém, liberta-se da "gente que a obra transporta dentro" e segue o seu caminho.
Mas segue um caminho que se faz caminhando, conjuntamente com mais uma família"

Rui Santos

segunda-feira, 21 de março de 2016

Conferência "Relevé de Terre ou Les yeux bleus de l'Espoir" sobre a obra "Levantado do Chão" - com Maria Leiria e Graciete Besse - Université Paris Sorbonne

Conferência sobre a obra "Levantado do Chão"

"Conférence "Relevé de Terre ou Les yeux bleus de l'Espoir"
Lundi 21 mars 2016 à 18h

Par Maria Leiria (Fundação José Saramago)
Organisée par Graciete Besse (Université Paris Sorbonne)."

Publicado aqui,

Maria Leiria e Graciete Besse em plena conferência

Capas das edições da obra "Levantado do Chão"

Edição francesa "Relevé de terre" 
Editions du Seuil - traduzida por "Geneviève Leibrich" (09/2012)


"Un día en el ‘cole’ con Saramago" no Colégio Aljarafe em Mairena Del Aljarafe (Sevilla) - Março de 2004

A reportagem pode ser recuperada e consultada, aqui
em http://www.colegioaljarafe.es/jose-saramago/

Colegio Aljarafe S.C.A.Ctra - Mairena Del Aljarafe (Sevilla)

Publicado em "Cuadernos de Pedagogía" (n.º 333 / Março de 2004)

Un día en el ‘cole’ con Saramago

"El Colegio Aljarafe lleva el debate del “No a la guerra” más allá. El centenario de Gandhi, Irak, judíos y palestinos… fueron temas trabajados al igual que en otros muchos centros educativos. Pero lo peculiar de este centro sevillano es el haber podido contar con la presencia del premio Nobel de literatura José Saramago, conocido por su posición en defensa de la paz e implicación con los desfavorecidos. Saramago quedó realmente impresionado con el trabajo que habían hecho los chavales para preparar su visita."

Antonio Feria (pedagogo de la Junta de Andalicía) y Colectivo Colegio Aljarafe. Sobre un texto elaborado por Manuel Fernández Alonso y Blanca de Pablos Candón

“Una mañana nuestra profesora entró en clase y nos comunicó que nos iba a visitar un gran escritor llamado José Saramago. Cuando me enteré, no me ilusioné y me quedé confuso, mientras me decía a mí mismo: ¿Quién será este señor que nos va a visitar? Supongo que será importante porque, si no, Domi no nos habría dicho nada. Nos pusimos a hacer un trabajo sobre su vida, obra, opiniones… y fuimos conociéndolo. Hablamos de sus opiniones sobre Israel, Chiapas, la burocracia… Me impresioné porque un escritor tan bueno, tan humano, que ha ganado el premio Nobel de Literatura, venga a este colegio, con lo grande que es el mundo” (Extracto de una carta colectiva de 4º de Primaria)


Un clavel rojo en la mano de cada niño y niña del colegio, y la música del “Grandola, Vila morena”, sirven para recibirlo y emocionarlo. Saramago cambiaba besos por aplausos, y los más pequeños, desde la Puerta de los Cipreses, le regalaban dibujos sobre su obra “La flor más grande del mundo”. Él, asombrado, se los enseñaba a su esposa, la española Pilar del Río, “mira, mira esto”, y ella le acariciaba cariñosamente la mano, dándole fuerzas para evitar lo que José Saramago luego reconocería ante el joven auditorio: “No puedo arriesgarme a dar el triste espectáculo de que veáis a un señor mayor llorando”.

La llegada del Nobel al Colegio Aljarafe de la localidad sevillana de Mairena del Aljarafe es el magnífico colofón al trabajo del alumnado del centro. Desde Infantil hasta Bachillerato, conocieron la obra y al personaje, y seleccionaron las preguntas que le iban a realizar cuando lo tuvieran delante. Dibujos, ilustraciones de sus obras, retratos de Saramago por los pequeños. Relatos y ensayos sobre sus escritos e incluso la continuación de los mismos aportándoles un destino, así como debates sobre su pensamiento e ideas realizados por los mayores. Todo el centro se volcó en preparar esta importante visita.

¿Qué se le puede regalar, decir, preguntar… a Saramago?
Ya desde el año pasado teníamos la ilusión de un encuentro con José Saramago aprovechando alguno de los viajes que él realiza a Sevilla. Sabíamos que en nuestro Colegio podría encontrarse con un Proyecto abierto, expresivo, libre, sensible a los acontecimientos sociales, “un lugar en el que se cree en el futuro”, utilizando sus palabras. Teníamos la ilusión de que viera lo que somos, de que nos contagiara de sus valores. Así que al comienzo del curso, planificamos como un objetivo del Centro invitarlo; el proyecto era ambicioso y bastante posible, pero no seguro del todo.

Aun con esta incertidumbre, el equipo directivo decidió arriesgarse a poner en marcha un Proyecto que culminaría en un encuentro pero que también, si finalmente se malograba, nos enriquecería con el acercamiento a la persona de Saramago trabajando su obra.

Así, reunimos a los distintos equipos de coordinación y el punto de partida fue: ¿Qué se le puede regalar, decir, preguntar a Saramago?. Encontramos el motivo inmediatamente: serían nuestros niños los que después de conocer a Saramago le regalarían sus preguntas, dudas… Ése sería nuestro homenaje.

Desde el ETCP, a los ciclos y con el Departamento de Lengua implicado se fue decidiendo qué trabajaría cada uno de los equipos. Se había discutido la idea de realizar un periódico mural que aglutinara la expresión plástica y literaria del colegio; el primer número sería dedicado a Saramago. En éste se integrará una muestra de cada uno de los ciclos (podrá ser plástica o escrita), de los padres y de los profesores. El encargado de coordinar dicho trabajo será el propio Departamento de Lengua.

El claustro del Colegio Aljarafe cuando se pone en marcha es arrasador,  si creemos en algo, nos movilizamos con eficacia y convertimos la improvisación en creatividad, somos capaces de integrar emociones, sentimientos, esfuerzos y terminar emocionando a un Nobel. Todo un colegio desde Infantil de 3 años hasta Bachillerato trabajará en un proyecto común.


¿Seremos capaces de ilusionar a nuestro alumnado con Saramago?
Sí, vamos a ser capaces. Para lo que es fundamental que el profesorado implicado tenga la posibilidad de poder crear libremente y ponga toda su imaginación y entusiasmo al servicio de esta idea. Las reuniones se suceden, van saliendo proyectos, muchos más incluso de los que podemos poner en práctica y ese entusiasmo es contagiado a los alumnos, que a su vez, en un efecto dialéctico lo devuelven  a sus profesores, admirados de la fantasía y creatividad que muestran en sus dibujos, textos… no es difícil imaginar que los padres se vean también implicados en sus casas cuando sus hijos les hacen preguntas, les piden datos, les leen, les obligan a pensar sobre un escritor portugués, vecino nuestro, que además reside en Lanzarote y al que muchos habrán leído y otros, quizá lo hagan por primera vez para estar a la altura del entusiasmo de su hijo.

También es justo decir que en todo esto nos damos cuenta de que muchas personas externas al colegio, pero ligadas a él por simpatía con el Proyecto Pedagógico y con su propia historia, ponen su esfuerzo y recursos generosamente al servicio de la dirección para que el proyecto sea un éxito. En todo esto no podemos dejar de mencionar a Pilar del Río, no sólo como compañera de Saramago, sino como persona convencida de que Saramago y los niños tienen una vinculación especial, contribuyendo así a aumentar el entusiasmo  de todos.

El colectivo no escatima esfuerzo, todos los sectores se implican, tanto dentro como fuera del Colegio, se abren los contactos con Pilar del Río, y por supuesto, no se limitan esfuerzos para que la visita de Saramago sea inolvidable.


¿Tendremos tiempo suficiente para realizar tantas actividades?
Sin duda es un reto y siempre crea angustia porque no se pueden desatender tampoco otras tareas. La solución la encontramos fundiendo el Proyecto de Saramago en las programaciones y en las actividades pedagógicas que se realizan en el aula a lo largo de todo un curso escolar fecundando así el día a día, aprovechando cada momento, cada área, cada actividad. No queríamos que fuera algo añadido al trabajo pedagógico externamente, sino que corriera a la vez.

En Infantil y Primaria se trabajó el personaje y su obra. Los más pequeños escucharon “La Isla desconocida” y “La flor más grande del mundo”. Ejercicios de comprensión, vocabulario, dibujos… En las asambleas de Infantil se comenta su biografía. En Primaria, “descubrieron” al Nobel y elaboraron cartas para Saramago preguntándole por su vida, su obra, sus aficiones…. Los mensajes de paz, justicia e igualdad centraban todo el trabajo.

