Perguntam-me não raras vezes:
- "Qual o livro de José Saramago que mais gostaste de ler?"
A resposta que pode ser dada a cada momento:
- "Impossível de dizer... não sei responder, não seria justo para com outros (livros) não nomeados. Mas uma coisa sempre soube. Uma obra de Saramago, enquanto "pseudo ser vivo" ou com "gente dentro" tem que me raptar, prender-me, não me deixar sair de dentro das suas páginas. Fazer de mim um refém, e só me libertar no final da leitura... mesmo ao chegar à última página. Aí, o "Eu" leitor que se mantém refém, liberta-se da "gente que a obra transporta dentro" e segue o seu caminho.
Mas segue um caminho que se faz caminhando, conjuntamente com mais uma família"

Rui Santos

terça-feira, 5 de abril de 2016

Conferência "La littérature de Saramago vue par le cinéma" - Fundação Calouste Gulbenkian (Delegação francesa)

"La littérature de Saramago vue par le cinéma"

"6 avril 2016 de 18h30 à 20h - Festafilm 

Organisé par AGRAFR - Association des diplômés portugais en France
Par Sílvia Amorim (maître de conférence, université de Bordeaux) 
et Raquel Schefer (réalisatrice et chercheuse) 
Modération : Dominique Stoenesco"

Mais informação, aqui

Agradecimento especial a Isabel de Barros e à Delegação francesa da Fundação Calouste Gulbenkian aqui em http://www.gulbenkian-paris.org/accueil e https://twitter.com/GulbenkianParis



domingo, 3 de abril de 2016

Revolta dos camponeses em Montemor-o-Novo - "Levantado do Chão"

(...) "A Montemor vamos segunda-feira, reclamar o pão dos filhos e dos pais que os devem criar, Mas isso é o que sempre fizemos, e os resultados, Fizemos, fazemos e faremos, enquanto não poder ser diferente, Canseira que não acaba nunca, Um dia acabará, quando já estivermos todos mortos e ao de cima vierem os nossos ossos, se houver cães que os desenterrem, Vivos haverá bastantes quando chegar esse dia" (...) Página 308

Fotografia: Helena Mesquita

(...) "Já os gritos começaram, Queremos trabalho, queremos trabalho, queremos trabalho, não dizem muito mais do que isto, só daqui e dalém um insulto, ladrões, e tão baixo como se de os haver se envergonhasse quem o lança, e há quem grite, Eleições livres, agora que adianta, mas o grande clamor sobe e abafa todo o resto, Queremos trabalho, queremos trabalho, que mundo este haver quem de descansar faça ofício e quem trabalho não tenha, mesmo pedindo. Alguém o sinal deu, ou estaria combinado que durando o ajuntamento tantos minutos, ou então telefonou Leandro Leandres, ou o tenente Contente, ou o presidente da câmara espreitou pela janela, Lá estão os cães, fosse como fosse, a guarda montada desembainhou os sabres, ah, mãezinha, que até a gente se arrepia toda, só de ver esta coragem, esta carga de heróis, já me ia esquecendo do sol, deu nas lâminas polidas e foi uma luz divina, fica um homem a tremer de comoção patriótica, aqui veremos quem se nega. Rompem os cavalos a trote, que o espaço não dá para cavalarias mais arrebatadas, e logo ali vai ao chão um magote de gente que tenta escapar-se por entre as patas e as sabradas. Pode um homem ficar-se com este vexame, mas às vezes não quer, ou de repente cega, e então o mar levanta-se, levantam-se os braços, as mãos travam as rédeas ou trazem pedras apanhadas do chão, ou nos bolsos vieram, é o direito de quem outras armas não tem, e lá de trás voaram, o mais certo é não terem atingido ninguém, cavalo ou cavaleiro, uma pedra assim, ao acaso, se pedras houve afinal, quando cai vai morta. Era uma cena de batalha digna de figurar na sala do comando ou na messe dos oficiais, os cavalos empinados, a guarda imperial de sabre desembainhado, sovando de prancha ou fio, consoante calhava, a personagem insurrecta que corria para trás numa maré que logo tornava, malditos. Esta foi a carga do vinte e três de Junho, fixai bem a data na memória, meus meninos" (...) Página 313

Fotografia: Helena Mesquita

(...) "Está morto José Adelino dos Santos, apanhou com uma bala na cabeça e primeiro nem acreditou, sacudiu a cabeça como se lhe tivesse mordido um bicho, mas depois compreendeu, Ah malandros que me mataram, e caiu de costas, desamparado, não tinha ali a mulher que o ajudasse, fez-lhe o sangue uma almofada debaixo da cabeça, uma almofada vermelha, muito obrigado. Tornam a aplaudir no castelo, adivinham que desta vez foi a sério, e a cavalaria carrega, dispersa o povinho, é preciso recolher o corpo, ninguém sem aproxime." (...) Página 314

in, "Levantado do Chão"
Caminho

Miguel Koleff - «Quien había bebido las lágrimas acompañó a quien las lloraba» de José Saramago (HoyDía Córdoba - 21/05/2015)


Saramago e Pepe (fotografia que acompanha o texto publicado)

Pode ser consultado e recuperado, aqui

«Quien había bebido las lágrimas acompañó a quien las lloraba» José Saramago
por Miguel Koleff - Especial para "HoyDía Córdoba" (21/05/2015)

"Es bien sabido que José Saramago le tenía un afecto especial a los perros. No sólo a los cachorros con los que convivía, Camões, Greta y Pepe, sino también a aquellos que pueblan su orbe ficcional. Algunos son fáciles de evocar como Constante en La balsa de piedra, Encontrado en La caverna o el más entrañable de todos, el perro de las lágrimas que, surgido de sopetón en Ensayo sobre la ceguera tiene su continuidad en Ensayo sobre la lucidez.  El escritor portugués supo afirmar una vez «que el perro es un especie de plataforma donde los sentimientos humanos se encuentran. El perro  se acerca a los hombres para interrogarles sobre qué es eso de ser humano» (Planeta Humano, Madrid No. 35, enero de 2001). En esta breve reflexión me interesa  ponderar el valor de esa frase revisando la novela de 1995 y pensando en voz alta algunas de sus implicancias teóricas.
El mundo narrado en el Ensayo sobre la ceguera está penetrado de crueldad y no en vano ha sido homologado al de un campo de concentración. A partir de un extraño caso de ceguera blanca que se expande en la población hasta tomar cuenta de la ciudad, el funcionamiento de las instituciones se torna inmanejable. Si bien el lector va ingresando a pasos lentos en ese universo de deterioro moral  y político, desde la mitad de la novela en adelante sólo puede dar manotazos de ahogado para no hundirse en el mismo infortunio de los personajes. 
La historia comienza con el así llamado «primer ciego» que conduce un auto y que a la altura del semáforo percibe que ha dejado de ver. Los que entran en contacto con él van quedando ciegos en forma gradual y lo mismo les sucede a los que interactúan con quienes lo socorren. El mal se esparce en forma ininterrumpida y en andanada. Una nueva sociedad de hombres y mujeres comienza a formarse en el manicomio donde son confinados, con los mismos basamentos de aquellos que conservan la vista del lado de afuera: la ruindad, la indiferencia, el cinismo, la intolerancia y la explotación. Esta microfísica del poder se expande al colectivo a medida que el número de infectados desorbita los límites del establecimiento y toma la calle. La ceguera agrega sólo su cuota de torpeza al ritmo indecoroso del cotidiano.
En las páginas finales del libro vemos zombis caminando sin rumbo, tratando de sortear los obstáculos con los que tropiezan  para no caer y confundirse con los residuos  que abarrotan el entorno. Tienen hambre y –como si fueran animales salvajes- se despedazan entre sí  por un pedazo de pan.
Esta  postal de impostura en la que invierte la narrativa muestra hasta dónde podemos llegar en situaciones límites. Los lazos de solidaridad y camaradería restan sólo en algunos pocos mientras que la mayoría saca la fiera que lleva dentro y libera las pulsiones adormecidas en busca de la mejor presa. Las diferencias que separan unos de otros –y que antes se resolvían en términos de raza o clase social- se conjuran ahora a través del liderazgo del más fuerte y del más intransigente.
En el momento más paroxístico de todo el relato, la «mujer del médico» experimenta una crisis que se exterioriza como llanto incontenible. Ella es la única protagonista de la historia que no perdió la vista y a quien le tocó la desgarradora responsabilidad de ver hundirse la condición humana. Condujo a su grupo de manera honrosa y sorteó las dificultades a su alcance pero cuando la lucha encarnizada por la sobrevivencia ganó terreno, se derrumbó junto con ella. Es precisamente en ese instante que un perro abandonado deja de hurgar basura para acercársele y lamerle las lágrimas. 
El episodio es uno de los más nobles del texto precisamente por la operación inversa que pone en marcha. Es como si –de repente- se hubieran cambiado los roles en el funcionamiento del mundo y éste se pensara de nuevo. No se trata de un hecho menor en la narración. Los personajes que la habitan llegado ese momento han perdido el sentido de la existencia. Se han desprendido de sus referencias sociales, políticas e históricas y sobreviven como mera biología. En un cuadro de situación semejante, ¿dónde queda el reservorio de dignidad que es promesa de alguna cosa? Esta es la ecuación que baraja Saramago a través del perro de las lágrimas para testimoniar el colapso de la razón en la vida contemporánea. En medio del horror, la pervivencia del hombre queda contenida en esa cifra mínima que se confunde con su instinto de conservación y cuyo mejor maestro es la especie que no ha accedido al pensamiento lógico ni ha inventado la rueda.
El juego metafórico del premio nobel, su apuesta lúdica en la novela exorciza la irracionalidad que ha tomado cuenta de nuestro devenir por vía de la compasión animal. Si la mujer del Ensayo no hubiera sido confortada por el cachorro en ese momento de hecatombe, hubiera tal vez claudicado. Y en un universo en descomposición, su desasosiego acabaría con todo porque –al modo de Atlas- le cabía sostenerº el planeta sobre sus hombros. La fórmula apocalíptica según la cual un perro vagabundo nos devuelve humanidad sobrepasa cualquier  metafísica posible que se pueda invocar.
Saramago eran tan consciente de este hallazgo ficcional que afirmó en una de sus tantas entrevistas que le gustaría ser recordado como el escritor que creó ese personaje. Y llevó este anhelo hasta el final recordándonos que no nos vendría nada mal aullar un poco de vez en cuando."

