Perguntam-me não raras vezes:
- "Qual o livro de José Saramago que mais gostaste de ler?"
A resposta que pode ser dada a cada momento:
- "Impossível de dizer... não sei responder, não seria justo para com outros (livros) não nomeados. Mas uma coisa sempre soube. Uma obra de Saramago, enquanto "pseudo ser vivo" ou com "gente dentro" tem que me raptar, prender-me, não me deixar sair de dentro das suas páginas. Fazer de mim um refém, e só me libertar no final da leitura... mesmo ao chegar à última página. Aí, o "Eu" leitor que se mantém refém, liberta-se da "gente que a obra transporta dentro" e segue o seu caminho.
Mas segue um caminho que se faz caminhando, conjuntamente com mais uma família"

Rui Santos

quarta-feira, 21 de março de 2018

Pilar del Río: “El mayor defecto de Saramago era una virtud, no transigir ante el poder, su honestidad” Entrevista de José Antequera a Pilar del Río (La Crónica del Pajarito, 29/10/2017)

A entrevista de José Antequera a Pilar del Río (La Crónica del Pajarito, 29/10/2017) pode ser recuperada e consultada, aqui

Pilar del Río: “El mayor defecto de Saramago era una virtud, 
no transigir ante el poder, su honestidad”

“Nunca he tenido miedo a ser engullida ni por el ser humano ni por el genio. Conviví con un ser humano de igual a igual, como no puede ser de otra manera en las relaciones de pareja”

"Pilar del Río, presidenta de la Fundación José Saramago
(Foto: Joao Lima/Expresso)"

"Todos los relojes siguen parados a las cuatro en punto de la tarde. Todos y cada uno de ellos. Como si se tratara de una de las asfixiantes y terroríficas alegorías noveladas del genial escritor portugués. A esa hora, justo a las cuatro en punto, se conocieron José y Pilar, y así han quedado las manecillas de los relojes que él coleccionaba, apuntando para siempre hacia ese norte amoroso que marcó la relación entre ambos. “Sí, es verdad, siguen marcando las cuatro de la tarde, cómo iba a interferir yo en un acto poético de esa magnitud”, asegura Pilar del Río (Castril, 1950). Hace ya siete años de aquel odioso 18 de junio en que la maquinaria biológica, el reloj cardiaco de José Saramago, dejó de funcionar. Siete años sin la voz luminosa de la humanidad, siete años huérfanos de Saramago. Desde que él nos dejó, el mundo parece un lugar mucho más negro y oscuro de lo que ya era. Cómo hemos podido seguir viviendo sin él. Hoy Pilar, su esposa, que no su viuda porque ella “muerde” cuando le cuelgan ese funesto cartel, sigue presidiendo en Lisboa la fundación que lleva el nombre del premio Nobel. “No, nunca he tenido miedo a ser engullida ni por el ser humano ni por el genio. Conviví con un ser humano de igual a igual, como no puede ser de otra manera en las relaciones de pareja. En cuanto a escritor e intelectual, lo admiré y admiro tal como hacen miles de personas en el mundo. Y trabajar en su obra es un privilegio, no una merma”. En sus conferencias y charlas por todo el mundo, la periodista y traductora no para de recitar páginas enteras de Saramago en una especie de ofrenda literaria póstuma tan hermosa como extenuante. Su voz es el instrumento que pone música a la letra inmortal del escritor. Un párrafo de una novela o un artículo de prensa aquí, una cita o un pensamiento allí… Para que no se nos olviden las verdades que nos dejó de puño y letra y que ya no queremos escuchar. Y así, mientras Pilar sigue hablándonos de Saramago, él se mantiene vivo en nuestra memoria.

¿Cómo fue el momento mágico? Quiero decir, ¿cómo conociste a José Saramago?
El momento mágico lo sitúo en la librería Repiso de Sevilla, un lunes por la tarde. En un estante del fondo a la izquierda vi un libro de un autor para mí desconocido que me llamó la atención por el título. Se trataba de Memorial del convento. Leí el primer párrafo, me quedé admirada, lo leí en voz alta para las amigas con las que estaba, a cada una le regalé el libro y me fui a casa para seguir leyendo. Eso ocurrió en 1986. Desde entonces no he parado de leer a José Saramago…

Tengo entendido que él decidió detener su colección de relojes a las cuatro en punto, como símbolo de amor hacia ti, ya que os conocisteis a esa hora. ¿Y así siguen los relojes, parados a esa hora?
Siguen marcando las cuatro de la tarde, cómo iba a interferir en un acto poético de esa magnitud…

De alguna manera te enamoraste de un hombre inmortal. ¿Tuviste miedo en algún momento a ser engullida por el genio, a quedar anulada como profesional o incluso como persona?
No, nunca he tenido miedo a ser engullida ni por el ser humano ni por el genio. Conviví con un ser humano de igual a igual, como no puede ser de otra manera en las relaciones de pareja. En cuanto a escritor e intelectual, lo admiré y admiro tal como hacen miles de personas en el mundo. Y trabajar en su obra es un privilegio, no una merma.

Pero renunciaste a buena parte de tu vida por él… ¿Qué te dio Saramago y qué te arrebató?
Dejé de trabajar en periodismo para dedicarme a otras actividades, simplemente. Y José Saramago me aportó lucidez, como a todos sus lectores, y además un idioma, el portugués, y una cultura de la que sabía muy poco y ahora conozco bastante mejor.

La literatura os unía de alguna manera, ¿compartíais gustos por los mismos autores o en eso seguíais caminos diferentes?
Unas veces sí, otras no. Él tenía una especial predilección por Kafka que yo no compartía. Tampoco él era tan perdido de amores por Joyce como lo soy yo, aunque claro que lo leía e incluso fuimos a Dublín a vivir un Bloomsday. Él leía mucha poesía, también ciencia ficción, yo seguía otros caminos.

Pero supongo que habría intercambios encendidos de opiniones, discusiones literarias (y de las otras más domésticas) como en cualquier otra pareja…
Muchas discusiones y muchas risas. Vivíamos en un estado permanente de libertad de expresión y de discusión como estrategia para no caer en el conformismo o en el lugar común. Es importante estimularse intelectualmente y nada mejor que el contraste de pareceres, nunca considerar que no merece la pena discutir: eso es falta de respeto y ahí, caer en la falta de respeto, es de miserables. Bendito sea el debate.

Como traductora y correctora de sus obras al español, ¿te dejaba él libertad para interpretar sus textos o era un jefe inflexible en ese aspecto?
Tener al autor cerca no da libertad a la hora de traducir, siempre le decía que si volviera a nacer querría traducir a un autor de un idioma lejano, el japonés, por ejemplo, y de cinco siglos atrás, para que no me preguntara por qué tomaba determinadas decisiones… Bromas aparte, él no interfería nunca, pero es verdad que yo tampoco me sentía como pez en el agua. He traducido en estado de emoción permanente y eso puede ser una sobrecarga para el lector.

¿Era un hombre con el que resultaba fácil convivir o al contrario tenía esas típicas manías de genio?
Era muy fácil convivir con José Saramago y no tenía esas manías que suelen tener otros escritores, al menos cuando los vemos representados en cine o son retratados… En ese aspecto carecía de aura o “romanticismo”: escribir era un trabajo que hacía con dedicación, cuidado y esmero y punto, sin dramas, ansiedades o angustias.

¿Cuál era su principal virtud?
La honestidad.

¿Y su defecto más notable?
Era una virtud: No transigir ante el poder. Es decir, la honestidad…

¿Con qué se entretenía cuando no estaba escribiendo? ¿Le gustaba el cine, la música, veía algo de televisión?
Adoraba el cine, veía televisión, se reunía con amigos, le encantaba que vinieran amigos a casa, a Lanzarote, se organizaban muchas cenas en nuestra cocina, que está preparada para convivir y para la tertulia. Un paraíso.

Compartiendo tantas cosas como vosotros imagino que también le servirías como fuente de inspiración, ¿cuántas novelas de Saramago están atravesadas por la sombra de Pilar del Río?
Lo que ocurre a lo largo de la vida, las personas que conocemos, las lecturas, los viajes, las distintas experiencias, todo influye en lo que somos y hacemos, pero nunca me convertiría en detective para ver qué hay de mí en la obra de José Saramago.

¿Cuál de todas sus obras sientes más tuya, más influenciada por ti?
No siento ninguna influenciada por mí, sé que desde La balsa de piedra escribió viviendo en compañía de alguien que aparentemente no formaba parte de su entorno: otro país, otro idioma, otra edad. Y esas circunstancias, todas ellas, no parece que fueran negativas, podemos decir viéndolo ahora en retrospectiva.

