Perguntam-me não raras vezes:
- "Qual o livro de José Saramago que mais gostaste de ler?"
A resposta que pode ser dada a cada momento:
- "Impossível de dizer... não sei responder, não seria justo para com outros (livros) não nomeados. Mas uma coisa sempre soube. Uma obra de Saramago, enquanto "pseudo ser vivo" ou com "gente dentro" tem que me raptar, prender-me, não me deixar sair de dentro das suas páginas. Fazer de mim um refém, e só me libertar no final da leitura... mesmo ao chegar à última página. Aí, o "Eu" leitor que se mantém refém, liberta-se da "gente que a obra transporta dentro" e segue o seu caminho.
Mas segue um caminho que se faz caminhando, conjuntamente com mais uma família"

Rui Santos

domingo, 6 de março de 2016

"A Viagem do Elefante" - o início em espanhol

«Siempre acabamos llegando a donde nos esperan». "Libro de los itinerarios"

"El viatge de l'elefant" - Col·lecció El Balancí - Catalunha
Tradução Nuria Prats Espar

"Por más incongruente que le pueda parecer a quien no ande al tanto de la importancia de las alcobas, sean éstas sacramentadas, laicas o irregulares, en el buen funcionamiento de las administraciones públicas, el primer paso del extraordinario viaje de un elefante a austria que nos proponemos narrar fue dado en los reales aposentos de la corte portuguesa, más o menos a la hora de irse a la cama. Quede ya registrado que no es obra de la simple casualidad que hayan sido aquí utilizadas estas imprecisas palabras, más o menos. De este modo, quedamos dispensados, con manifiesta elegancia, de entrar en pormenores de orden físico y fisiológico algo sórdidos, y casi siempre ridículos, que, puestos tal que así sobre el papel, ofenderían el catolicismo estricto de don Juan, el tercero, rey de Portugal y de los algarbes, y de doña catalina de Austria, su esposa y futura abuela de aquel don Sebastián que irá a pelear a alcácer-quivir y allí morirá en el primer envite, o en el segundo, aunque no falta quien afirme que feneció por enfermedad en la víspera de la batalla. Con ceñuda expresión, he aquí lo que el rey comenzó diciéndole a la reina, Estoy dudando, señora, Qué, mi señor, El regalo que le hicimos al primo Maximiliano, cuando su boda, hace cuatro años, siempre me ha parecido indigno de su linaje y méritos, y ahora que lo tenemos aquí tan cerca, en Valladolid, como regente de España, a un tiro de piedra por así decir, me gustaría ofrecerle algo más valioso, algo que llamara la atención, a vos qué os parece, señora, Una custodia estaría bien, señor, he observado que, tal vez por la virtud conjunta de su valor material con su significado espiritual, una custodia es siempre bien recibida por el obsequiado, Nuestra iglesia no apreciaría tal liberalidad, todavía tendrá presente en su infalible memoria las confesas simpatías del primo Maximiliano por la reforma de los protestantes luteranos, luteranos o calvinistas, nunca lo supe seguro, Vade retro, satanás, que en tal no había pensado, exclamó la reina, santiguándose, mañana tendré que confesarme a primera hora, Por qué mañana en particular, señora, si es vuestro hábito confesaros todos los días, preguntó el rey, Por la nefanda idea que el enemigo me ha puesto en las cuerdas de la voz, mirad que todavía siento la garganta quemada como si por ella hubiera rozado el vaho del infierno. Habituado a las exageraciones sensoriales de la reina, el rey se encogió de hombros y regresó a la espinosa tarea de descubrir un regalo capaz de satisfacer al archiduque Maximiliano de Austria. 


A Capa da edição e detalhe de páginas interiores 

João Amaral o autor do álbum de banda desenhada baseada na obra de Saramago

La reina bisbiseaba una oración, comenzaba ya otra, cuando de repente se interrumpió y casi gritó, Tenemos a salomón, Qué, preguntó el rey, perplejo, sin entender la intempestiva invocación al rey de Judea, Sí, señor, salomón, el elefante, Y para qué quiero aquí al elefante, preguntó el rey algo enojado, Para el regalo, señor, para el regalo de bodas, respondió la reina, poniéndose de pie, eufórica, excitadísima, No es regalo de bodas, Da lo mismo. El rey aseveró lentamente con la cabeza tres veces seguidas, hizo una pausa y aseveró otras tres veces, al final de las cuales admitió, Me parece una idea interesante, Es más que interesante, es una buena idea, es una idea excelente, insistió la reina con un gesto de impaciencia, casi de insubordinación, que no fue capaz de reprimir, Hace más de dos años que ese animal llegó de la india, y desde entonces no ha hecho otra cosa que no sea comer y dormir, el abrevadero siempre lleno de agua, forraje a montones, es como si estuviéramos sustentando a una bestia que no tiene ni oficio ni beneficio, ni esperanza de provecho, El pobre animal no tiene la culpa, aquí no hay trabajo que sirva para él, a no ser que lo mande a los muelles del tajo para transportar tablas, pero el pobre sufriría, porque su especialidad profesional son los troncos, que se ajustan mejor a la trompa por la curvatura, Entonces que se vaya a Viena, Y cómo iría, preguntó el rey, Ah, eso no es cosa nuestra, si el primo Maximiliano se convierte en su dueño, que él lo resuelva, suponiendo que todavía siga en Valladolid, No tengo noticias de lo contrario, Claro que hasta Valladolid salomón tendrá que ir a pata, que buenas andaderas tiene, Y a Viena también, no habrá otro remedio, Un tirón, dijo la reina, Un tirón, asintió el rey gravemente, y añadió, Mañana le escribiré al primo Maximiliano, si él acepta habrá que concretar fechas y realizar algunos trámites, por ejemplo, (...) 

in, "A viajem do Elefante"
Edição portuguesa de 2008 - Caminho, páginas 13 a 16

"Se me desenterró un lenguaje" . Ezequiel Martínez entrevista José Saramago para o "Ñ Revista de Cultura Clarín" (22/11/2008)

"Se me desenterró un lenguaje"
Saramago habla en este reportaje exclusivo sobre su nueva novela, El viaje del elefante, cuyo estilo debe en gran parte a una enfermedad que lo tuvo entre la vida y la muerte. Además del relato, el libro puede ser interesante para el lector, dice, porque está escrito en un lenguaje nuevo, desconocido.
Ezequiel Martínez, Ñ Revista de Cultura - 22/11/2008



A entrevista pode ser recuperada e consultada aqui
em http://edant.revistaenie.clarin.com/notas/2008/11/22/_-01806877.htm

"Mi casa es mi castillo", me había dicho el día anterior José Saramago. Sólo allí logra algo semejante a un refugio levantado con muros de palabras: "Lo que más disfruto, ahora mismo, es el simple acto de estar escribiendo", aclaraba al mediodía siguiente en el "castillo" que tiene en Madrid, un departamento que más que una casa, funciona como una posada de paso durante sus trajines por el mundo. Sin embargo, el lugar está tapizado de recuerdos, fotografías, libros... Pilar del Río, la esposa y traductora al español de la obra de Saramago, se encarga de que el dúplex madrileño –al que no regresaban desde hacía un año– no tenga la apariencia de un hogar de utilería. 