"Fuentes consultadas:
Saramago, J. (1995). Ensaio sobre a cegueira. Lisboa: Caminho. Versión en español de Alfaguara.
Saramago, J. (2004). Ensaio sobre a lucidez. São Paulo: Companhia das Letras. Versión en español de Alfaguara."


Manuel Freire "Retrato do poeta quando jovem" poema de José Saramago


"Retrato do poeta quando jovem"

"Há na memória um rio onde navegam
Os barcos da infância, em arcadas
De ramos inquietos que despregam
Sobre as águas as folhas recurvadas.

Há um bater de remos compassado
No silêncio da lisa madrugada,
Leves ondas se furtam para o lado
Com o rumor de seda amarrotada.

Há um nascer do sol no sítio exacto,
Na hora que mais conta duma vida,
Um acordar dos olhos e do tacto,
Uma ânsia de sede inextinguida.

Há um retrato de água e de quebranto
Que do fundo rompeu dessa memória,
E tudo quanto é rio abre no canto
Que narra do retrato a velha história."

in, "Os Poemas Possíveis"
Publicado em 1966 pela Portugália Editora
Porto Editora, página 57 (2014)

sábado, 2 de abril de 2016

Assinala-se o "Dia Internacional do Livro Infantil" sob inspiração de Hans Christian Andersen (2 de Abril)

Montagem cénica com as três obras de José Saramago,
com destino e vocação infanto-juvenil 

Sinopse das obras referenciadas, aqui

"O Conto da Ilha Desconhecida" - 1998
"Um dia, um homem dirigiu-se à porta do rei para pedir um barco, mas aquela era a porta das petições, e não foi recebido pelo rei.Depois de muita insistência e de a muitas portas bater pelos meandros da burocracia real lá conseguiu que o rei lhe desse , finalmente, o tão desejado barco. A mulher da limpeza do palácio real foi a única tripulação que arranjou e, depois de apetrechado e limpo o barco, dormiram essa noite no cais. Na manhã seguinte baptizaram a embarcação e, pela hora do meio-dia, com a maré, a Ilha Desconhecida fez-se enfim ao mar, à procura de si mesma."

"A Maior For do Mundo" - 2001
"E se as histórias para crianças passassem a ser de leitura obrigatória para os adultos? 
Seriam eles capazes de aprender realmente o que há tanto tempo têm andado a ensinar?"

"O Silêncio da Água" - 2011
"«Voltei ao sítio, já o Sol se pusera, lancei o anzol e esperei. Não creio que exista no mundo um silêncio mais profundo que o silêncio da água. Senti-o naquela hora e nunca mais o esqueci.» José Saramago. A partir de uma recordação de infância, José Saramago compôs uma fábula universal que sobressai pela sua sabedoria. Manuel Estrada, um dos maiores artistas gráficos contemporâneas, recria com mestria toda a profundidade desta história memorável."


"No dia 2 de abril comemora-se em todo o mundo o nascimento de Hans Christian Andersen. A partir de 1967, este dia passou a ser designado por Dia Internacional do Livro Infantil, chamando-se a atenção para a importância da leitura e para o papel fundamental dos livros para a infância." (Fonte: DGLAB)

sexta-feira, 1 de abril de 2016

"«De la estatua a la piedra», una guía para leer a José Saramago escrita por el propio autor" Editorial Alfaguara (18/06/2014)


Para consulta, aqui o link,
"De la estatua a la piedra es un recorrido que José Saramago hizo de su trayectoria literaria. En él reflexiona sobre el oficio de escribir y sobre la transformación que experimentó su narrativa: a partir de Ensayo sobre la ceguera «me di cuenta de que había estado describiendo estatuas. Tuve que entender el mundo nuevo que se me presentaba al abandonar la superficie y pasar al interior de la piedra». En esta guía, al texto de José Saramago le acompaña una introducción de Pilar del Río, un epílogo de Fernando Gómez Aguilera y las primeras páginas de todos sus libros."

"Hoy queremos recordar a José Saramago y lo hacemos con esta guía de lectura gratuita en edición digital que contiene el texto «De la estatua a la piedra. El autor se explica», en el que José Saramago reflexiona sobre su trayectoria literaria, además de una introducción de Pilar del Río, un epílogo de Fernando Gómez Aguilera y las primeras páginas de sus libros."

Descargar gratis, aqui 

Por qué «De la estatua a la piedra»

Pilar del Río

"En abril de 1998 la Universidad italiana de Turín congregó a un grupo de profesores de diversas nacionalidades con el propósito de analizar la obra de José Saramago, quien, pese al pudor que sentía cuando se hablaba de él, asistió como alumno disciplinado a las diversas sesiones, oyó las ponencias a veces asombrado ante el caudal de informaciones que los profesores manejaban sobre sus libros, otras divertido por las atribuciones de que era objeto, otras disconforme con ciertas simplificaciones reductoras, o con exageraciones que consideraba fuera de lugar. En cualquier caso el congreso se celebró en un ambiente extraordinario de pasión por la literatura y celebración de la amistad. Al final estaba prevista la intervención del autor, que optó por no leer ninguna comunicación, tampoco quiso impartir una lección magistral; simplemente, de forma coloquial, fue reflexionando sobre su obra, motivado por algunas ideas lanzadas por los ponentes y dejándose llevar por la música del encuentro, la afabilidad y la inteligencia concitada. Ahí tendría que haber acabado todo, pero no fue así porque hay momentos que deben quedar registrados. Cuando el congreso se clausuró y cada participante volvió a su país y a su casa, en Turín se quedaron los profesores Pablo Luis Ávila y Giancarlo Depretis que decidieron transcribir la sesión en la que José Saramago había reflexionado sobre el oficio de escribir y su trayectoria personal de forma tan íntima como gráfica, y editar luego esas palabras en forma de libro. Así, vio la luz en Italia La estatua y la piedra.