Los últimos años de su vida sufrió mucho a causa de una larga enfermedad y tú estuviste a su lado hasta el último momento. ¿Qué era lo que más te dolía de verlo así? 
Aunque te parezca duro lo que te voy a decir, no iba sufriendo, simplemente sabía, lo sabíamos los dos, que la naturaleza tiene leyes que son imbatibles. Lo bueno fue que nunca tuvo dolores, escribió hasta meses antes de morir, hizo la vida posible. Ninguno de los dos queríamos cosas imposibles, no perdimos el tiempo en lamentaciones, tratamos de ser eficaces ante la adversidad y punto. Vivimos los dos la vida y la muerte como decidimos hacerlo, sin dar cuentas ni explicaciones.

Pero estuvo escribiendo hasta el final, de hecho preparaba una última novela cuando le sorprendió la muerte. ¿Veremos algún día una nueva novela de Saramago o ya está todo publicado?
Ya está publicada: se titula Alabardas y es un portento de lucidez. Trata de la fabricación de armas, del negocio de las armas, pero no visto desde el fabricante que quiere ganar dinero y para eso se pone de acuerdo con el gobernante, a veces también con el traficante, para organizar guerras y poder seguir experimentando y fabricando armas nuevas de tal manera que unos amplíen beneficios económicos y otro áreas de poder. No, José Saramago dice algo más importante que esto de la fabricación y comercio, se fija en el honesto ciudadano que trabaja en la fábrica de armas y vota a quien le asegure que mantendrá su puesto de trabajo porque se seguirán creando zonas de conflicto en el mundo. Esta novela no fue acabada, pero no importa, el planteamiento está ahí, la reflexión y la historia. Es una novela imprescindible, tanto que a veces pienso que se trata de ocultar del panorama. La portada de Alabardas es un dibujo antibélico de Gunter Grass, que colaboró de esa manera –además del dibujo de la portada hay otros en el interior– con el proyecto del amigo ya muerto. También Roberto Saviano escribe en este libro último de José Saramago.

Hoy presides la Fundación José Saramago y luchas por los derechos humanos. ¿Hemos avanzando o retrocedido en los últimos años en la defensa de los valores humanistas?
Hoy sabemos que hay derechos, aunque no se cumplan. Hoy sabemos que no se puede presumir de tener esclavos aunque haya gente condenada a la esclavitud. En eso hemos avanzado, pero hemos retrocedido porque, disponiendo de tecnología para hacer más agradable la vida de muchos, permitimos que haya continentes enteros sufriendo las consecuencias del desarrollo de algunos. Tenemos derechos, sí, también tenemos deberes. En la Fundación trabajamos en esta segunda parte, los deberes, como si todo dependiera de nosotros. Es un mandato que asumimos a partir del discurso del Nobel.

Las novelas de Saramago son profundamente filosóficas, le gustaba provocar la reacción del lector tocando grandes temas existenciales. ¿Es ese el problema de la humanidad, nos hemos olvidado de la filosofía?
No sé si nos hemos olvidado o simplemente nos hemos dejado embrutecer. Gobernar a consumidores conformistas es mejor que tratar con seres libres, que discuten, reivindican, plantean exigencias, avanzan.

Y con las redes sociales nos hemos hecho quizá más egoístas y superficiales. ¿Qué pensaba Saramago del mundo virtual, de internet?
Los caminos, y las redes son caminos, no nos hacen mejores ni peores. Saramago usaba internet, escribió un blog que también luego se publicó en formato libro, los titulados Cuaderno de Saramago 1 y 2, se comunicaba con amigas y amigos de todo el mundo a través de email. Saramago nunca desistió de usar un medio que le facilitaba la vida. Lo entendía como un instrumento y sabía usarlo.

¿Qué hubiera dicho (o escrito) Saramago sobre esta oleada de terror suicida que se extiende por todo el mundo?
Nunca me permitiría el lujo de decir qué habría hecho o qué haría Saramago, sé lo que hizo y dijo. Escribió Ensayo sobre la ceguera primero y luego Ensayo sobre la lucidez. Creo que ahí está todo dicho, el terror suicida, sus causas lejanas, sus consecuencias atroces en los países y en las personas. En Caín reflexionó con amargura acerca del papel de las religiones, del factor Dios, en tantos conflictos de la historia de la humanidad.

El sistema económico que aplasta al hombre, la sociedad de consumo, la pérdida de identidad del individuo son grandes asuntos en la obra de Saramago. ¿Crees que hay esperanza para los que nada tienen o todo irá a peor?
Lo de tener confianza en el presente y en el futuro es asunto a decidir entre todos. Si queremos una sociedad de consumidores excluiremos a quienes no puedan consumir, en la esperanza de que no nos toque a nosotros. Si optamos por ser ciudadanos, tendremos que ser protagonistas de nuestro tiempo, pensar, intervenir, cuestionar, asumir responsabilidades… Eso da trabajo, pero también satisfacciones.

Porque además parece que los ciudadanos seguimos estando un tanto adormecidos…
Adormecidos nos quieren. Resignados, indiferentes o temerosos: ese es el plan. En nuestras manos está contradecir este proyecto.

¿Por qué ni siquiera un movimiento ciudadano tan brutal como el 15M ha conseguido esa revolución social tan necesaria?
Creo que el 15M consiguió mucho, cambió paradigmas en España. Ver la sociedad política de hoy y la de hace unos años es ver la diferencia que existe entre el día y la noche. Desde la jefatura de Estado a la gente en la calle han cambiado muchas cosas, hay representantes de la sociedad en ayuntamientos y parlamentos de manera que era impensable hace 10 años. Y a estos cambios se les tiene miedo: basta ver la inquina con la que los medios de comunicación tratan lo nuevo que ha surgido en España para entender que le teme, que piensan que si lo nuevo avanza con firmeza ellos van a perder privilegios que creían suyos. Se necesita tiempo para avanzar, pero este país salió con el 15M de cierta modorra y ahora está tratando de avanzar de acuerdo con criterios que son propios, intentando vencer las normas que imponen los “elegidos” de arriba. Costará, pero el pasado es pasado y hemos entrado en otra era.

Saramago siempre mostró un gran compromiso político y social con los más desfavorecidos. ¿Ha perdido la literatura de hoy ese compromiso?
En absoluto: la literatura no tiene por objetivo cambiar el mundo, sí llegar a los lectores y eso cada autor lo hace como considera conveniente. José Saramago decía que escribía para desasosegar. En estos momentos estoy leyendo El cuento de las criadas, de Margaret Atwood, que recomiendo vivamente. Hay muchos escritores contemporáneos que nos hacen más humanos y más grandes al leerlos, y esto es importante no solo para cada uno de nosotros, que lo es, también es importante para las sociedades.

¿Y el periodismo? Tampoco parece atravesar por su mejor momento…
Hay muchos medios que están intentado sobrevivir al poder de los grandes grupos hegemónicos,  a pensamiento –y verdad– únicos. La sociedad digital nos ayuda a lectores y a  profesionales en el intento de combatir las hegemonías del pasado. Como decía García Márquez, ahora podemos hacer periódicos –o radios, o televisión– desde el valor de contar, actuando como si esta profesión de verdad fuera la más bonita del mundo, sin necesidad de pasar por los filtros e intereses de los grandes grupos multimedia.

¿Le perjudicó a José su condición de comunista y ateo? ¿Fue un hándicap en su carrera literaria?
No, por favor. Para quienes eso fuera un impedimento es que ya estaban antes fuera del tiempo y del universo de la literatura.

La izquierda en España, y también en Europa, vive momentos de crisis. ¿A qué crees que es debido?
A que ha faltado reflexión. No a la izquierda política, que esa gestionaba, digo a la izquierda social, a la universidad como foro que lanza ideas, a los centros de cultura, a los profesionales… Creo que hubo una cierta retirada de los espacios públicos, que fueron de nuevo tomados por la tradición y los grupos conservadores, de modo que llegó un día en que la izquierda progresista y libre se encontró sin lugar, perpleja, preguntándose cómo ha sucedido esto. La izquierda se tiene que reconstruir desde la ideas y también desde las movilizaciones. Los seres humanos somos razón y conciencia, que no se nos olvide.

Has decidido nacionalizarte portuguesa, ¿qué te empujó a hacerlo? ¿tan harta has acabado de España?
Solicité la nacionalidad portuguesa por romanticismo y también por una razón práctica: pagar en Portugal los impuestos que podría generar la obra de José Saramago en el mundo. Él era portugués, pagar los impuestos en su país era, para él, insisto, una regla de obligado cumplimiento, y yo no quise abandonar esta práctica, así que me hice portuguesa. O también portuguesa. Ya me queda menos para cumplir mi sueño, que es tener tantas nacionalidades como amigos en el mundo…

Saramago apostaba por una Unión Ibérica entre España y Portugal, ¿estás de acuerdo con esa idea utópica?
Estoy de acuerdo en la necesidad de entendimiento entre los pueblos y las sociedades, y parece que en eso estamos, basta ver la gente que va y viene de un extremo a otro de la península, recorriéndola… En cuanto a los estados, prefiero el federalismo a otra cosa, pero la verdad es que el discurso de las banderas y las patrias no me emociona, como decía la canción que cantábamos contra Franco, la música militar no me hace levantar…

Ahora que se aproxima el referéndum en Cataluña no sería tan mala idea…
Pues sí, sería bueno que los catalanes y los otros pueblos de la península se pudieran expresar acerca de si quieren formar parte de un estado federal o confederal atendiendo a la geografía y a las razones históricas… Pero esto no va a pasar, el poder político es conservador, en el caso de España lo de “una, grande y libre” está muy arraigado, parece, según se oye, que tendremos estas fronteras hasta el final de los tiempos, cueste lo que cueste, dicen algunos… Y será así hasta que las sociedades consigan argumentar en todos los foros, expresándose con razones y diciendo claro si quieren ser plurales y plurinacionales. Yo prefiero ser plural e igual a otros que cobijarme en discursos excluyentes, que detesto.