Dos veces había venido a este edificio y las dos veces me perdí. Aunque está en pleno centro de la capital española, en un punto intermedio entre el Mercado de Fuencarral y la Gran Vía, la calle De la Madera se esconde en la cartografía más enredada de la ciudad. Como si deliberadamente los Saramago hubiesen querido despistar a los intrusos. Es que desde hace exactamente diez años, cuando se convirtió en el primer escritor de habla portuguesa –y hasta ahora el único– en recibir el Premio Nobel de Literatura, Don José no ha parado: "Se parte del principio de que el escritor tiene que tener una opinión sobre todo, y si ese escritor es un Premio Nobel, bueno... los pedidos de opinión llegan hasta la estratósfera", se resigna el autor de Memorial del Convento. 

El dice que la opinión que vale es la que da como ciudadano. Uno que acaba de cumplir 87 años y una decena de novelas. La más joven, El viaje del elefante, estará a fines de noviembre en casi todas las librerías de habla hispana. Esa era la excusa para esta entrevista, que de manera inevitable navegó también por la vida y por la muerte. 

Un año atrás, luego de un viaje a Buenos Aires para participar como jurado del Premio Clarín de Novela, la salud del escritor se complicó con una neumonía que lo dejó suspendido en una frontera de la que casi no regresa. Hubo mucho de ese viaje en esta charla, anudado a otro, el del elefante Salomón que protagoniza este nuevo libro, cuya travesía de Lisboa a Viena en el siglo XVII es un hecho histórico que Saramago visitó de ficción. 

–Muchas veces usted contó que lo primero que tenía de una novela era el título... 
-Bueno, primero quiero decir que yo no la llamo novela, y tampoco es un cuento. El lector decidirá lo que es este libro. Pero en este caso lo primero no fue el título, y no le encontraría otro aunque lo buscara. ¿Qué es lo que cuento aquí? Simplemente el viaje que en el siglo XVII hace el elefante que el rey Juan III de Portugal le regala a Maximiliano, archiduque de Austria. Es una historia real, que sucedió, y no podía tener otro título que El viaje del elefante . 

-¿Qué dificultades encontró a la hora de poner a un animal como protagonista del relato? 
-Mira, hay algo que para mí quedó clarísimo desde el principio, y es que yo no podía ni debía antropomorfizar al elefante. Cada vez que se habla en la literatura de animales, el autor cede a la tentación inmediata de poner sentimientos humanos en los animales. Esto ocurre constantemente, y mi preocupación para no hacerlo partió de algo muy sencillo que me dije a mí mismo: "Tú no sabes lo que es ser un elefante. ¿Vas a poner el elefante a pensar, a pensar cómo?" Un ser humano se puede decir que piensa con palabras, y si no es con palabras, sabemos que aquello que está pensando se puede traducir en palabras. ¿Se puede decir lo mismo de un elefante? Esa es una manía nuestra. Nosotros tenemos un perro, por ejemplo, y aunque creemos saber lo que es un perro, no lo sabemos. No sé lo que pasa dentro de esas cabezas. Yo sé que mi perro Camoes me quiere, pero qué es lo que significa que yo diga "Mi perro me quiere". No sé lo que pasa por esa cabeza. Yo he llorado con la muerte de uno de mis perros, ¿pero lloraría él si yo me muriera? No, que se sepa los perros no lloran. Entonces uno cae en la tentación de la antropomorfización del animal. Eso me preocupaba desde el primer momento en que se me ocurrió este libro: todo, menos poner al elefante a pensar. Concluyendo: el elefante es otro, y yo no tengo el derecho a transformarlo en algo más cercano a mí. 

-Otro detalle ajeno a sus costumbres es la de haber adelantado un fragmento del libro. Además lo hizo a través de las páginas de su blog. 
-Siempre he sido contrario a los adelantos en los periódicos o las revistas, siempre. En Portugal siempre me lo piden y nunca lo he permitido. Lo del anticipo en el blog no fue idea mía sino de Pilar, y aunque sigo sin estar muy de acuerdo, ella ha puesto un fragmento que está muy bien elegido. Habla de un hombre no identificado que se pierde en medio de la niebla, y que se salva al escuchar al elefante. Para Pilar es como una premonición de mi enfermedad. Eso es lo que piensa ella, y se puede discutir, pero hay cierto fundamento de verdad. Esa escena fue escrita después de que yo saliera del hospital, y por lo tanto llamar premonición a algo que de hecho había ocurrido, parece una contradicción... 

-Se refiere al personaje que logra atravesar una niebla muy espesa al escuchar el barrito del elefante que lo orienta para reunirse con la caravana de soldados que había perdido. 
-Sí, pero en realidad ese hombre no escucha nada, porque el elefante no ha soltado ningún barrito. Todo eso pasa en la cabeza de un señor que está perdido y que en el fondo cree que está pasando algo que no está pasando. 

-Lo salva eso que está imaginando... Pilar me comentaba que mientras usted estuvo internado también escuchaba un llamado. 
-Bueno, si seguimos con esto de la premonición, y aunque a Pilar no le guste el símil, el elefante en ese caso era ella. Una noche, en la clínica, en medio de las pesadillas más horribles que he tenido en toda mi vida, ocurrió que yo la llamaba a los gritos, pero eran gritos dentro de mi cabeza. 

-¿Recuerda esas pesadillas? 
-Sí, las recuerdo, pero son demasiado desagradables como para ser reproducidas... 

-¿Tenían que ver con el temor a la muerte? 
–No, directamente no. Además, a lo largo de esta enfermedad, en ningún momento he tenido eso que llamamos temor a la muerte, nunca. Al contrario, lo que quedó es una serenidad que yo podría explicar de esta manera: si me hablan de la muerte, yo podría contestar: "Sí, ya la conozco". 

-Uno está tentado a sugerir que aquellos gritos dentro de su cabeza eran del elefante Salomón, que le pedía siguiera contando su historia. 
-Yo ya tenía unas cuarenta páginas escritas antes de internarme. Cuando los médicos me dieron el alta, la verdad es que veinticuatro horas después de llegar a casa ya estaba escribiendo otra vez. Tenía clarísimo adónde quería llegar, cómo llegar. Puede sorprender –y creo que es muy legítimo que sorprenda– cómo es que un libro cuya escritura coincide con un período tan difícil de mi vida, con una enfermedad que podía ser mortal, puede estar tan lleno de buen humor, pueden ser halladas tantas ironías... 