Pasó el tiempo, José Saramago siguió profundizando en la intuición que había tenido en Turín y ofreciendo nuevas novelas que, en el fondo, son ensayos con personajes. Tras el paréntesis que supuso la recepción del Premio Nobel de Literatura y los compromisos posteriores, en el 2000 publicó La caverna, más tarde El hombre duplicado, luego Ensayo sobre la ceguera y en ésas estaba cuando la editorial española le solicitó una actualización de la conferencia de Turín, que finalmente sería editada en 2010. José Saramago volvió a leer la transcripción de los textos, corrigió, añadió, confirmó. Al revisar la traducción española añadió a la ya gráfica imagen de La estatua y la piedra un elemento que haría más comprensible aún el sentido de sus palabras y de su trayectoria literaria: De la estatua a la piedra. Sin embargo, esa anotación, hecha de su puño y letra, se perdió en los vericuetos de la comunicación electrónica, y el libro, tanto en España como después en Portugal, salió obedeciendo el modelo de Italia. Hoy, por fin, se recupera en español la intuición literaria que José Saramago tuvo en Italia: De la estatua a la piedra, una guía para leer a José Saramago.

¿Por qué «intuición»? Porque el escritor que en estas páginas se define como un autor desprogramado no llegó a la conclusión de que algo había cambiado en su forma de abordar la escritura desde la reflexión sistemática, no hizo un alto en el camino para elaborar un diagnóstico de sus modos y sus pretensiones, sino que de forma natural, mientras iba trabajando, observaba que el punto de fuga se le imponía urgiéndole de tal manera que no dejaba espacio para recrearse en algo que no fuera la exigencia de la idea central. Así, sus libros se fueron desnudando, cada vez se hacían más sobrios sin perder la belleza del tiempo en que creía que para explicarse debía narrar lo que veía y también lo que se escondía en los pliegues de las formas. Tras la intuición de Turín supo que lo que le interesaba de verdad era describir el interior de la piedra, en la certeza de que de esta manera las grandes cuestiones podrían ser acometidas y, tal vez, desveladas. Meses antes de morir, José Saramago escribió Caín, una novela sorprendente, línea recta y ficción pura, que recorre aspectos fundamentales de la Biblia narrados con la ambición de que nada quede por decir. El final de ese libro podría ser el final de la trayectoria del escritor José Saramago: «La historia ha acabado, no habrá nada más que contar».

O sí: porque siempre se podrá leer en verano lo que se descubrió en invierno, o en la noche volver a sentir el palpitar de las palabras que durante el día ocuparon al lector. Siempre habrá un abordaje distinto y es bien seguro que habiendo conocido la metáfora de la estatua y la piedra —es decir, tras caminar por las páginas de este libro con José Saramago—, otras perspectivas se evidenciarán que harán más luminoso el espacio compartido.

Decía José Saramago que era necesario tratar con cuidado los libros porque llevan una persona dentro, el autor. Este libro es casa habitada, y de forma superlativa, por el autor. Con él están sus dudas y sus perplejidades, sus desvelos y también la íntima satisfacción que produce ver cómo la obra crece junto al ser humano que un día decidió escribir para comprender y para ser querido. Acogerá también al lector, y eso es lo que a José Saramago se le olvidó decir: que los libros están habitados por los lectores que, como él, leen para comprender, para no estar solos, para recibir respeto. Al final, un libro —sea de ficción, ensayo, poesía— es un compromiso entre dos personas, un matrimonio que puede ser feliz o no. Al encuentro de Turín, hace ya tanto, José Saramago llegó sin condiciones, sincero y abierto. Ahora, querido amigo, se producirá otro encuentro. Piense que es el mapa de la vida literaria de José Saramago lo que va a recorrer y será en compañía. Tal vez sienta algún que otro escalofrío durante la lectura. No importa: ocurre siempre en los momentos de amor y éste es uno de ellos."

Conferência com eurodeputados - "Cadernos de Lanzarote Diário IV" (20/04/1996)

20 de Abril (de 1996)
"Estiveram, além do Sérgio Ribeiro, os também «eurodeputados» (meto aspas na palavra porque sempre me pareceu assaz esquipática) Alonso Puerta, que é o presidente do grupo no Parlamento Europeu, Laura González, Angela Sierra, e dois professores de Tenerife: Ana Hardisson e Juan Pedro Castafleda. Quanto a mim, cumpri a obrigação dizendo o que segue: 

«Repito as palavras que aqui nos reúnem - literatura, compromisso, transformação social -, pronuncio-lhes devagar as sílabas como se, em cada uma delas, se escondesse ainda um significado secreto à espera de ser revelado ou simplesmente reconhecido, procuro reencaminhá-las para a integridade de um sentido primeiro, restaurá-las do uso, purificá-las das vulgaridades da rotina - e encontro-me, sem surpresa, perante dois caminhos de reflexão (quem sabe se os únicos possíveis), já percorridos mil vezes, mas a que parece ser nosso inelutável destino voltar, sempre que a crise contínua em que vivem os seres humanos (seres de crise por excelência, e humanos talvez por isso mesmo) deixa de ser crónica, habitual, para tornar-se aguda e, ao cabo de um tempo, insustentável. Como creio ser a situação da humanidade que hoje representamos e deste tempo que vivemos. 

«O primeiro caminho de reflexão seria o daquela tendência muito corrente que quer incluir a literatura entre os agentes de transformação social, entendendo-se a denominação, neste caso, não tanto como referida às consequências sociais decorrentes dos factores estéticos, mas sim a supostas influências na ordem ética e na ordem axiológica, independentemente do carácter positivo ou negativo das suas expressões. De acordo com tal maneira de pensar, e extrapolando, em benefício do raciocínio, conteúdos e formas historicamente diferencia-dos (para poder, assim, abranger numa única visão o ensino, a literatura e a cultura em geral), teríamos de coincidir, hoje, apesar dos trágicos desmentidos da realidade, com a panglossiana convicção dos nossos oitocentistas e optimistas avós, para quem abrir uma escola equivalia a fechar uma prisão. Que nos digam as estatísticas escolares e judiciais se a massificação do ensino se tem configurado, de facto, como prevenção bastante ou antídoto eficaz contra a massificação da delinquência, que é, precisamente, já não temos dúvidas, uma das características principais deste final de século. 

«Deixemos, porém, as escolas, deixemos a cultura em geral, deixemos a arte, a filosofia e a ciência, para cuja adequada ponderação me faltam o saber e a autoridade, e regressemos à literatura e à sua relação com a sociedade. Mantenhamo-nos discretamente nos domínios do axiológico e do ético (sem os quais, há que reconhecê-lo, qualquer exame de uma transformação social determinada, fosse qual fosse a sua época, teria de satisfazer-se com pouco mais que uma tabela de pesos e medidas), e reconheçamos, por muito que tal verificação possa castigar a nossa confiança, que as obras dos grandes criadores do passado, de Homero a Cervantes, de Dante a Shakespeare, de Camões a Dostoievski, apesar da excelência do pensamento e fortuna de beleza que diversamente nos propuseram, não pare-cem ter originado, em sentido pleno, nenhuma efectiva transformação social, mesmo quando tiveram uma forte e às vezes dramática influência em comportamentos individuais e de geração. No plano da ética, dos valores humanos e do respeito humano, apetece dizer, sem cinismo, que a humanidade (estou a referir-me, em particular, ao que costumamos designar por mundo ocidental) seria exactamente o que é hoje se Goethe não tivesse vindo ao mundo. E que, em reforço desta ideia, não me consta que a leitura dos Fioretti de S. Francisco de Assis tivesse salvado a vida a uma só das vítimas da Inquisição... 