Lo cierto es que en España pasan cosas extrañas, como ese fiscal anticorrupción que tenía una cuenta en Panamá. ¿Eso también pasa en Portugal?
Sí pasa: la corrupción está en los seres humanos y en todas partes. Luego, como ciudadanos, tenemos que votar y vigilar para que haya leyes justas. Ese es nuestro trabajo.

Libertad, igualdad, fraternidad… qué lejos parecen quedar esos nobles ideales ¿no?
Intentemos hacerlos posibles. Lo lejano se acerca si nos acercamos.

Siempre has sido una feminista convencida. Con Trump en el poder, ¿es el feminismo más necesario que nunca?
Trump es una anécdota, terrible, sí, pero anécdota. El feminismo es necesario porque es una teoría de igualdad entre hombres y mujeres. Sin esta igualdad no puede haber justicia. Somos diversos pero iguales. Los movimientos feministas estamos tratando de vencer inercias, prácticas y teorías históricas para hacer del planeta un lugar en que nacer y vivir como mujer no sea una condena o un hándicap. El feminismo es dignidad. Por cierto, esta tesis de dignidad está presente en todos los libros de José Saramago, no necesitaba teorizar para atribuir a las mujeres el papel de coprotagonistas que la historia y el patriarcado que dicta los comportamientos vienen negando desde siempre, aunque, ya lo sabemos, enfrentando al sentido común.

En tus conferencias vas intercalando párrafos de la obra de Saramago, como tratando de mantener viva su voz. ¿Te preocupa que esa voz se pueda perder algún día?
No me preocupa y no creo que suceda: es demasiado limpia, inteligente, lúcida, compasiva y solidaria esa voz como para perderse. José Saramago, y lo sabemos millones de lectores, es nuestro mejor yo, no lo vamos a perder.

¿Te molesta que te sigan conociendo como “la viuda de Saramago”?
Me molesta mucho porque nunca me he definido a mí misma por mis vinculaciones familiares o afectivas, por ser hija, madre o esposa, mucho menos por haber sido algo de eso… Y me molesta que los compañeros me llamen así porque demuestran un alto nivel de pereza intelectual, es tirar por lo obvio, lo más fácil. Definir a una persona en base a las relaciones que tiene con otra es faltarle el respeto: somos lo que hacemos de nosotros mismos, no lo que dicta el entorno que tenemos, sea el que sea. O sea, muerdo si oigo lo de “viuda de”. Puestos a simplificar, se puede decir que trabajo en el “proyecto Saramago”.  Por lo menos da qué pensar.

terça-feira, 20 de março de 2018

"Entre o claro e o escuro: Uma poética da angústia em Saramago" de Jacob dos Santos Biziak (Ano da edição 2016)

Aqui link para apresentação da obra, 

"Pensando na especificidade da representação artística do ficcão romanesca contemporânea, entendemos que há uma nova postura diante do que seria a realidade e das suas possibilidades de ganhar contorno pela linguagem. Sendo assim, esta pesquisa busca articular a mimesis empreeendida pelo romance contemporåneo e o comportamento do narrador. Logo, ocorre um questionamento - muitas vezes, metalinguístico - do real criado pela diegese. O narrador promove mais um bordeamento do que um preenchimento de sentido; o que nos levou à ideia de que a narração do romance contemporâneo se estrutura como angústia. Então, acreditamos que o narrador é o elemento narrativo central para termos acesso à construção da realidade apresentada pela ficção romanesca contemporânea. Diante disso, elegemos a angústia como afeto majoritariamente presente dentro deste romance, não só enquanto tema, mas também como constituinte da estrutura diegética. Dada esta situação, escolhemos dois romances de Saramago - pertencentes a fases distintas da obra do escritor, História do cerco de Lisboa e Ensaio sobre a cegueira - como exercício de análise dentro da proposta descrita anteriormente. Por fim, esta pesquisa busca não somente contribuir com estudos a respeito do romance contemporâneo, mas também sobre o funcionamento do narrador diante da tarefa de representar uma realidade. A respeito da metodologia, sobre a mimesis, a obra de Luiz Costa Lima é fundamental ao trabalho; principalmente pelo percurso diacrônico que propõe, ao mesmo tempo em que revê suas próprias postulações sobre o assunto. A obra de Genette é a base que permitiu fazer os estudos sobre narrador evoluírem em nosso trabalho. Sobre a angústia, são centrais as obras de três pensadores: Kierkegaard, Freud e Lacan (além de obras de intepretação da arte a partir destes mesmo autores)

How to cite this document
BIZIAK, Jacob dos Santos. Entre o claro e o escuro: uma poética da angústia em Saramago. 2015. 135 f. Tese (Doutorado) - Universidade Estadual Paulista Júlio de Mesquita Filho, Faculdade de Ciencias e Letras (Campus de Araraquara), 2015"



Aqui link para apresentação da obra, 
em https://www.travessa.com.br/entre-o-claro-e-o-escuro-uma-poetica-da-angustia-em-saramago/artigo/061ddfef-f708-4fae-a646-a273db9d2ce8

SINOPSE

"O caminho rumo àquilo que conhecemos como arte moderna e arte contemporânea e também rumo à filosofia contemporânea consagra-se com o reconhecimento da noção de verdade não mais sob uma ótica essencialista, que “moraria” no objeto, mas enquanto intervalo. Desta forma, os valores não são substância a ser alcançada, mas movimento a ser sempre repetido e rememorado no espaço necessário entre o Eu e o Outro. A única forma de estabelecer ligações entre um e outro é por meio do campo simbólico das representações, que, por seu turno, são significantes que, para manutenção do desejo, nunca podem ser reduzidos a um sentido estanque. Isso, de forma muito simplificada, é o princípio constituinte do angústia, que conduz à fundação do humano, que, por seu turno, remete à arte.

Sendo assim, este trabalho de doutorado busca analisar a presença da angústia dentro de duas obras do escritor português José Saramago: História do cerco de Lisboa (1985) e Ensaio sobre a cegueira (1995). Entendemos, nesta pesquisa, que a angústia, dentro do amplo quadro da ficção contemporânea, é representada não somente enquanto figura ou tema, mas, acima de tudo, como estrutura narrativa; uma vez que a narração se processa como angústia. Nas duas obras apontadas, a partir da maneira como o narrador exerce sua postura provisória diante dos fatos, assumindo o discurso como intervalar, a angústia torna-se o próprio material de que a obra romanesca é feita.

Dessa maneira, o ponto estabelecido para chegada é o cotejamento entre as duas obras do escritor lusitano de maneira a apontar uma possível poética organizadora de sua produção romanesca. Para isso, estabelecem-se relações, ao fim do trabalho, com outros livros do autor. O mais interessante é que a constatação da angústia como causadora de um efeito de sujeito intervalar ocorre, paulatinamente, junto com a ideia de que existam peculiaridades na ficção contemporânea e sua mímesis.

autor: Jacob dos Santos Biziak (2016)"

"The Tale of the Unknown Island" foi apresentado no "Gate Theatre" (Londres) ("The Guardian" 19/09/2017) - "O Conto da Ilha Desconhecida"

Adaptação de "O Conto da Ilha Desconhecida" baseada na obra original de José Saramago.

A informação relativa ao espectáculo apresentado, pode ser recuperada e consultada aqui
em https://www.theguardian.com/stage/2017/sep/19/the-unknown-island-gate-theatre-london-review-jose-saramago

"The Unknown Island review – Saramago odyssey asks the audience to dream"

Adapted from José Saramago’s short story, Ellen McDougall’s grownup fairytale draws spectators into a circle of bread, wine and storytelling

"Questioning the old certainties … The Unknown Island. Photograph: Cameron Slater"

"The Gate’s new artistic director, Ellen McDougall, begins her tenure by offering us the essentials of life, sharing bread, wine and storytelling with her audience in this version of Nobel prize-winning writer José Saramago’s short story.

Adapted by McDougall and Clare Slater, it becomes something like a grownup version of Jackanory as we are told of a man who asks the king for a boat so he can find an unknown island. Rosie Elnile’s design wraps the entire Gate space in blue fabric, suggesting both the sea and a dreamworld. As we enter, the only other flash of colour is from a red sailing boat.