-¿Y a qué lo atribuye? 
–Me da mucha pena que no hayan sido registrados los diálogos que mantenía con los médicos en la clínica. Eran unos diálogos con una total libertad de expresión y de lenguaje; yo me permitía lo que podría ser considerado como una falta de respeto: ser irónico con ellos, y en algunos casos hasta sarcástico. A veces me pregunto –y no sé cómo contestarlo– de dónde surgía esta especie de duplicación de mi mentalidad: era un señor que estaba gravemente enfermo, y otro que se permitía una absoluta libertad de lenguaje. 

-Algo así como "el hombre duplicado", el título de una de sus novelas. 
-Es que efectivamente algo había pasado en mi cabeza durante esa enfermedad. A lo largo de una vida –y en mi caso de una vida larga como persona y como escritor–, uno se reconoce por su lenguaje. Pero durante la existencia se van acumulando sedimentos de todo, incluso del lenguaje. Hay palabras y giros que desaparecen, que dejamos de usar, entonces viene otro sedimento que se superpone al sedimento anterior... Ahora, ¿qué es lo que me parece que ha sucedido? La enfermedad ha hecho aparecer en la superficie sedimentos que estaban ahí debajo, soterrados, sepultados... Esto ocurría también en el proceso mismo de la escritura: ciertas palabras, giros y expresiones que yo creía olvidados, aparecían con toda naturalidad, no es que yo los buscara con la intención de hacer algo diferente, no... Por eso pienso que además del interés que tenga el libro por la historia que cuenta, creo que uno de los motivos de atención particular del lector tendrá que ver con este lenguaje. Es un lenguaje distinto. 

-En un momento del libro, el comandante portugués encargado del traslado del elefante desde Lisboa, dice: "Algo me ha mudado por dentro en este viaje". ¿Este viaje suyo también le mudó algo por dentro? 
-Eso siempre se puede decir. Se cambia dentro de lo que se es, y yo sigo siendo el que era. Ahora, lo que me gustaría es que el lector, a la hora de leer el libro, sintiera eso, que está viajando... ¿Pero en la figura del archiduque? No. ¿En la del cornaca? Ni siquiera, aunque podría ser... Pero lo que me gustaría que el lector pensara es: "Este elefante soy yo". El epígrafe del libro, de un supuesto "Libro de los Itinerarios", dice: "Siempre llegamos adonde nos esperan". Y la pregunta es inevitable: "¿A qué se refiere eso?" Y la respuesta sólo puede ser una: a la muerte. Siempre llegamos a la muerte, ahí nos están esperando. 

-La religión es otro tema presente. Se habla de la Inquisición, también hay una discusión casi teológica sobre la Santísma Trinidad que concluye con esta frase: "Dios es el elefante". 
-Podría ser... Pero mira, yo no creo que haya podido existir alguna vez un dios, y cuando digo esto no me refiero únicamente al Dios de los cristianos, sino a cualquier dios. No hay dioses, los hemos inventado porque los necesitábamos. Pero como de todos modos le tememos a la muerte, si podemos creer que de una forma u otra habrá una existencia después de ella, entonces encantados. Pero para eso se necesita alguien superior, esa especie de autor primordial que permite que esto siga funcionando, y ese sería Dios. No creo y nunca lo he creído. En un universo en donde hay 400 mil millones de galaxias, y cada galaxia, según mis cálculos, tiene millones de estrellas, y cada estrella tiene sus sistemas de planetas en ese vacío total del universo... Bueno, bueno, si yo fuera Dios, habría inventado un universo menos complicado, más cómodo, más confortable. Es decir, me parece absurdo. Yo hablo tanto de religión porque me cuesta trabajo comprender, además por qué, si yo tengo una religión, estoy obligado a odiar a la gente de otras religiones. No debería sorprender, porque los que siguen al Real Madrid no pueden ni pensar en los que siguen al Barcelona. Si esto sucede en algo tan rudimentario como el fútbol, qué es lo que no ocurriría si yo creo en un dios y no puedo soportar la esencia de alguien que cree en otro dios. Es la prueba de que en el fondo somos bastante estúpidos, con todo respeto. Por eso a veces digo que el mundo sería mucho más pacífico si todos fuéramos ateos. 

-Usted dijo que le gustaría que la gente lo recordara como el autor del personaje del perro que enjuga las lágrimas de una mujer en "Ensayo sobre la ceguera". ¿Sigue pensando lo mismo? 
-Sí, claro, eso es algo que responde a un sentimiento más profundo de lo que parece. Cuando digo que si yo tuviera que ser recordado por algo, me gustaría que me recordaran como el creador del perro de las lágrimas, primero porque creo que a nadie se le ocurrió que en una situación como aquella, terrible, de hambre y de búsqueda de alimentos todos contra todos, un perro que se acercara a una mujer desesperada sentada en el suelo llorando, y que en un gesto de compasión, le secase las lágrimas con la lengua... Pues sí, creo que he añadido algo nuevo a las situaciones que transitan de una obra a otra, de un autor a otro, en eso que llamamos cuento, o novela... "

sábado, 5 de março de 2016

Luís Cília (Viola) e Manuel Freire (Voz) interpretam poema "Dia Não" de José Saramago

O poema pode ser ouvido, aqui via YouTube,


Dia Não
"De paisagens mentirosas
de luar e alvoradas
de perfumes e de rosas
de vertigens disfarçadas.

Que o poema se desnude
de tais roupas emprestadas
seja seco, seja rude
como pedras calcinadas

Que não fale em coração
nem de coisas delicadas
que diga não quando não
que não finja mascaradas

De vergonha se recolha
se as faces tiver molhadas
para seus gritos escolha
as orelhas mais tapadas

E quando falar de mim
em palavras amargadas
que o poema seja assim
portas e ruas fechadas

Ah! que saudades do sim
nestas quadras desoladas."

in, "Os Poemas Possíveis" - 1966

"A formação do escritor José Saramago - Um livro decisivo: Levantado do Chão" de Manuel Gusmão (Revista «O Militante» - Set./2010)

O presente artigo pode ser recuperado e consultado, através da Revista "O Militante", aqui
em http://www.omilitante.pcp.pt/pt/308/Cultura/502/A-formação-do-escritor-José-Saramago---Um-livro-decisivo-Levantado-do-Cão.htm

Capa da edição Nº 308 - Set/Out 2010

"A formação do escritor José Saramago - Um livro decisivo: Levantado do Chão"
por Manuel Gusmão

"No prefácio que escreveu para a edição de Uma família do Alentejo, de João Domingos Serra, José Saramago diz de si mesmo enquanto escritor por alturas de 1975: «Era esse o tempo em que não tendo feito até aí mais que uns quantos  poemas e umas quantas crónicas, obra limpa sem dúvida, mas mais do que modesta, tinha começado a dar voltas a uma ideia ambiciosa, nada menos imagine-se, que uma história sobre o campo e quem lá trabalha e malvive.»
Começa por pensar utilizar como lugar dos acontecimentos uma quinta onde dormira uma noite quando fora com seu tio Manuel vender os porcos a Santarém. O projecto esvai-se e ele continua a matutar num romance para o qual não tinha nem história nem personagens. Recorda que também se lembrou da Azinhaga, aldeia onde nasceu, mas a ideia também não durou, «reteve-me uma espécie de pudor que ainda hoje nem a mim próprio sou capaz  de explicar». 