«É lícito, portanto, afirmar que a literatura, mesmo quando, por motivos religiosos ou políticos, se dedicou a uma pregação de bons conselhos ou a uma engenharia de novas almas, não só não contribuiu, como tal, para uma modificação positiva e duradoura das sociedades, como provocou, algumas vezes, insanáveis sentimentos de frustração individual e colectiva, resultantes de um balanço negativo entre as teorias e as práticas, entre o dito e o feito, entre uma letra que proclamava um espírito e um espírito que deixou de reconhecer-se na letra. Bem mais fácil seria, para quem fizesse questão de em todas as coisas descobrir mútuas relações de causa e efeito, juntar provas de uma influência maléfica da literatura (de uma parte dela) nos costumes e na moral, e portanto na sociedade, tarefa, aliás, bastante favorecida pela presença obsessiva de algumas dessas obras e alguns desses autores, por exemplo, no imaginário sexual de milhões de pessoas, alimentando fantasmas e fantasias que nos são «culturalmente naturais», mas a que, de outro modo, teriam ficado a faltar referências, abonações e modelos. Por outras palavras, uma filosofia completa de vida... Entendidas assim tais relações, e adoptando a atitude, mais comum do que se imagina, daqueles que crêem que uma coisa só passa a ter verdadeira existência a partir do momento em que exista a palavra que a nomeie, o Sadismo ter-se-ia revelado ao mundo quando o marquês de Sade, ainda criança, pela primeira vez arrancou as asas a uma mosca, e o Masoquismo, também ele, teve de aguardar o dia em que a pequena alma de Sacher-Masoch, talvez por aquela mesma idade, e imitando, sem o saber, os místicos de todas as religiões, percebeu que era, primeiro possível, depois desejável, passar do sofrimento no prazer ao prazer no sofrimento. Ao cabo de milénios, depois de uma espera longuíssima, depois de tanto tempo em vão, o sádico e o masoquista puderam finalmente encontrar-se, reconhecer-se como complementares e, desta maneira, inaugurar a era da felicidade... A deles. 

«Este percurso breve pelo primeiro dos caminhos de reflexão que se nos apresentaram, aquele que assentava no pressuposto de que a literatura, independentemente do significado moral ou imoral das suas manifestações, teria exercido ou ainda exerceria influência nas sociedades ao ponto de constituir-se como um dos seus agentes transformadores, acabou de conduzir-nos a uma conclusão pessimista e aparentemente intransponível: a de uma essencial irresponsabilidade da literatura. Ir-responsabilidade, digo eu, no sentido restrito de que não seria legítimo atribuir ao ciclo da Guerra das Duas Rosas de Shakespeare, tomemos o mais ilustre dos exemplos, a culpa de um eventual aumento, em número e em gravidade, dos crimes públicos ou privados em geral, como igualmente não teremos o direito de acusar o autor de Ricardo III de não haver podido conseguir, graças ao que se supõe ser a lição admoestadora e edificante de toda a tragédia, que os reis e os presidentes passassem a matar-nos menos... 

«Se a literatura é de facto irresponsável, na dupla acepção de não poderem ser-lhe imputados, mesmo que só parcialmente, nem o bem nem o mal da humanidade, e não estar portanto obrigada, quer para penitenciar-se quer para felicitar-se, a prestar contas em nenhum tribunal de opinião; se, pelo contrário, actua, no seu fazer-se, como um reflexo mais ou menos imediato e directo da situação material e psicológica das sociedades nas suas sucessivas transformações - então, o segundo caminho de reflexão proposto, que, talvez com excessivo radicalismo, acabaria por mostrar a literatura como simples e obediente sujeito, esse caminho interrompe-se quando ainda mal tínhamos dado o primeiro passo, reconduzindo-nos ironicamente ao ponto de partida, à interrogação sobre o que deveria ser e para que deveria servir a literatura, quando na vida cultural dos povos se instale o sentimento inquietante de que, não tendo ela, aparentemente, deixado de ser, manifestamente deixou de servir. 

«Mesmo que o determinismo da conclusão possa humilhar certas vaidades literárias (mais inclinadas do que aconselharia a modéstia a engrandecer o seu papel, não só na república das letras como na sociedade em geral), teremos de reconhecer que a literatura não transformou nem transforma socialmente o mundo e que o mundo é que transformou e vai transformando a literatura. Posta a questão nestes termos, objectar-se-á que, depois de haver tapado os caminhos, venho agora fechar as portas, e que, encerrado neste círculo, sobre todos vicioso e perverso, nada mais restaria ao escritor, enquanto tal, que trabalhar sem esperança de vir realmente a influir na sua época, limitado a produzir os livros que a necessidade de divertimento da sociedade, sem o parecer, lhe for encomendando, e com os quais se satisfarão ela e ele, ou, no caso de ter sido contemplado com uma porção suficiente de génio, quando da sua distribuição pelo Cosmo, escrever obras que o seu tempo compreenderá mal ou a que será hostil, deixando ao futuro a responsabilidade de um julgamento definitivo, que, acaso seguro e justo nesse específico caso, incorrerá, infalivelmente, em erros de apreciação quando, tornado presente, tiver de pronunciar-se sobre obras suas contemporâneas... (Em verdade, o escritor, quando escreve, não está apenas só, está também cercado de escuridão, e creio que não abusarei da minha limitada faculdade de imaginar se disser que a própria luz da obra - pouca ou muita, todas a têm - o cega. Dessa cegueira particular não o poderão curar nenhuma crítica, nenhum juízo, nenhuma opinião, por mais fundamentados e úteis que possam ser, porquanto são, todos eles, emitidos de um outro lugar.) 

«Em que ficamos, então? Se as sociedades não se deixam transformar pela literatura, ainda que ela, numa ou noutra ocasiões, possa ter tido nas sociedades alguma influência superficial, se, pelo contrário, é a literatura que se encontra hoje assediada por sociedades que não lhe pedem mais que as fáceis variantes de uma mesma anestesia de espírito que se chamam frivolidade e brutalidade - como poderemos nós, sem esquecer as lições do passado e as insuficiências de uma reflexão dicotómica que se limitaria a fazermos viajar entre a hipótese de uma literatura agente de transformações sociais e a evidência de uma literatura que parece não ser capaz de fazer mais que recolher os destroços e enterrar as vítimas das batalhas sociais - como poderemos nós, insisto, embora provocando a troça das futilidades mundanas e o escárnio dos senhores do mundo, restabelecer o debate sobre literatura e compromisso sem parecer que estamos a falar de restos fósseis? 

«Espero que num futuro próximo não venham a faltar respostas a esta pergunta e que todas juntas possam fazer-nos sair da resignada e dolorosa paralisia de pensamento e acção em que nos encontramos. Por minha parte, limitar-me-ia a propor, sem mais considerações, que regressemos rapidamente ao Autor, à concreta figura de homem ou de mulher que está por trás dos livros, não para que ela ou ele nos digam como foi que escreveram as suas grandes ou pequenas obras (o mais certo é não o saberem eles próprios), não para que nos eduquem e instruam com as suas lições (que muitas vezes são os primeiros a não seguir), mas, simplesmente, para que nos digam quem são, na sociedade que somos, eles e nós, para que se mostrem como cidadãos deste presente, ainda que, como escritores, creiam estar trabalhando para o futuro. 

«O problema não está em, supostamente, se terem extinguido as razões e causas de ordem social, ideológica ou política que, com resultados estéticos que nem sempre serviram as intenções, levaram ao que se chamou, no sentido moderno da expressão, literatura de compromisso; o problema está, mais cruamente, em que o escritor, regra geral, deixou de comprometer-se como cidadão, e que muitas das teorizações em que se foi deixando envolver acabaram por constituir-se como escapatórias intelectuais, modos de disfarçar, aos seus próprios olhos, a má consciência e o mal-estar desse grupo de pessoas - os escritores -, que, depois de se terem considerado a si mesmas como farol e guia do mundo, acrescentam agora à escuridão intrínseca de todo o acto criador as trevas da renúncia e da abdicação cívicas. 