McDougall’s previous big hit at this address was Roland Schimmelpfennig’s rewriting of Greek myth, Idomeneus, a play that questioned all the old certainties of an ancient story. She does the same here and with similar playfulness – including plenty of her trademark balloons, used to clever comic effect."

"Unique viewpoint … Zubin Varla. Photograph: Cameron Slate"

"The show challenges us to imagine a new way of living – and to be brave enough to try to seize it. When the king confidently tells the man that all the islands “are on the maps”, the man defies that thinking by pointing out that “only the known islands are on the maps”. He is joined on his quest by the palace’s cleaning woman, who is similarly intent on taking control of her own story.

On the surface, the show looks like the simplest kind of storytelling, but it is smartly conceived, down to the way the audience are seated around the edge of the playing space so they form a community, constantly catching each other’s reactions. The production shares the storytelling between performers Jon Foster, Hannah Ringham, Thalissa Teixeira and Zubin Varla, who may swap characters but always seem to offer their own view of the tale, their voices lapping over each other like the waves of the sea.

And McDougall gives us the chance to own the story, too, inviting the audience to dream their own dreams."


Link de apresentação da peça de teatro

Apresentação da peça de teatro

"What is this unknown island you want to go in search of?
If I could tell you that, it wouldn’t be unknown. 

You want to go in search of an unknown island.  
Because somewhere out there, there must be something else. 
Because you want to find out who you are when you are there. 

You ask the king for a boat. 
You don’t know where you are going, or even how to sail.
You won’t take no for an answer. 

The Unknown Island is a beautiful, inventive and rebellious adventure story about dreaming of the impossible and trying to cross the vast distances between ourselves and each other.

Based on Nobel prize-winning novelist Jose Saramago’s short story, The Tale of the Unknown Island, adapted for the stage by Ellen McDougall and Clare Slater."

"Gate Theatre"

Gate Theatre
11 Pembridge Road
Notting Hill Gate - London W11 3HQ
Box office: 020 7229 0706

do "Ensaio sobre a Cegueira" nas palavras de José Saramago

"Este é um livro francamente terrível 
com o qual eu quero que o leitor sofra tanto como eu sofri ao escrevê-lo… 
São 300 páginas de constante aflição. 
Através da escrita, tentei dizer que não somos bons 
e que é preciso que tenhamos coragem para reconhecer isso." 
José Saramago

Acervo pessoal


"José Saramago e suas personagens" de Adelto Gonçalves para o "Jornal Opção" (12/08/2017) - Alusão ao trabalho de Salma Ferraz (EdiFurb, 2012)

O trabalho de Adelto Gonçalves, para o "Jornal Opção" (Brasil, 12/08/2017) sobre e baseado na obra de Salma Ferraz - “Dicionário de Persona­gens da Obra de José Saramago” (Editora da Fundação Universidade Regional de Blu­me­nau [EdiFurb], 2012), pode ser consultado e recuperado aqui

"José Saramago, escritor português, autor de “O Evangelho segundo Jesus Cristo” 
Foto: Reprodução"

"Principal verbete do dicionário 
que trata das criações do 
autor português é sobre Jesus Cristo"

"Um levantamento de 354 protagonistas e figurantes – praticamente, to­dos – que perpassam os romances e peças teatrais do Prêmio Nobel de Li­teratura de 1998 é o que o leitor vai encontrar em “Dicionário de Persona­gens da Obra de José Saramago” (Editora da Fundação Universidade Regional de Blu­me­nau [EdiFurb], 2012), da professora Salma Ferraz, resultado de uma pesquisa que durou mais de 15 anos e contou com a colaboração de mais de oito dezenas de seus alunos.

Obra aberta, sem a pretensão de se tornar definitiva ou completa, o livro, além de homenagear Sa­ramago, segundo a autora, tem o objetivo de não só catalogar a imensa galeria de personagens saramaguianos como abrir um debate e até mesmo aceitar novos verbetes para uma futura segunda edição. Mas, desde já, constitui, sem dúvida, leitura indispensável aos amantes da boa literatura de Saramago.

Da pesquisa, ficaram de fora os contos e crônicas da primeira fase de Saramago, ainda que o romance “Terra do Pecado” (1947), também da época inicial da trajetória do autor, tenha sido igualmente analisado. Exceção foi aberta para “O Conto da Ilha desconhecida” (1997), que faz parte da fase madura do escritor. Já o romance “Claraboia”, embora escrito em 1953, e, portanto, da primeira fase, mas publicado em 2011 pela editora Companhia das Letras, de São Paulo, não foi incluído na pesquisa por se tratar de publicação post mortem.

Como esclarece na apresentação que escreveu para sua própria obra, a autora incluiu ainda determinados lugares que aparecem em alguns dos romances, já que “transcendem o papel de mero local em que os fatos acontecem e chegam a comportar-se como personagens importantes para o desenvolvimento do enredo”. A título de exemplo, pode-se citar o “Centro” (shopping) de “A Caverna” (2000), a “Conser­va­tó­ria Geral” e “Cemitério Geral” de “Todos os Nomes” (1997), o “quarto da morte” de “As In­ter­mitências da Morte” (2005) e o “de­serto” de “Evangelho Segun­do Jesus Cristo” (1991). Perso­ni­ficações como “morte” e “gadanha” de “As Intermitências da Morte” e instituições como “máphia” e “governo” do mesmo romance também ganharam verbetes.

Até mesmo personagens que fogem à condição humana foram contemplados, como os cães “Acha­do”, “Ardent”, “Tomarctus” e “Cão das Lágrimas”, que na obra de Sara­mago tantas vezes apresentam sentimentos e reações que nem sempre são encontrados com facilidade em homens e mulheres. Sem contar o “Elefante”, que seria a personagem principal do conto “A Viagem do Elefante” (2008).

Uma das personagens mais fascinantes dessa extensa galeria, na ver­da­de, não saiu da cabeça de Sara­ma­go, mas do poeta Fernando Pes­soa (1888-1935). Trata-se de Ricardo Reis, protagonista de O Ano da Morte de Ricardo Reis (1984), heterônimo pessoano, cuja “morte” foi deixada em aberto por seu idealizador. No romance de Saramago, po­rém, Reis tem 48 anos de idade, é sol­teiro, natural do Porto, graduado em medicina, vive no Rio de Janeiro auto-exilado e recebe de seu segundo criador, como diz Salma, “uma segunda vida fictícia, uma vida em trânsito, uma vida em suspenso”. Ou seja, o ro­man­cista recria um Ricardo Reis “que nunca existiu”, que acaba por se tornar, isso sim, um heterônimo saramaguiano.

“O romancista brinca com essa personagem, pois através dela transgride os limites entre realidade e ficção”, diz a dicionarista. E acrescenta: “Sa­ramago faz com que Ricardo Reis perca características heteronímicas básicas, sendo esse o motivo pelo qual Pessoa aparece na obra para cobrá-lo. Isso o perturba, pois seu heterônimo não se envolvia com nada, vivia uma ataraxia. Reis se mantém contemplativo até a última página do livro e como um morto-vivo, ou vivo-morto, não consegue se libertar do seu criador”. Para quem não sabe, ataraxia quer dizer apatia ou ausência de paixão ou ainda ausência de inquietude.

Outra personagem fascinante – e memorável – da obra saramaguiana é Raimundo Benvindo Silva, protagonista de “História do Cerco de Lisboa” (1989), revisor de textos de uma editora, homem sóbrio e tímido, cinquentão, de vida sedentária, solteiro e distante de seus parentes, que, um dia, acha de transgredir as normas de seu ofício, ao colocar um não que adultera uma obra séria que trata da tomada de Lisboa no ano de 1147, na qual os portugueses teriam contado com a ajuda dos cruzados para expulsar os mouros. O livro é impresso com o erro e, quando descoberta a fraude, a editora é obrigada a anexar uma errata a cada exemplar. Com isso, o olho da rua começa a piscar para o pacato e sério revisor, responsável pelo mal-estar criado entre os donos da editora e o autor da obra.

O episódio serve para Raimun­do Silva aproximar-se de Maria Sara, sua nova supervisora na editora, também objeto de verbete nesta obra. A partir daí, sua vida começa a ganhar novas cores, como diz Salma Ferraz: “Ter co­locado este não no texto que revisava foi o feito mais importante de sua vida, pois a partir desse mo­mento delineiam-se dois fatos importantes que mudarão completamente sua vida: passa a reescrever, agora como autor, a nova “História do Cerco de Lis­boa”, e passa a viver um cerco amoroso, envolvendo-se com Maria Sara”.

Obviamente, os verbetes repetem, em boa parte, o que o autor deixou em sua extensa obra, mas há um que se sobressai não só por sua extensão (de seis páginas) como pela erudição da dicionarista e o seu profundo conhecimento de Teologia, o que pode ser comprovado em seu robusto currículo. É quando trata da personagem Jesus, de “O Evangelho Segun­do Jesus Cristo”, homem, porque filho de José, e divino, por ser também filho de Deus.

