Perguntam-me não raras vezes:
- "Qual o livro de José Saramago que mais gostaste de ler?"
A resposta que pode ser dada a cada momento:
- "Impossível de dizer... não sei responder, não seria justo para com outros (livros) não nomeados. Mas uma coisa sempre soube. Uma obra de Saramago, enquanto "pseudo ser vivo" ou com "gente dentro" tem que me raptar, prender-me, não me deixar sair de dentro das suas páginas. Fazer de mim um refém, e só me libertar no final da leitura... mesmo ao chegar à última página. Aí, o "Eu" leitor que se mantém refém, liberta-se da "gente que a obra transporta dentro" e segue o seu caminho.
Mas segue um caminho que se faz caminhando, conjuntamente com mais uma família"

Rui Santos

sábado, 13 de junho de 2015

A Revista Cultural "La Laguna" entrevista Luis Pastor


A Revista Cultural "La Laguna", publicou uma entrevista com Luis Pastor, que pode ser consultada e lida aqui, em http://www.revistalalaguna.com/entrevista-luis-pastor.html


"Luis Pastor - ¿Que Fue De Los Cantautores?"


El mundo de la música, tan propenso como cualquier otro a dejarse seducir por los cantos de sirena de los que manejan los hilos, tiene entre sus más insignes integrantes a un artista que ha sabido -y ha querido- realizar el conjunto de su obra alejado del entramado que rodea a la industria musical, donde casi siempre, inevitablemente, el precio es la libertad, la creativa y quizás también la otra.
Ese empeño de Luis Pastor (Berzocana, Cáceres. 1952) por no dejarse “domesticar”, ha estado ligado siempre a su compromiso con los que engrosan la inmensa balsa pétrea de los olvidados; voz necesaria siempre, es en tiempos como estos donde su palabra se hace imprescindible.
Con una trayectoria profesional  de más de 40 años, entre sus composiciones se encuentran algunas de las más hermosas canciones escritas en lengua castellana. Infatigable en la búsqueda de nuevas experiencias, ha buceado en la música popular de África o América.
“El viaje del elefante” es el proyecto que acaba de presentar, donde pone música a 14 poemas de José Saramago para el espectáculo creado por la compañía “Trigo Limpio Teatro ACERT” sobre la historia homónima del autor portugués. El fado, la morna y la chula, Portugal y Cabo Verde... la fusión, en definitiva, musical y sentimental que desde su comienzos ha estado íntimamente ligada a la trayectoria de Luis Pastor.

¿Cómo surge la posibilidad de poner música a “El viaje del elefante”?
Mi relación con el grupo de teatro ACERT, de Tondela viene de muchos años atrás. Ellos hacen un festival de músicas del mundo y desde el año 1996, con “Diario de a bordo”, he tenido presencia en ese lugar. Es un grupo de teatro que lleva 38 años existiendo en un pueblo de diez mil habitantes que tiene un centro cultural impresionante.
Yo había musicado a José Saramago en el disco-libro “En esta esquina del tiempo”; cuando nació la idea en el grupo de teatro de asumir la novela de Saramago como una obra de teatro de calle, el director vino un verano a casa para proponerme que hiciese las músicas de “El viaje del elefante”. En un principio, yo planteo que en lugar de hacer letra y música para esa obra de teatro, ya dentro de la obra poética de José existían temáticas que tenían que ver con las escenas que habían elegido para la obra. En Tondela, con “A cor da lingua” (la sección de músicos de ACERT), montamos las canciones. Este es el tercer verano que hacemos el espectáculo en distintas ciudades de Portugal. En cada ciudad hay cien voluntarios que participan como actores en la obra, ayudados durante esa semana por los miembros de la compañía.

¿Qué ha supuesto en tu obra y en tu vida José Saramago?
El haber compartido ratos, días y momentos con José ha sido un placer. Diez años antes de grabar “En esta esquina del tiempo” ya nos conocíamos personalmente. Cada vez que iba a Lanzarote a presentar un disco, al día siguiente iba a su casa a tomar café. Habíamos tenido participación conjunta en las movilizaciones del “No a la guerra”, en la primera manifestación que se hizo en Lanzarote a nivel mundial en 2003. La noche antes compuse “No a la guerra” y él dio un discurso al final de la manifestación.
Ha supuesto sobre todo la llegada personal a un puerto que tiene que ver con la música y la lengua portuguesa, que siempre ha estado presente en mi música, desde que a los diecisiete años descubrí a José Afonso, a Fausto, a Sergio Godinho, a José Mario Branco. A tanto cantautor portugués con los que compartimos esperanzas y luchas en aquellos años, que llevaron a mi música por un mundo por el que siempre quise transitar, y que me hizo pensar que acabaría grabando un disco en portugués. Creí que sería un disco con canciones de Jose Afonso, porque he cantado toda la vida sus canciones, le he hecho homenajes cuando él estaba enfermo. En el año 1987 cantaba todos los lunes sus canciones en el “Elígeme” de Madrid para mandarle a él y a su familia dinero. Pero el día que José me regaló el libro con su poesía completa -que se iba a publicar a la semana siguiente- y de broma le dije que le iba a musicar sus poemas. Cuando me subí al avión y empecé a leer esa poesía escrita  cuarenta años atrás, parecía que me estaba esperando; tenía tanto que ver con el mundo poético, surrealista y al mismo tiempo crítico y social de las canciones y la poesía de Jose Afonso.
Pensé que iba a ser una vez solo, pero con la llegada de este maravilloso proyecto de “El viaje del elefante”, ahora mismo tengo veintiocho canciones en mi repertorio con sus poemas. Once de ellas arregladas para orquesta sinfónica, que se han interpretado en el Festival de la Guitarra de Córdoba, con la sinfónica de Cordoba; en Lisboa con la Metropolitana, y en Rivas-Vaciamadrid con la orquesta Athanor, formada por los alumnos y profesores de la escuela de música del barrio.



Contaba Saramago que su abuelo, instantes antes de morir, se abrazó uno por uno a los árboles de su huerto para despedirse de ellos. Ese maravilloso gesto parece dejar entrever la gratitud por una vida plena...”Por la luna de tu cuerpo”, “Luna abril”, “Amanecer”...¿cuáles son tus árboles más queridos?
El árbol más querido -cuando uno tiene una edad- es la infancia. En mi caso me remite a la naturaleza, al campo, al huerto, a los olores y a los sabores; a las imágenes que por más tiempo que haya vivido uno en la ciudad siempre lo devuelven a la aldea.
Hay una cercanía en la imágenes de las fotografías en blanco y negro de las generaciones de nuestros padres y abuelos (tanto en Portugal como en España), que pasa por la miseria, que pasa por la incultura, por el campo y los jornaleros; por un mundo que supo retratar tan bien José Saramago en “Levantado del suelo”.
Es verdad que en mi mundo de la infancia existen los árboles físicos que pueblan mi memoria, pero  también los árboles de la ternura, los árboles de los recuerdos; los rostros que nunca más van a estar pero que te acompañarán siempre. La imagen de tu abuelo sastre y sacristán que se emborrachaba todas las noches; el corral, las gallinas, el huerto...Todo lo que cuento en alguna de las canciones posiblemente más bonitas que haya escrito. La primera fue “Flor de Jara” en los años ochenta, y posteriormente la canción “Soy”, que es mi biografía. Si me tuviera que agarrar a algún árbol sería a “Soy”.

En tu anterior trabajo te preguntabas sobre el destino de los cantautores de tu generación. Desde tu implicación directa en la lucha por las libertades durante la transición, ¿Crees que es necesario acometer un proceso sereno de reflexión sobre ese periodo fundamental de nuestra historia reciente?
Hay una cultura que ha formado mi manera de ser como persona y como cantante que tiene que ver con las raíces obreras, las raíces vecinales y las cristiano-marxistas. Con el mundo que vivimos una generación que fue capaz de ser valiente, de luchar contra la dictadura y creer en la fuerza de la colectividad; ése es nuestro bagaje y nuestras señas de identidad.
Esa reflexión yo la vengo haciendo en mis poemas y canciones y, evidentemente, en “¿Qué fue de los cantautores?”, mi anterior trabajo. Si hoy día hay una reflexión sintetizada de cuarenta años de historia de este país, creo que es ése poema, que además es inatacable desde la propia derecha.
¿Qué fue de los cantautores?” es la verdad de alguien que no ha jugado a la ambición, que no ha jugado al poder ni al dinero, que ha sido coherente con lo que aprendió en su juventud y que ha podido vivir de algo tan maravilloso como es cantar.