«Depois de deixar este mundo, o escritor será julgado segundo aquilo que fez. Enquanto ele estiver vivo, reclamemos o direito a julgá-lo também por aquilo que é.» 

O verdadeiro debate veio a acontecer depois, durante o almoço que nos reuniu a todos. Como era de esperar, fui acusado (amigavelmente acusado) de ser mais pessimista que a conta (ganhei esta fama, tenho de continuar a merecê-la...), mas, ou muito me engano, ou o pessoal de Estrasburgo foi de cá um bocadinho abala-do... Enfim, tanto não direi, mas a veemência sempre perturba, e eu estou convencido de ter sido algo mais que veemente." 

in, "Cadernos de Lanzarote Diário IV"
Caminho, páginas 112 a 118 (20 de Abril de 1996)

"Levantei-me do Chão" de Carlos Marques (Projecto Rise Up) - Teatro Meridional - 7 a 17 de Abril

Todas as informações aqui, 


Flyer de apresentação dos espectáculos


Informação constante na página do Teatro Meridional, aqui

"LEVANTEI-ME DO CHÃO 
a partir de Levantado do Chão de José Saramago

SINOPSE
Levantamos o pó dos tempos, levantamos um livro bem lá no alto, levantamos ainda cabeça e o corpo, e acima de tudo tentamos levantar-nos como comunidade. Um músico de hoje conta e canta as histórias do livro – Serão necessárias novas músicas de intervenção? – Numa conversa franca com o espectador vamos descobrindo a musicalidade nas palavras e nas ideias de Saramago. Aqui reflete-se sobre a democracia – que mundo queremos afinal? E tudo isto num concerto. Um solo de um contador de histórias carregado da memória afectiva da leitura e da importância dos conhecedores da obra do Nobel, ou um músico de canções avulsas oriundas das palavras de saramago e, ainda, um actor submerso num texto inédito e assumidamente fragmentado. Um espectáculo baseado no livro onde se diz – à laia de mito –  que o autor descobriu o estilo saramaguiano de narrar.

FICHA TÉCNICA E ARTÍSTICA
CRIAÇÃO, DRAMATURGIA, COMPOSIÇÃO MUSICAL E INTERPRETAÇÃO Carlos Marques APOIO À CRIAÇÃO Susana Cecílio  
DISPOSITIVO CÉNICO Nuno Borda de Água 
COMPOSIÇÃO MUSICAL João Bastos 
VÍDEO Rodolfo Pimenta 
DESIGNER GRÁFICA Susana Malhão 
FOTOGRAFICA DE CENA Município de Montemor-o-Novo 
PRODUÇÃO NA CRIAÇÃO Candela Varas 
RESIDENCIA ARTÍSTICA Espaço do Tempo 
PRODUÇÃO ALGURES COLECTIVO DE CRIAÇÃO APOIOS Secretaria de Estado da Cultura - Direcção Geral das Artes; Município de Montemor-o-Novo, Fundação José Saramago.


quinta-feira, 31 de março de 2016

Roteiro de leitura sobre a obra "Levantado do Chão"

Um roteiro não nos mostra o local físico, porém, 
nos orienta pelos caminhos a percorrer até ao seu destino.
São 68 pontos de interesse, onde se acompanham os caminhos percorridos pelas gerações da família "Mau-Tempo" entregues à vida escrava do campo, sob tortura dos latifundiários e a conivência da Igreja, aqui representada pelo padre Agamedes, e a vigilância da guarda e PIDE, 
criadas para proteger os grandes senhores das terras 
É a minha visão sobre a obra e a experiência de a tornar a ler. Apelidei-a de "Ensaio sobre a Penúria"
Rui Santos (3 a 30 de Março de 2016)

Edição da Porto Editora com titulo escrito por Mia Couto

Sinopse da obra, via Fundação José Saramago, aqui
"A transformação social. A contestação. Personagens em diálogos. As cruentas desigualdades sociais. Surgem as perguntas proibidas. Vai-se adquirindo consciência e espaço, para que tudo se levante do chão. Um livro composto por 34 capítulos. No 17.º está a tortura e a morte de Germano Santos Vidigal. Germano, o nome que significa irmão, o homem da lança. Apesar de vencido, o sacrifício da sua vida indica o caminho. «Já o encontraram. Levam-no dois guardas, para onde quer que nos voltemos não se vê outra coisa, levam-no da praça, à saída da porta do setor seis juntam-se mais dois, e agora parece mesmo de propósito, é tudo a subir, como se estivéssemos a ver uma fita sobre a vida de Cristo, lá em cima é o calvário, estes são os centuriões de bota rija e guerreiro suor, levam as lanças engatilhadas, está um calor de sufocar, alto.»As mulheres são também chamadas à primeira linha das decisões neste belo romance de Saramago. O diálogo monossilábico entre marido e mulher da família Mau-Tempo vai-se alterando. Interessante observar uma narrativa que vai da submissão ao sentido de libertação, através de gerações."

---- Roteiro ----

1. Descrição "a paisagem" e os "soldados" criados para trabalhar a terra

2. Debaixo de chuva chegam a São Cristóvão. Marido, mulher e filho de colo, carroça e burro, duas arcas. Chove muito até à entrada de São Cristóvão. Pára a carroça e entra na taberna. Anuncia-se. Domingos Mau-Tempo, sapateiro. Vem com a família de Lavre e acaba de recolher a chave ma posse do taberneiro. Sara da Conceição sua mulher e mãe de João Mau-Tempo este de misteriosos olhos azuis


3. Fará 5 filhos e o seu destino será a forca perto de Monte Lavre. Laureano Carranca sogro que não aprovou o casamento de sua filha Sara com Domingos

4. Lamberto Horques Alemão, tornado alcaide-mor de Monte Lavre por Dom João I. Daqui poderão remontar os olhos azuis

5. Segundo filho Anselmo Mau-Tempo, e a caminho para Torre Gadanha e de seguida para Landeira. Desassossego que Sara da Conceição se atormenta. Filhos pequenos e tanta mudança


6. Padre Agamedes será o novo padrinho de João Mau-Tempo e compadre de Domingos Mau-Tempo. Da bebida de ambos na sacristia ao desentendimento. Sai a família de Landeira

7. Chega a República por telégrafo de terra em terra. A escassez, a fome, o jornal pago pelos senhores. Os filhos feitos. O latifúndio que não mudou da monarquia para a republica. Lamberto Horques e a sensação dos ventos insurrectos que o comandante da guarda fará por travar. Carregará o tenente Contente e seu esquadrão sobre os camponeses e os incitadores rebeldes


8. trinta e três foram apanhados mas só cinco, os cabecilhas vão prestas contas a Lisboa no Limoeiro

9. Os trabalhadores do norte que vêem às terras dos do sul trabalhar por menos e assim baixar a jorna deste. O feitor que manda chamar a guarda para malhar nos animais do sul

10. Landeira, Santana do Mato, Tarrafeiro e Afeiteira, paragens e outras viagens de Domingos Mau-Tempo e Sara da Conceição. Chega o terceiro filho, Domingos como o pai. Canha. João Mau-Tempo numa ida à fonte quase que morre afogado. Porrada do pai e a aflição da mãe.

11. Domingos Mau-Tempo fugiu de casa. Pede Sara a seu pai perdão e que a venha buscar. A Monte Lavre retorna. Domingos Mau-Tempo volta com pedido de desculpas e leva a família para Cortiçadas de Monte Lavre. Daqui para Ciborro. João Mau-Tempo já tem idade para ir à escola.


12. O episódio das noites de terça feira do homem que morava em Monte do Curral da Légua perto de Pedra Grande. De animais e lendas de lobisomens.