Salma Ferraz recorda que, “na concepção de Jesus, o divino fe­cunda a carne humana, como na an­tiga Grécia, onde os deuses desciam do Olimpo para se relacionar com os humanos, fazendo nascer os heróis, estes semideuses que nada mais eram que humanos virtuosos sob determinados aspectos”.

Para a dicionarista, Saramago, que sempre se disse materialista e ateu, escreveu um “evangelho profano, espécie de desevangelho”, procurando mostrar Jesus Cristo como um homem co­mum, que carregaria a culpa herdada do pai José que, para que ele vivesse, teria deixado que “outras 25 crianças inocentes fossem assassinadas”. E que se revolta contra Deus que o teria escolhido como o seu cordeiro. Ou que não se daria bem com a mãe, Maria, nem com os seus irmãos, que o teriam tomado por louco por afirmar que vira Deus. Ou ainda que teria tido um caso passional com Maria de Magdala.

Obviamente, tudo isto é questionável. Tanto que, para a dicionarista, o romancista criou um Jesus que reflete as suas próprias dúvidas. Mas, seja como for, não se pode deixar de reconhecer que, para escrever o seu Evangelho, Saramago teve de se aprofundar como poucos teólogos no conhecimento das Escrituras. Até mesmo para contestá-las ou interpretá-las ao seu modo.

Salma Ferraz é graduada em Letras pelas Faculdades In­te­gra­das Hebraico Brasileira Renas­cença de Letras de São Paulo (1987), com mestrado em 1995 e doutorado em 2002 pela Uni­ver­sidade Estadual Paulista Júlio de Mesquita Filho (Unesp), campus de Assis. Concluiu o pós-doutoramento em Teologia e Literatura em 2008 pela Universidade Fe­de­ral de Minas Gerais (UFMG). Foi bolsista da Fundación Carolina na Univer­si­dad Autónoma de Madrid (2009). Atualmente, é professora associada de Literatura Portuguesa da Universidade Fe­deral de Santa Catarina (UFSC) e atua na pós- graduação, orientando projetos de pesquisa na área de Teopoética, estudos comparados entre Teologia e Literatura.

Adelto Gonçalves é mestre em Língua e Literaturas Espanhola e Hispano-americana e doutor em Literatura Portuguesa pela Universidade de São Paulo (USP)"


"Dicionário de personagens da obra de José Saramago
Autor: Salma Ferraz
Ano: 2012
Editora: EdiFurb
Páginas: 360"

Revista "Colóquio" (Junho 1970 Edição #59) - Artigo de António Ramos Rosa "Provavelmente Alegria"

Detalhe da publicação aqui 




quinta-feira, 8 de março de 2018

Entrevista de Pilar del Río à revista "marie claire" da Globo (02/09/2017)

Entrevista de Adriana Ferreira Silva da revista "marie claire" (Globo Brasil), publicada em 02/09/2017 e que pode ser consultada e recuperada aqui

Pilar del Rio: "Nunca fui 'esposa de José Saramago', muito menos seria 'viúva de'. 
É uma palavra horripilante"

Companheira do escritor português José Saramago, Pilar del Río fala sobre o dia a dia com o Nobel de Literatura em entrevista exclusiva à Marie Claire. Ela também conta detalhes da amizade entre ele e o brasileiro Jorge Amado, que resultou numa troca de correspondências reunida no livro "Com o Mar por Meio - A Amizade de Jorge Amado e José Saramago em Cartas"


Madrid / 2009 

Não há nada que ofenda mais a jornalista Pilar del Río do que ser chamada de “a viúva de Saramago”. “Nunca fui ‘esposa de’, muito menos seria a ‘viúva de’, diz à Marie Claire. “Além disso, é uma palavra horripilante.” A história de amor da espanhola de 67 anos com o único Prêmio Nobel em língua portuguesa, morto em 2010, é, por si só, digna de um livro. Ela conheceu Saramago quando tinha 36 e ele, 64. Procurou-o para dizer o quanto era apaixonada pela obra O Ano da Morte de Ricardo Reis – e, assim, ele se apaixonou por ela. Dois anos depois, estavam casados e nunca mais se desgrudaram. Faziam todas as turnês juntos e ela se tornou sua tradutora para o espanhol e a primeira leitora de todos os livros que vieram a seguir.

Em uma viagem à Alemanha, conheceram o casal Jorge Amado e Zélia Gattai. Começava ali uma amizade que seguiria até a morte do baiano, em 2001. Os detalhes dessa parceria surgem agora em Com o Mar por Meio – A Amizade de Jorge Amado e José Saramago em Cartas (Cia. das Letras, 120 págs., R$ 59,90), que reúne a correspondência trocada entre os dois (com interferências carinhosas de Pilar e Zélia). A obra traz preciosidades, como o texto que o português escreveu quando soube da partida do amigo. Nesta entrevista, Pilar, que preside a Fundação José Saramago, fala sobre a convivência entre os dois e também sobre seu relacionamento com o companheiro de vida. 

MC Como conheceram Jorge Amado?
PR O encontro pessoal foi tardio, na década de 80. O literário, muito anterior. Creio que a primeira vez que nos vimos foi na Alemanha: Jorge Amado estava rodeado de gente e houve um breve intercâmbio de cumprimentos. Depois, em Lisboa, começou o tratamento entre camaradas. Viajaram juntos por diversos países, partilharam iniciativas e conversas.

MC Como era o relacionamento com Jorge e Zélia?
PR Quando nos encontrávamos, era como se o tempo não passasse. Um continuar de uma conversa começada meses antes. Isso é amizade, não é? Sem cerimônias e protocolos.

MC Que boas lembranças tem dos encontros com o casal de amigos?
PR De histórias engraçadas e brincadeiras. Lembro dos sofás que Jorge tinha na casa de Paris: ele dizia que um era primeira classe e o outro, classe turística. Dormi uma siesta uma vez no business. Lembro também da definição que um menino fez de Jorge Amado uma vez, sem saber que ele estava no grupo que caminhava no Pelourinho, em direção à Fundação Jorge Amado. O garoto falou que, naquela casa, tinha vivido um escritor “muito famoso do século 15”, e Jorge disse que isso, sim, era a imortalidade.

MC Como Saramago recebeu a notícia da morte de Amado?
PR José tinha aceitado a ideia de viver num tempo em que Jorge não estivesse, pois ele esteve doente vários anos, e isso fez com que os amigos se habituassem à sua ausência. Mas a notícia foi um golpe. José escreveu sobre ele considerando-o vivo. Preferia pensar que, um dia, o fax, àquela altura pouco usado, voltaria a imprimir uma nota manuscrita com a festiva letra de Jorge Amado.

MC Você viveu mais de 20 anos com Saramago. Como foi recriar a rotina sem ele?
PR Não tenho rotina. Desde o momento em que começamos a vida em comum, sabíamos que, por lei natural, ele morreria antes. Vivemos sempre com a consciência de que cada dia era único. Insisto, sem rotina. Com o que aprendi vivendo assim continuo a viver depois de sua morte: são muitos anos de recordações acumuladas.

MC O que guarda da convivência com ele?
PR A naturalidade da vida sem preconceitos, sem normas que invariavelmente podam a liberdade e os melhores valores da gente.

MC Você não gosta de ser chamada de “a viúva de Saramago”. Acha que, se fosse a senhora a escritora famosa, ele seria “o viúvo de Pilar”? Ou isso é reflexo do machismo?
PR Obviamente é reflexo do machismo e do patriarcado asfixiante em que vivemos. Claro que os homens não são os “viúvos de...”. Mas, além disso, nunca fui “esposa de”, muito menos seria “viúva de”. É uma palavra horripilante. Cada um de nós é o que é, nos definimos por nossas opções, não pela pessoa com quem partilhamos a casa. Essa preguiça mental de reduzir as pessoas ou situá-las de maneira mais fácil é indigna e indignante.



"Una meditación sobre el error" de Miguel Koleff para o "Hoy Día Córdoba"

O presente trabalho de Miguel Koleff pode ser consultado e recuperado, aqui

"Literaturas Lusófanas, por Miguel Koleff (Especial para HDC)

José Saramago solía enmarcar sus novelas bajo el rótulo de la “meditación sobre el error”.

El Nobel portugués señalaba que ésta era la idea ordenadora de su producción narrativa, que todos sus textos perseguían esa intención aunque focalizaran en cuestiones específicas vinculadas a la trama. Si bien la crítica sigue repitiendo esa fórmula hasta el hartazgo, visto que se trata de una confesión de parte, no siempre se entiende con claridad lo que explicita esa frase. Sucede que el error es difícil de mensurar y más difícil todavía, reflexionar sobre sus consecuencias. La pretensión de este sucinto artículo se inscribe en esta perspectiva, la de abrir el debate a partir de algunas derivas.