La renuncia a la 3ª república, la aceptación de la monarquía por parte del Partido Comunista, el abandono de las doctrinas marxistas del Partido Socialista, la entrada en la OTAN... ¿Mereció la pena la los años de resistencia franquista y la lucha por las libertades?
Los análisis históricos, una vez pasado el tiempo, demuestran que podía haber sido otra la realidad. El primer desencanto de mi generación y de gente como yo, que nos lo creíamos, llegó después de las primeras elecciones.
En mi caso personal me llevó a dejar de cantar. En el año 79 decido bajarme de un caballo triunfador, con mi tercer disco en la calle y dando recitales en todos los teatros de España. Como consecuencia de un programa de televisión que nos dio Suárez (donde saqué el barrio de Vallecas y una bandera republicana en un mitin del PSP), dieron lugar a situaciones muy agresivas y violentas en los recitales: amenaza de bomba en el Teatro Alcalá con los policías entrando con los perros en el intermedio; amenaza de incendio en Santander y amenazas de la extrema derecha a los teatros para que no se celebraran mis conciertos...
¿A qué nos habría llevado en ese momento la ruptura con lo anterior? Posiblemente a un enfrentamiento de las dos Españas de siempre, o quizás a haber hecho justicia, que no se hizo.
El primer desengaño lo vivimos en ese momento, además, esa farsa de golpe de estado hizo a todo el mundo virar hacia el PSOE, otorgar mayoría absoluta a Felipe González y es verdad que ahí hay una realidad que empieza a cambiar. El fascismo esconde las orejas, les da vergüenza asumir quiénes son (hoy ya no les da, y vuelven a sacar sus banderas y sus insignias). Sí, hubo un momento en que una mayoría social de este país supo arrinconar a los eternos vencedores de la historia de España.
 A toro pasado podía haber sido de otra manera, es verdad. Pero es la nueva generación de jóvenes, golpeados por una realidad que vuelve a ser parecida a la de mi juventud, o incluso más dura porque hoy no se ven perspectivas de futuro, los que tienen la palabra.
Y volvemos a ser “los otros” que yo anunciaba al final del siglo pasado. Para que nos pusiéramos en el lugar de los que estaban viviendo lo que ahora volvemos a ser, mano de obra barata, excluidos de nuestros derechos, robados, marginados en una sociedad que no entiende de humanidad.
El capitalismo triunfante desde la caída del muro no necesita justificarse ni ser generoso con los trabajadores. Está imponiendo una guerra desde hace años que nos ha llevado a esto que ellos llaman crisis y que en el fondo es un engaño.
Creo que gente como yo seguimos siendo resistentes, todavía tenemos capacidad de ilusión, de contagio, de entusiasmo; seguimos creyendo en la bondad, porque si no, evidentemente, habríamos arrojado la toalla.

“Creo en el hombre...” así comienza “Fidelidad” de Blas de Otero, inmenso poema que musicaste en el disco del mismo título. En una sociedad -en su mayoría- indolente y resignada, ¿Se puede seguir creyendo en el hombre?
Creo que es lo único en lo que podemos creer. Saramago decía que si hay una revolución en la que cree es la de la bondad, y en eso entra, por supuesto, el ser humano.
Cuando yo tenía dieciocho años, lo que aprendía no era solo que íbamos a hacer la revolución sino que íbamos a ser capaces de cambiar al hombre, de desaprender lo que nos habían obligado a ser. Desde todo lo que representaba a nivel represivo la enseñanza de la religión (que influía en nuestro pensamiento, en nuestra sexualidad, en nuestras vidas), hasta la libertad de pensamiento y la libertad de palabra. Es la única esperanza que tenemos.
Es en los peores momentos cuando más clara se ve la capacidad del ser humano de sacar lo mejor de sí. En estos años de crisis vemos cómo son los propios ciudadanos los que crean redes de ayuda alimentaria, de solidaridad con el que va a ser desahuciado; son los ciudadanos los que toman la calle en mareas de todo tipo para que no nos aplasten.
Creo que es en eso en lo que podemos creer, porque lo demás es palabrería. Sobre todo desde el lado más pragmático de la política que al final es la mentira. Nos quieren sujetos pasivos y no ciudadanos libres.
Llevábamos años en que nos teníamos que tapar la nariz para votar entre lo malo y lo peor. Hoy día se abren otras posibilidades y otras formas de exigencia para que el político vuelva a asumir el papel para el que fue elegido. El político se ha profesionalizado y se ha olvidado de por qué llegó ahí. Y muchos de ellos cuando eran jóvenes tenían ideas maravillosas, pero se han dejado pudrir. Y en esa podredumbre que sube por nuestros pies es en lo que estamos todavía.

(Pedro Pastor, Luis Pastor e Lourdes Guerra)


Tienen los músicos una suerte de vida trashumante, la libertad plena del que se encuentra en un continuo viaje a ninguna parte. En 2003 ruedas “Escenario móvil”, documental dirigido por Montxo Armendáriz que relata una gira de conciertos que realizaste por pueblos de Extremadura. ¿Qué nos puedes contar de esa experiencia?
Cuando llega la autonomía a Extremadura, dos personas que pertenecían a un grupo de teatro se inventan unos camiones que llegan en verano a las plazas de los pueblos y se convierten en un escenario móvil. Ese proyecto lleva ya funcionando treinta años, y yo todos los veranos tuve presencia en ese proyecto. Cuando mis niños eran pequeños, en mi pueblo montaba el cuartel y acabábamos viviendo dos meses en Extremadura. Era un ejercicio de humildad, porque llegas a una aldea, cantas junto al cementerio o en la plaza del pueblo, rodeado de bares, con ochenta niños corriendo y viejitos con la garrota que no sabes si les estás gustando o no. Es un sitio difícil de torear pero al mismo tiempo interesante.
Un día le cuento a Montxo el proyecto y se queda fascinado. Un par de años más tarde me propuso hacer el documental. Elegimos los pueblos más bonitos y planteamos la idea principal del documental: contar la realidad de la Extremadura de final del Siglo XX. Una Extremadura polémica porque incluía Las Hurdes, que arrastraba la historia negra de la película de Buñuel y que ha permanecido en el tiempo hasta hoy. En los años setenta era impensable que nadie se acercase por las calles de Las Hurdes con una cámara porque la gente reaccionaba mal. Se habían sentido dolidos, maltratados, aunque esa era su realidad y la película fue una denuncia de la incomunicación y la miseria del campesinado.
El documental “Escenario Móvil” resultó una experiencia bonita, siempre quedará ahí para el recuerdo.

Llevas años reivindicando la copla, que al igual que el flamenco, sufrió unos años de enorme desprestigio. ¿se ha sido injusto con esos géneros a causa de prejuicios ideológicos?
Yo los he tenido. Con siete años era un niño de copla, era “Joselito”. Tenía la misma voz de pito que él. Era mi ídolo junto con Marisol, Farina...lo que escuchaba por la radio o cantaba mi padre en el campo cuando araba la tierra.
La primera vez que salí de mi casa solo en Madrid, fue a comprarme una partitura de piano a la Unión Musical de la Carrera de san Jerónimo, porque participaba en un concurso de Radio España cantando una canción de Manolo Escobar. A los catorce años me pongo a trabajar y me empieza a cambiar la voz, y ya pensé que no iba a ser cantante. Con quince años me compro mi primera guitarra y llego a la canción a través de la política. En el barrio había curas obreros y seminaristas, uno de ellos tocaba la guitarra y con él aprendí los primeros acordes; empecé a cantar canciones de Atahualpa Yupanqui  en la misa de jóvenes de mi barrio y también cosas de Paco Ibáñez. Descubrí unas músicas diferentes, una manera de cantar diferente, y me alejé de todo lo que tenía que ver con la copla o el flamenco. Hasta Serrat, que en el fondo es el más coplero, era al que menos oía; su tímbrica y su vibrato está muy cercano a la copla, y él eso no lo perdió nunca, todo lo contrario, le dio una dimensión diferente, por eso Joan Manuel Serrat es el más grande.  Yo me puse a descubrir otros cantantes y a aprender a cantar de otro modo con  Daniel Viglietti, Violeta Parra, Joan Baez, todo lo que estaba sonando en el mundo a nivel de canción popular y de protesta.
Carlos Cano, compañero de lucha y de canto, es un tipo que asume sus raíces, indaga en la copla y el folklore de su tierra y los dignifica, quitándole la caspa de la que se había impregnado en los años en que la dictadura se apropió de esas señas de identidad que eran de todos. Pasaba igual con el fado, el único disco de fado que había en mi casa era de Carlos do Carmo, un disco de un poeta portugues que era del Partido Comunista. A Amália Rodrigues -a la que hoy adoro-, en la época donde estuve más en contacto con los cantantes portugueses de aquella generación, no la oía, ni ellos tampoco. Les pasaba lo mismo que a nosotros aquí con la copla. Una vez que otras generaciones y otras voces asumen esas canciones, uno ve el auténtico valor de esas músicas.
De alguna manera, sin yo quererlo, ese grifo que cerré en mi adolescencia gotea y salen cosas, como “Mi guitarra” del disco-libro “Soy”, que la llevo a los jaleos extremeños.

Tu relación con la industria discográfica no ha sido fácil  ¿Cuáles son los motivos por los que decides crear “Flor de jara”, tu propio sello discográfico?
Por la realidad que se vive en el mundo de la música. Llegó un momento donde las discográficas se creyeron que todo el monte era orégano, y aquel que no vendía más de doscientos mil discos empezó a ser pasto de la trituradora de la maquinaria de la marginalidad. Cuando retomo mi carrera en el 82 grabo con Movieplay y Fonomusic. A partir de ese momento me doy cuenta de que ya no nos querían. Y menos a gente problemática como yo que hace dimitir al director de programación de TVE. A mí me salva -a nivel discográfico- el hecho de hacer de ciego en televisión y cantar canciones políticas. Cuando desde la industria musical olvidaron a los cantautores, el público hablaba los lunes de lo que había dicho el ciego en la tele. Me contrata otra multinacional, grabo al ciego, sigo grabando otro disco, al año siguiente me tengo que ir a otra compañía porque nunca se cumplen las expectativas que ellos esperan, ya que sólo ven a nivel de la industria, que finalmente será lo que les entierre.
A final de los ochenta grabo “Aguas abril” con Polygram y me planteo fórmulas nuevas para seguir grabando. Hasta que llega un momento en que ya no es preciso grabar en los estudios de las casas de discos y puedes hacerlo en un estudio de un músico, o meterme en un pufo de cinco años porque me voy a grabar a Sao Paulo con Chico César el álbum “Pásalo”. Realmente lo que he hecho ha sido ser el dueño de mis discos, cosa que en los años setenta no lo era.
Fue un acierto con “El Europeo”, junto a Borja Casani, la creación de una serie de libros-discos (que estrenamos con  “Diario de a bordo”), ya que supuso que otra gente que venía de una línea diferente a la de los cantautores editara en este formato. La discográfica Karonte sigue haciendo estas ediciones.
En los últimos tiempos saco mis discos con el sello Sony-BMG, que se portan muy bien conmigo, incluso me adelantan los royalties con los que pago a los músicos y el estudio de grabación. El disco “El viaje del elefante” lo ha pagado el propio grupo de teatro ACERT y están vendiéndolo ellos. Quizás se pueda editar en España, ya que sólo está a la venta en Portugal.