13. Domingos Mau-Tempo e os seus maus tratos e a bebida. A família que sofre pela vida e pelos tratos do pai. Fome e miséria. Domingos Mau-Tempo desapareceu e os próximos dois anos será maltês

14. Laureano Carranca pai de Sara recebe dois netos. Um predilecto porque lhe poderá dar algum proveito, José Nabiça, o outro João Mau-Tempo, filho de relação com um homem agora maltês era tratado como empecilho. Foi para as arrancas com o tio Joaquim Carranca. Trabalho duro mesmo para os homens quanto mais para uma criança.

15. Chega a Monte Lavre o anúncio de guerra na Europa.


16. Poderá ter Domingos Mau-Tempo aparecido nas Cortiçadas. Sara da Conceição foge para casa de uns parentes perto de Ponte Cava. Vem Domingos Mau-Tempo mais tarde pedir satisfações a José Picanço que lhe tinha dado asilo. Confronto entre homens e Domingos Mau-Tempo que volta costas à luta e segue, volta pelas costas de Monte Lavre até decidir enforcar-se.

17. Anda João Mau-Tempo com dez anos a cavar, perto da herdade Pedra Grande, por esmola. Depois na herdade de Norberto com Gregório Lameirão seu capataz para dar porrada pronta nos desgraçados. A família de Norberto aspirava a ir a Paris mal acabasse a guerra pela Europa e os mais novos já deixavam as terras de Lavre para vir morar para Lisboa.

18. De vez em quando chegam notícias das guerras, a da Europa e as de África. Poucos sabem ler em Monte Lavre, a guerra aqui é da fome e sobrevivência. Do czar deposto na Rússia e dos primeiros aviões na guerra.

19. Sara da Conceição e seu irmão juntaram-se em família de tios e primos.


20. Trabalho no Monte de Berra Portas, trabalho duro e mais porrada e fome. Soldada de miséria.

21. Morrerá Joaquim Carranca, assim ficou assim se foi.

22. João Mau-Tempo cresce, rapaz novo de trabalhos forçados. O de olho azul, bom bailador o que ajuda nos namoricos. Foi para a cortiça em Salvaterra de Magos. Chega à maioridade com a ida às sortes. Pode a tropa abrir as portas para a polícia ou a guarda em Lisboa. Nem uma nem outra, livrou-se com muito desgosto do serviço militar. Tem vinte anos.

23. De Augusto Pintéu, se contará como morreu na travessia de um pego com a suas mulas e carro nos lados do Pego da Carriça.

24. Foi João Mau-Tempo trabalhar para o monte Pendão das Mulheres entre Monte Lavre e Monte de Berra Portas, lá se irá enamorar de Faustina. A fama da família Mau-Tempo não lhes ajudará a que a família dela aceite a nova vida.

25. Lamberto e o seu feitor, o chicote para meter na linha os que para si trabalham. O seu feitor será considerado como Judas por trair os seus a troco de pouco mais e quanto mais trabalho lhe ls consiga arrancar mais próximo e considerado será.

26. O povo escravo e seus ofensores, a podridão e a fome.
A penúria, sempre a penúria. Os fiados de mercearia e as contas, sempre as contas


27. Dos trabalhos da carvoaria no Infantado. A visita às primas de Lisboa que trabalham no patrão Alberto.

28. João Mau-Tempo e Faustina, casados e três filhos. António o mais velho. Restantes são filhas. António guarda em pequeno os porcos e vai aprendendo as artes do trabalho da terra.

29. Alguém entra em casa com papel para assinar,  diz que é a favor dos nacionalistas espanhóis e contra os comunistas, em Évora e com transporte. João Mau-Tempo não pode recusar, este tal Requinta é dos que vai contar e ainda se arrisca a ter problemas. Não sabendo muito de política há dias descobriu uns papeis debaixo de uma pedra e que ficou para trás para ler.

30. Foram a Évora. Foros, Montemor, Santa Sofia e São Matias, o tal Requinta do recado segue como apoio ao evento. A praça de touros está cheia. Os vivas a Portugal e a Salazar contra os comunistas. Pelos espanhóis dos campos de Castela e Andaluzia. Pela igreja contra o perigo vermelho e ateu.


31. A debulhadora, máquina monstruosa que se alimenta de trigo. Da espiga sai o cereal para um lado e a palha para outro. Junto à máquina estão cinco homens. um mais velho e quatro rapazes. A violência do trabalho. A máquina mal consegue ser alimentada por estes homens. MANUEL ESPADA não aguenta mais e larga a máquina. Os três restantes acompanham-o. O feitor Anacleto acorre ao local por causa do silêncio. Vai à guarda fazer queixa e acusa-os de serem grevistas. Da guarda o tenente Contente pega nos seus homens e seguem até Monte Lavre para apanhar os grevistas. Daqui seguirão a Montemor onde apanharam um raspanete e por sorte lhes é perdoada ida a Lisboa prestar contas. Ficaram uns tempos sem trabalho até que episódio se foi desvanecendo

32. Sara da Conceição vive agora com o filho e nora. João Mau-Tempo e Faustina mais as duas netas, Gracinda e Amélia. Tem o pesadelo do marido que se enforcou na oliveira,  Domingos Mau-Tempo. Todas as noites sai de casa durante algum tempo, talvez para dar alguma privacidade ao casal. Um dia será apanhada louca e fora de si. De Lisboa, os familiares arranjam um lar em Rilhafoles para a receber. Morreu passado tempo.


33. A homilia do padre Agamedes e o elogio aos latifundiários e guardas que protegem o povo dos vermelhos. A organização e os papéis distribuídos às escondidas. João Mau-Tempo que é poucas missas duvida das palavras do padre. SIGISMUNDO CANASTRO aparece no adro. Ele que distribui "papéis" pergunta a João Mau-Tempo o que achou da missa.

34. António Mau-Tempo fez amizade com Manuel Espada, tem treze anos e aprende várias artes e trabalhos do campo. De terra em terra, virá a trabalho perto do mar na zona de Setúbal.

35. Histórias de malteses, do Zé Gato e sua quadrilha. Histórias de carnes e porcos roubados

36. Em Monte Lavre é tempo de ceifar. Na Europa terminada a II Guerra Mundial os ventos são de paz. As guerras agora são outras. Os homens não vão para o campo por menos de 33 escudos por dia, os feitores e capatazes não têm ordens para pagar mais que os 25 do ano passado. A Guarda que se apronta e o sermão habitual do padre Agamedes. Na praça reúnem de um lado os que exigem 33 escudos, do outro os feitores que não avançam dos 25, e em casa alguns que já cederam a este valor por necessidade e por vergonha agora se escondem.

37. Na praça o clima é tenso, Sigismundo Canastro apela à resistência, João Mau-Tempo desanima com os poucos que ficaram a lutar por melhor jorna. Vinte e dois homens reúnem-se na ribeira em Ponte Cava. Dali seguiriam pelas herdades a lutar por melhores jornas e mais apoiantes para se lhes juntarem nesta luta. Sigismundo Canastro e Manuel Espada e outros vão repetindo as mesmas palavras. Mais dinheiro que os patrões muito bem podem pagar mais. Mais se juntam e campos que param.

38. Vai o cabo Tacabo a casa de Humberto. Existem grevistas à solta a desestabilizar as terras. Os 22 que se encontraram e seguiram para junto das herdades estão identificados. Sigismundo Canastro, Manuel Espada e João Mau-Tempo e todos os outros estão presos no posto da guarda. Murmuram palavras de confiança e aguardam. Foram enviados para Montemor. Todos juntos num pátio à espera de serem interrogados. João Mau-Tempo e outros três são os primeiros. Tenente Contente e outro homem não fardado sentados à secretária. Começa o interrogatório. Os "aves" e outros papéis, a propaganda,  organização e nomes dos cabecilhas. Os quatro sao colocados cada um na sua sala para escreverem num caderno tudo o que sabem. Cada um coloca o seu nome e esperam pela pancada. Mais tarde são juntos aos restantes. João Mau-Tempo recebe inesperada visita. Padre Agamedes que tenta demovê-lo a denunciar dois indivíduos já referenciados, João Mau-Tempo resiste ao interrogatório sem dizer palavra. Na volta para o pátio passa pelos dois que quiseram que ele denunciasse. Afinal já estavam presos e muito mal tratados. Ele tinha passado esta provação. Vieram algumas famílias saber dos presos, vem também Faustina e as filhas Gracinda e Amélia. Manuel Espada há-de reparar e cumprimentar a irmã de António Mau-Tempo, a Gracinda. Hão-de sair de Montemor enamorados.