El error es tal vez una de las pocas cosas de la que podemos jactarnos los seres humanos y probablemente la más cercana a nuestra naturaleza pese a no ser nuestra mejor carta de presentación. “Errar es humano, perdonar es divino” dice uno de los dichos que sedimenta la tradición cultural en la que nos movemos. Si para los religiosos esto significa un emparentamiento con el pecado, para los agnósticos tiene que ver con la noción de falibilidad que nos caracteriza como especie. Más que un atributo de la personalidad es una condición primeva de los actos que practicamos y que se distinguen de la precisión y la exactitud a la que solemos remitir en la búsqueda de la verdad. Somos conscientes del error cuando reconocemos habernos equivocado interpretando mal una consigna, o bien, cuando procedemos de un modo incorrecto y lo admitimos. Por esta razón, es una facultad irreversiblemente humana que pone en juego el discernimiento o la falta de juicio. Peor que errar es creerse invulnerable, sujeto de una necedad impoluta o agente confiscatorio de la voluntad.

Si al escribir novelas, Saramago confiesa meditar sobre el error lo hace porque no puede ni quiere escribir versiones épicas que glorifiquen gestos radicales o envalentonen héroes inalcanzables. Por el contrario, su objetivo se limita a algo menor: detenerse en seres humanos que no están seguros de  las acciones que acometen pero que aprovechan la oportunidad de la frustración o el fracaso para dignificarse a sí mismos y también a la vida que les ha tocado protagonizar. El ejemplo de Don José, Raimundo Silva o Cipriano Algor lo ponen en evidencia mediante un aprendizaje a veces llano y límpido, a veces riguroso y hostil.

Ahora bien, de todos los errores que cargamos en nuestra existencia, los más incisivos son los que propician la culpa y los más peligrosos, aquéllos que involucran relaciones de poder, sobre todo cuando atentan contra el bien común. Este tipo de error –que podríamos denominar error político- es el más frecuente en la obra de Saramago y contrariamente a lo que se pudiera esperar, no se detiene en ejercicios despóticos de dominio o manipulación, cuanto en la cifra del autoengaño que crea como condición de posibilidad. No es fácil que en un régimen capitalista como en el que vivimos podamos sustraernos a esa noción de jerarquía que impera en el campo social, donde una minoría manda y una mayoría obedece, pero lo que al autor portugués le interesa destacar no es ese funcionamiento aparentemente natural de todas las cosas sino la confusión entre lo efímero y lo real que suscita esa creencia. Tanto es así, que sin el estímulo del poder que se saborea como algo propio, es impensable la sociedad humana y su pulsión más primitiva y cobarde.

Haciendo un recorrido por la obra del Premio Nobel se puede advertir como esta traza se inscribe en cada una de las coordenadas narrativas que pone en marcha. Si en El viaje del elefante (2008) resulta más evidente que en algunas otras, es porque el contexto de la ficción se construye sobre la dominación feudal y el régimen atenazador de una Edad Media supérstite. En ese libro, reyes y cortesanos detentan una autoridad soberana que se ejerce impiedosamente sobre quienes están situados en el último eslabón de la cadena de mando, aquellos que sirven al reino y constituyen la mano de obra pesada que acompaña la actividad expansiva de la Europa del siglo XVI. 

Entre los súbditos del rey de Portugal, cumple un papel destacado el cornaca Subhro que guía un elefante llegado de Goa dos años atrás y que –al inicio de la historia- se ofrece como presente de matrimonio al archiduque Maximiliano de Austria, aprovechando su estadía en Valladolid como regente de España. Por poseer un único oficio –ser tratador de elefantes- no le queda al sujeto en cuestión otra posibilidad que ser parte del regalo y conducir al animal desde Lisboa hasta Viena en un derrotero geográfico y climático de envergadura. Si bien el relato –un cuento extenso- se centra en ese recorrido que tiene al elefante como protagonista (tal como reza el título) una lectura perspicaz se escande de la aventura diplomática y pone en juego la maquinaria biopolítica de la que se sirven estos seres encumbrados para asegurar su fuerza y poderío “sin que eso suponga que el propio umbral del ordenamiento sea puesto en ningún momento en tela de juicio” (Agamben, 2010).

“Quién es ese salomón, preguntó el marinero, Salomón era el nombre que el elefante tenía antes de pasar a llamarse solimán, lo mismo que me ha sucedido a mí, que habiendo sido subhro desde que llegué a este mundo, ahora soy fritz, Quién os cambió los nombres, Quien para eso tenía poder, su alteza el archiduque que va en este barco, Él es el dueño del elefante, volvió a preguntar el marinero, Sí, y yo soy el tratador” (Saramago, 2008).

Hay que decir –sin embargo- que Saramago contraataca esa supuesta evidencia al delegarle al cuidador el papel de protagonista y hacerlo sujeto de pensamiento. “Bien vistas las cosas, un archiduque, un rey, un emperador no son más que cornacas montados en un elefante”, señala el personaje casi al pasar. Con un salto cualitativo de relevancia, ese enunciado grafica una intuición que hicimos inteligible en el siglo XXI y que nuestros antecesores sufrieron en carne viva, que la ilusión del poder no sólo adormece la consciencia sino que –puesta al servicio del error- es una fábrica de injusticia y desigualdad."

quarta-feira, 7 de março de 2018

A ponte entre "A Viagem do Elefante" e a sua última obra, Alabardas

Quando José Saramago remete para outra e futura obra, neste caso por concluir.

(...) "Ali está o herói, disse o alcaide. O pombo ainda tinha a mensagem atada à pata, situação que o proprietário acho conveniente esclarecer, Em geral, retiro a mensagem logo que o pombo pousa e faço-o porque não quero que comece a dar o trabalho por mal empregado, mas neste caso preferi esperar a sua chegada para lhe dar a si uma satisfação completa, Não sei como lho agradeça, senhor alcaide, creia que este é para mim um dia grande, Não duvido, comandante, nem tudo na vida são alabardas, alabardas, espingardas, espingardas." (...) 
"A Viagem do Elefante", de José Saramago 
Caminho, página 126


terça-feira, 6 de março de 2018

HOJE!!!! INAUGURAÇÃO DA Exposição "Saramago os pontos e a vista" no "Farol Santander" São Paulo / Brasil


Mais informações aqui,

"OS PONTOS E A VISTA
Por José Saramago
De 06.03 a 03.06 de 2018 
Terça a Sábado das 9h00 às 19h00

Domingo das 9h00 às 17h00

19º e 20º andar
A proposta para a exposição SARAMAGO - Os Pontos e a Vista, se baseia no uso inédito de um rico acervo de materiais audiovisuais, criando uma vivência singular do ponto de vista de José Saramago em primeira pessoa.

A exposição pretende olhar para as diferentes dimensões de José, ampliando a compreensão que o público brasileiro tem sobre o autor português, um dos maiores legados da literatura contemporânea.

Saramago é popularmente conhecido pelas opiniões polêmicas, mas ao nos aproximarmos de seu universo podemos entender que suas opiniões vêm de uma reflexão profunda sobre as condições humanas e as relações de poder. É a força que carrega como cidadão, que permeia sua criação literária com um interesse genuíno pelo mundo e pelo ser humano.

Antes de se tornar escritor, José exerceu diversas atividades que o permitiram experimentar a vida a partir de diferentes pontos de vista. Esse acúmulo de perspectivas ajudou a formar seu modo único de enxergar o mundo.

A exposição é composta e estruturada por 15 vídeos, e sua expografia se desenvolve de forma modular, com uma pequena ambiência para cada vídeo.

Cada módulo é composto de um objeto cênico, uma vídeo-projeção e um pequeno texto explicativo, que vão costurando um panorama das diferentes dimensões do autor."

"Ocurrió hace 25 años" via "A Casa José Saramago" em Tías Lanzarote (05/03/2018)

Pode ser consultado e recuperado aqui 

"Ocurrió hace 25 años"

Pilar del Río
Hace 25 años, en enero de 1993, José Saramago entró a vivir en su casa de Lanzarote. Todavía quedaban algunos trabajos por acabar, de modo que tenía que amanecer temprano para no entorpecer a carpinteros o pintores y sobre todo para evitar el triste espectáculo de sumar bata y pijama al desconcierto de fin de obras. Con impaciencia de propietario primerizo contaba las horas y las tareas pendientes varias veces al día hasta que a últimos de enero la casa fue oficialmente entregada. En febrero, cuando San Blas, tuvo lugar la primera gran cena: amigos, familia y los trabajadores que habían levantado los muros y puesto el suelo celebraron, en glorioso batiburrillo, el portento de concluir en seis meses una vivienda que fue pensada para ser lugar de retiro y trabajo y acabó siendo, ahora lo sabemos, un centro emisor de ideas y un refugio de personas de todo el mundo. El proyecto Lanzarote era ya, en enero de 1993, una realidad incuestionable, el lugar que José Saramago eligió para volver a nacer, su casa.