¿Qué te parece la “revolución” que ha supuesto internet para la cultura?
No solo para la cultura, sino para las relaciones personales, para los mensajes, las luchas o los pensamientos. El pálpito del mundo circula por internet. Eso está cambiando nuestra forma de vida y nuestras costumbres. Tenemos una herramienta peligrosa pero también maravillosa.  A través de ese altavoz que llega a todos, cualquiera puede lanzar su pensamiento, su voz y sus ideas.
Internet ha democratizado el mundo de la música. Cuando mi hijo Pedro sacó hace medio año su disco, a los dos meses lo llamó la Warner para negociar un contrato discográfico que él se ha negado a firmar. Porque él viene de una generación donde son ellos solos, a través de esa maravillosa herramienta, los que son capaces de hacerse todo el trabajo que antes hacían una serie de intermediarios (discográficas, managers, representantes...). Son trabajadores de una manera diferente a la que un cantautor como yo entiende la vida del músico, que es el proyecto de un vago consciente que disfruta del tiempo libre, de no hacer nada, de sentarse a contemplar el sol, de leer un libro, de tocar un rato la guitarra. Es tan diferente la vida de mi hijo Pedro y a la vez tan parecida, viviendo al día, en la misma cuerda floja un hombre de 62 años y un muchacho de 20. Hace poco ha estado en Nueva York invitado por la Brigada Lincoln en un acto de las Brigadas Internacionales; con Muerdo se fue a dar conciertos en Colombia y se quedó a vivir por allí un mes o dos.  Es tan distinto hoy día el mundo, que lo que nos hace posible el estar allí, el estar aquí, el no estar pero estar, es esa nueva realidad virtual.

¿Qué hubiese sido del joven Luis Pastor si con 17 años no hubiese descubierto la poesía a través de un disco de Paco Ibáñez?
No fue solo Paco Ibáñez. Él fue la afirmación de que existía otra manera de entender la música que no tenía nada que ver con la fama, la comercialidad o el dinero. Tenía que ver con la cultura, la poesía, con lo profundo; con el alma y el espíritu, con los sentimientos y las emociones.
Luis Suárez Rufo, que había estudiado con los “curas para un mundo obrero”, fue un hombre clave en el barrio, había vivido el 68 en París y llegó con un disco de Paco Ibáñez debajo del brazo. Evidentemente, llamó la atención de alguien como yo que ya cantaba canciones protesta, canciones de la guerra o de testimonio, cosas que eran nuevas en un mundo que se te abría; devoraba toda la obra de los poetas porque nunca los habías tenido de esa manera.
La poesía había estado presente desde mi niñez, en mi pueblo persistía la cultura popular, la que se transmite de persona a persona. Tuvimos la suerte en Berzocana de que el maestro, ex-militar y fascista, era una buen ser humano, y aparte de hacernos cantar el ”Cara al Sol” formados en la puerta de la escuela, nos enseñaba diez minutos de canciones populares. Ninguna se me ha olvidado a pesar de tanto tiempo pasado. Esa memoria permanece toda la vida.

¿Qué canción te rondaba por la cabeza al despertar esta mañana ?
Soy de los que van a la compra por las mañanas tarareando. A veces, en el coche tienes puesto un disco que determina que esa canción es la que vas a silbar delante del carnicero o de la cajera. Hoy he estado cantado “Soy” en catalán. Joan Isaac ha terminado de grabar un disco de cantautores españoles (Aute, Sabina...) traducidas al catalán. De “Soy” ha hecho una  versión preciosa. La he llegado a cantar en catalán en Barcelona, es un gusto cantar en otros idiomas.
A los veinte años, la primera vez que me fui de casa de mis padres, estuve viviendo en Barcelona, donde grabé mi primer disco con la compañía Als 4 vents., Al contrario que  Madrid, que era  por entonces como una capital de provincias, aquello era Europa. Llegaban los barcos, los trasatlánticos, los hippies por las calles, las madrugadas en el Barrio Chino, tocando la guitarra por las Ramblas. Nunca he olvidado los años que pasé viviendo en esa maravillosa ciudad que en aquel tiempo era Barcelona

¿Estás preparando ya un nuevo proyecto?
Mi próximo trabajo discográfico se llama “Estos mares”. Es un proyecto que voy a hacer con Toñín Corujo y otros timplistas de las islas con  poemas y obras de catorce poetas y pintores canarios.

quarta-feira, 10 de junho de 2015

"A formação do escritor José Saramago" - Um livro decisivo: "Levantado do Chão" por Manuel Gusmão - Revista "O Militante"

"A formação do escritor José Saramago" - Um livro decisivo: "Levantado do Chão" por Manuel Gusmão 
Revista "O Militante" (edição n.º 308 - Set./Out. 2010)

Pode ser consultado e lido, aqui
em http://www.omilitante.pcp.pt/pt/308/Cultura/502A-formação-do-escritor-José-Saramago---Um-livro-decisivo-Levantado-do-Chão.htm


Artigo de Manuel Gusmão

"No prefácio que escreveu para a edição de Uma família do Alentejo, de João Domingos Serra, José Saramago diz de si mesmo enquanto escritor por alturas de 1975: «Era esse o tempo em que não tendo feito até aí mais que uns quantos  poemas e umas quantas crónicas, obra limpa sem dúvida, mas mais do que modesta, tinha começado a dar voltas a uma ideia ambiciosa, nada menos imagine-se, que uma história sobre o campo e quem lá trabalha e malvive.»
Começa por pensar utilizar como lugar dos acontecimentos uma quinta onde dormira uma noite quando fora com seu tio Manuel vender os porcos a Santarém. O projecto esvai-se e ele continua a matutar num romance para o qual não tinha nem história nem personagens. Recorda que também se lembrou da Azinhaga, aldeia onde nasceu, mas a ideia também não durou, «reteve-me uma espécie de pudor que ainda hoje nem a mim próprio sou capaz  de explicar». 

«E, vai daí, estava eu neste era não era, andava lavrando, deu-se o 25 de Novembro».  O jornal de que fora sub-director foi fechado, o pessoal mandado para casa com uma indemnização à excepção dele e, nessa situação, toma duas decisões. A  primeira, de não procurar emprego e a segunda «perguntar para o Lavre se haveria por lá uma cama onde dormir e um canto para trabalhar num livro que pensava escrever». 

Essas duas decisões são efectivamente decisivas, desculpem-me o pleonasmo. Quero eu dizer que elas vão ter consequências, mesmo que não imediatamente.

Uma vez instalado em Lavre, continua Saramago, «o meu plano de trabalho era simples. Antes de mais, conhecer a vila e os seus arredores, a ribeira, a ponte em ruínas a que atribuíam uma origem romana, mas que foi construída no séc. XVI, a represa e o moinho, enfim pôr as mãos em cima das coisas como me habituei a dizer, depois descobrir aqueles que dariam conteúdo e substância ao futuro livro, na maior parte camponeses de vida revolucionária obscura. Mas com um cabedal único de experiências. Encontrei-os, falei com eles, gravei bobinas e bobinas de conversações […]. Esses homens tinham nome, rosto, rugas da idade e do contínuo esforço, as mãos como cepos, diria Raul Brandão. Chamavam-se uns, que eram do Lavre, outros de Montemor, João Besuga […], António Joaquim Cabecinha, Manuel Joaquim Pereira Abelha, Joaquim Augusto Badalinho, Silvestre António Catarro, José Francisco Curraleira, e outros, João Machado. Herculano António Redondo, Mariana Amália Besuga, Maria Saraiva, Ernesto Pinto Ângelo…».

Estamos perante uma enumeração de nomes daqueles que vamos encontrar em vários romances de José Saramago. Esse gesto narrativo – uma lista de nomes – é uma reprodução em espelho desta enumeração, ou talvez possamos dizer que esta lista aqui é que imita as listas que surgem nesses romances. Seja como for, esta lista, aqui, exibe o seu significado de uma forma clara: (a) a lista é uma homenagem àqueles de quem é dito o nome; (b) os nomes representam a multidão, que muitas vezes supomos sem nome, anónima, das personagens do livro que será Levantado do Chão; mas são também aqui, e este é um ponto importante, (c) uma espécie de co-autores do romance, como se fossem participantes do coro ou da voz coral que conta a história.

A lista termina com o nome de João Domingos Serra, o autor desse pequeno livro, que José Saramago resolve editar. No prefácio, que temos vindo a citar, o autor escreve: 

«Com o caderno debaixo do braço corri para o meu refúgio e pus-me a ler, com a ideia de ir copiando à mão as passagens mais interessantes, mas rapidamente compreendi que nem uma só daquelas palavras poderia perder-se. Não terminei a leitura. Meti uma folha de papel na máquina e comecei a trasladar, com todos os seus pontos e vírgulas, incluindo algum erro de ortografia, o escrito de João Serra. Tinha enfim livro. Anda tive de esperar três anos para que a história amadurecesse na minha cabeça, mas o Levantado do Chão começou a ser escrito nesse dia, quando contraí uma dívida que nunca poderei pagar.» (itálicos meus)

O que é que o escritor nos diz com estas palavras? Ele diz-nos do impacto ou da comoção (movimento da emoção) nele, provocada pela leitura do livro de João Serra. A ideia de que nenhuma palavra desse texto se deve perder não leva obviamente Levantado do Chão a repetir palavra a palavra o texto do camponês, mas leva este romance a guardar a memória desse outro livro, a amplificá-lo e a ecoá-lo, em suma a homenageá-lo.