«E, vai daí, estava eu neste era não era, andava lavrando, deu-se o 25 de Novembro».  O jornal de que fora sub-director foi fechado, o pessoal mandado para casa com uma indemnização à excepção dele e, nessa situação, toma duas decisões. A  primeira, de não procurar emprego e a segunda «perguntar para o Lavre se haveria por lá uma cama onde dormir e um canto para trabalhar num livro que pensava escrever». 

Essas duas decisões são efectivamente decisivas, desculpem-me o pleonasmo. Quero eu dizer que elas vão ter consequências, mesmo que não imediatamente.

Uma vez instalado em Lavre, continua Saramago, «o meu plano de trabalho era simples. Antes de mais, conhecer a vila e os seus arredores, a ribeira, a ponte em ruínas a que atribuíam uma origem romana, mas que foi construída no séc. XVI, a represa e o moinho, enfim pôr as mãos em cima das coisas como me habituei a dizer, depois descobrir aqueles que dariam conteúdo e substância ao futuro livro, na maior parte camponeses de vida revolucionária obscura. Mas com um cabedal único de experiências. Encontrei-os, falei com eles, gravei bobinas e bobinas de conversações […]. Esses homens tinham nome, rosto, rugas da idade e do contínuo esforço, as mãos como cepos, diria Raul Brandão. Chamavam-se uns, que eram do Lavre, outros de Montemor, João Besuga […], António Joaquim Cabecinha, Manuel Joaquim Pereira Abelha, Joaquim Augusto Badalinho, Silvestre António Catarro, José Francisco Curraleira, e outros, João Machado. Herculano António Redondo, Mariana Amália Besuga, Maria Saraiva, Ernesto Pinto Ângelo…».

Estamos perante uma enumeração de nomes daqueles que vamos encontrar em vários romances de José Saramago. Esse gesto narrativo – uma lista de nomes – é uma reprodução em espelho desta enumeração, ou talvez possamos dizer que esta lista aqui é que imita as listas que surgem nesses romances. Seja como for, esta lista, aqui, exibe o seu significado de uma forma clara: (a) a lista é uma homenagem àqueles de quem é dito o nome; (b) os nomes representam a multidão, que muitas vezes supomos sem nome, anónima, das personagens do livro que será Levantado do Chão; mas são também aqui, e este é um ponto importante, (c) uma espécie de co-autores do romance, como se fossem participantes do coro ou da voz coral que conta a história.

A lista termina com o nome de João Domingos Serra, o autor desse pequeno livro, que José Saramago resolve editar. No prefácio, que temos vindo a citar, o autor escreve: 

«Com o caderno debaixo do braço corri para o meu refúgio e pus-me a ler, com a ideia de ir copiando à mão as passagens mais interessantes, mas rapidamente compreendi que nem uma só daquelas palavras poderia perder-se. Não terminei a leitura. Meti uma folha de papel na máquina e comecei a trasladar, com todos os seus pontos e vírgulas, incluindo algum erro de ortografia, o escrito de João Serra. Tinha enfim livro. Anda tive de esperar três anos para que a história amadurecesse na minha cabeça, mas o Levantado do Chão começou a ser escrito nesse dia, quando contraí uma dívida que nunca poderei pagar.» (itálicos meus)

O que é que o escritor nos diz com estas palavras? Ele diz-nos do impacto ou da comoção (movimento da emoção) nele, provocada pela leitura do livro de João Serra. A ideia de que nenhuma palavra desse texto se deve perder não leva obviamente Levantado do Chão a repetir palavra a palavra o texto do camponês, mas leva este romance a guardar a memória desse outro livro, a amplificá-lo e a ecoá-lo, em suma a homenageá-lo.

Como perceber que Saramago, lendo o livro do camponês, diga «Tinha enfim livro», referindo-se a Levantado do Chão, que, entretanto, ainda demorará três anos a amadurecer? É que, no livro de João Serra, Saramago encontra uma fonte do seu livro, um testemunho que autentifica a sua narrativa, é como se o escritor erudito tornasse seu personagem-herói o narrador popular e tomasse o seu ritmo, os sentidos do seu contar.

Entre o momento em que começa a ser escrito (presumivelmente em 1976) – o que coincide com o começo da trasladação, à maquina de escrever, do texto de João Bonifácio Serra) – e a data de publicação de Levantado do Chão vão três a quatro anos, em que Saramago publica, nomeadamente, um romance (Manual de Pintura e Caligrafia, de 1977), um livro de contos (Objecto Quase, de 1978) e um texto sobre «O Ouvido», espécie de descrição da tapeçaria «La dame à la licorne», que integra uma obra colectiva, Poética dos Cinco Sentidos, de 1979. Podemos considerar todos esses textos como textos em que o autor está em processo de formação; como se no seu corpo certa tensão muscular o preparasse para um salto. Como se José Saramago ainda não soubesse exactamente para onde vai, mas tacteasse, na superfície da rocha, a passagem por onde irá passar. Estes três livros formarão, com O ano de 1993, parte fundamental das obras de formação do escritor José Saramago.

Manual de Pintura e Caligrafia é um romance que conta a história de alguém que pinta retratos e se questiona sobre esse seu ofício e medita sobre essa prática obrigada a uma relação semelhança entre o retrato e o retratado. O romance termina por uma mudança de vida e na reflexão sobre a arte, por um encontro amoroso e pela chegada do 25 de Abril.

Objecto Quase começa com um conto, «Cadeira», que conta minuciosamente a queda da cadeira que arrasta consigo Salazar.

O Ouvido procede a um entrelaçamento de dois movimentos de sentido: por um lado, uma tentativa de descrição do sons que se ouviriam numa tapeçaria que figura o ouvido, por outro, uma narrativa do trabalho que desenhou e depois teceu a tapeçaria.

Ao trabalhar sobre o ouvido, Saramago vai ao encontro ou à descoberta  daquilo que ele próprio dirá ser a auralidade da sua escrita e o seu tom conversacional.

Em Levantado do Chão, Saramago encontra decisivamente (para a sua obra a vir) o tom dialogal e de conversa da sua narração. É como se ele, o autor-narrador, não estivesse sozinho a contar, como se as suas personagens pudessem partilhar a narração entre elas e com ele. Este efeito estilístico tem na sua base um tipo de frase pela qual reconhecemos os textos de Saramago.