39. A praça de touros de Montemor está cheia de homens. Uns na arena presos. Outros de espingardas a guardá-los junto às bancadas. Germano Santos Vidigal foi apanhado e é levado por dois guardas. Numa sala igual à que amanhã João Mau-Tempo e os outros três escolhidos para denunciar um e outro cabecilha, está Germano Santos Vidigal a ser espancado por dois torturadores, Escarro e Escarrilho. Cospe sangue e dentes partidos, sons e dor mas não abrirá boca para qualquer denúncia. O chão ensanguentado tem a companhia de formigas, quando a maior passar por Germano Santos Vidigal ele tombará morto. Os guardas encontrarão forma de simular o enforcamento do torturado para que conste na certidão de óbito.

40. Episódios de penúria e esmolas da dona Clemência às quartas e sábados, quando dá uns feijões e umas fatias de toucinho às crianças. O bem que sente fazer e a sua alma que rejuvenesce nestes dias. Não dar esmola todos os dias será o seu cilício e também para não habituar mal as crianças que devem sofrer desde cedo para saber o que custa a vida.

41. Episódios da criação de filhos. João Mau-Tempo e Faustina, os filhos, António que tem o hábito de andar longe nos trabalhos, Gracinda que espera poder ter dote para casar e já irá a saber ler pela cartilha de João de Deus, Manuel Espada que já vai passando da entrada da porta e Amélia a mais nova que vai vivendo

42. António Mau-Tempo em breve será recruta e por ano e meio estará na tropa.


43. Novembro posto. Sigismundo Canastro sai de casa antes casa antes do sol levantar, deixa Joana Canastro, o mesmo acontecerá a Faustina e filhas que irão ver João Mau-Tempo, agora com 42 anos, sair sem saber para onde. Terra Fria é o local de destino. O Silva vai de bicicleta, que a deixará escondida. Será o terceiro a chegar e percebe-se que tem papel importante no encontro. Virão Francisco Petinga e João dos Santos. São camaradas, não há nomes por segurança, tal como as boinas não serão colocadas de copa para baixo para os nomes possam ser vistos. O Silva entregará "papéis", desta vez João Mau-Tempo ajudará Sigismundo talvez por ser novo nestas andanças. Falam dos patrões e da fome.

44. Manuel Espada e Gracinda Mau-Tempo casaram, ele com vinte e sete anos ela com vinte. As palavras do padre Agamedes e o tropa António Mau-Tempo que conseguiu chegar mesmo nas últimas para assistir ao casamento da irmã.

45. A boda e seu cerimonial, pouco abastada mas com direito a discursos. Padre Agamedes que de palavras lembra os grevistas que salvou, o desagrado destas palavras que António Mau-Tempo fez calar na boca do padre. As histórias deste militar, o levantamento de rancho que levou o pelotão para a formatura e sob ameaça de metralhadoras queriam os oficiais obriga-los a comer a comida que nem os porcos comeriam. Depois foi a vez de Sigismundo Canastro contar outra história, a do cão Constante que ia com ele à caça da perdiz e lá ficou um dia

46. Vai o guarda José Calmedo a Monte Lavre buscar João Mau-Tempo para ser testemunha de um caso de roubo de uns molhos de grãos. Diligência a ser tratada rapidamente no posto da guarda. O inquiridor ser o cabo Tacabo que de pronto lhe dá a ordem de prisão vinda de Vendas Novas por ser comunista. Chegado ao posto de Vendas Novas sabe que irá para Lisboa. Uma noite em claro na cela, a viagem de comboio, o barco e as ruas da capital. Chegado ao edifício e colocado num último andar, passado um dia seguirá para a prisão de Caxias onde fica 25 dias. De volta tem o inspector Paveia à espera e começa a luta. Setenta e duas horas de estátua e torturas. Espancado sem mais não.


47. Na sala ao lado, outro com igual sorte. Pergunta o inspector Paveia se João Mau-Tempo tem algo a dizer. É remetido para o Aljube, enquanto descansa uns dias e recupera para outra carga de porrada. Está quase morto, passa 48 horas sem se mexer. Passaram 5 dias na solitária e depois passou para a parte comunitária. O tabaco que havendo para um há para todos.

48. Voltou ao Terreiro do Paço para prestar declarações, de volta ao Aljube e depois a Caxias. Virá Faustina Mau-Tempo de Monte Lavre e sua comadre a encaminhará até à prisão de Caxias. Estamos em Agosto. Falha a hora de visita e por muito pouco lhes concedem 5 minutos. João Mau-Tempo terá outras visitas, entre elas as filhas, Gracinda e Amélia, o filho António e o genro Manuel Espada .


49. Passam os meses e está esquecido na prisão sem saber se para sempre. Saberá que Albuquerque seu suposto delator estava preso, assim como Sigismundo Canastro. Faz 6 meses e chega o dia da libertação. É posto fora, rápido e assim sem mais nem menos. De noite fria é João Mau-Tempo um homem perdido e abandonado em Lisboa. Terá o episódio de um homem que lhe dará apoio e guarida por uma noite. Ricardo Reis e Ermelinda sua esposa abrem a porta de casa, uma sopa quente e vinho, dormirá na cama do casal.

50. Chegará João Mau-Tempo a Monte Lavre e de seguida com a filha Amélia seguirão para Elvas. Serão 16 semanas nos arrozais, as febres e bicho de toda a ordem, será quase um campo de morte. Manuel Espada estará na cortiça que bem maneja o machado.

51. Os episódios dos senhores que iam aos tiros e tinham as suas ordens um lacaio que subia e descia montes a carregar um bidon que serviria de alvo, ou dos senhores que entregavam as terras para serem cultivadas e por se situarem perto de cursos de água retinham a porção das terras que dariam acesso à água para aceder ao regadio. E outras histórias de guardas que servem para proteger os latifúndios dos miseráveis esfomeados, ou daquela vez que Adalberto em passeio viu alguém nas suas terras no pastoreio de seiscentas ovelha e foi depressa chamar o cabo Tacabo ao que se veio a descobrir que o pastor era seu empregado, vergonha que se disfarçou com umas doações.


52. António Mau-Tempo e as histórias de espingardas e caçadas aos coelhos, sem mulher ou filhos seguiu para França onde o trabalho dava muito mais dinheiro e fama de rico para quem lá ia, mas que desconhecia a escravatura e o racismo para com estes estrangeiros que procuravam os trabalhos da apanha da beterraba. Voltará aos trabalhos por Monte Lavre, andará no campo com Manuel Espada e sua irmã Gracinda, grávida agora. Seguirá António Mau-Tempo para outro trabalho findo este. Manuel Espada e Gracinda Mau-Tempo ficarão. Ela terá uma filha, Maria Adelaide e sua mãe Faustina e Belisária uma velha aparadeira ajudarão ao parto.
O avô João Mau-Tempo, depois o tio António Mau-Tempo e só por fim, Manuel Espada que chega de longe e logo se despede para chegar antes do sol levantar, são as principais visitas de Maria Adelaide, menina de olhos azuis herdados do bisavô ou de histórias com quinhentos anos.

53. Tempo de eleições e o general Humberto Delgado que tinha ameaçado demitir Salazar, que outras artes a não permitiram, levou a que no latifúndio de Norberto a campanha da seara fosse mandada ficar em terra sem dar trabalho a estes homens. Foi lição para aprenderem a não apoiar quem não deviam. Outra vez e sempre o padre Agamedes apoiava estes senhores feitores, guardas e latifundiários. O povo esse serve para sofrer e ser castigado, sempre porque sim para não ficar mal acostumado. O povo se junta e vê perder a temporada de trabalho.