Como perceber que Saramago, lendo o livro do camponês, diga «Tinha enfim livro», referindo-se a Levantado do Chão, que, entretanto, ainda demorará três anos a amadurecer? É que, no livro de João Serra, Saramago encontra uma fonte do seu livro, um testemunho que autentifica a sua narrativa, é como se o escritor erudito tornasse seu personagem-herói o narrador popular e tomasse o seu ritmo, os sentidos do seu contar.

Entre o momento em que começa a ser escrito (presumivelmente em 1976) – o que coincide com o começo da trasladação, à maquina de escrever, do texto de João Bonifácio Serra) – e a data de publicação de Levantado do Chão vão três a quatro anos, em que Saramago publica, nomeadamente, um romance (Manual de Pintura e Caligrafia, de 1977), um livro de contos (Objecto Quase, de 1978) e um texto sobre «O Ouvido», espécie de descrição da tapeçaria «La dame à la licorne», que integra uma obra colectiva, Poética dos Cinco Sentidos, de 1979. Podemos considerar todos esses textos como textos em que o autor está em processo de formação; como se no seu corpo certa tensão muscular o preparasse para um salto. Como se José Saramago ainda não soubesse exactamente para onde vai, mas tacteasse, na superfície da rocha, a passagem por onde irá passar. Estes três livros formarão, com O ano de 1993, parte fundamental das obras de formação do escritor José Saramago.

Manual de Pintura e Caligrafia é um romance que conta a história de alguém que pinta retratos e se questiona sobre esse seu ofício e medita sobre essa prática obrigada a uma relação semelhança entre o retrato e o retratado. O romance termina por uma mudança de vida e na reflexão sobre a arte, por um encontro amoroso e pela chegada do 25 de Abril.

Objecto Quase começa com um conto, «Cadeira», que conta minuciosamente a queda da cadeira que arrasta consigo Salazar.

O Ouvido procede a um entrelaçamento de dois movimentos de sentido: por um lado, uma tentativa de descrição do sons que se ouviriam numa tapeçaria que figura o ouvido, por outro, uma narrativa do trabalho que desenhou e depois teceu a tapeçaria.

Ao trabalhar sobre o ouvido, Saramago vai ao encontro ou à descoberta  daquilo que ele próprio dirá ser a auralidade da sua escrita e o seu tom conversacional.

Em Levantado do Chão, Saramago encontra decisivamente (para a sua obra a vir) o tom dialogal e de conversa da sua narração. É como se ele, o autor-narrador, não estivesse sozinho a contar, como se as suas personagens pudessem partilhar a narração entre elas e com ele. Este efeito estilístico tem na sua base um tipo de frase pela qual reconhecemos os textos de Saramago.

Repare-se no último parágrafo do primeiro capítulo:    

«Madre de tetas grossas para grandes e ávidas bocas, matriz, terra dividida do maior para o grande, ou mais de gosto ajuntada do grande para o maior, por compra dizemos ou aliança, ou de roubo esperto, ou crime estreme, herança dos avós e meu bom pai, em glória estejam. Levou séculos para chegar a isto, quem duvidará de que assim vai ficar até à consumação dos séculos?

E esta outra gente quem é, solta e miúda, que veio com a terra, embora não registada na escritura, Almas mortas, ou ainda vivas? A sabedoria de Deus, amados filhos é infinita: aí está a terra e quem a há-de trabalhar, crescei e multiplicai-vos. Crescei e multiplicai-me, diz o latifúndio. Mas tudo isto pode ser contado doutra maneira.» 

Em casos extremos, essa frase é formada por vários segmentos dos quais varia o emissor. Aqui, em relação ao segundo parágrafo transcrito, formado por várias frases, podemos dizer que é a voz do narrador que começa por expor uma interrogação, uma dúvida e uma suspeita – quem é?/almas mortas, ou ainda vivas?/embora não registada na escritura. A seguir, o narrador como que se retrai e quem fala é um intermediário de Deus, um padre ou a própria instituição. A Igreja – A sabedoria de Deus, amados filhos, é infinita: aí está a terra e quem a há-de trabalhar, crescei e multiplicai-vos – que é em parte corrigida pelo latifúndio, cuja palavra o narrador regista – Crescei e multiplicai-me, diz o latifúndio – Até que o narrador retoma a palavra naquilo que percebemos ser a promessa  de um contar alternativo à escritura que não fala daquelas gentes que parece terem vindo com a terra. O facto de ser dada a palavra à Igreja e ao Latifúndio e o modo como a usam constituem uma operação retórica que ironiza sobre esses «falantes» e lhes opõe um dizer diferente. Levantado do Chão será uma história do latifúndio, alternativa à que o latifúndio de si conta e para si deseja. Podemos pois dizer que o texto de Saramago, Levantado do Chão, é um texto de ficção que preenche uma lacuna da historiografia oficial ou da história contada pelos vencedores, pela classe dominante.

Podemos ainda dizer que Levantado do Chão é, simultaneamente, o último livro do período de formação do escritor José Saramago e o primeiro livro da sua maturidade.

Para esta sua dupla condição contribuem as características que já apontei e que recapitulo agora:

(1) A história contada nos seus romances aparece sempre como o preenchimento de uma lacuna num texto que tem funções de autoridade.

O Memorial do Convento conta a história da construção do Convento de Mafra, mas tal como em Levantado do Chão os protagonistas dessa construção são os trabalhadores braçais que não são nomeados pela escritura, ou seja, pela historiografia oficial. Uma confirmação disto pode ser fornecida pelo facto de andar também por Mafra uma personagem Mau-Tempo (Julião). As regras e as convenções de verosimilhança, o próprio contrato de leitura negociado entre o leitor e o texto indicam que este é um antepassado da família Mau-Tempo de Levantado do Chão. Eis uma parte da sua apresentação aos seus companheiros que transportam a pedra: O meu nome é Julião Mau-Tempo, sou natural do Alentejo e vim trabalhar para Mafra por causa das grandes fomes de que padece a minha província. […] Este pequeno jogo que consiste em trazer para um romance posterior e uma distância de dois séculos antes uma personagem de um operário, é coincidente ou solidário com a estratégia de contar de outra maneira. Neste caso concreto, num romance que começa com o problema da sucessão dinástica, este aparecimento de Julião Mau-Tempo indica ao leitor que os trabalhadores, mesmo os mais humildes também têm antepassados, também vêm numa linhagem mesmo que silenciada e ignorada.

(2) Memorial do Convento e O Ano da Morte de Ricardo Reis, que é anunciado como o próximo romance, nas primeiras edições de Objecto Quase e Levantado do Chão, trabalham com o mesmo tipo de frase, que permite meter, no interior de uma frase ou de um parágrafo, um diálogo ou um conflito verbal.

Esta transformação da pontuação visa um efeito não apenas de diálogo, mas dialéctico ou dialógico. Uma vírgula seguida de uma palavra com letra inicial em maiúscula indica geralmente que se mudou de fonte da fala no interior de uma frase. No caso dos parágrafos, como vimos acima, são os próprios segmentos frásicos que produzem esse efeito.

Esta é a maneira como Saramago nos mostra a socialidade ou o carácter radicalmente social da linguagem humana.



(3) Os dois traços anteriores convergem com um terceiro também já enunciado acima que é a apresentação por vezes de listas de nomes dispostos por ordem alfabética, que se destinam a retirar do anonimato esses nomes e ao mesmo tempo sublinham nessa ordem o seu carácter artificial e residual, porque os nomes dos construtores são inúmeros.

Em Memorial do Convento, para além dos (7) nomes daqueles (sete) que num momento de descanso se apresentam uns aos outros – O meu nome é Francisco Marques, nasci em Cheleiros […], O meu nome é José Pequeno […]; Chamo-me Joaquim da Rocha, nasci no termo de Pombal […]; O meu nome é Manuel Milho, venho dos campos de Santarém […];  O meu nome é João Anes, vim do Porto […]; o meu nome é Julião Mau-Tempo, sou natural do Alentejo […]; o meu nome é Baltasar Mateus, todos me conhecem por Sete-Sóis […] – há ainda mais duas listas: 

Vão outros Josés, e Franciscos, e Manuéis, serão menos os Baltasares, e haverá Joões, Álvaros, Antónios e Joaquins, e Pedros, e talvez Bartolomeus, mas nenhum o tal, e Vicentes, e Bentos, Bernardos e Caetanos, tudo quanto é nome de homem, vai aqui, tudo quanto é vida também, sobretudo se atribulada, principalmente se miserável, já que não podemos falar-lhes das vidas, por tantas serem, ao menos deixemos os nomes escritos, é essa a nossa obrigação, só para isso escrevemos, torná-los imortais, pois aí ficam, se de nós depende. Alcino, Brás, Cristóvão, Daniel, Egas, Firmino, Geraldo, Horácio, Isidro, Juvino, Luís, Marcelino, Nicanor, Onofre, Paulo; Quitério, Rufino, Sebastião, Tadeu, Ubaldo, Valério, Xavier, Zacarias, uma letra por cada um, para ficarem todos representados.

A lista que apresenta os nomes próprios na forma do plural é uma amostra e dá, por esse plural aplicado a um nome, uma ideia da quantidade de homens arrolados.

Depois e na sequência daquela vem então uma outra lista que apresenta um nome por cada letra do alfabeto. O carácter arbitrário do alfabeto dá a esta lista por ordem alfabética a possibilidade de representar todos os homens portadores de nomes com aquelas letras iniciais. Inscritos num livro que lhes vai sobreviver, ficam assim imortalizados. E poderíamos dizer que em momentos como este a ficção cumpre uma função alternativa à da historiografia oficial, com a sua glorificação dos reis e dos generais, em suma, dos mais poderosos.

A formação do escritor José Saramago está quase completa e ele entrou decididamente na sua maturidade de autor. Mas talvez possamos ir um pouco mais longe. Sabendo nós que o tempo e designadamente o tempo histórico não é linear talvez se possa compreender que eu sugira que há um livro ainda importante para esta formação que se vai sobretudo traduzir em romances. Esse livro, que é publicado em 1981, entre Levantado do Chão (1980) e Memorial do Convento (1982), chama-se Viagem a Portugal.