En el Primer Ciclo de Primaria se leyó, comentó e ilustró el libro “La flor más grande del mundo” y salen tan motivados que se ponen a escribir un cuento a Saramago, para que ‘él aprenda a escribir cuentos para niños’. El Segundo Ciclo acepta la oferta del propio autor y rescriben la historia, para lo cual se dividió el libro por capítulos, analizando los elementos de cada uno; ejercitando vocabulario (hay que buscar expresiones bonitas, porque a José le gustan mucho las palabras) se escribe cada capítulo partiendo del resumen inicial, pudiendo ampliar, modificar… los elementos que rodean el eje central. Se realizaba de forma espaciada, un capítulo por semana, buscando puntos de unión y desarrollo.

Tercer Ciclo de Primaria trabajó de forma interdisciplinar, utilizando el trabajo en equipos para dar formato de cómic a los relatos. Tras presentar los proyectos, con el guión, planificación, distribución de las viñetas… cada miembro del equipo realiza sus funciones según preferencias y habilidades.

Para los distintos niveles de Secundaria, al Departamento de Lengua le surgen dudas  acerca de cómo presentar la obra del escritor en aulas donde los estudiantes de secundaria manifiestan con frecuencia su apatía ante el texto literario. Se decide partir de una base común: la sensibilización  que en ese momento están viviendo nuestros alumnos por la guerra contra Irak. Aprovechamos que los alumnos de 1º de secundaria presentan sus trabajos sobre el conflicto bélico, trabajo organizado por el Departamento de Sociales, en los distintos cursos, para que  recopilen información en la prensa sobre las  manifestaciones que el Nobel hace casi a diario en los periódicos. Este es el punto de partida, los alumnos traen recortes de periódicos que leemos y comentamos, se dan cuenta, antes de conocer nada sobre su obra, que es un escritor comprometido.

Proponemos como lectura para toda secundaria “El cuento de la isla desconocida”. La primera obra que leen de este autor tiene plena aceptación: les parece muy original, e incluso descifran las metáforas ocultas en la narración, llegando a descubrir su poesía. Tras la lectura, inician las actividades de expresión escrita. El resultado ha sido muy positivo, ya que algunos han conseguido mimetizar de una forma inconsciente el estilo, las estructuras sintácticas, el vocabulario e incluso las peculiaridades ortográficas. El proceso es muy interesante, ya que escriben el final antes de conocer el verdadero. Muchos de ellos, en su mayoría niñas, llegan a la conclusión de que la isla desconocida es un símbolo que representa al amor, pero en algunas vertientes un amor imposible, en otras, aflorando ahí la adolescencia, un amor sensual.

A raíz de esta lectura, los alumnos de tercero reflexionan sobre el destino, tema fundamental en la obra de Saramago, escriben sobre él y hacen un debate sobre si el destino está escrito o se hace día a día. Los de segundo, aprovechando que están estudiando el lenguaje periodístico, hacen por grupos distintos reportajes, ilustraciones, y un grupo elabora una entrevista al escritor. En primero se leen e ilustran relatos. Y en cuarto se realizan trabajos en grupos, abarcando distintos aspectos de la vida y la obra del autor, hacen un comentario crítico sobre el cuento de la isla desconocida, referencias sobre sus novelas más destacadas y ahondan en el tema del  compromiso político y social en su obra.

Lógicamente los alumnos de Bachillerato tienen más elementos de juicio que los pequeños y pueden valorar también con más criterios los aspectos formales o técnicos de las novelas del autor portugués, los temas de fondo que constituyen el objeto de sus reflexiones e incluso solidarizarse con las causas defendidas por él.

A pesar de lo condicionado que está el bachillerato por una programación esclava del examen de selectividad, y reducida actualmente la Literatura a un apéndice meramente academicista, los alumnos de este nivel se ilusionan con la posibilidad de tener un encuentro con un escritor que ellos ya conocen, del que saben que ha recibido el premio Nobel y que despierta en ellos una simpatía previa, sin tener muy claro en ocasiones el porqué. Los tutores les aportan datos de la biografía de Saramago, de sus actuaciones solidarias con los desfavorecidos de la historia, les leen el discurso de Estocolmo y poco a poco esa simpatía espontánea se convierte en verdadero interés por su obra que leen ahora con mayor provecho: se discute en clase sobre derechos humanos, sobre las democracias actuales, sobre el tercer mundo, sobre ricos y pobres, pero también sobre el amor, la incomunicación entre los seres humanos, sobre el laberinto de la soledad, sobre los seres insignificantes que pasan desapercibidos, sobre la identidad…y es que están leyendo a José Saramago, que es de lo que se trata: El hombre duplicado, Todos los nombres, El Evangelio según Jesucristo, Ensayo sobre la ceguera, El cuento de la isla desconocida, Las maletas del viajero…son algunas de las novelas que leen.


¿Se cumplirán las expectativas? ¿Lo defraudaremos?
Poner ante 1.300 niños a un escritor que habla con dificultad el español, que es una persona mayor, que habla de cosas serias… ¿funcionará?. Nosotros hacemos lo que creemos que va a ser determinante: que los niños conozcan a Saramago, lo lean, que se sientan protagonistas, que el acto sea suyo, en primer plano, creándoles la responsabilidad y el respeto que esto conlleva. El resto, nuestras dudas, por tanto las disipará la espontaneidad de los niños y la sabiduría de José.

“La felicidad no es siempre la alegría, ni la emoción, ni incluso la lágrima. Quiero decir que muy pocas veces en mi vida, mi larga vida, he tenido una emoción tan fuerte como la que vosotros me habéis provocado. Los mayores deberíamos ir por la vida llevando de la mano al niño que hemos sido”. Estas palabras inician una relación entre el autor y su auditorio, que va tornando en un ejercicio dialéctico de comunicación amable, íntima, entre Saramago y las niñas y niños del Aljarafe sevillano.

Preguntas y respuestas, lecturas de cuentos y comentarios, un texto en portugués y mucha emoción. La visita de Saramago es productiva, el trabajo previo realizado tiene sus frutos y el auditorio se transforma en protagonista del acto:

“¿Porqué no sabes escribir libros para niños?”, increpan los más pequeños. “La verdad es que yo no sé por qué no sé escribir libros para niños, se necesita una sensibilidad que yo no tengo. La escuela a mí no me ha enseñado a escribir cuentos para niños. Yo aprendí a escribir en el pueblo, en el hogar, con la vieja haciendo la comida. Mi abuelo me contaba cuentos. Es la mejor herencia que tengo. Sigo siendo nieto, él ya ha muerto, pero yo sigo siendo su nieto”

Este sentimiento explica las palabras de bienvenida de Blanca de Pablos, codirectora del colegio: “Un hombre que dice deber lo mejor de cuanto sabe a su abuelo, que no sabía leer ni escribir. La grandeza de José Saramago, entre otras muchas virtudes, y entre ellas la de ser uno de los mejores escritores del mundo, es su generosidad, tal vez a eso se refiera cuando asegura haber aprendido tanto del abuelo que hablaba con los árboles. La generosidad que le ha llevado a los rincones donde hay una voz sin voz que necesita su voz, desde Ramalá a Chiapas, desde el Alentejo a Mairena del Aljarafe, a esta comunidad escolar, a este colegio.”

Otro chiquillo le pregunta por los autores que le han influido y Saramago le comenta que “todo influye en todo, unos escritores en otros, los padres en los hijos e incluso los hijos en los padres. Es imposible haber leído a Cervantes y que no te quede nada de él.”

Uno tras otro, niños y niñas, adolescentes y mayores, van cuestionando la realidad en la que viven: “¿Por qué no se ha resuelto la guerra entre Palestina e Israel?”. Plantean interrogantes literarios: “¿Cuál de tus libros te gusta más y cuál menos?”. Leen narraciones elaboradas por ellos mismos que consiguen arrancar del Nobel un “muy bien, muy bien. Dos historias tan distintas pero igual de bien estructuradas. Muy bien la literatura en la escuela”. Ahondan en la persona: “¿Por qué vives en Lanzarote?”. Leen textos en portugués que consiguen aflorar una sonrisa en los labios de José, “no es del todo correcto, pero vale la intención, lo has leído muy bien”.

Finalmente le consiguen arrancar, entre el regocijo infantil y juvenil generalizado, la frase que más caló en el auditorio: “El mundo es una mierda, pero los niños del Colegio Aljarafe van a empezar una nueva era de dignidad y lucha por la vida.”