Repare-se no último parágrafo do primeiro capítulo:    

«Madre de tetas grossas para grandes e ávidas bocas, matriz, terra dividida do maior para o grande, ou mais de gosto ajuntada do grande para o maior, por compra dizemos ou aliança, ou de roubo esperto, ou crime estreme, herança dos avós e meu bom pai, em glória estejam. Levou séculos para chegar a isto, quem duvidará de que assim vai ficar até à consumação dos séculos?

E esta outra gente quem é, solta e miúda, que veio com a terra, embora não registada na escritura, Almas mortas, ou ainda vivas? A sabedoria de Deus, amados filhos é infinita: aí está a terra e quem a há-de trabalhar, crescei e multiplicai-vos. Crescei e multiplicai-me, diz o latifúndio. Mas tudo isto pode ser contado doutra maneira.» 

Em casos extremos, essa frase é formada por vários segmentos dos quais varia o emissor. Aqui, em relação ao segundo parágrafo transcrito, formado por várias frases, podemos dizer que é a voz do narrador que começa por expor uma interrogação, uma dúvida e uma suspeita – quem é?/almas mortas, ou ainda vivas?/embora não registada na escritura. A seguir, o narrador como que se retrai e quem fala é um intermediário de Deus, um padre ou a própria instituição. A Igreja – A sabedoria de Deus, amados filhos, é infinita: aí está a terra e quem a há-de trabalhar, crescei e multiplicai-vos – que é em parte corrigida pelo latifúndio, cuja palavra o narrador regista – Crescei e multiplicai-me, diz o latifúndio – Até que o narrador retoma a palavra naquilo que percebemos ser a promessa  de um contar alternativo à escritura que não fala daquelas gentes que parece terem vindo com a terra. O facto de ser dada a palavra à Igreja e ao Latifúndio e o modo como a usam constituem uma operação retórica que ironiza sobre esses «falantes» e lhes opõe um dizer diferente. Levantado do Chão será uma história do latifúndio, alternativa à que o latifúndio de si conta e para si deseja. Podemos pois dizer que o texto de Saramago, Levantado do Chão, é um texto de ficção que preenche uma lacuna da historiografia oficial ou da história contada pelos vencedores, pela classe dominante.

Podemos ainda dizer que Levantado do Chão é, simultaneamente, o último livro do período de formação do escritor José Saramago e o primeiro livro da sua maturidade.

Para esta sua dupla condição contribuem as características que já apontei e que recapitulo agora:

(1) A história contada nos seus romances aparece sempre como o preenchimento de uma lacuna num texto que tem funções de autoridade.

O Memorial do Convento conta a história da construção do Convento de Mafra, mas tal como em Levantado do Chão os protagonistas dessa construção são os trabalhadores braçais que não são nomeados pela escritura, ou seja, pela historiografia oficial. Uma confirmação disto pode ser fornecida pelo facto de andar também por Mafra uma personagem Mau-Tempo (Julião). As regras e as convenções de verosimilhança, o próprio contrato de leitura negociado entre o leitor e o texto indicam que este é um antepassado da família Mau-Tempo de Levantado do Chão. Eis uma parte da sua apresentação aos seus companheiros que transportam a pedra: O meu nome é Julião Mau-Tempo, sou natural do Alentejo e vim trabalhar para Mafra por causa das grandes fomes de que padece a minha província. […] Este pequeno jogo que consiste em trazer para um romance posterior e uma distância de dois séculos antes uma personagem de um operário, é coincidente ou solidário com a estratégia de contar de outra maneira. Neste caso concreto, num romance que começa com o problema da sucessão dinástica, este aparecimento de Julião Mau-Tempo indica ao leitor que os trabalhadores, mesmo os mais humildes também têm antepassados, também vêm numa linhagem mesmo que silenciada e ignorada.

(2) Memorial do Convento e O Ano da Morte de Ricardo Reis, que é anunciado como o próximo romance, nas primeiras edições de Objecto Quase e Levantado do Chão, trabalham com o mesmo tipo de frase, que permite meter, no interior de uma frase ou de um parágrafo, um diálogo ou um conflito verbal.

Esta transformação da pontuação visa um efeito não apenas de diálogo, mas dialéctico ou dialógico. Uma vírgula seguida de uma palavra com letra inicial em maiúscula indica geralmente que se mudou de fonte da fala no interior de uma frase. No caso dos parágrafos, como vimos acima, são os próprios segmentos frásicos que produzem esse efeito.

Esta é a maneira como Saramago nos mostra a socialidade ou o carácter radicalmente social da linguagem humana.

(3) Os dois traços anteriores convergem com um terceiro também já enunciado acima que é a apresentação por vezes de listas de nomes dispostos por ordem alfabética, que se destinam a retirar do anonimato esses nomes e ao mesmo tempo sublinham nessa ordem o seu carácter artificial e residual, porque os nomes dos construtores são inúmeros.

Em Memorial do Convento, para além dos (7) nomes daqueles (sete) que num momento de descanso se apresentam uns aos outros – O meu nome é Francisco Marques, nasci em Cheleiros […], O meu nome é José Pequeno […]; Chamo-me Joaquim da Rocha, nasci no termo de Pombal […]; O meu nome é Manuel Milho, venho dos campos de Santarém […];  O meu nome é João Anes, vim do Porto […]; o meu nome é Julião Mau-Tempo, sou natural do Alentejo […]; o meu nome é Baltasar Mateus, todos me conhecem por Sete-Sóis […] – há ainda mais duas listas: 

Vão outros Josés, e Franciscos, e Manuéis, serão menos os Baltasares, e haverá Joões, Álvaros, Antónios e Joaquins, e Pedros, e talvez Bartolomeus, mas nenhum o tal, e Vicentes, e Bentos, Bernardos e Caetanos, tudo quanto é nome de homem, vai aqui, tudo quanto é vida também, sobretudo se atribulada, principalmente se miserável, já que não podemos falar-lhes das vidas, por tantas serem, ao menos deixemos os nomes escritos, é essa a nossa obrigação, só para isso escrevemos, torná-los imortais, pois aí ficam, se de nós depende. Alcino, Brás, Cristóvão, Daniel, Egas, Firmino, Geraldo, Horácio, Isidro, Juvino, Luís, Marcelino, Nicanor, Onofre, Paulo; Quitério, Rufino, Sebastião, Tadeu, Ubaldo, Valério, Xavier, Zacarias, uma letra por cada um, para ficarem todos representados.

A lista que apresenta os nomes próprios na forma do plural é uma amostra e dá, por esse plural aplicado a um nome, uma ideia da quantidade de homens arrolados.

Depois e na sequência daquela vem então uma outra lista que apresenta um nome por cada letra do alfabeto. O carácter arbitrário do alfabeto dá a esta lista por ordem alfabética a possibilidade de representar todos os homens portadores de nomes com aquelas letras iniciais. Inscritos num livro que lhes vai sobreviver, ficam assim imortalizados. E poderíamos dizer que em momentos como este a ficção cumpre uma função alternativa à da historiografia oficial, com a sua glorificação dos reis e dos generais, em suma, dos mais poderosos.