Este livro de viagens na sua terra ajuda a estabelecer a ponte entre os dois romances e mostra como a escrita de José Saramago representa na ficção uma história do povo trabalhador português, uma história denegada e recalcada, uma histórica que, entretanto, atesta a sua caminhada persistente até à sua emancipação."

Texto de José Saramago "Do canto ao romance, do romance ao canto" - 16/09/2009

O professor Carlos Reis, na sua obra agora reeditada, "Diálogos com José Saramago" - Porto Editora, à página 142, lança a seguinte pergunta ao escritor.
«Quero voltar à questão do tempo, mas só num seu aspecto particular, ao qual chego em função de um texto seu intitulado «Do canto ao romance, do romance ao canto», em que fala no tempo peculiar do romance (...). Este tempo descrito como labirinto, é o tempo de muitas personagens?»

Pode ser lido e consultado via página da Fundação José Saramago, aqui

(Pilar e Saramago)


"Do canto ao romance, do romance ao canto"

"É conhecido o caso de um moço, habilidoso de nascença, que, sem nunca ter recebido lições de belas-artes nem aprendido de mestres particulares, e não dispondo de outra ferramenta que um canivete, era capaz de transformar em pouco tempo um toco de madeira bruta no mais perfeito e acabado urso de que rezariam histórias da escultura se o objectivo delas fosse ocuparem-se de talentos místicos. Invariavelmente, a gente da terra maravilhava-se com a  rapidez e o jeito apurado, e, também invariavelmente, o rapaz respondia às curiosidades: «Não tem nenhuma dificuldade. Agarro no bocado de madeira e fico a olhar para ele até ver o urso. Depois, é só tirar o que está a mais.»

O nosso escultor dava-nos assim, de uma vez só, duas lições magníficas: a da modéstia e a da generosidade. Revelava-nos sem disfarce nem engano o seu segredo de oficina e ensinava-nos como deveríamos proceder para criar um urso: olhar para onde ele não está e, apenas com o olhar, obrigá-lo a aparecer.

Mas, ai de mim, não há perversidade  pior que a dos ingénuos. Este amável moço, tão prestante em explicar-nos  como fez, não permite que lhe saia da boca uma única palavra sobre  como se faz. Não duvidamos de que o urso ali esteja, mas entre a figura do animal e as nossas inábeis mãos existe uma muralha de madeira fechada, com nós duríssimos, veios intratáveis, traiçoeiras maciezas da fibra: é por de mais evidente que se necessitará muito engenho e muita  arte para abrir um caminho e fazer dele avenida por onde possa alongar-se, enfim comprazido, um olhar fruidor. A arte, afinal de contas, não é fácil, o rapaz dos ursos esteve a divertir-se à nossa custa.

Contudo, imprudente seria o céptico que se atrevesse a jurar que no interior de ada bocado de madeira não se encontra um urso à nossa espera. Está ali, e sempre há-de estar. Ainda que não consigamos vê-lo distintamente, pelo menos seremos capazes de adivinhá-lo, de intuí-lo, aparece-nos ao longe como  uma luz instável e lenta, um vago luzeiro que, por assim dizer, não chegasse a iluminar-se a si mesmo.

E é aqui, num súbito relance, que descubro que não é de ursos que se trata, mas de um tema, exactamente este que vos trouxe: «Do canto ao romance, do romance ao canto». Creio distinguir-lhe e identificar-lhe os contornos, tornar-se-lhe nítido e preciso o vulto, chego a acreditar que me bastará estender a mão e agarrá-lo, mas no momento em que vou exclamar, triunfante: «Minhas senhoras e meus senhores, eis o urso», verifico que tudo não foi mais que ilusão e ludíbrio, e apenas tenho para mostrar isto que vêem aqui, um tronco cortado, um cepo, uma raiz torta, um assunto à procura da sua porta de entrada. E outra vez a luz recomeça a pulsar, como um coração implorando: «Tirem-me daqui.»

Disse: «Do canto ao romance» – e esse percurso, essa viagem por espaços, mundos e tempos, desde os poemas homéricos a Marcel Proust, ou James Joyce, ou Franz Kafka, passando pelas Mil e Uma Noites, pelas epopeias indianas, pelas parábolas dos livros sagrados, pelo Cântico dos Cânticos, pelas fábulas milésicas, pelo Asno de Ouro, pelas canções de gesta, pelas sagas islandesas, pelos ciclos de Roldão, da Demanda do Graal, de Alexandre, de Robin Hood, pelo Roman de la rose e pelo Roman de Renart, por Gargântua, pelo Decameron, por Amadis de Gaula, por Don Quixote, e também por Gulliver e Robinson, Werther e Tom Jones, por Ivanhoe, Cinq-Mars e Os Três Mosqueteiros, pela Nossa Senhora de Paris, pela Comédia Humana, pelas Almas Monas, pela Guerra e Paz, pelos Irmãos Karamazov, pela Cartuxa de Parma, pela Montanha Mágica, até aqui, até aos dias de hoje, essa viagem relata-se e explica-se por si mesma, começou um dia, em voz e em grito, à sombra de uma árvore, ou no interior  de uma gruta, ou num acampamento de nómadas à luz das estrelas, ou na praça pública, ou no mercado, e depois houve alguém que escreveu, e a seguir alguém que escreveu sobre o que antes tinha sido escrito, infinitamente repetindo, infinitamente variando, escrevendo, lendo, escrevendo, lendo…

Pouco importará a mais do que provável incoincidência com a realidade histórica entre esta visão lírica de narrativas entoadas em melopeia e uma escritura organizada e disciplinada, respeitadora de regras, preceitos e normas, e, fatalmente, de sistemas convencionais que nunca o são menos pelo facto inelutável de serem transitórios  e portanto substituíveis por outros sistemas, estes, por sua vez, condenados, mais cedo ou mais tarde, a idênticos processos de mudança. A evocação que aí deixei serviu-me somente para ilustrar, do modo mais persuasivo de que fui capaz, a primeira parte do título que dei a estas breves linhas: «Do canto ao romance», e, para os fins que tenho em vista, tão bem servia esta como outra qualquer. A dificuldade viria sempre depois. Precisamente agora.

Digo: «Do romance ao canto» – e nesta  altura deveria demonstrar, ou pelo menos propor-vos como uma hipótese plausível, que o género literário a que damos o nome de romance, havendo chegado na nossa época ao final do arco de círculo que, tal imaginário pêndulo, traçou através dos tempos, estaria regressando pelo caminho por onde veio, até reencontrar o canto primordial, donde recomeçaria a viagem, porventura com um novo impulso que lhe  permitiria galgar, em direcção ao futuro, mais uns quantos séculos ou milénios. Algo como dois passos para trás e três para diante…

Não sou tão desprovido de senso comum.  Dinâmica e cinética são programas de diferente foro do conhecimento, e a literatura, se repete infinitamente, como já foi dito, também infinitamente varia, como foi dito  já. Posto o que, chegados a este ponto, é irresistível recordar aquele célebre Pierre Menard, autor de um Quixote  idêntico ao de Cervantes, segundo nos explica Jorge Luis Borges nas suas  Ficciones,  o qual Pierre Menard, tendo repetido, palavra por palavra, a obra do imortal «Manco de Lepanto» (assim designam a Cervantes quando não se quer repetir-lhe o nome, destino a que Camões escapou, pois ninguém, até hoje, se atreveu a chamar-lhe «Zarolho de Ceuta»), muitas vezes está a dizer coisas diferentes, não mais que por serem diferentes os modos de as entender neste século XXI em que estamos e naquele século XVII em que nunca estaremos. Porém, este mesmo exemplo nos mostra, derradeiramente, que qualquer repetição exacta é impossível. Naquela sua viagem de retorno às origens, ao outro extremo do arco de círculo, o pêndulo iria supostamente reencontrando e reconhecendo, passo a passo, a identidade  romanesca perceptível nas narrações que conhecemos do passado, ao mesmo tempo que iria deixando atrás de si o rasto de uma alteridade coincidente, se uma tão grosseira contradição em termos (se é alteridade, não é coincidente) pudesse ser admitida. É claro que foi pelos meus próprios passos que me meti no beco sem saída em que de repente me encontro. De facto, se ao romance não é permitido fazer nenhum percurso inverso, se Pierre Menard, quando fiel e escrupulosamente copiou o Quixote, acabou por escrever outro livro, como conseguiríamos nós alcançar novamente o anto, o desejado canto, e, se sim lá chegássemos, de que canto seriam capazes as nossas bocas de hoje, ainda que as palavras fossem iguais e igual a música? Os homéridas já não têm lugar neste mundo, o  tempo é, de todas as coisas, a única que não é recuperável. Que nos resta, então? Como iremos inventar o canto novo, esse a que me está obrigando a segunda parte do meu título? E com que direito me proporia eu, se é de facto essa a minha intenção, anunciar o advento de uma nova era, literariamente falando, claro está, sem cuidar de saber se isso agradaria a quem tivesse de vivê-la? Trazer Homero aos nossos dias, homerizar o romance, terá algum sentido?

Estas perguntas, em si mesmas, e pela ordem por que as apresentei, não são inocentes. Permitem-me, enfim, trocar o geral pelo particular, penetrando no único universo de que posso falar com a legitimidade que dá um conhecimento de causa, isto é, o meu próprio e pequeno universo, o do romance que faço, o seu porquê, o seu como e o seu para quê.