“Ya sé que usted piensa que la literatura no es un compromiso, que no sirve para transformar la sociedad, que en las manos de un autor no se encuentra el futuro de la humanidad, sin embargo, déjenos que le admiremos por los libros que escribe y que le queramos un poco por el coraje y la decencia con los que usted está contribuyendo a mejorar a los seres humanos. En los tiempos en los que vivimos, personas como usted son necesarias.” (Palabras de despedida del Presidente de la Sociedad Cooperativa Colegio Aljarafe, Manuel Fernández)


¿Qué opinan de este día profesorado, alumnado y Saramago?
Estamos bastante satisfechos con el resultado de estas actividades, que han ayudado a presentar en las aulas a un autor “aparentemente difícil” ante un alumnado que ha demostrado tener sensibilidad para apreciarlo y entenderlo. Con estos trabajos hemos conseguido entusiasmar a los chicos y chicas hasta el punto que el premio Nobel de Literatura, José Saramago, ya les resulta entrañable y familiar. Quizás el truco está en que ha sido la primera vez que han profundizado en un autor vivo y que, para colmo, han podido conocer. Nosotros, los profesores, hemos tenido la oportunidad de enseñar la literatura de otra forma, también nos hemos entusiasmado.

El miércoles nos llamaron para sentarnos y esperar a José Saramago… (relata Fernando, de los pequeños de Primaria)…Y sonó una música, y… ahí está Saramago. Salieron niños de muchos cursos. José habló mucho de la paz, habló del cole y muchas cosas más, y ganó un Nobel”. Su amigo Jesús, que lo vio por la tele porque estaba enfermo, decía que le gustó la decoración de su colegio, lleno de flores. Y también Sergio estaba impresionado y nervioso, pero cuando “leí la carta escrita por la clase para José Saramago no me dio vergüenza leerla, e incluso me gustó”

La opinión de Saramago queda, para siempre, recogida en el libro de firmas del colegio: “No tengo palabras para expresar los sentimientos que ha hecho nacer en mí este día. La emoción a veces no tiene nada más que el silencio. El día que he vivido aquí con mi amiga, con Pilar, quedará para siempre en mis más felices recuerdos. Gracias, muchas gracias.”


Vanguardia y tradición de la Renovación Pedagógica en el Colegio Aljarafe

Decir en una breve síntesis lo que es el Colegio Aljarafe, nos llevaría a recorrer todo el esfuerzo de grupos de enseñantes por renovar la Escuela. Hace ya más de 30 años que algunos hombres y mujeres se pusieron manos a la obra, dispuestos a ser el alma de una Escuela en la que el niño pudiera desplegar libremente “las alas del espíritu” de que hablaba Giner de los Ríos.

Queremos una Escuela abierta a la Vida en todas sus manifestaciones. Una Escuela que se deje interpelar por la realidad que le rodea. Escuela activa, que supere la enseñanza pasiva y acrítica, sustituyendo la competitividad espontánea o inducida socialmente, por la colaboración y el enriquecimiento mutuos.

Una Escuela para la Libertad donde los protagonistas sean todos los miembros de la Comunidad Escolar. Escuela que eduque en el respeto a la libertad de los demás y en el autocontrol consciente y responsable. Escuela libre ella misma, donde el ambiente se caracterice por la espontaneidad. la colaboración y la alegría, y donde todos tengan la posibilidad real de conocer, opinar y decidir.

Una Escuela que eduque para y por la Responsabilidad. La formación de personas activas y diferenciadas con el reconocimiento de la riqueza del pluralismo supone la aceptación de una convivencia donde la libertad de cada persona limita con los intereses de la colectividad.

Hemos intentado llevar a la práctica todo eso. Hemos establecido unas relaciones alumno-profesor que rompían los moldes clásicos, una convivencia en las clases y fuera de ellas. Y es por ello por lo que es necesario insistir en lo que decía D. Ramón Carande: “Educación, educación… para que haya democracia.”


Saramago. El mensajero de la PAZ

“He visto el horror. No el que hemos observado en lugares como Bosnia o Argelia. No. Éste es otro tipo de horror. Estuve en Acteal, en el mismo lugar de la matanza… escuchando a los supervivientes. Es difícil expresar lo que se siente cuando uno sabe que se encuentra con los pies sobre el mismo lugar donde hace tres meses asesinaron a estas personas. [...] El pueblo mexicano no puede quedarse parado, dejando que los gobernantes lo decidan todo, hay que bajar a la calle… no estoy pidiendo un levantamiento sino simplemente que las conciencias se manifiesten… estoy pidiendo una insurrección moral, desarmada, étnica…” (Fragmentos del artículo ‘Todos somos Chiapas’ publicado en El Mundo)

Si algo caracteriza a José Saramago es su compromiso humano. El manifiesto de Madrid en contra de la Guerra de Irak, su posicionamiento a favor del pueblo palestino… siempre cuenta con un momento para los más desfavorecidos. La paz es su sentimiento y no entiende la sinrazón de quienes tienen el poder y lo utilizan contra otras personas.

En el brindis de la entrega de los premios Nobel de 1998, Saramago recordó los cincuenta años de la Declaración de los Derechos Humanos. “Las injusticias se multiplican, las desigualdades se agravan, la ignorancia crece, la miseria se expande. La misma esquizofrénica humanidad capaz de enviar instrumentos a un planeta para estudiar la composición de las rocas, asiste indiferente a la muerte de millones de personas a causa del hambre. Se llega más fácilmente a Marte que a nuestros semejantes.”

Pero junto a la dureza del pensador, la sensibilidad del poeta se manifiesta en las palabras extraídas de “El evangelio según Jesucristo” que Pilar del Río llevaba bordadas en el vestido que lució en la cena oficial de la entrega del Nobel: “Miraré a tu sombra si no quisieras que te mire. Quiero estar donde estará mi sombra, si allí estuvieran tus ojos”

Lélia Wanick Salgado e José Saramago - Lanzarote (1996)

Lélia Wanick Salgado e José Saramago - Lanzarote (1996)
Fotografia de Sebastião Salgado

"Inventário" a poesia de José Saramago cantada por João Afonso - Integra a obra "Nesta esquina do Tempo" (Disco/Livro)

O poema pode ser ouvido, via YouTube, aqui

"Inventário" 

De que sedas se fizeram os teus dedos,       - De qué sedas están hechos tus dedos,
De que marfim as tuas coxas lisas,   - de qué marfil tus muslos lisos,
De que alturas chegou ao teu andar - de qué alturas llegó a tu andar
A graça da camurça com que pisas.        - la gracia de gamuza con que pisas.

De que amoras maduras se espremeu    - De qué moras maduras se extrajo
O gosto acidulado do teu seio,         - el sabor acidulado de tu seno,
De que Índias o bambu da tua cinta,            - de qué Indias el bambú de tu cintura.
O oiro dos teus olhos, donde veio.         - el oro de tus ojos, de dónde vino.

A que balanço de onda vais buscar - A qué mecer de ola vas a buscar
A linha serpentina dos quadris,         - la línea serpentina de tus caderas,
Onde nasce a frescura dessa fonte              - de dónde nace la frescura de esa fuente
Que sai da tua boca quando ris.      - que sale de tu boca cuando ríes.

De que bosques marinhos se soltou - De qué bosques marinos se soltó
A folha de coral das tuas portas,  - la hoja de coral de tus puertas,
Que perfume te anuncia quando vens       - qué perfume te anuncia cuando vienes
Cercar-me de desejo a horas mortas.         - a rodearme de deseo las horas muertas.

José Saramago, in "Os Poemas Possíveis" 
Reedição Porto Editora, página 143

domingo, 20 de março de 2016

"Jogam as brancas e ganham" ou a arte de olhar o que as coisas escondem - "Cadernos de Lanzarote Diário IV" (30/03/96)

30 de Março (de 1996)
"Há uma semana, mais ou menos, Vicente Verdú pediu-me um artigo para El País, a publicar por ocasião do aniversário. Estive inclinado a responder-lhe que não tinha nada para dizer, ou que nestes momentos não me apetecia, ou que perdi a fé na eficácia dos milhares (ou serão milhões?) de artigos que se escrevem diariamente no mundo, sem falar das crónicas da rádio e da televisão, que não serão menos. Depois, a recordação, ajudada por Pilar, de umas quantas velhas questões que me preocupam, fez-me deitar as mãos ao trabalho, e o que saiu foi isto: 