A formação do escritor José Saramago está quase completa e ele entrou decididamente na sua maturidade de autor. Mas talvez possamos ir um pouco mais longe. Sabendo nós que o tempo e designadamente o tempo histórico não é linear talvez se possa compreender que eu sugira que há um livro ainda importante para esta formação que se vai sobretudo traduzir em romances. Esse livro, que é publicado em 1981, entre Levantado do Chão (1980) e Memorial do Convento (1982), chama-se Viagem a Portugal.

Este livro de viagens na sua terra ajuda a estabelecer a ponte entre os dois romances e mostra como a escrita de José Saramago representa na ficção uma história do povo trabalhador português, uma história denegada e recalcada, uma histórica que, entretanto, atesta a sua caminhada persistente até à sua emancipação."
Manuel Gusmão

Escritores sobre Saramago - «Avante!» Nº 1300 - 29/10/1998

O artigo pode ser recuperado e consultado, aqui via arquivo histórico do jornal "Avante"
em http://www.avante.pt/arquivo/1300/0003h6.html

«Avante!» Nº 1300 - 29/10/1998

Escritores sobre Saramago

"A festa do Nobel está para durar, como se escreveu em editorial no «Avante!», logo que foi conhecida a atribuição do Prémio a José Saramago. Não se esgota nos momentos de alegria que saudaram a distinção, pela Academia Sueca, ao escritor português, nem nas cerimónias de alto nível celebradas ou a celebrar.
As numerosas iniciativas que, por todo o País, têm lugar e que mostram a Saramago o apreço pela sua escrita e pela sua postura de cidadão e a congratulação pelo Nobel, aí estão a prolongar a festa nos tempos. A essas iniciativas se associa também o nosso jornal, publicando hoje depoimentos de alguns escritores, seus pares na escrita e nos ideais."

"Lendo José Saramago" - Manuel Gusmão

A obra romanesca de José Saramago fala uma linguagem coral e une um desejo de ficção a um desejo de história.
A coralidade da sua escrita vem do modo como combina maneiras, construções e ritmos da tradição literária, com a coloquialidade mais comum; com o uso irónico, a transformação e a invenção de provérbios. Vem do modo como, na sua prosa, uma só frase é já um diálogo, ou um fragmento de diálogo, onde cabem o acordo e o desacordo.
O desejo de história em Portugal e na viragem dos finais de 70 para o início da década de 80 (período em que a sua obra se relança), é de alguma forma motivado pelo modo como o 25 de Abril de 1974, o fluxo revolucionário que transforma essa data num processo e o início da contra-revolução mostram de forma indelével, na própria memória biográfica de muitos de nós, seus leitores, o carácter histórico da vida das sociedades e dos indivíduos humanos. De um ponto de vista internacional, uma das razões para o interesse pela ficção de Saramago está talvez nesta importância da historicidade, em tempos ditos de «fim da história». O desejo de ficção, por outro lado, tem a ver com a maneira como as sociedades humanas longamente encontram nas narrativas e no contar de histórias (orais ou escritas) não só modos de dar sentido às suas maneiras de viver, mas modos de imaginar outros mundos e vida possíveis. A unidade entre estes dois desejos é praticada na ficção de José Saramago através de ideias de partida, ou de «programas» narrativos de base, muito fortes, e que se processam depois de forma surpreendente. A sua ficção alia, então, a imaginação criadora (que não se limita a combinar dados da experiência quotidiana, mas inventa novas formas de experiência) à aguda compreensão de que a história é o que vivemos e fazemos e não apenas o que aconteceu no passado; a compreensão de que também o presente é histórico e de que a história é ainda o terreno da escuta e do desejo de um futuro outro. Deste ponto de vista, os romances de José Saramago podem talvez distribuir-se por dois grandes «tipos», aliás aparentados.
(a) Um primeiro «tipo» de romance é o daqueles que, a partir de um dado presente, encenam um passado mais ou menos próximo ou distante. Levantado do Chão, Memorial do Convento, O Ano da Morte de Ricardo Reis e o Evangelho segundo Jesus Cristo constroem versões ficcionais novas de um passado já antes contado. Tais versões imaginam, então, uma lacuna nas «escrituras» dominantes desses passados e impõem uma torção ou rotação do ponto de vista, para os contar de outra maneira. Nos dois primeiros livros, é sobretudo a história dos senhores que é subvertida, pela ficção que dá agora voz aos humilhados e ofendidos (aos trabalhadores rurais do Alentejo e aos construtores de Mafra), que do chão se levantam. Em O Ano da Morte de Ricardo Reis, partindo do que é já uma ficção, a dos heterónimos de Pessoa, Saramago reconstitui e inventa um tempo de opressão, marcado pelo fascismo em Portugal, pela guerra civil de Espanha, e pela presença obsessiva e intermitente dos barcos da revolta dos marinheiros em 1936 (sinal de uma outra história, clandestina e recalcada). A ficção do Evangelho, que arranca a partir da temporalização de uma gravura, constrói uma re-humanização do humano de Cristo, feita de fragilidade e força terrestres. História do Cerco de Lisboa é um romance que exibe, numa nova configuração, algumas das principais estratégias narrativas deste tipo de ficções: temos agora dois tempos, historicamente afastados, que se encontram; um não que se impõe à historiografia, deforma a imagem de um passado, e acarreta consequências na «vida» da personagem que tal comete. Um revisor passa a escritor e encontra o outro do amor.

4º Aniversário da Fundação José Saramago - Leitura por Manuel Gusmão

(b) O outro «tipo» de romance é o daqueles que constituem alegorias e meditações narrativas sobre um presente histórico, mais ou menos longo, imaginado de forma mais ou menos fantástica ou maravilhosa (no sentido em que falamos do maravilhoso cristão e pagão nos Lusíadas). Manual de Pintura e Caligrafia abre nesta direcção, sendo basicamente uma reflexão sobre questões de uma estética da representação; uma reflexão cuja narrativa vem a integrar o acontecer do 25 de Abril. A separação e navegação da Península Ibérica em A Jangada de Pedra é, em parte, a alegoria de uma resistência cultural à integração capitalista europeia, e inventa a consequência fabular e fabulosa de um não imposto ao discurso político-ideológico dominante. Neste sentido, O Ensaio Sobre a Cegueira, um dos livros onde a malha narrativa é mais apertada, um romance que até no título indicia a sua condição de narrativa que reflecte, pode ser lido como a alegoria de um mundo, nosso contemporâneo, marcado por uma imensa cegueira ética, pela ameaça de uma nova forma de barbárie que desumaniza o humano, mas também pela acção tenaz de uma fraternidade compassiva e sobrevivente. Em Todos os Nomes, embora a história contada cubra escassas semanas, estamos de novo perante um presente largo, e podemos, então, ler o modo como, num universo quase totalmente burocratizado (em que uma Conservatória Geral se parece com um Cemitério Geral), se abrem falhas ou rasgões por onde passam o sonho, a compaixão e a esperança de pessoas comuns.
Os romances de Saramago que assim viajam no tempo, habitando e inquirindo os nossos tempos, cruza os gestos de um resgate da memória, do presente e do futuro dos explorados e oprimidos, com a insistência de um pessimismo activo que não consente a resignação, antes dá testemunho do carácter indomável da esperança. Uma esperança que não aceita a desigualdade que desfigura a comum humanidade dos humanos, e que se eleva à dimensão de uma construção antropológica e ética, ou seja, também política; no sentido em que a política pode ser o longo trabalho da emancipação."