Em primeiro lugar, consideremos a relação do autor com o tempo. Não este em que agora estamos, não aquele outro que foi o do escritor enquanto trabalhou no seu livro, mas sim o tempo contido e encerrado no romance, e que também não é o das horas e dias que levará a ser lido, ou uma referência temporal implícita no discurso ficcional, e menos ainda o tempo explicitado fora da narrativa, por exemplo, no título que ela recebeu, casos de Cem Anos de Solidão ou de Vinte e Quatro Horas na Vida de Uma Mulher.  Falo, sim, de um tempo poético, feito  de ritmos, de suspensões, um tempo simultaneamente linear e labiríntico, instável, movediço, um tempo dotado de leis próprias, um fluxo verbal que transporta uma duração e que uma duração por sua vez transporta, fluindo e refluindo como uma maré entre dois continentes. Este, repito, é o tempo poético, pertence à recitação e ao canto, aproveita todas as possibilidades expressivas do andamento, do compasso, da coloratura, é melismático ou silábico, longo, breve, instantâneo. De um tempo assim percebido foi meu desejo e minha ambição que se alimentassem as ficções que inventei, consciente de que vou querendo, mais e mais, aproximar-me da estrutura de um poema que, sendo pura expansão, se mantivesse fisicamente coerente.

Afirmam músicos e musicólogos que uma  sinfonia, hoje, é algo impossível, como, na mesma linha de ideias, o seria  também esculpir um capitel coríntio. Obviamente, qualquer pessoa, se dotada de suficiente habilidade, poderá contrariar tal interdição de princípio, compondo, de facto, a sinfonia,  ou esculpindo, de facto, o capitel: o que dificilmente poderá é levar-nos a acreditar que, ao fazê-lo, esteve a responder a uma necessidade autêntica, tanto no plano da criação como no plano da fruição. Ora, quem sabe se não teremos  também nós de enfrentar a gravíssima responsabilidade de aplicar ao romance uma  sentença igual, afirmando, por exemplo, que também ele se tornou impossível nas suas formas paradigmáticas, prolongadas até hoje com mínimas variações, só raramente  radicais e sempre assimiladas e integradas no corpo tópico, o que tem permitido, com a graça de Deus e a bênção dos editores, que continuemos, muitos de nós, a escrever romances como comporíamos sinfonias brahmsianas ou talharíamos capitéis coríntios.
Mas este mesmo romance, que assim parecia estar condenando, contém já em si, nos seus diversos e actuais avatares, a possibilidade de se transformar num espaço literário (propositadamente digo espaço, e não género) capaz de acolher, como um grande, convulso e sonoro mar, os afluentes torrenciais da poesia, do drama, do ensaio, e também da ciência e da filosofia, tornando-se expressão de um conhecimento, de uma
sabedoria, de uma cosmovisão, como o  foram, no seu tempo, os poemas da antiguidade clássica.

Porventura estarei caindo em erro, se recordarmos a crescente e parece que irreversível especialização, já quase microscópica, do homem. Porém, não é impossível que essa mesma especialização, por força de algum mecanismo interior de compensação, e talvez por uma instintiva necessidade de sobrevivência e equilíbrio psicológico, nos leve a procurar uma nova vertigem do geral em oposição às aparentes seguranças do particular. Literariamente, porque só de literatura estamos falando aqui, talvez o romance possa restituir-nos essa suprema vertigem, o alto e extático canto de uma humanidade que ainda não foi capaz, até hoje, de conciliar-se com a sua própria face.

E assim concluo. Manejando o meu canivete rombo, aparei e escavei o bocado de madeira que aqui vos trouxe. Juro-vos que via o urso antes, via-o perfeitamente. Juro-vos que continuo a vê-lo agora. Mas não tenho a certeza – culpa minha – de que o vejais vós. O mais provável foi ter-me  saído um ornitorrinco, esse mamífero desajeitado, com bico de pato, feito de peças soltas doutros animais, desconforme, bicho fantástico – ainda que não tanto  como o ser humano. Este que nós somos quando escrevemos romances, ou os lemos. Interminavelmente."

José Saramago
16 Setembro de 2009  

sábado, 6 de junho de 2015

"José & Pilar" O filme documentário



Sinopse
"A Viagem do Elefante, o livro em que Saramago narra as aventuras e desventuras de um paquiderme transportado desde a corte de D. João III à do austríaco Arquiduque Maximiliano, é o ponto de partida para José e Pilar, filme de Miguel Gonçalves Mendes que retrata a relação entre José Saramago e Pilar del Río.

Mostra do dia-a-dia do casal em Lanzarote e Lisboa, na sua casa e em viagens de trabalho por todo o mundo, José e Pilar é um retrato surpreendente de um autor durante o seu processo de criação e da relação de um casal empenhado em mudar o mundo – ou, pelo menos, em torná-lo melhor.

José e Pilar revela um Saramago desconhecido, desfaz ideias feitas e prova que génio e simplicidade são compatíveis. José e Pilar é um olhar sobre a vida de um dos grandes criadores do século XX e a demonstração de que, como diz Saramago, “tudo pode ser contado doutra maneira”.

Mais informação aqui

FICHA TÉCNICA E EQUIPA

TÍTULO: “José e Pilar”

GÉNERO: Longa-metragem documental

DURAÇÃO: 125’

SUPORTE: HDV 16x9

IDIOMA ORIGINAL: Português / Castelhano

PRODUÇÃO: JumpCut (Portugal)

CO-PRODUÇÃO: EL DESEO (Espanha) e O2 Filmes (Brasil)

PRODUTOR ASSOCIADO: Abel Ribeiro Chaves / OPTEC, Lda

TELEVISÕES ASSOCIADAS: SIC (Portugal), YLE (Finlândia), SVT (Suécia)

EQUIPA


REALIZAÇÃO: Miguel Gonçalves Mendes (Portugal)

PRODUTORES: Agustín Almodóvar / Bel Berlinck / Esther García / Fernando Meirelles / Miguel Gonçalves Mendes 

DIREÇÃO DE FOTOGRAFIA: Daniel Neves (Portugal)

MONTAGEM: Cláudia Rita Oliveira (Portugal)

SOM:  Olivier Blanc, Adriana Bolito, Bárbara Álvarez Plá, Hugo Alves

MISTURA: Alessandro Laroca e Armando Torres Jr. (Brasil)

FOTOGRAFIA DE CENA: Susana Paiva (Portugal)

DIREÇÃO DE PRODUÇÃO: Ana Jordão/ Daniela Siragusa (Portugal)




Relembramos a edição #13 da Revista Digital "Blimunda" - Junho 2013

(Capa da edição #13 - Junho 2013)

No mês em que se assinalam os cinco anos da morte de José Saramago, várias iniciativas serão realizadas para homenagear o homem e o escritos.

Aqui recorda-se a edição de Junho de 2013.

Para ler e descarregar gratuitamente, aqui

"A Blimunda comemora neste mês de Junho o seu primeiro aniversário!

E se Junho é mês de Festas de Lisboa, as sardinhas que desde há dez anos lhe servem de imagem não podiam deixar de marcar presença nas páginas da revista.

Neste número, destaque para o humor com uma entrevista de Sara Figueiredo Costa a Ricardo Araújo Pereira, humorista, cronista, recentemente distinguido com o Grande Prémio de Crónica, da Associação Portuguesa de Escritores. Também no mesmo dossier um retrato do colectivo Mongolia, responsável por uma edição regular de um jornal de humor em que as notícias ditas sérias não deixam de ter o seu espaço.

No infantil e juvenil, uma viagem de Andreia Brites pelo trabalho que Miguel Horta, mediador de leitura, escritor, pintor, contador de histórias, realiza nas prisões portuguesas desde há vários anos, com uma paragem obrigatória no Estabelecimento Prisional de Guimarães, palco das Novas Memórias do Cárcere.

Ainda nesta secção, destaque para o livro Irmão Lobo, de Carla Maia de Almeida, para a coleção Pássaro Livre (Livros Horizonte) e para uma selecção de novidades que viram a luz do dia na última edição da Feira do Livro de Lisboa.

A fechar o número do primeiro aniversário da Blimunda, damos voz a José Saramago e a Eduardo Lourenço em dois textos sobre este nome que a revista da Fundação José Saramago escolheu como seu. E como Junho é mês de viagens, uma visita ao projeto que o ACERT tem em mãos, o da adaptação teatral do romance de José Saramago, A Viagem do Elefante.

No fim deste primeiro ano de publicações regulares da Blimunda, uma palavra de agradecimento a todos os que com ela têm colaborado, afirmando esta publicação como um espaço vivo, um espaço de cultura abrangente, atento à realidade dos nossos dias.

A todos, o nosso obrigado!"

sexta-feira, 5 de junho de 2015

Fundação José Saramago - "Nos 5 anos da morte de José Saramago" - Programação


A Fundação José Saramago, convida.
Aqui, para consulta em 

"No dia 18 de Junho passam cinco anos sobre a morte de José Saramago. Para assinalar a data, a Fundação José Saramago preparou uma programação intensa que inclui entrada gratuita à Casa dos Bicos, uma exposição, sessão de cinema, um recital, entre outras actividades."



"Jornada de portas abertas na Fundação José Saramago. Cada visitante receberá um exemplar do discurso do Nobel de 10 de dezembro de 1998 e será convidado a fazer uma foto com os “óculos” do escritor, para ver o mundo com pelas suas lentes. Estão todos convidados."



Cartazes e informação alusiva à data.


domingo, 31 de maio de 2015

"Inventário" a poesia de José Saramago cantada por João Afonso


"Inventário"

"De que sedas se fizeram os teus dedos,
De que marfim as tuas coxas lisas,
De que alturas chegou ao teu andar
A graça da camurça com que pisas.

De que amoras maduras se espremeu
O gosto acidulado do teu seio,
De que Índias o bambu da tua cinta,
O oiro dos teus olhos, donde veio.

A que balanço de onda vais buscar
A linha serpentina dos quadris,
Onde nasce a frescura dessa fonte
Que sai da tua boca quando ris.

De que bosques marinhos se soltou
A folha de coral das tuas portas,
Que perfume te anuncia quando vens
Cercar-me de desejo a horas mortas."