«Como serão as coisas quando não estamos a olhar para elas? Esta pergunta, que ainda hoje não me parece absurda, fi-la eu muitas vezes em criança, mas só a mim próprio me atrevia a fazê-la, não a pais e professores, porque adivinhava que eles sorririam da minha ingenuidade (ou da minha estupidez, segundo uma opinião mais radical) e me dariam a única resposta que não poderia convencer-me: "As coisas, quando não olhamos para elas, são iguais ao que parecem quando estamos a olhar." Sempre achei que as coisas, quando estavam sozinhas, eram outras coisas. Mais tarde, quando já havia entrado naquele período da adolescência que se caracteriza pela desdenhosa presunção com que ajuíza a infância donde proveio, acreditei ter a resposta definitiva à inquietação metafísica que atormentara os meus verdes anos: pensei que, se regulasse uma máquina fotográfica de modo a que ela disparasse automaticamente numa habitação onde não houvesse presenças humanas, conseguiria apanhar as coisas desprevenidas, e desta maneira conhecer o aspecto real que têm. Esqueci-me de que as coisas são mais espertas do que parecem e não se deixam enganar com essa facilidade: elas sabem muito bem que há um olho humano escondido dentro de cada máquina fotográfica... Além disso, ainda que o aparelho, por astúcia, tivesse podido captar a imagem frontal de uma coisa, sempre o outro lado dela ficaria fora do alcance do sistema óptico, mecânico e químico do registo fotográfico. Aquele lado oculto para onde, no derradeiro instante, ironicamente, a coisa fotografada à traição teria feito passar a sua face secreta... 
«Alguns anos mais tarde, adolescente ainda, mas já menos intolerante, o acaso da vida mostrou-me que as minhas inquietantes dúvidas eram algo mais que a consequência obsessiva de uma mente em excesso imaginativa e fantasiosa. Depois do que então sucedeu, adquiri mesmo a convicção profunda de que, pelo menos uma vez enquanto por cá andamos, a vida, por misteriosas razões que não ouso perscrutar, decide-se a aparecer nua e sincera aos nossos olhos, sem disfarce. Ou então fomos nós que naquele momento tivemos olhos para a ver tal qual é. As estradas que conduzem a Damasco não são todas iguais, e não é preciso ir montado num cavalo para cair na realidade algum dia.
«Naquele tempo eu ia à ópera sem pagar. Um porteiro simpático do Teatro Nacional de São Carlos, bom amigo de meu pai, fazia-me sinal para entrar quando faltavam apenas dois ou três minutos para começar a função e os espectadores pagantes já tinham ocupado os seus lugares. Excitado, nervoso, subia rapidamente as íngremes escadas que levavam ao último andar, aonde chegava com o coração a saltar-me da boca. (A porta que o benévolo guardião fiscalizava não dava acesso à plateia nem aos camarotes, era só para espectadores pouco abonados, os que tinham de contentar-se com as torrinhas, que assim se chama aos camarotes de última ordem, e com o galinheiro, cujo nome já está a dizer tudo.) Como eu era um dos que não deixavam sequer um centavo na bilheteira, o meu lugar tinha de ser o galinheiro, se é que, chegando no último segundo, ainda lá encontrava um sítio para me sentar... Por diabólico castigo, exceptuando os pouquíssimos espectadores que se apertavam na primeira fila, ninguém conseguia ver dali o palco por inteiro. A culpa tinha-a o enorme camarote real (presidencial depois da República) que, começando à altura dos camarotes de primeira ordem, trepava pelo teatro acima, quase alcançando o tecto, onde, praticamente, pairávamos. Quando os cantores, cumprindo as marcações de cena, se deslocavam para o lado escondido, era como se tivessem passado para a outra face da lua. Ouvíamos-lhes as vozes (os entendidos afirmavam que a melhor acústica do São Carlos era a do galinheiro...), mas tínhamos de esperar pacientemente que a continuação do enredo trouxesse outra vez os artistas à nesga de palco visível de onde estávamos. Encimando o camarote presidencial e dificultando ainda mais a visão, havia (e lá continua) uma grande e sumptuosa coroa real, de talha dourada, símbolo que sobrou das monarquias passadas, agora reduzida a mero adorno figurativo. Com propriedade e com rigor, porém, o que víamos não era a coroa na sua plenitude aparente, a que oferecia a sua magnificência e o seu esplendor aos espectadores privilegiados dos camarotes e da plateia. Nós, os do galinheiro, tínhamos de contentar-nos com o reverso dela, a parte de trás, o outro lado, numa palavra, a ausência. Sim, a ausência. Ou porque tinham querido poupar algum dinheiro em madeira e em folha de ouro, ou porque acharam que as pessoas que viriam a sentar-se ali não eram merecedoras de mais consideração, a coroa do Teatro Nacional de São Carlos não é uma coroa completa, é três quartos de coroa, ou ainda menos. Lá dentro, amparando a real estrutura, viam-se naquele tempo uns sarrafos mal aplainados, fixados com pregos torcidos, muito pó, teias de aranha, alguma vingativa e republicana ponta de cigarro. Como se alguém, nesses distantes e ingénuos dias, tivesse acendido a luz que haveria de iluminar-me a existência, compreendi que o ponto de vista do galinheiro é indispensável se realmente quisermos conhecer a coroa. 
«Uma tão exemplar lição, creio eu, ter-me-ia bastado para governar com decência o entendimento. Contudo, o destino (nome literário da vida), como se tivesse em pouca conta a minha capacidade de aprender, ainda quis dar-me, não uma, não duas, mas três lições, qual delas mais sólida, que, somando quatro com a da coroa inacabada, se constituíram, por assim dizer, em quatro pontos cardeais, portanto em bússola completa. A primeira dessas três lições complementares encontrei-a num jornal. (Não é caso para surpreender-nos, num jornal encontra-se tudo.) Tinha lido as notícias, tinha relido algumas delas, não fosse escapar-me o mais importante, e, passando de página em página, de distracção em enfado, de enfado em distracção, fui parar aos problemas de xadrez e de damas, que sempre os havia na imprensa daquele tempo. Eu não era totalmente ignorante destas conhecidas ginásticas cerebrais, porém, naquele momento revelador, não foram os diagramas, em si mesmos, que me atraíram a atenção, mas sim uma frase que se repetia por baixo dos tabuleiros de damas, de todos eles: Jogam as brancas e ganham. Quedei-me a olhar, como hipnotizado, a sentir aquela comichão mental que costuma prenunciar os grandes descobrimentos: vagamente, parecia-me que havia ali uma nova coroa para ver por detrás. De repente, como outra luz que se acendesse, vi. E que vi eu? Isso mesmo, que as brancas jogam e ganham. E por que ganhavam as brancas, por que é que o facto de serem elas a jogar fazia que sempre ganhassem? Pensei que deveria tratar-se de uma convenção adoptada internacionalmente, uma comodidade decidida pelas associações de jogadores de damas, mas, sendo assim, por que é que a convenção era essa e não outra, por que é que não se dizia, por exemplo, jogam as pretas e ganham ou jogam as brancas e perdem? Sábio da minha experiência na ópera de Lisboa, instruído na mágica arte de olhar o que as coisas escondem, compreendi que o desconhecido autor da fórmula (decerto, um branco), ainda que sem conscientemente o ter desejado, não fizera mais do que afirmar, mesmo em tão pacífico campo, a superioridade da sua cor: fora incapaz de evitar que transbordasse para o domínio da linguagem a denúncia involuntária, pelo subconsciente, das relações de dominador / dominado entre branco e preto. Sob a pele da linguagem, estruturada em convenções de toda a ordem, mas sempre guardando uma aparência imparcial e isenta, a matéria turva dos comportamentos só estava à espera de quem simplesmente a removesse e dividisse nas suas partes constitutivas. 
«Como outra vez viria ainda a suceder, e essa foi a lição terceira, quando um dia a memória vagabunda me fez recordar um livro visto (visto, não lido) muito tempo antes, um romance que se chamava O Preto Que Tinha a Alma Branca, de Guido da Verona. Andava eu já então a remoer comigo mesmo fortes e honestas dúvidas sobre a efectiva existência da alma, por isso não se estranhará que a lembrança repentina do "ecuménico" título me tivesse conduzido por uma cadeia de raciocínios muito simples, mais ou menos nesta sequência: a alma, sendo imaterial, não poderia, logicamente, ter cor, qualquer que fosse; porém, o autor do livro declara ter conhecido um preto que tinha a alma branca; conclui-se que se trataria de uma excepção, uma espécie de acontecimento teratológico espiritual, pois caso contrário não teria valido a pena escrever o romance; se era uma excepção, então é porque todos os outros pretos tinham a alma preta; se os pretos que não eram excepção tinham a alma preta, então os brancos que não fossem excepcionais tinham de ter, obviamente, a alma branca; logo, a alma tem a cor que a pele tiver; logo, a excepção, no preto, será ter a alma branca; logo, a excepção, no branco, será ter a alma preta. E por aí fora, raciocinando sempre, até doer a cabeça, até chegar a uma "impossibilidade ideológica", um título que, para lisonjear o branco, dissesse que ele tinha a alma preta... 
«Finalmente, o quarto ponto cardeal, a quarta lição, a quarta linha de rumo. Clássica, para nada ficar a faltar ao quadro. Muitos e muitos anos antes de eu ir ao teatro descobrir a face oculta de uma coroa dourada, já o Diabo Coxo de Vélez de Guevara tinha andado por aí a levantar os telhados das casas e a pôr à vista os comportamentos privados dos habitantes. Bastante inocentes, aliás, se os compararmos com os comportamentos públicos neste fim de século... Talvez, porém, e assim terminarei, o pior mal não esteja nos comportamentos que se exibem, talvez esteja, sim, nas palavras, nas palavras que falseiam, nas que mentem, nas que enganam. Essas palavras que nos impedem de ver o outro lado das coisas, e também o outro lado das palavras.» 