"Eu, é porque sim" - Alice Vieira

"Neste momento, não sei que poderei dizer eu sobre José Saramago.
Neste momento, já toda a gente disse tudo sobre José Saramago.
Neste momento, já todos se confessaram seus amigos do peito desde o tempo da Azinhaga, seus admiradores incondicionais desde que a «Terra do Pecado» se chamava «AViúva», seus apoiantes para a atribuição do Nobel desde a publicação dos «Poemas Possíveis». Só me admira como ainda não apareceu nenhum antigo chefe das oficinas do Hospital de S. José a recordar como, logo naquela altura, tinha adivinhado para aquele ribatejano esgalgado um promissor futuro no campo da literatura.
Por isso eu não sei o que hei-de dizer sobre o José Saramago. Ainda por cima não sou crítica literária e, nestas aflições, só posso chamar em meu socorro a velha quadra do Augusto Gil: «Não há belo, quanto a mim/nem para gostar há razão:/só se gosta, porque sim;/não se gosta, porque não.»
Eu, evidentemente, é porque sim.

Escritora Alice Vieira

Então o que hei-de eu dizer sobre o José Saramago, sem me deixar cair na estultícia das frases tipo bico-dos-pés, «foi a mim que ele disse que», «era eu que estava com ele quando», «é meu amigo desde que», doença também conhecida pela síndrome do «eu-é-que-sou-o-presidente-da-junta-de-freguesia»?
Posso dizer, por exemplo, que há trinta anos, a minha amiga Isabel Jones, depois de comigo ter partilhado a leitura dos «Poemas Possíveis», me confidenciou «saber que Saramago não é o nome dele? Sabes que era alcunha? Mas promete que não dizes nada!» - e eu cumpri a promessa até hoje. (Se o segredo se descobriu, juro que não fui eu, Isabel!)
Posso dizer, por exemplo, que todos os cães que não tive se chamaram Constante.
Posso dizer, por exemplo, que de vez em quando, em jejum, experimento olhar através dos corpos das pessoas e às vezes - acreditem - Blimunda vela por mim.
Posso dizer, por exemplo, que ainda hoje subo a Rua do Alecrim à procura do médico Ricardo Reis, desembarcado há pouco, e de Marcenda com o seu braço paralisado, e de Lídia que não tardará em sair daquilo que resta do Hotel Bragança, com as ruas velhas de Lisboa anoitecendo sob a neblina que vem do rio, e as pessoas, do lado de lá dos vidros, alumiando-se à tristeza de 25 volts. Posso dizer, por exemplo, que com «Todos os Nomes» redescobri a alegria de despachar o trabalho para poder vir depressa para casa, e continuar a sua leitura, para chegar ao fim e saber o que tinha acontecido à mulher do verbete apanhado por engano.
Posso dizer, por exemplo, que muito recentemente curei uma gripe com o «Ensaio sobre a Cegueira», tal como na minha infância me lembro de as ter curado com «AIlha do Tesouro», o «Ivanhoe» e «ATulipa Negra» (acreditem: este é o maior elogio que um Prémio Nobel pode receber!).
Mas posso também falar daquele (perdoável) orgulho de sentir que este Prémio entrou em nossa casa, e nos redimiu de tantos anos de indignidade, de tantas portas fechadas a cadeado, de tantas vidas sacrificadas, de tantas injustiças cometidas, de tantos sonhos adiados.
Ou, como desde o dia 8 deste mês a minha tia Clara não se cansa de repetir para o vizinho de cima: «Desculpe lá, senhor Coronel, mas desta vez ganhámos nós!»"

"Finalmente!" - Mário de Carvalho

"Desta vez o Nobel foi atribuído a um grande escritor, dos que marcam o nosso século. Nem sempre aconteceu, e parece não ter acontecido nos últimos anos. Talvez a atribuição deste Nobel a Saramago não reabilite o prémio de todas as malparanças por onde tem andado, uma das quais tem sido uma estranhíssima ignorância da literatura portuguesa. Mas é um passo no sentido do prestígio de um Nobel que nem sempre tem sabido prestigiar-se.
Li em qualquer lado que um crítico da revista «Time» confessava nunca ter ouvido o nome de Saramago em lado nenhum. Não me admirava que fosse o mesmo crítico que considerou a menção de Fernando Pessoa por Harold Bloom como uma «minudência académica». A revista americana anda muito mal munida de críticos e bem precisada de substituições. É este tipo de pimpona ignorância que transforma os Estados Unidos numa desmedida paróquia, contentinha e fechada às luzes. Não sou grande especialista, mas não me parece que a literatura americana dos últimos anos tenha beneficiado com o autismo. A crer, pelo menos, pelo que se vai folheando nas livrarias.

Escritor Mário de Carvalho

A altura, naturalmente, é de regozijo e dispensa os pelourinhos para os detractores da escrita de Saramago. Não os mereceriam, seguramente os que fundassem os ataques em sinceras razões de escolha literária. Devo confessar que (aparte os «Cadernos de Lanzarote») não consigo evocar um único caso. Sem dúvida, pode referir-se um livro a outro, depreciar este ou aquele, no todo ou em parte. Questão de gosto. Mas a rejeição global do autor tem vindo ou de gente despeitada, que gostaria que o país fosse feito à rasteira medida dela, ou de adversários políticos incapazes de discernir para além dum mesquinho sectarismo, ou de quem não gosta da pessoa e considera que a sua antipatia é um argumento.
Como dizia o Eça, «tenhamos a caridade de não aprofundar…».
O que interessa é que, enfim, um dos grandes escritores portugueses deste século teve consagração internacional, e que essa consagração aconteceu na área da cultura: no que há de mais profundo, de mais permanente, de mais identitário em nós."