El comienzo de la historia
El 24 de abril de 1992 el periodista Torcato Sepulveda telefoneó a José Saramago para pedirle un comentario sobre la presión que el gobierno portugués estaba realizando ante tres instituciones culturales que deberían proponer varios títulos para representar la cultura del país en un premio europeo. José Saramago desconocía el hecho, nunca había oído hablar del premio y atribuyó las supuestas presiones a malentendidos propios de la falta de información, por eso decidió no opinar. Tuvo que hacerlo más tarde, cuando el mismo periodista consiguió reconstruir la historia que acabó siendo un escándalo en Europa. El gobierno de Portugal, así, en bloque , ya que colegiadamente apoyó la decisión del ministerio de cultura, eliminó de la lista de libros presentada por las instituciones culturales una obra de José Saramago porque, alegaban, ofendía a los portugueses y además el autor era comunista. También, en un gesto desesperado de alejarse del papel de inquisidores políticos y de costumbres, intentaron justificar el acto de censura argumentando que el libro estaba mal escrito. El libro en cuestión es “El evangelio según Jesucristo”…

En esta situación a José Saramago no le quedaba más remedio que alejarse de la imagen que el gobierno proyectaba. El lugar no podía ser otro que una isla del sur, balsa de piedra donde llegaran las voces de las personas pero no los ruidos interesados que provoca el poder para aumentar su impunidad. Se alejó del bochorno gubernamental sin presentir el impacto de la decisión.

De la estatua a la piedra
Vivir en Lanzarote, en una casa hecha de libros, según su definición, tuvo importancia en la vida privada de José Saramago, hecho que pertenecería a su estricta intimidad, y fue decisivo para su trabajo como escritor, como reflexionaría más tarde en una conferencia que pronunció en Turín, y que posteriormente fue publicada en portugués y español en el volumen “La estatua y la piedra”. Al ser humano que nada le era ajeno, el paisaje volcánico de Lanzarote no podría pasarle inadvertido, por el contrario, se le introdujo en su sensibilidad y en su forma de escribir provocando una madurez distinta de la que tal vez intuyeran los observadores más sagaces:

Con este libro acabó la estatua. A partir del Evangelio según Jesucristo, y esto lo sé ahora, que el tiempo ha transcurrido, empezó otro periodo de mi vida de escritor, en el que he desarrollado en trabajo y nuevos horizontes literarios, disponiendo por lo tanto de elementos de juicio que me dan pie para afirmar con convicción plena que hubo un cambio importante en mi oficio de escribir. No hablo de calidad, hablo de perspectiva. Es como si desde Manual de pintura y caligrafía hasta El Evangelio según Jesucristo, durante catorce años, hubiese estado dedicado a describir una estatua. Y ¿qué es la estatua? La estatua es la superficie de la piedra, el resultado de retirar piedra de la piedra. Describir la estatua, el rostro, el gesto, los ropajes, la figura, es describir el exterior de la piedra, y esa descripción es, metafóricamente, lo que encontramos en las novelas a las que me vengo refiriendo. Hasta que no terminé El Evangelio no me di cuenta de que había estado describiendo estatuas. Tuve que entender el mundo nuevo que se me presentaba al abandonar la superficie de la piedra y pasar a su interior y eso aconteció con Ensayo sobre la ceguera. Comprendí entonces que algo había concluido en mi vida de escritor y que algo diferente estaba comenzando.

Más adelante haría referencia a la austeridad del paisaje de Lanzarote, esa belleza que le retaba como si la tierra estuviera en su primer día y hubiera que darle sentido deteniéndose en ella, más que nombrándola. José Saramago se asomaba a los cráteres de Lanzarote tratando de ver el interior de la piedra. En el silencio de esos espacios ásperos encontraba la palabra precisa que no necesita imágenes para ser y ser rotundamente. La aridez de Lanzarote modeló a José Saramago de tal forma que pudo formular todas las preguntas y escribir libros universales en un espacio que cabe en todos los imaginarios. El destino que acabó siendo Lanzarote le estaba reservado para el momento en que, tras reflexionar sobre los orígenes fundacionales de la civilización occidental en El evangelio según Jesucristo, entendiera que tenía que empezar otra vez. La isla que nunca intuyó, ni siquiera cuando condujo la península ibérica por los mares del sur en A jangada de pedra, le ofreció a José Saramago el marco adecuado para su crecimiento. Ensayo sobre la ceguera fue la primera estación de un recorrido que suma 21 título, hasta Caín o la inconclusa meditación sobre la ética de la responsabilidad que es Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas.

La casa contada  
En Lanzarote, José Saramago pudo “contar los días con los dedos y encontrar la mano llena”, como escribió para sus diarios, los Cuadernos de Lanzarote. La casa no era la residencia en la tierra de Pablo Neruda, era la tierra misma, en la que plantó árboles (bien verdad que poco adecuados para el clima) y saltó, el 24 de junio, las hogueras de San Juan en las que ardían ideas viejas mezcladas con proyectos futuros, como manda la tradición por una vez cumplida. En esa casa, en la que siempre sonaba música, había olor a pan tostado por las mañanas y a café que llegaba de Portugal a cualquier hora del día. José Saramago dedicaba las mañanas a la lectura, a la correspondencia, a los prólogos para amigos, a los artículos de prensa que la responsabilidad le imponía y por las tardes se empleaba en sus libros con meticulosidad y empeño, sin romanticismo, con la conciencia de estar haciendo un trabajo del que solo él era responsable y sin embargo le exigía no rebajar un idioma y una cultura. Escribía hasta que llegaba la noche: entonces la casa dejaba de ser trabajo y volvía a ser lugar de encuentro y comunicación, conversaciones en la cocina, amigos y voces que nunca fueron moderadas porque en esa casa se desterró la moderación. Tampoco se cerraban la puertas, que eran barreras contra el viento, no obstáculos para impedir el paso de las personas, tantas y de tantos lugares, que allí dejaron conversaciones, miradas, respeto, cariño, inteligencia y sensibilidad: la que ahora sienten quienes viajan a Lanzarote para visitar la casa y reconocer así al autor que ya conocen por su obra.

Todos los libros
Hace veinticinco años que José Saramago se mudó a Lanzarote. Allí plantó su biblioteca y su forma de mirar el mundo y día fue cosechando desde la honestidad literaria y humana que era su norte. Dejó un patrimonio moral distribuido por los cinco continentes y un sin fin de cómplices, los lectores, que comparten su forma de mirar compasiva y sin barreras, herederos de los mejores sueños. En Lanzarote José Saramago escribió La isla desconocida, el personal viaje del ser humano que no se rinde. El paisaje árido y el mar, la casa blanca de carpintería verde y alfombra de piedra, su mesa de pino rústico que enceraba a veces, los perros callejeros de nombres improbables hicieron de José Saramago un hombre feliz." 
(05/03/2018)


sábado, 3 de março de 2018

«De alguna forma, Saramago se quedó para siempre en Vigo con su cátedra» de Mariá Jesús Fuente, no "La Voz de Galicia" (Vigo 29/06/2017)

La exposición de La Voz sobre 50 personajes ilustres que pasaron por la ciudad recuerda tres con la Universidad: el nobel portugués, Carlos Fuentes y Ferrán Adriá

De Mariá Jesús Fuente, no "La Voz de Galicia" (Vigo 29/06/2017)
Pode ser recuperado e consultado aqui




"Alguna de las visitas más ilustres que ha tenido Vigo en el último medio siglo se deben a su Universidad. De ello da fe la exposición del 50 aniversario de la edición local de La Voz de Galicia. Miles de ciudadanos están viendo las imágenes en la calle del Príncipe, recordando entre otros a José Saramago, Carlos Fuentes y Ferrán Adriá. 

El premio Nobel de literatura portugués clausuró el 5 de noviembre del 2005 el Congreso Internacional sobre Memoria y Cine en la Facultad de Filología. «Aceptó y vino sin cobrar ni un duro, lo que dice mucho de su calidad humana. Le interesaba el tema y le gustaba estar en contacto con la gente joven. Fue un auténtico acontecimiento, el salón de actos estaba abarrotado. Pese a que el avión se retrasó, la gente esperó», comenta Carmen Becerra, amiga personal y profesora de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Facultad de Filología. 

La escritora y periodista Pilar del Río, viuda de Saramago, lo recordaba ayer: «Viajero por tierras gallegas, estuvo varias veces en Vigo y, de alguna manera, se quedó para siempre con la cátedra que lleva su nombre». Elogia el interés de la Universidad por la publicación de otros autores dentro de esa cátedra, que «agiliza y mueve el conocimiento de la cultura gallega y portuguesa».

Buena muestra de la oferta heterogénea de la institución académica viguesa fue la visita de Ferrán Adriá el 23 de febrero del 2010. En este caso se enmarcaba dentro del acto que cada dos o tres años dedica la Universidad a las empresas que colaboran con ella a través de becas o másteres. Para ello se busca un ponente estrella. El primer año fue Ana Patricia Botín. 

«Hicimos las gestiones para traer a Ferrán Adriá. Nos dijo que sí y nos marcó la fecha. Solo nos pidió que hiciésemos público que no cobraba», explica el impulsor, entonces vicepresidente y en la actualidad presidente del Consello Social de la Universidad, Ernesto Pedrosa. «Nos pidió que le llevásemos a un restaurante tradicional gallego y fuimos a cenar al Mosquito. Fue una revolución, allí apareció Carmiña y todo el personal», añade.