in, "Cadernos de Lanzarote - Diário IV"
Caminho, páginas 96 a 101 (30/06/96)


sábado, 19 de março de 2016

"Escrevi o romance para resolver o choque entre uma admiração e uma rejeição sem limites" - Adelino Gomes entrevista José Saramago (Público - 27/05/2002)

"Escrevi o romance para resolver o choque entre uma admiração e uma rejeição sem limites"
Adelino Gomes entrevista José Saramago - Público (27/05/2002)

A entrevista pode ser recuperada e consultada, aqui
em, http://static.publico.pt/docs/cmf/autores/joseSaramago/entrevistaAnoMorteRicardo.htm

"O livro está editado em 22 países. Em Portugal, vendeu quase 100 mil exemplares. Para muitos leitores, é o melhor romance de José Saramago. O autor acha que com ele tocou "o tecto". E chegou a Pilar, a jornalista espanhola, hoje sua mulher. Com o PÚBLICO, chegaram hoje às bancas mais 90 mil exemplares, no segundo livro da colecção Mil Folhas, vendido juntamente com o jornal a 5 euros.

José Saramago, 79 anos, acabara de regressar a casa, na ilha de Lanzarote, após mais uma das longas viagens e respectivo cortejo de compromissos que a concessão do Nobel só veio aumentar. As datas das próximas passagens por Portugal não coincidem com os prazos editoriais. Na impossibilidade de uma entrevista frente a frente, combina-se uma sessão de perguntas e respostas via Internet. Com direito a "repique", por parte do entrevistador. O tema é o livro que hoje o PÚBLICO distribui aos seus leitores. Mas Saramago aceita uma digressão pela polémica israelo-palestiniana, em que se envolveu após ter invocado Auschwitz quando se encontrava em Ramallah.


Contou, em mais do que uma ocasião, que o título "O Ano da Morte de Ricardo Reis" lhe surgiu num hotel, em Berlim. Pode especificar?
Passaram mais de 20 anos, não recordo o nome do hotel, se alguma vez o fixei. E não se tratou de um congresso, mas de um grupo viajante, daqueles que a Associação de Amizade Portugal-RDA organizava. Calhou-me ser o "porta-voz" da delegação, o que significou ter a meu cargo os discursos de agradecimento em todos os lugares e instituições que visitámos. Foi no final de um desses dias que a "coisa" aconteceu. Tinha visto em Lisboa um filme ("Anno Domini" não sei quantos, não recordo o nome do realizador) e, não sei porquê, ele veio-me à memória quando entrei no quarto do hotel. Sentei-me na cama para descansar um pouco, deixei-me cair para trás e, nesse momento, "caíram-me" do tecto as palavras "O Ano da Morte de Ricardo Reis". Tinha publicado poucos meses antes "Levantado do Chão" e esta era a primeira ideia que me surgia para um novo livro. A ideia do "Memorial do Convento" veio depois. Se me perguntarem porque não os escrevi pela ordem de "nascimento", direi que me assustou o que os "pessoanos" iriam dizer da presunção deste adventício. O "Memorial" deu-me forças e confiança para arrostar depois com aquele Adamastor...

É verdade que lhe acontece muitas vezes ter o título antes de escrever uma única palavra do livro?
Quase sempre. O Memorial esteve para chamar-se simplesmente "O Convento", mas como Agustina Bessa-Luís tinha publicado "O Mosteiro", achei que devia arredondar o título para não parecer que andava a inspirar-me em títulos alheios. Quanto a romances que começaram pelo título, são eles, por exemplo, "Levantado do Chão", "História do Cerco de Lisboa", "O Evangelho segundo Jesus Cristo", "Ensaio sobre a Cegueira", "Todos os Nomes", "A Caverna" e este em que estou a trabalhar, "O Homem Duplicado".

Mas para aparecer um título deve haver antes uma ideia geral para a qual ele remete. Por exemplo, "Todos os Nomes" tem relação com uma busca de dados que andava a fazer sobre o seu irmão Francisco de Sousa, morto aos dois anos.
Alguns títulos, de facto, propõem imediatamente o que chama "uma ideia geral" da história. Não é, porém, o caso de "Todos os Nomes", que me apareceu num avião que me levava a Brasília. Já íamos a pouca altura, eu olhava a paisagem lá em baixo e de repente saltaram-me dentro da cabeça aquelas três palavras. Perguntei a mim mesmo que diabo quereria aquilo dizer e pensei que, tendo escrito um romance - "Ensaio sobre a Cegueira" - em que nenhuma personagem tem nome, poderia agora tentar outro em que apareceriam "todos os nomes". Uma espécie de contraponto. A ligação à busca de dados sobre o meu irmão Francisco em que andava empenhado deu-se algum tempo depois. Estava em Amherst, no estado norte-americano de Massachusetts, hospedado em casa do professor José Ornelas, e foi aí que se me desenhou na mente a história do funcionário do Registo Civil.

E quanto a "O Ano da Morte de Ricardo Reis"? Andava às voltas com Pessoa? 
Directamente, não andava às voltas com o Fernando Pessoa, mas todos nos lembramos que por aqueles anos (cinquentenário da morte, centenário do nascimento) era o Pessoa que andava às voltas connosco...

Começou a escrever o livro logo a seguir? Quanto tempo lhe levou? Esse tempo foi superior ou inferior ao normal? 
O Ricardo Reis teve de aguardar na fila que eu me livrasse do "Memorial", sobrou-lhe portanto a espera para chegar maduro ao momento de principiar a ser escrito. Creio que o trabalho de escrita não me ocupou mais de nove meses. Aliás, é esse, pouco mais ou menos, o tempo de que necessito para pôr um romance em pé.

Como concilia as exigências da editora (e dos leitores) com os eventuais caprichos da inspiração?
A minha relação com a Editorial Caminho não é desse tipo. Eles respeitam o meu trabalho, eu respeito o trabalho deles. Os prazos fixo-os eu a mim mesmo, não eles. E se alguma vez me atrasei na entrega de um original, foram bastante compreensivos para aceitar sem reserva as razões por que isso tivesse sucedido. Quanto aos leitores, não têm eles mais remédio que esperar pacientemente. Ou impacientemente, o que será melhor ainda...

Qual foi o livro que lhe levou mais tempo a escrever?
Talvez "História do Cerco de Lisboa".

E o de mais rápida elaboração?
"A Caverna".

Lembra-se do seu primeiro contacto com o heterónimo de Fernando Pessoa Ricardo Reis?
Conheci Ricardo Reis por altura dos meus 17 ou 18 anos. Na Escola Industrial de Afonso Domingues, que frequentava, havia uma biblioteca, e foi aí que se me deparou um exemplar da revista "Athena" em que apareciam umas quantas odes assinadas com aquele nome. Dizer que fiquei deslumbrado é pouco, tinha diante de mim a beleza em estado puro. Nessa altura, pensei que Ricardo Reis era uma pessoa real, não sabia nada dos heterónimos e pouquíssimo do próprio Pessoa.

Um espectador da vida, Ricardo Reis é, talvez de todos, o heterónimo com o qual José Saramago se identificará menos. Porquê então este privilégio que lhe concede ao fazê-lo "herói" do seu livro?
Quando mais tarde avancei no conhecimento de toda aquela "gente" - foi muito importante para mim a antologia organizada por Adolfo Casais Monteiro, cuja segunda edição, a que tenho, saiu em 1945 - e sobretudo comecei a penetrar mais profundamente no espírito do Reis, achei-me diante de algo que quase por instinto rechaçava, aquela sua ideia de que a sabedoria consiste em contentar-se cada um com o espectáculo do mundo... Pensava já então, e continuo a pensá-lo, que se a alguém o espectáculo do mundo contenta, ao menos que tenha a decência de não chamar sabedoria a essa atitude. Direi que "O Ano da Morte de Ricardo Reis" foi precisamente escrito para mostrar a Ricardo Reis o espectáculo do mundo (de Portugal também) e perguntar-lhe se continuava a considerar sabedoria a mera contemplação dele... Foi portanto para resolver o choque entre uma admiração sem limites e uma rejeição sem limites que escrevi o romance.