José Saramago
em, "Os Poemas Possíveis"
Porto Editora, página 143

Post no blog/Livro "O Caderno 2" sobre os índio da reserva "Raposa do Sol" (30/03/2009)


Pode ser consultado e lido aqui,
em http://caderno.josesaramago.org/33103.html


"Raposa do Sol"
"Lá de longe em longe o dia amanhece diferente. Que o digam os índios da reserva indígena da Raposa do Sol no Estado de Roraima, ao norte do Brasil, a quem o Supremo Tribunal Federal acaba de reconhecer e confirmar definitivamente o seu direito à plena posse e ao uso pleno dos mil quilómetros quadrados de superfície da reserva. A sentença não deixa qualquer margem a dúvidas: os não índios devem sair imediatamente da Raposa do Sol, assim como as empresas arrozeiras que durante anos invadiram o território e nele se instalaram abusivamente. Já em 2005 o presidente Lula havia decidido a entrega da reserva aos indígenas e a saída das empresas arrozeiras, mas as autoridades do Estado de Roraima, favoráveis aos arrozeiros, recorreram ao Supremo Tribunal por considerarem inconstitucional o decreto presidencial. Quatro anos depois o Supremo decide a questão e põe uma definitiva pedra sobre o assunto. Nem tudo, porém, são rosas neste idílico quadro. Afinal, a luta de classes, tão discutida em épocas relativamente recentes e que parecia haver sido condenada ao caixote do lixo da História, existe mesmo. Com esta visão unilateral que temos, nós, os europeus, dos problemas sociais da América Latino, tendemos a ver unanimidades onde elas não existem nem existiram nunca. Na Raposa do Sol, os índios endinheirados, que também lá os há, fizeram causa comum com os não índios e com as empresas arrozeiras. A festa foi dos outros, dos pobres.

Cá para baixo, na Cidade Maravilhosa, a do samba e do carnaval, a situação não está melhor. A ideia, agora, é rodear as favelas com um muro de cimento armado de três metros de altura. Tivemos o muro de Berlim, temos os muros da Palestina, agora os do Rio. Entretanto, o crime organizado campeia por toda a parte, as cumplicidades verticais e horizontais penetram nos aparelhos de Estado e na sociedade em geral. A corrupção parece imbatível. Que fazer?"
(30 de Março de 2009)

quinta-feira, 28 de maio de 2015

"Dispostos em cruz" a poesia de José Saramago cantada por Luis Pastor


Musicado por Luis Pastor, do álbum "Nesta Esquina do Tempo"

Poema de José Saramago, em "Provavelmente Alegria"
Caminho, 3.ª Edição, páginas 90 e 91

«Dispostos em cruz»

Dispostos em cruz desfeitos em cruz
em cada caminho três portas fechadas
um vento de faca um resto de luz
o espanto da morte nas águas cortadas

Um corpo estendido um ramo de frutos
um travo na boca da boca do outro
o branco dos olhos o negro dos lutos
o grito o relincho e o dente do potro

As feridas do vento as portas abertas
os cantos da boda no ventre macio
as notas do canto nas linhas incertas
e o lago do sangue ao largo do rio

O céu descoberto da nuvem da chuva
e o grande arco-íris na gota de esperma
o espelho e a espada o dedo e a luva
e a rosa florida na borda na berma

E a luz que se expande no pino do Verão
e o corpo encontrado no corpo disperso
e a força do punho na palma da mão
e o espanto da vida na forma do verso

Resenha da obra "Alabardas, Alabardas, Espingadas, Espingardas" no blog "Literar"

Via página do Facebook da Fundação José Saramago, aqui
em https://www.facebook.com/fjsaramago?fref=nf

«Uma crítica a "Alabardas, alabardas, Espingardas, espingardas" publicada pelo blog Literar, do Brasil: "Pode parecer estranho publicar um livro incompleto, mas essa é justamente a graça de toda a obra de Saramago: o futuro está aí para ser escrito, todos os dias, o tempo todo."»



Link do blog "Literar" (Brasil), aqui em http://www.literar.com.br/
Link da resenha da obra, via blog "Literar", aqui para consulta e leitura 
em http://www.literar.com.br/alabardas-alabardas/


«Na minha cabeça, algumas pessoas são imortais. Eu sei, eu sei: a vida tem etapas, e morrer faz parte desse processo natural. Racionalmente, eu sei (mas vai dizer isso para aquela parte de mim que espera que Manuel Bandeira, Ariano Suassuna e Gabriel García Marquez estejam sempre por aqui). Para minha felicidade completa, minha teoria às vezes se prova certa. Mais de três anos após deixar milhares de órfãos pelo mundo, José Saramago volta a bater na minha porta com Alabardas, Alabardas, Espingardas, Espingardas. O que eu poderia fazer senão tirar a tranca do portão e convidá-lo para um chá com bolachas?

Alabardas, Alabardas… é o último romance escrito por Saramago, com um porém: o escritor se foi antes que pudesse terminá-lo. Na verdade, o que temos nas páginas publicadas pela Companhia das Letras são os três capítulos iniciais da obra, acompanhados de anotações feitas por José sobre o caminho que pretendia seguir daí para frente. Parece pouco, né? E em certo ponto, é mesmo. É pouco porque as palavras de Saramago tem o efeito de te abraçar com força logo nos primeiros parágrafos. Depois de conhecer seus personagens, é difícil aceitar que não vamos acompanhá-los até o final de suas jornadas. Por outro lado, o romance cumpre o papel essencial de um livro: colocar a imaginação para trabalhar a todo vapor. Se não há final, há páginas e páginas em branco para que novos destinos surjam na cabeça de quem lê.


O livro nos introduz a Artur Paz Semedo, trabalhador de uma indústria armamentista e defensor da arte da guerra, e sua ex-mulher Felícia, uma pacifista convicta que acabou rompendo seu casamento por não acreditar na ideologia do marido. Em um livro sobre a Guerra Civil Espanhola, Artur lê um trecho que lhe chama a atenção: em determinado local, funcionários do setor de armas sabotaram materiais que seriam usados na guerra. Impulsionado por esse fato, ele decide pesquisar, dentro da empresa que trabalha, os históricos referentes a essa época e tentar descobrir se algo similar se passou também por lá.

Além dos três capítulos, o livro traz ilustrações incríveis de Günter Grass, alemão ganhador do Nobel de literatura, e três ensaios sobre a obra de Saramago. Escritos por Fernando Gómez Aguilera, Luiz Eduardo Soares e Roberto Saviano, os textos formam um complemento importante para entender a importância dessas últimas páginas de um dos maiores escritores que o mundo conheceu. Pode parecer estranho publicar um livro incompleto, mas essa é justamente a graça de toda a obra de Saramago: o futuro está aí para ser escrito, todos os dias, o tempo todo.

Se eu precisasse tirar uma única lição de toda a obra de José Saramago, seria: o mundo é feito de pessoas. Pessoas que pensam, se relacionam e comunicam. Pessoas que não tem ideia de todo o potencial que se esconde por trás de seus dia-a-dia monótonos. Pessoas que desconhecem a mágica por trás de suas histórias mundanas e seus relacionamentos. Por isso, não, eu não acho estranho ler seu último livro e nunca saber como ele termina. Afinal, Saramago me ensinou a ver além, a enxergar mais do que se vê.



Com Alabardas, Alabardas… Saramago entrou na minha casa, deixou o casaco no cabineiro, provou do chá e pediu por uma colher de açúcar, mas teve que ir embora antes dos biscoitos saírem do forno. Fica tranquilo, Saramago, seu lugar na mesa vai estar sempre separado – e eu mando fazer um pacote especial com as guloseimas ainda quentinhas. Palavra de amigo. ;)»
Luiz Marcatto

"A Casa José Saramago" de Tías Lanzarote lança a iniciativa "TODOS SOMOS SARAMAGO" - 18/06/2015 (5 anos)



Via página do Facebook, aqui 

"Faltan solo 3 semanas para recordar a José Saramago en el homenaje TODOS SOMOS SARAMAGO. ¡Esperamos vuestros vídeos y colaboraciones!

¿Nos ayudáis a difundirlo?
El próximo mes (jueves 18 de junio) se cumplen 5 años sin José ‪#‎Saramago‬. 5 años de ausencia en los que su memoria y su literatura se nos hacen más necesarias que nunca. Desde A Casa hemos pensado hacerle un homenaje libre y abierto a todos sus lectores y amigos. Para ello os invitamos a grabar un vídeo corto (con una cámara de móvil o webcam servirá), de no más de 3 minutos, recitando, cantando o interpretando algún poema o estrofa que os guste de cualquiera de sus libros, y nos los hagáis llegar a nuestro correo: acasajosesaramago@gmail.com

TODOS SOMOS SARAMAGO

No próximo mês (quinta-feira 18 de junho ) reuniu-se cinco anos sem José Saramago. 5 anos de ausência em sua memória e sua literatura nos tornamos mais necessário do que nunca . De A Casa nós tê-lo pensado um tributo gratuita e aberta a todos os leitores e amigos. Para este fim, nós convidamos você para gravar um vídeo curto ( com uma câmera de celular ou webcam irá fazer) , não superior a três minutos, recitando, cantando ou tocando um poema ou verso você gosta de alguns de seus livros, e todos nós devemos fazer chegar nosso e-mail : acasajosesaramago@gmail.com

TODOS SOMOS SARAMAGO"

segunda-feira, 25 de maio de 2015

"Palavras trocadas" inspiradas em algumas obras de José Saramago


"Palavras Trocadas"