Sobre la personalidad de Adriá apunta: «Es una persona muy normal, con ciertas dotes de genio, de los que no hay muchos, unas ideas que trascienden de la cocina. Me contó su vida, que vivía en un piso normalito, que hacía cinta todo los días... Con él los cocineros pasaron de estar denostados a elevarlos a la categoría de estrellas», comenta Pedrosa. 

Otra muestra de ese interés de la Universidad por el mundo literario fue el nombramiento como doctor honoris causa de Carlos Fuentes en el 2001. La propuesta partió de un profesor de la Facultad de Filología. Al entonces rector, Domingo Docampo, el acto le supo a poco. «Tengo un recuerdo de él extraordinario, de una persona encantadora y con un trato exquisito. Pero me quedó un poco la sensación de que no estuvimos a la altura, no había el lleno que esperaba. Por aquella época estuve en un acto en la Universidad de Nuevo México, en Alburquerque, al que asistí, y había más de quinientas personas, hubo que habilitar tres salas adyacentes. Y eso que es una universidad norteamericana en la que no todo el mundo habla perfectamente español», indica el exrector. 

El profesor Manuel Candelas, entonces decano de Filología y padrino de Fuentes en el acto, corrobora las palabras de Docampo: «Era dicharachero, simpático, entretenido. Yo estaba interesado en saber cosas de su vida y me contaba. Hablamos de México, de literatura... Era muy curioso porque nadie se le acercaba a charlar. Y yo tuve que ser padrino del acto a última hora. En la facultad el aforo era de unas 250 personas y habría algo más de tres cuartos de entrada», apunta."



"À mesa com a ficção de José Saramago: casa onde não há pão, todos ralham (quase) sempre com razão" de Ana Paula Arnaut

Recuperação do trabalho de Ana Paula Arnaut, publicado em edição electrónica pela Fundação José Saramago no dia em que se assinalaram os 10 anos do seu aniversário.
Pode ser descarregada aqui

"No dia em que se cumpre o 10.º aniversário da Fundação José Saramago, publicamos em edição electrónica, de acesso livre, o livro À mesa com a ficção de José Saramago: casa onde não há pão, todos ralham (quase) sempre com razão, de Ana Paula Arnaut:

Partindo de vários romances de José Saramago, propomo-nos verificar o modo como a inscrição da temática da comida na tessitura narrativa permite aumentar o seu grau de credibilidade, criando o efeito de real de que fala Roland Barthes, e, em concomitância, pretendemos avaliar a forma como se põem em cena intenções ideológicas precisas, relativas à denúncia das diferenças sociais e à tentativa de alertar o leitor para a necessidade de colaborar na construção de um mundo mais justo e fraterno."
Via FJS, 29/06/2017

(...) Sardinhas, mas agora salgadas e sobre “pão grosseiro e
duro”, mais “uma fritada de ovos” e uma “infusa de água”, são a ceia
partilhada pelo mesmo Baltasar com Blimunda Sete-Luas e com o
em breve proscrito padre Bartolomeu Lourenço (p. 171). Em outras
ocasiões, juntam-se às sardinhas “as couves e o feijão da horta” ou
“um pedaço de carne enquanto foi tempo dela” (p. 209). Sardinhas,
fritas desta vez, mas sempre acompanhadas apenas por um pedaço
de pão (que, em Caim, também será dado por abraão ao filho de
adão, para que mate a fome na jornada, depois de lhe ter sido servido
vitelo, manteiga e leite (p. 94), levará Baltasar no alforge na sua
última inspeção à Passarola (p. 334). Do farnel de Sete-Sóis, tornado
“sardinha ressequida” e “côdea duríssima” (p. 343), alimentar-se-á
Blimunda quando for o tempo de por ele procurar. Antes disso,
porque ainda existia caridade, ocasiões houve em que puderam
contar com as sobras do açougue em que trabalhava Baltasar: “um
pé de porco, uma franja de dobrada, e, querendo Deus e o humor do
açougueiro, a apara de vazia, de alcatra ou pojadouro, embrulhados
numa crespa folha de couve (p. 69) (...)
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Congresso Internacional "José Saramago: 20 Anos com o Prémio Nobel" - Informação do Professor Carlos Reis

"Por ocasião dos 20 anos da atribuição do Prémio Nobel da Literatura a José Saramago, realiza-se em Coimbra, de 8 a 10 de outubro próximo, um congresso internacional que assinalará a efeméride. 
O Congresso Internacional “José Saramago: 20 Anos com o Prémio Nobel” é organizado pelo Centro de Literatura Portuguesa da Universidade de Coimbra, em coorganização com a Câmara Municipal de Coimbra. 
Mais informação no site do Centro de Literatura Portuguesa.
Por favor, partilhe."
Mensagem do Professor Carlos Reis publicada no Facebook


Congresso Internacional
"José Saramago: 20 Anos com o Prémio Nobel"

"A 10 de dezembro próximo, cumprem-se 20 anos sobre a entrega do  Prémio Nobel da Literatura a José Saramago, o único escritor de língua portuguesa a quem, até agora, foi concedido o mais  prestigiado de todos os galardões literários.  

Por ocasião desta efeméride, terão lugar diversas iniciativas que constituirão também uma oportunidade privilegiada para se reler e estudar a obra saramaguiana, bem como a trajetória cívica e cultural que o seu autor protagonizou,  na segunda metade do século XX e nos primeiros anos  do século XXI.   

Entende-se, por isso, ser pertinente organizar uma reunião científica com a projeção  que as circunstâncias justificam.  Assim,  o Congresso Internacional  “José Saramago: 20 Anos com o Prémio Nobel” terá lugar de 8  a 10 de outubro  do corrente ano, no Convento São Francisco, em Coimbra. 

Aceda aqui à primeira circular e também à ficha de inscrição.

O Congresso Internacional “José Saramago: 20 Anos com o Prémio Nobel” é organizado pelo Centro de Literatura Portuguesa da Universidade de Coimbra, em coorganização com a Câmara Municipal de Coimbra.  Apoios: Reitoria da Universidade de Coimbra; Faculdade de Letras da Universidade de Coimbra; Fundação José Saramago; Porto Editora."

Informação constante na primeira circular e que está disponível, aqui 
"Congresso Internacional
“José Saramago: 20 anos com o Prémio Nobel”
Primeira circular
A 8 de outubro, cumprem-se 20 anos sobre o anúncio da atribuição do Prémio
Nobel da Literatura a José Saramago. A 10 de dezembro de 1998, José Saramago recebia
em Estocolmo o Prémio Nobel da Literatura.
Lembrando a efeméride, terão lugar diversas iniciativas que constituirão também
uma oportunidade privilegiada para se reler e estudar a obra saramaguiana, bem como a
trajetória cívica e cultural do seu autor.
Entende-se, por isso, ser pertinente organizar uma reunião científica com a
projeção que as circunstâncias justificam. Assim, terá lugar em Coimbra, de 8 a 10 de
outubro do corrente ano, no Convento São Francisco, o Congresso Internacional “José
Saramago: 20 Anos com o Prémio Nobel”. O congresso incluirá conferências, mesasredondas
e comunicações subordinadas ao seguinte temário:
 Representações da História em José Saramago
 A personagem saramaguiana: figuração e sobrevida
 Alegorias saramaguianas
 A poesia de José Saramago
 O teatro de José Saramago
 Representações transmediáticas da obra saramaguiana
 José Saramago polemista e doutrinador literário
 José Saramago cronista e jornalista
 A fortuna crítica de José Saramago
Convida-se a comunidade científica a apresentar propostas de comunicações
subordinadas aos temas referidos, bem como a formular inscrição, de acordo com o
seguinte calendário e preços:
 Primeira fase: até 15 de abril
o € 25.00: participantes sem comunicação
o € 35.00: participantes com comunicação
 Segunda fase: até 31 de julho
o € 35.00: participantes sem comunicação
o € 45.00: participantes com comunicação
o € 15.00: estudantes
As fichas de inscrição e propostas de comunicação (máximo: 300 palavras) devem
ser enviadas para congressosaramago@gmail.com. O resultado da arbitragem das
propostas apresentadas será comunicado até 31 de julho (primeira fase) e até 31 de agosto
(segunda fase). Pagamento de inscrições através da Loja Virtual da UC.
Como atividade paralela ao Congresso, será lançado um concurso de ensaios
destinado a estudantes do Ensino Secundário e incidindo sobre os romances Memorial do
Convento e O Ano da Morte de Ricardo Reis.
O Congresso Internacional “José Saramago: 20 Anos com o Prémio Nobel” é
organizado pelo Centro de Literatura Portuguesa da Universidade de Coimbra, em
coorganização com a Câmara Municipal de Coimbra. Apoios: Reitoria da Universidade de
Coimbra; Faculdade de Letras da Universidade de Coimbra; Fundação José Saramago;
Porto Editora."