O próprio Fernando Pessoa pode dizer-se que esteve nos antípodas daquilo que José Saramago defende. Tanto no seu percurso pessoal como nas intervenções que ele foi fazendo na vida cultural e política do país. A sua admiração por Pessoa faz esse "distinguo"?
Todos sabemos que Fernando Pessoa dá para tudo. Se quisermos viver em paz com ele, teremos de o aceitar como foram. Mas realmente é difícil suportar com serenidade certas afirmações suas, como aquela de que a escravatura, afinal, não era um sistema assim tão mau...

Já agora, o mesmo quanto ao Padre António Vieira, cultor da língua, defensor dos índios e visionário do Quinto Império?
Provavelmente, para o Padre António Vieira, as visões de um Quinto Império não passaram de uma manha política (digo "manha" no melhor sentido da palavra), hoje sem particular significado, salvo para alguns "iluminados" que ainda imaginem por aí grandiosos futuros para Portugal. Quanto ao Quinto Império pessoano, esse era puro teatro. Não se vê que diabo de espiritualidade "futurante" poderia ter ele encontrado na modorrenta Lisboa dos anos 30...

Da sua lista de autores preferidos, constam outros escritores em que o fascínio pela obra literária não acompanhe a admiração pela pessoa? Pode especificar?
Falando de autores portugueses, confesso que não consigo ler aqueles a quem ao mesmo tempo não estime e respeite como pessoas. Sou menos exigente se se trata de autores estrangeiros.

Tem consciência de que esse é o "drama" de numerosos fãs da sua obra, que não o acompanham nas suas opções políticas e a quem nalguns casos essas opções repugnam até?
Se me lêem apesar de as minhas opções políticas lhes repugnarem (outra coisa seria se lhes repugnasse a pessoa que as tem), então o "drama" não é assim tão grande...

Alguma vez pensou em moderar a sua militância no terreno, de forma a alargar ainda mais a base de apoio literário de que goza no mundo, sobretudo a partir do Prémio Nobel?
A minha base de apoio literário nasceu simplesmente daquilo que escrevo, não de uma estratégia de autor ou de uma dosagem de ingredientes narrativos supostamente "abrangentes", para usar um termo do calão político. Moderar aquilo a que chama "a minha militância no terreno" para alargar ainda mais a dita base de apoio seria um cálculo indigno. Quem me quiser, terá de aceitar-me tal qual sou. Quanto aos outros, que vivam tão bem sem mim como eu vivo sem eles.

Disse uma vez numa entrevista: "Eu estou nos meus livros." Como explica que numerosos leitores (como se viu agora em Israel) adiram aos seus livros entusiasticamente mas reajam tão fortemente a posições políticas públicas suas?
Alguns críticos literários de Israel disseram que eu escrevi "Ensaio sobre a Cegueira" pensando no Holocausto e era voz corrente que um dos meus livros, suponho que o mesmo, havia sido lá escrito... Nada disto era verdade, simplesmente era o lado imaginário de uma relação privilegiada entre leitores e autor que se estabeleceu em Israel e que nunca alimentei de caso pensado. De certa maneira, consideravam-me um deles. Mesmo que para isso tivessem de saltar por cima de alguma interpelação minha, como aquela que sobre o conflito israelo-palestino se pode ler no "Evangelho segundo Jesus Cristo" (pp. 210-211 da edição portuguesa) e cuja parte final aqui deixo: "Agora vais dizer-me, segundo o que te aconselhem as tuas luzes, se, chegando nós um dia a ser poderosos, permitirá o Senhor que oprimamos os estrangeiros que o mesmo Senhor mandou amar, Israel não poderá querer senão o que o Senhor quer, e o Senhor, porque escolheu este povo, quererá tudo quanto for bom para Israel, Mesmo que seja não amar a quem se devia, Sim, se essa for, finalmente, a sua vontade, De Israel ou do Senhor, De ambos, porque são um, Não violarás o direito do estrangeiro, palavra do Senhor, Quando o estrangeiro o tiver e lho reconheçamos, disse o escriba." Nestas últimas palavras ("lho reconheçamos") está o nó da questão: Israel não reconhece o direito dos palestinos a viverem na sua própria terra, mas os judeus que leram aquilo fizeram de conta que não era nada com eles...

Acha que a sua opinião sobre a situação palestiniana vale a perda de milhares de leitores israelitas dos seus livros?
Ai de mim se quando vou dizer ou escrever alguma coisa começasse por pensar se com isso irei vender mais ou vender menos livros... Em Março venderam-se em Israel 3000 exemplares de "Todos os Nomes", em Abril, depois das minhas declarações em Ramallah, apenas 280. A conclusão é fácil: 2720 leitores andavam equivocados a meu respeito, 280 sabiam quem eu era. Estes são os que me importam.

Não o impressiona o argumento daqueles que lembraram que os seus leitores se encontram em Israel e não na Palestina?
É um argumento estúpido e mesquinho, que denuncia uma mentalidade de avaro. A Israel não falta dinheiro para comprar livros, mas eu não me vendo a quem compre os meus, seja quem for e onde quer que esteja. Em todo o caso, que não se preocupem, estou traduzido ao árabe e alguns dos livros que escrevi circularão certamente na Palestina. É mesmo muito possível que um exemplar desses se encontre soterrado sob os escombros de Jenin...

Já agora, tendo em conta o seu recente artigo "Das pedras de David aos tanques de Golias" (na imprensa internacional e no PÚBLICO de 03-05-02): reconhece que foi excessiva a comparação histórica que fez com a situação que prevalecia em Ramallah durante o cerco israelita? 
O meu artigo não retira nada às declarações que fiz em Ramallah. É simplesmente outra visão do problema. Se a denominada comunicação social estivesse interessada em divulgar com verdade o que eu disse na Palestina, teria de informar que não comparei os factos de Ramallah aos factos de Auschwitz, mas sim o espírito de Auschwitz ao espírito de Ramallah... Já era então patente a qualquer pessoa a quem a prudência não fizesse fechar os olhos. Não sendo a prudência uma das minhas virtudes, limitei-me a antecipar o que o exército israelita (esse que um grande intelectual judeu, o prof. Leibowitz, no princípio dos anos 90, classificou como judeo-nazi) não fez depois mais que confirmar. E se ainda há por aí quem tenha dúvidas, que consulte o "plano de paz" que Sharon levou a Bush para aprovação. Nele se contempla o reconhecimento de um Estado palestino sem capacidade militar e com o território reduzido, em que se criarão zonas de segurança para separar fisicamente israelitas e palestinos. O "plano" prevê um acantonamento permanente de tropas nos territórios palestinos, grades, vedações electrificadas e portas de acesso, como as que actualmente separam Gaza de Israel. Não é preciso ser um lince de inteligência para perceber que a aplicação de um tal "plano de paz" transformará definitivamente o chamado território palestino num enorme campo de concentração...

Voltando ao livro. Que métodos seguiu para reconstituir o ambiente de Lisboa naquele período (segunda metade dos anos 30), para além da consulta de jornais da época, abundantemente citados? Foi aos locais para melhor os descrever (Hotel Bragança, Cemitério dos Prazeres, etc.)?
Apesar de ter apenas 13 anos em 1936, a minha lembrança do ambiente geral da cidade naquela época mantém-se bastante viva. Essa lembrança foi o pano de fundo de que me servi para fazer representar as minhas personagens. Mas, tal como refere, a substância dos factos colhi-a nos jornais, principalmente "O Século", pelas características populares que sempre o distinguiram: enquanto o "Diário de Notícias" afirmava ser o jornal de maior tiragem, "O Século" desforrava-se dizendo ser o de maior circulação... Não só visitei o Hotel Bragança, na Rua do Alecrim, como escolhi o quarto - o 201 - em que iria alojar-se Ricardo Reis. Aos Prazeres fui também, claro. O resto teve de resolvê-lo a imaginação.

E quanto às personagens? Por exemplo as duas mulheres, Lídia e Marcenda, sendo figuras literárias [das "Odes" de Ricardo Reis], onde foi buscar o corpo e os tiques que lhes deu?
Marcenda não é uma "personagem literária" de Reis, não é sequer um nome feminino com presença nos vocabulários onomásticos. A palavra aparece na ode "Saudoso já deste Verão que vejo" designando uma rosa emurchecida. Achei que estava a carácter com a "minha" personagem. Quanto a Lídia, uma vez que me tinha proposto mostrar a Ricardo Reis o espectáculo do mundo, pensei que seria uma boa partida dar a uma criada de hotel o nome de uma das suas quase incorpóreas musas...

O lançamento deste livro pelo PÚBLICO vai fazê-lo chegar a muita gente que de outra forma não o leria. Tendo em conta que entre os seus novos leitores se deverão encontrar muitos estudantes, que leituras lhes aconselharia a fazer para melhor compreenderem a história?
A leitura que eu próprio fiz, a da imprensa da época. Aprende-se muito a ler jornais 50 anos depois de terem sido publicados...