54. Sigismundo Canastro conversa com João Mau-Tempo e António Mau-Tempo e depois com Manuel Espada. Aprontam ida à câmara de Montemor pedir trabalho em manifestação. Vão-se juntando de vários lugares estas gentes para clamar o trabalho de pouco dinheiro. Do alto do castelo as famílias abastadas assistem aos manifestantes. A guarda, a pé ou a cavalo, com espingardas ou espada preparam-se para carregar forte e feio. Teme-se o pior.

55. Lançam os cavalos e suas parelhas montadas investindo contra os manifestantes, são lançadas pedras mas pouca mossa farão. De espada em riste, acertando em fio de lâmina ou de chapada, o vinte e três de Junho ficará marcado na história deste país. Os que estão a pé carregam a rajadas de metralhadora. Duas para o ar e a terceira para matar. Três corpos no chão, um que se levanta agarrado ao braço, outro que rasteja e o terceiro que não se mexe. Foi abatido, José Adelino dos Santos, disseram que era ali de Montemor. Das muralhas do castelo, os senhores das terras gritam para os matar sem piedade.


56. Chegará à beira do cadáver de José Adelino dos Santos o doutor Cordo. O formalismo do óbito tem de ser cumprido. Aparecerá Leandro Leandres dando nota a que o morto não estará morto aos olhos dos superiores interesses e que deverá ir para Lisboa com a maior urgência. Não cede o doutor Cordo que trata de feridos e doentes, acompanhar mortos não será de sua competência. Leandro Leandres responde à competência médica com a ameaça do regime. Dos que vieram de Monte Lavre ficou António Mau-Tempo em Montemor, por muito que lhe tivessem pedido tinha um episódio para cumprir, o das pedras que caíram nessa noite no telhado e janelas do posto da guarda. Passadas as primeiras horas da noite lá chegou a casa.

57. O latifúndio como um mar de fome e gente que não conhece outra coisa. De Peniche alguém que saltou o muro e houve fuga do forte prisional.  E houve também revoltas no navio Santa Maria. Dona Clemência muito se preocupa, o seu sossego que nunca teve acabou e o padre Agamedes que a oiça. Também a guerra em África e os pretos que se rebelam. Também se perdem as Índias de Goa, Damão e Diu. Dona Clemência preocupada com o que será destes novos ventos que cheiram a comunistas. Ano novo será ano bom nas palavras de dona Clemência. Continuam a chegar notícias de actos revoltosos, agora em Beja o quartel de infantaria três foi assaltado.

58. O homem como máquina parida e tratada o quanto baste para dar produção no latifúndio, e quando gasta ou avariada será substituída por outra. Assim ficarão os cemitérios cheios de velhos de pouca idade mas mortos pelo trabalho. Correm pelos latifúndios uma voz inconformada exigindo em surdina as 8 horas de trabalho. Os patrões revoltados contra estes mandriões operários do campo que querem trabalhar só 8 horas, dormir outras tantas e ainda ficar com 8 de sobra para gastarem o tempo a beber nas tabernas e a dar porrada nas mulheres e filhos.
A guarda foi reforçada em todos os lugares e agora aprumam a caça aos comunistas e aos papéis e "aves" deixados de propósito ou de armadilha para apanhar mais uns curiosos.

59. Pelos montes e descampados, nas casas de uns e de outros se reúnem e discutem o que fazer. As oito horas de trabalho, os quarenta escudos da jorna, e alguém que fala da dignidade humana, do episódio do pai e filho que foram apanhar bolotas por nada mais terem que comer e a guarda que os apanhou, a humilhação que aqueles guardas obrigaram a que pai e filho brigassem caso contrário apanhariam mais porrada no posto. Cheira subversão à guarda e ela aí está em peso.

60. Chega o dia de apresentar revolução no latifúndio. Nesse dia não foi de sol a sol, chegaram às oito horas e pegaram. Na herdade onde está Manuel Espada é ele que fala. Norberto ameaça que ali é trabalhar enquanto há sol. Todos voltarão à praça onde estão reunidos como que num plenário já previamente agendado. Será o cabo Tacabo que vem à frente questionar os grevistas. Quantos dias sem receber? Quantos dias resistem os latifúndios? E os fiados e atrasados quem e como se pagam?


61. João Mau-Tempo esteve dois meses no hospital em Montemor, veio para casa morrer. Morre com a família perto. Não está a Maria da Conceição que ainda serve os patrões em Lisboa, o irmão Anselmo que está para o norte e não se sabe dele, a filha Amélia que serve em Montemor e muito ajudo quando o pai esteve no hospital. Estão todos os que deveriam estar e não poderia faltar a neta Maria Adelaide, tem dezassete anos e se despedirá do seu avô que morreu nesta noite junto dos seus aos setenta e sete.

62. Maria Adelaide está na vinha em Pegões, já tem dezanove anos, para lá foi com oa vizinhos Geraldos para estes trabalhos. Vai a tarde passando e alguém fala de tropas em Lisboa. Maria Adelaide está alerta mas ali no meio do nada, tal como a notícia chegou assim se foi em pouca informação. Ainda no mês anterior se tinha ouvido falar de coisa parecida aquando da rebelião das Caldas da Rainha. Acabou a tarde e a revolução em Lisboa não chegou a Pegões. Noite alta no acampamento onde estes camponeses se juntam já se sabem as novidades do que se passa em Lisboa. Acabou o que se sabe e não se sabe ainda o que aí vem. Os Geraldos e Maria Adelaide seguem no dia seguinte para Monte Lavre. Apanhada a camioneta que por sorte trás lugares livres. Muito do que se fala ainda é especulação, caiu o Tomás e o Marcelo e agora duvidam que junta seja nome de novo governo.

63. Entram em Vendas Novas e há festa. A tropa está na rua em parada. Maria Adelaide sente uma luz nova e parece que acorda e percebe o que o pai, Manuel Espada fazia em ausências não justificadas e também sem necessidade de as explicar à família. Segredos e cumplicidades. Estão por estas horas muito preocupados os senhores latifundiários, está também a guarda que não servia para cuidar do povo, e o padre Agamedes que nem sim nem não dirá algo sobre a revolução antes que superiormente alguém dê uma directiva.



64. Vem aí o primeiro de Maio, livre e às claras sem problemas com a guarda. Passou o Abril e Maio em tempos de estranha liberdade. Mas os temores são sempre os mesmos e não desapareceram, não há trabalho e os mesmos latifundiários que outrora tornaram escravos esta gente, continuam sorrateiramente a pôr e dispor. As searas estão no chão e com as primeiras chuvas teriam que fazer as sementeiras. O que havia em condições de colher foi destruído pelos senhores. E a fome continua.

65. Quem tem continua a poder, seja enviando os dinheiros para o estrangeiro ou escondendo nos automóveis que os levam para depósito seguro. As fronteiras fecham agora os olhos ao contrabando

66. Vem o primeiro inverno depois de Abril igual a tantos outros. A mesma fome e miséria. Começam as terras a serem ocupadas pelos trabalhadores. Os horrores que sente dona Clemência porque estas gentes estão a profanar as terras dos seus antepassados.


67. Foram-se juntando. Manuel Espada e Sigismundo Canastro, António Mau-Tempo e outros mais em assembleia e decidiram nomear Manuel Espada porta voz, andaram duas semanas a avaliar a situação pelas herdades e deitaram comunicado para que todos os trabalhadores se juntassem no dia seguinte na herdade das Mantas. De todo o lado chegam máquinas e tractores com atrelados, uns a pé e outros montados nestas máquinas. Da herdade das Mantas seguem para outras, engrossam a coluna mais e mais. É a revolução no campo. São feitas as ocupações e respectivos inventários das existências e materiais. Esta gente não rouba e a guarda não sai do quartel.

68. Neste dia levantado, seguem os vivos e também os mortos. Todos os que a fome neste Alentejo sofreram. E também o cão Constante.