... vivemos num autêntico "Ensaio sobre a Cegueira", 
que se repete num "Ensaio sobre a Lucidez"
... a alguns apetece partir numa "Jangada de Pedra", 
ou seguir na "Viagem do Elefante", 
porque as coisas que vivemos não são "Deste Mundo e do Outro".
Quando chegará de novo "A Noite", 
para que "Os Poemas Possíveis" possam ser de novo musicados?
Às vezes, sinto-me acabado de ser "Levantado do Chão", 
extenuado depois de uma "Viagem a Portugal", 
onde "Os Apontamentos" recolhidos, são peças soltas de uma passarola construída por um padre alucinado que vive num suposto estado de "Provavelmente Alegria". 
"O Ano da Morte de Ricardo Reis", que este, sendo "O Homem Duplicado" de Pessoa, 
viveu nas suas "Pequenas Memórias" 
as "Intermitências da Morte", 
dentro da "Caverna" em que este país se tornou, 
desde a famosa "História do Cerco de Lisboa".
Os censores andam aí, com a cara destapada ou com uma simples capa vestida, 
gritam e bramem aos céus "In Nomine Dei", "In Nomine Dei"!!!
... talvez em busca de outro "Evangelho Segundo Jesus Cristo"
... mas tenham atenção, que "Caim" marcado para sempre, 
dará outra oportunidade tal qual se tratasse de uma "Segunda Vida de Francisco de Assis".
Nesta "Terra do Pecado", onde falta a bondade ao homem, 
procuramos uma nova luz de esperança 
e que essa possa chegar sob o signo da "Maior Flor do Mundo".
"Que Farei com este Livro", 
onde constam todas as evangélicas atrocidades cometidas em nome de deuses, 
por homens raivosos e cegos de razão e moral... 
esses a quem lhe faltou sempre um "Manual de Pintura e Caligrafia" 
com os valores inscritos para a humanidade...

Miguel de Azevedo


domingo, 24 de maio de 2015

Post "Tristeza" do Blog/Livro "Caderno 2" de 20 de Agosto de 2009

Pode ser consultado e lido, aqui 
em http://caderno.josesaramago.org/58856.html

"Tristeza"
"Uma irresistível e já automática associação de ideias faz-me sempre recordar a Melancolia de Dürer quando penso na obra de Eduardo Lourenço. Se o Só de António Nobre é o livro mais triste que alguma vez se escreveu em Portugal, faltava-nos quem sobre essa tristeza reflectisse e meditasse. Veio Eduardo Lourenço e explicou-nos quem somos e porque o somos. Abriu-nos os olhos, mas a luz era demasiado forte. Por isso, tornámos a fechá-los." (20 de Agosto de 2009)

em "Caderno 2"
Caminho

(Pintura de Albrecht Durer)

Blimunda Revista Digital - Relembramos a edição #24 Maio de 2014... agora que a #36 foi lançada

(Capa da edição 24 - Maio de 2014)

Em Maio de 2015. conhecida a presente edição, relembramos o #24. 
Via Fundação José Saramago, aqui

Sinopse da edição
"Num dos seus romances, José Saramago faz a Península Ibérica viajar, como se fosse uma “jangada de pedra”. Nesta edição de maio, a Blimunda convida os seus leitores a empreender viagens para vários sítios: a Lanzarote, para conhecer melhor o livro de fotos de João Francisco Vilhena sobre a ilha de Saramago; a Lisboa, que recebeu mais uma edição do Festival da Máscara Ibérica; ao Brasil de Zuenir Ventura e Luis Fernando Veríssimo e à sua visão sobre o 25 de abril; até ao universo mágico de João Lizardo ou o assustador cinema de Tobe Hooper.

Já quase no fecho da revista chegou-nos a notícia de que, graças ao trabalho do atelier Silvadesigners, a Blimunda foi distinguida com o prémio prata na categoria de Design Editorial/Publicações Periódicas no XVI Festival do Clube de Criativos de Portugal. A distinção alegra-nos e motiva-nos ainda mais na tarefa de mensalmente produzir conteúdos culturais que despertem o interesse dos nossos leitores.

Boas leituras e até junho, mês em que a Blimunda, cheia de novidades, completa dois anos."

Citador #38 ... do tempo do Sr. José, em "Todos os Nomes"

Citador #38
... do tempo do Sr. José
"Todos os Nomes"
Caminho, páginas 46 e 47

(Capa da edição italiana de 1997)

(...) «O tempo pusera-se a contar os dias desde o princípio, agora usando a tábua da multiplicação para recuperar o atraso, e com tanto acerto o fez que o Sr. José já tinha outra vez cinquenta anos quando chegou a casa. Quanto à criança lacrimosa, essa só estava uma hora mais velha, o que demonstra que o tempo, ainda que os relógios queira convencer-nos do contrário, não é o mesmo para toda a gente.» (...)

sábado, 23 de maio de 2015

Aprsentação da peça de teatro "A Maior Flor e Outras Histórias Segundo José" - dia 23/05 na Fundação José Saramago



Informação via página da Fundação José Saramago, aqui
em http://www.josesaramago.org/2305-apresentacao-de-a-maior-flor-e-outras-historias-segundo-jose/

"Mais sobre a obra:
Inspirado na obra de José Saramago e tendo como base de trabalho dramatúrgico o seu livro A Maior Flor do Mundo, o Teatro Art´Imagem apresenta uma peça de teatro para ser vista por adultos e crianças em conjunto. Uma boa oportunidade para homenagear e divulgar o autor e a sua obra, na esteira do Teatro Art´Imagem cujo lema tem sido apresentar os grandes autores e textos da literatura universal, transformando-os em teatro.

Acrescentando outros textos que vão desde As Pequenas Memórias aos contos Deste Mundo e do Outro, dos Cadernos de Lanzarote aos Poemas Possíveis e ao Discurso de aceitação do Prémio Nobel, ao aparecimento de personagens literárias inesquecíveis do universo do autor, como o par Blimunda e Baltazar, os Sete Sóis e Sete Luas, do Memorial do Convento, a Mulher do Médico e o Cão das Lágrimas, de O Ensaio Sobre a Cegueira, até às criaturas reais, mais ou menos fantasiadas, que povoaram a sua infância, como os seus avós Jerónimo e Josefa e outros familiares, bem como as recordações do que era viver, trabalhar e brincar na aldeia de Azinhaga do Ribatejo, ao despertar dos primeiros amores. Dois actores, uma mulher e um homem, interpretam e representam em palco e na plateia, as palavras e acções escritas e descritas pelo autor, ganhando estas outra dimensão artística de comunicação e partilha. Há corpos em presença, olhos que se cruzam, pessoas de corpo presente, membros que se tocam, vozes que se ouvem, respirações e tempos comuns entre espectadores e artistas, acção dramática, movimento e vida em misturando-se teatro e literatura, palavras e actos, deambulação e realidade, sentimentos, medos e perguntas, recordações e memórias. Em palco toda a humanidade que Saramago descreve e defende nos seus romances e na sua própria vida, à procura de um mundo diferente, melhor."



Aqui via Teatro Art'Imagem, aqui 

"A MAIOR FLOR E OUTRAS HISTÓRIAS SEGUNDO JOSÉ"

«Havia uma aldeia e um menino (ou uma menina?).
Havia também os avós com quem a menina (menino?) vivia, mais os vizinhos.
Um dia sai o menino (menina?) pelos fundos do quintal e toca a andar, toca a andar.
Caminhou, caminhou, correu, correu, parou, parou...
Até que chegou ao limite das terras até onde se aventurara sozinha ( sozinho?).
– Vou ou não vou?
Foi!
À descoberta de si, à descoberta do mundo.»

Inspirado na obra de José Saramago e tendo como base de trabalho dramatúrgico o seu livro para crianças “A Maior Flor do Mundo”, o Teatro Art´Imagem apresenta uma peça de teatro para ser vista por adultos e crianças em conjunto. Uma boa oportunidade para homenagear e divulgar o autor e a sua obra, na esteira do Teatro Art´Imagem cujo lema tem sido apresentar os grandes autores e textos da literatura universal, transformando-os em teatro. 
Acrescentando outros textos que vão desde “Pequenas Memórias” aos contos “Deste Mundo e do Outro”, dos “Cadernos de Lanzarote” aos “Poemas Possíveis” e ao Discurso de aceitação do Prémio Nobel, ao aparecimento de personagens literárias inesquecíveis do universo do autor, como o par Blimunda e Baltazar, os Sete Sóis e Sete Luas, do “Memorial do Convento”, a Mulher do Médico e o Cão das Lágrimas, de “O Ensaio Sobre a Cegueira”, até às criaturas reais, mais ou menos fantasiadas, que povoaram a sua infância, como os seus avós Jerónimo e Josefa e outros familiares, bem como as recordações do que era viver, trabalhar e brincar na aldeia de Azinhaga do Ribatejo, ao despertar dos primeiros amor. Dois actores, uma mulher e um homem, interpretam e representam em palco e na plateia, as palavras e acções escritas e descritas pelo autor, ganhando estas outra dimensão artística de comunicação e partilha. Há corpos em presença, olhos que se cruzam, pessoas de corpo presente, membros que se tocam, vozes que se ouvem, respirações e tempos comuns entre espectadores e artistas, acção dramática, movimento e vida em misturando-se teatro e literatura, palavras e actos, deambulação e realidade, sentimentos, medos e perguntas, recordações e memórias. Em palco toda a humanidade que Saramago descreve e defende nos seus romances e na sua própria vida, à procura de um mundo diferente, melhor.

Ficha artística e técnica

» Inspirado na Obra de José Saramago 
» Dramaturgia e encenação José Leitão 
» Interpretação Daniela Pêgo e Flávio Hamilton
» Pintura Agostinho Santos
» Música Alfredo Teixeira
» Cenário Fátima Maio, José Leitão e José Lopes 
» Figurinos e adereços Fátima Maio
» Apoio ao movimento Renato Vieira e Ana Lígia
» Desenho de Luz Leunam Ordep
» Operação Técnica Sandra Sousa

» Produção Sofia Leal

Classificação Etária: M/6
Duração Aproximada: 50m

104ª Criação do Teatro Art'Imagem - 2014