Foram vários os prémios atribuídos a "O Ano da Morte...". Qual a importância de que se revestiu, para si e para a sua "carreira", ter sido o Prémio de Ficção Estrangeira do diário britânico "The Independent", num ano, 1992, em que concorriam, entre outros, livros de Gunter Grass e de Ismail Kandaré?
É fácil de imaginar se se souber que eu trabalhava nos Estúdios Cor quando esta editora, no princípio dos anos 60, publicou "O Tambor" de Gunter Grass. A publicação de "Terra do Pecado", em 1947, não tinha feito de mim um escritor, e "Os Poemas Possíveis" só seriam publicados em 1966. Literariamente, portanto, não existia. Ganhei em 1990 o prémio de "The Independent" em competição com Grass e, como se isto não fosse bastante, dão-me o Nobel antes de o darem a ele. É caso para dizer que não há justiça neste mundo...

Refere-se muitas vezes, nos "Cadernos de Lanzarote", à grande quantidade de leitores que tomam a iniciativa de lhe escrever ou de o interpelar de viva voz sobre os livros que escreve. Qual o lugar de "O Ano da Morte de Ricardo Reis" nas preferências confessadas dos seus leitores?
Não faltam leitores que consideram ser "O Ano da Morte de Ricardo Reis" o meu melhor romance, mas não se me peça que concorde com eles, uma vez que iria contrariar aqueles outros leitores que, por razões não menos pertinentes, defendem outras preferências.

Qual o lugar dele na sua lista pessoal da obra escrita até agora? Porquê?
Apenas direi que nada poderia consolar-me se por alguma arte diabólica o "Ricardo Reis" desaparecesse da minha bibliografia. Não sei se é ele o melhor dos que escrevi, mas sei que pelo menos dessa vez toquei o tecto. E toquei algo mais, se se me permite uma nota pessoal: foi "O Ano da Morte de Ricardo Reis" que nos juntou. Refiro-me a Pilar, claro está...


Frases

Sentei-me na cama para descansar um pouco, deixei-me cair para trás e, nesse momento, "caíram-me" do tecto as palavras "O Ano da Morte de Ricardo Reis".

A ideia do "Memorial do Convento" veio depois. Se me perguntarem porque não os escrevi pela ordem de "nascimento", direi que me assustou o que os "pessoanos" iriam dizer da presunção deste adventício. O "Memorial" deu-me forças e confiança para arrostar depois com aquele Adamastor...

Na Escola Industrial de Afonso Domingues, que frequentava, havia uma biblioteca, e foi aí que se me deparou um exemplar da revista "Athena" em que apareciam umas quantas odes assinadas com aquele nome. Dizer que fiquei deslumbrado é pouco, tinha diante de mim a beleza em estado puro.

"O Ano da Morte de Ricardo Reis" foi precisamente escrito para mostrar a Ricardo Reis o espectáculo do mundo (de Portugal também) e perguntar-lhe se continuava a considerar sabedoria a mera contemplação dele...

Fernando Pessoa dá para tudo. Se quisermos viver em paz com ele, teremos de o aceitar como foram.

Em Março venderam-se em Israel 3000 exemplares de "Todos os Nomes", em Abril, depois das minhas declarações em Ramallah, apenas 280. A conclusão é fácil: 2720 leitores andavam equivocados a meu respeito, 280 sabiam quem eu era. Estes são os que me importam.

(...) Não se preocupem, estou traduzido ao árabe e alguns dos livros que escrevi circularão certamente na Palestina. É mesmo muito possível que um exemplar desses se encontre soterrado sob os escombros de Jenin...

Se a denominada comunicação social estivesse interessada em divulgar com verdade o que eu disse na Palestina, teria de informar que não comparei os factos de Ramallah aos factos de Auschwitz, mas sim o espírito de Auschwitz ao espírito de Ramallah... Já era então patente a qualquer pessoa a quem a prudência não fizesse fechar os olhos. Não sendo a prudência uma das minhas virtudes, limitei-me a antecipar o que o exército israelita (esse que um grande intelectual judeu, o prof. Leibowitz, no princípio dos anos 90, classificou como judeo-nazi) não fez depois mais que confirmar.

Não sei se ["O Ano da Morte de Ricardo Reis"] é o melhor dos que escrevi, mas sei que pelo menos dessa vez toquei o tecto.

Charla de José Saramago - "Encuentros en la Caja" en Espacio Cultural de la Obra Social de CajaCanarias (03/08/2007)

Charla de José Saramago dentro del ciclo "Encuentros en la Caja", 
celebrado el 3 de Agosto de 2007 en el Espacio Cultural de la Obra Social de CajaCanarias.

Pode ser assistido, via YouTube, aqui


sexta-feira, 18 de março de 2016

José Santa-Bárbara e Graça Morais, dois artistas plásticos assinando novas edições de obras de José Saramago

A Silvadesigners tem a responsabilidade de criar as capas das edições da obra de José Saramago, que estão a ser republicadas pela Porto Editora. 
Depois das famosas capas amarelas da Caminho, as edições da Porto Editora são contempladas com um detalhe que acrescenta valor estético a cada obra. Trata-se da escrita manuscrita pelo punho de diversas personalidades, de elevadíssimo valor enquanto criadores das artes e reflexões filosóficas produzidas sobre a condição do ser humano e a sociedade em que vivemos.

Mais informação, através do site da Silvadesigners, aqui

As obras já apresentadas


A Viagem do Elefante, Mário de Carvalho 
A Caverna, Eduardo Lourenço 
A Noite, Armando Baptista-Bastos 
As Pequenas Memórias, Gonçalo M. Tavares 
Ensaio sobre a Lucidez, Dulce Maria Cardoso
Manual de Pintura e Caligrafia, Júlio Pomar 
O Homem Duplicado, Lídia Jorge
As Intermitências da Morte, Valter Hugo Mãe
História do Cerco de Lisboa, Álvaro Siza Vieira 
Os Apontamentos, Maria do Céu Guerra 
Levantado do Chão, Mia Couto
Poemas Possíveis, Almeida Faria 
Provavelmente Alegria, Nuno Júdice
Que farei com este livro?, Carlos do Carmo
Ensaio sobre a Cegueira, Chico Buarque

A captação do momento que servirá para a concepção das capas

 José Santa-Bárbara


Graça Morais

"Clausura del Aula José Saramago" - Clube de Leitura da Biblioteca Providencial de Huelva (Junho de 2014)

A professora e investigadora Maria Leiria, também responsável e dinamizadora 
da "Comunidade de Leitores Ler Saramago", 
aqui em trabalho de acompanhamento e esclarecimento dos ilustres visitantes

Do blog "La mar de libros - El blog de los clubes de lectura de la Biblioteca Provincial de Huelva", recupero informação onde os membros da turma da "Aula José Saramago" que visitaram Lisboa e a Fundação José Saramago, deixaram seu testemunho. 

A leitura é também viagem, convívio entre leitores e partilha das suas experiências.
Assim se perpetua a vida dos autores. 

Informação pode ser recuperada e consultada, aqui


""El pasado fin de semana 7 y 8 de junio, miembros del Aula José Saramago de las bibliotecas Vicente Campinas de VRSA y de la biblioteca provincial de Huelva realizaron un viaje a Lisboa al objeto de clausurar el Aula que se ha venido desarrollando desde el pasado mes de octubre en ambas bibliotecas y que tiene como finalidad conocer la obra y el pensamiento de este escritor.

Al igual que el pasado año en la sede de la Fundación José Saramago fueron recibidos por la presidenta de la misma Pilar del Río, que les dio la bienvenida para posteriormente hacerles entrega del diploma acreditativo de su participación en la mencionada Aula. 

Una vez concluida la visita a la Fundación, los miembros del Aula recorrieron las calles del barrio lisboeta de la Mouraria, donde habitó de pequeño José Saramago, acompañados por María Leiria, colaboradora de la Fundación y gran conocedora…"

Fotografia de grupo

Citador #47 - Sobre a origem do "Levantado do Chão" (Extracto de entrevista realizada por Inês Pedrosa a José Saramago) - JL #227 (10/11/1986)

"Muitas vezes me interrogo sobre o que teria sido a minha vida se não tivesse havido o 25 de Novembro. É verdade que nessa altura já tinha escrito alguns livros, mas, com esses, não ocuparia qualquer espaço nos manuais de literatura. Também não sei bem que espaço irei ocupar com estes… Mas houve qualquer coisa de decisivo, que foi a situação em que de repente me achei, sem emprego nem esperança de o conseguir. O verão quente de 1975 tinha-me queimado totalmente. Então tomei a grande decisão, que não foi uma decisão dramática: “Ou escreves agora, ou decides já que nunca serás escritor”. De tal forma que, em março de 1976, estava a caminho do Alentejo, onde passei dois meses a recolher material para o Levantado do chão. Agora, finalmente, tenho o direito de ser apenas escritor, 24 horas sobre 24 horas."

Extracto de entrevista realizada por Inês Pedrosa a José Saramago 
“José Saramago: ‘A Península Ibérica nunca esteve ligada à Europa’”
in, Jornal de Letras, Artes e Ideias - Edição n.º 227 (10/16 de Novembro de 1986)

Imagem postada no blog "Cais do Olhar", que pode ser consultada, aqui 

A imagem refere-se à famosa secção "Diálogos Confidenciais", 
que Inês Pedrosa manteve no Jornal de Letras

quinta-feira, 17 de março de 2016

Enquanto na chega a edição de Março da "Revista Blimunda" recuperamos o n.º 10 de 2013

Capa da edição #10 - Março de 2013

A edição #10 da revista pode ser consultada e descarregada, aqui
em http://blimunda.josesaramago.org/2013/03/20/blimunda-10-marco-2013/

Sinopse da edição
"A Blimunda 10, de março de 2013, destaca no seu dossier de capa a edição deste ano das Correntes d’Escritas, com uma reportagem, entrevistas e um texto de Maria do Rosário Pedreira, muito bem acompanhados por fotografias de Urbano Tavares Rodrigues e pelas ilustrações de João Fazenda. A secção dedicada ao infantil e juvenil centra-se no centenário do nascimento de Ilse Losa, com depoimentos de Álvaro Magalhães, José António Gomes, Manuela Bacelar e Ana Cristina Vasconcelos, para além da reprodução fac-símile de um texto da autora, publicado em 1948 na revista Vértice. Por fim, um texto de Mário de Carvalho sobre Aquilino Ribeiro, quando se assinalam 50 anos sobre a sua morte, e as palavras de José Saramago sobre Ensaio sobre a Lucidez, ditas em Bogotá, em 2004.
Um número feliz da Blimunda."

"Rio: um saber feito de (quase) nada" Republicado em 17/02/1996 nos "Cadernos de Lanzarote Diário IV"

Segundo José Saramago, este artigo tinha sido publicado anteriormente e recuperado para publicação nos "Cadernos de Lanzarote Diário IV" (Caminho, páginas 73 a 77 (17/02/1996)

"Rio: um saber feito de (quase) nada"

"Aqui há muitos anos, um conhecido escritor francês, cujo nome agora mesmo resiste a sair-me dos arquivos da memória, proferiu, de caso pensado ou por súbito impulso de alma, quando o barco em que ia se aproximava do Rio de Janeiro (isto foi no tempo das viagens marítimas), uma daquelas frases que logo se vão tornar históricas, género «um pequeno passo para o homem, um grande salto para a humanidade». Mais discreto, o literato viajante, demonstrando, na ocasião, uma modéstia que nada tinha de francesa, exprimiu o seu deslumbramento pela voz da humildade e da gratidão: «Nunca pensei que os meus olhos valessem tanto», disse ele. O gesto seguinte, porém, não o registou a história, teria sido ajoelhar-se no convés e dar graças a quem inventou os olhos e as paisagens.

Viajei ao Brasil, pela primeira vez, salvo erro, em 1982, levando comigo uns olhos que já tinham nascido cansados e a recordação de muita outra paisagem vista. Cheguei de avião ao Rio, com nuvens baixas, levaram-me do aeroporto à cidade, pelo meio de um trânsito convulsivo, mas pude perceber, de relance, a massa formidável do Pão de Açúcar, e, quase sem saber como, achei-me no hotel. Em Copacabana, claro está.

Betinho, José Saramago e Sebastião Salgado em 1997, no Brasil 
(Fotografia: Leandro Aversa / Globo)

Suponho que terá sido por aí que começaram os meus desencontros com o Rio de Janeiro. Nas viagens que entretanto tive oportunidade de fazer, e não foram elas poucas se levarmos em conta os apenas oito anos passados, sempre me instalei, ou, para ser exacto, me instalaram, naquela correnteza de palaces e areias, sítio de regalo para turistas, sem dúvida, porém, se não parece mal dizê-lo, impróprio para viajantes. E como essas minhas viagens eram invariavelmente breves (o tempo de um congresso, o tempo de um lançamento editorial), ainda mal chegara, já regressava, ou corria a outros lugares brasileiros, que viria a conhecer tão mal como estava conhecendo o Rio. Da paisagem, apesar de tudo, acreditava ter luzes suficientes, ali estavam as montanhas, as florestas, o mar, mas a cidade desorientava-me, dividida, como está, em três ou quatro partes que se comunicam por túneis, de modo que me via a sair de uma e a entrar em outra sem perceber onde tinha acontecido o momento da passagem ou quando havia cruzado, por assim dizer, uma linha de fronteira. Perguntavam-me os meus amigos se já tinha subido ao Pão de Açúcar ou ao Corcovado, que isso me ajudaria a ter uma ideia da topografia geral da cidade, e eu, fiel ao princípio de que um viajante que se respeite não sobe à Torre Eiffel (como até hoje nunca subi), respondia-lhes que contava vir a compreender o Rio de Janeiro um dia desses, sem recorrer à facilidade de paisanas ascensões.

Por fim, não aguentei mais. O Rio de Janeiro estava a tornar-se para mim numa nova Setúbal, essa onde sempre me perco e onde sou incapaz de encontrar uma rota que me leve a porto seguro. Desdenhei o Pão de Açúcar, por achar que só me ofereceria uma visão muito incompleta do objectivo, e subi ao Corcovado, aprendendo, de caminho, que aquela florinha cor-de-lacre que aparecia por todo o lado, ao longo da estrada, tem o nome de Maria-Sem-Vergonha, palavras que dizem tudo sobre a espécie de intrometida que é. Chegado, enfim, ao alto, pude perceber, num estado de plena adesão dos olhos e do espírito, o que queria dizer o tal francês agradecido. Mas como uma beleza destas é rigorosamente intraduzível em palavras (se eu escrever verde, por exemplo, de que verde estou a falar? e vale? e montanha?), deitei as minhas vistas para a disposição da cidade no terreno, localizei os acidentes orográficos perfurados pelos túneis, tracei mentalmente as vias de comunicação, pus nomes nos bairros, situei as praias, identifiquei as montanhas encavaladas ao redor, inventariei as favelas e áreas de luxo ? o Rio de Janeiro deixava de ser uma cidade para tornar-se num mapa plano, lógico, organizado, perfeito. Compreendera tudo, aprendera tudo.

Bastou-me regressar ao nível do mar e a Copacabana para começar a desaprender, mas o meu desenho mental, com a ajuda de um mapa turístico finalmente útil, ainda tinha sentido bastante para evitar que me visse a mim mesmo como o menino perdido na mata e sem o seu cão Piloto. Mas, ai de mim, nunca diremos demasiadas vezes que o óptimo é inimigo do bom. Veio um dia, uma outra viagem, em que subi de helicóptero, por ares e ventos, sobrevoei tudo, desde Jacarepaguá ao Fundão, girei ao redor do Senhor Cristo do Corcovado como anjo zumbidor enviado do céu para perguntar-lhe, olhos nos olhos, se realmente acreditava que valesse a pena continuar ali, pairei sobre o Pão de Açúcar e soube como ele é do lado do mar, tomei a altura dos arranha-céus, fiz levantar as cabeças dos banhistas na praia, desde o Leme a Ipanema, e quando dei por mim tinha perdido outra vez o Rio de Janeiro. Vistos assim do ar, os planos confundiam-se, a inclinação dos vales era perturbada pela inclinação do próprio aparelho, a montanha parecia escorregar e cair, os edifícios tornavam-se construções expressionistas, cenários de Metropolis, as favelas confundiam-se com os bairros ricos que estão defronte, a cidade transformava-se em caleidoscópio, variável até ao infinito. Depois disto, descer não é regressar, mas recomeçar.

Confessado fica aqui, pois, que mal conheço o Rio de Janeiro. Porém, não é ao helicóptero que lanço as culpas. Culpa tem-na (mas inocente culpa) quem me pôs em hotéis de Copacabana, culpa tem-na esta minha vida que só me leva das universidades às livrarias, das sessões de autógrafos às recepções, das conferências às entrevistas, das mesas-redondas aos jantares de circunstância. Um dia, um amigo brasileiro disse-me que é possível viver no Brasil como se o Brasil não existisse. Basta ter os meios para criar um casulo, uma redoma, viver lá dentro e fechar os olhos ao resto. Acho que, no Brasil, também tenho vivido numa redoma. E contudo, se calhar, até nem conheço tão mal assim o Rio de Janeiro. Mas das pessoas, do povo que lá vive, se quiser ser sincero, só saberei dizer que lhes chamam cariocas."

in, "Cadernos de Lanzarote Diário IV" 
Caminho, páginas 73 a 77 (17/02/1996)