"José" - José Manuel Mendes

"1 Recordo esse dia já longínquo em que Fernando Namora me deu a ler o recém-publicado Deste Mundo e do Outro. «Aí tem um livro assombroso», disse. «Diferente de tudo o que por cá se tem escrito.» Quem regressar às páginas de Jornal sem Data perceberá porquê. E recordo a surpresa, o sobressalto, o fascínio. Uma emoção que, nos quase trinta anos volvidos, se repetiu e renovou. Recordo a carta que, de pronto, remeti ao autor. E o nosso sequente encontro, numa Lisboa revoada pela melancolia do Outono. Começou aí, nas margens do seu primeiro título de crónicas, uma amizade por ambos celebrada sempre na singularidade de que é feita, à revelia de interditos e condicionalismos de qualquer ordem.
Recordo. Na serena euforia deste momento esperado. Porque havia uma voz secreta, posterior a todas as decepções e tibiezas, predicando-o. Sabia que o Nobel para o José Saramago não era uma ambição sem raiz. Ao contrário de muita especulação posta a correr, muita tagarelice, um nome português, o dele, há anos pesava na mesa da Academia Sueca. Porque, no contexto das literaturas do nosso tempo, emergia entre os maiores. Tão-só isso. E tanto era. Era tudo, afinal.

4º Aniversário da Fundação José Saramago - Leitura por José Manuel Mendes

2 Certa vez, na Festa do «Avante!», nos arredores da publicação do Memorial do Convento. Era já imensa a fila diante do José. As pessoas chegavam junto da mesa, íntimas de Blimunda e Baltazar Sete-Sóis, falavam da Passarola, do transporte da pedra até Mafra, de outros lances que não esquecem, falavam e falavam de uma nova gramática, nova semântica, um ritmo e um arrebatamento sem igual, pediam a dedicatória e saudavam o homem, o ficcionista, abraçavam-no amiúde, nós víamos, fazíamo-nos cúmplices de uma convivência longe do usual, e eu entendi o que sucessivas jornadas confirmariam - essa afectividade rara a cuja luz se regem as relações entre o escritor e os seus leitores. Como estranhar, então, a euforia colectiva que acolheu o seu triunfo, não só em Portugal? A emoção de quantos estiveram nos Paços do Concelho, em Lisboa, na sede do PCP ou na vigília promovida pela CGTP, no Centro Cultural de Belém, na Câmara Municipal do Porto, aqui e ali, milhares e milhares nos espaços de uma pertença, uma partilha, que talvez nenhuma palavra exprima? A poesia na rua, para lembrar a propósito Vieira da Silva, que as horas foram e são da estirpe do irrepetível? Não estou seguro de que valha a pena sublinhar a invulgaridade de uma expressão de júbilo assim.

3 José Saramago tem escrito, quando o disse eu pela primeira vez?, os livros do nosso desassossego. Sem que por tal se entenda qualquer vínculo a uma arte do imediato, cingida a concepções edificantes ou tentações normativistas. Bem pelo contrário! Desassossego como questionamento, implicação, o oposto da acídia tão em voga nestes tempos do pensar débil. Desassossego como instância que convoca, perturba, desafia. Na consequência, portanto, de uma visão do mundo que se não furta a enfrentar a complexidade do real, o logro, a incomodidade e o horror, que transfunde o cepticismo numa esperança sem retóricas e a energia crítica num apelo metamórfico.
Obras como Levantado do Chão ou Todos os Nomes, O Ano da Morte de Ricardo Reis ou Ensaio Sobre a Cegueira, Cadernos de Lanzarote (em diversas passagens), na sua densa e polifónica composição, formulam interrogações decisivas, enunciam o contraditório, o finível, o que pede uma nova polis depois das disforias, e também o enlevo, a rejubilação, os instantes de esplendor, a perplexidade, o drama subjectivo ou comunitário. Alegorizam o presente enquanto afeiçoam o tempo demudado, utopia do avesso talvez, quero eu significar - um discurso em busca do seu oposto, linguagem e vida, interagindo, humanizando os dias desolados. Que tem isto a ver com as estéticas da reivindicação ou da indiferença? E eis-nos perante uma das mais radicais, mais argutas construções da insubmissão. Mesmo na aporia, na sugestão ou na evidência dela.
Onde, portanto, a surpesa, onde, no apego do José às suas convicções de sempre, contra ventos e marés, sobretudo quando parece fora do pacto das conveniências a sua defesa com coragem e lucidez? Quantos, em todo o caso, teriam o desassombro de afirmar, bastante antes da atribuição do Prémio Nobel, que por ele não abandonariam nunca os ideais de todo um percurso de aspirações e temeridades?
Por isso, José Saramago é e será o desinverno do nosso contentamento. Esta praça em clamor, este brilho da História a acontecer."

in, «Avante!» Nº 1300 - 29.Outubro.1998 

"Se podes ler, lê. Se leste, reflecte" - Ana Saramago Matos (24/06/2010)

"Se podes ler, lê. Se leste, reflecte" 
Ana Saramago Matos
24 de Junho de 2010

O texto pode ser consultado, aqui
em http://www.publico.pt/temas/jornal/ana-saramago-matos-netase-podes-ler-le--se-leste-reflecte-19696462

"Não creio que o mais importante seja, neste contexto, falar da minha vida familiar e pessoal com o meu avô, igual a tantas outras relações avô e neta desde que o mundo é mundo. Os avôs representam essa coisa maravilhosa que é a sabedoria. Tive a sorte de ter tido um avô sábio que, nas entrelinhas dos nossos encontros, me ia ensinando e transmitindo os seus valores, as suas preocupações, as suas convicções. A lê-lo e a escutá-lo, aprendi o que é a disciplina e o trabalho. Como ele me disse há muitos anos, a propósito do ofício de ser escritor, 90% é trabalho e 10% é inspiração. Aprendi o que é a dedicação às causas, Palestina, Chiapas, Timor, Sara Ocidental, entre tantas, e, no fundo, uma única: a defesa dos Direitos Humanos. Aprendi o que é o espírito de missão com este avô que, sem qualquer queixume ou sacrifício, percorreu a imensidão do mundo para falar e comunicar com milhares de pessoas de todas as idades, raças, religiões, com o compromisso de dar o seu contributo para que o mundo fosse um lugar melhor. E deu esse contributo com a palavra: a sua "arma", a sua força! Sempre a palavra, o respeito por ela, com a consciência profunda de que há que usar a palavra certa em cada momento.

Dizia que cada um de nós tem o seu metro quadrado e que apenas precisamos de o regar diariamente, escavando, a cada dia, um pouco mais fundo. Para bem de todos nós, o seu metro quadrado é (e digo "é" porque ele persiste gigante, planetário, solar) toda a atmosfera: são os seus livros, textos, conferências, discursos, apresentações, entrevistas. No fundo, é a sua palavra escrita que se manterá enquanto existirmos, nós, os seus leitores. Já não o escutaremos. Contudo, se fecharmos os olhos enquanto lemos e relemos as suas páginas, certamente que o sentiremos a sussurrar aos nossos ouvidos.

Recentemente, estava eu na Fundação com a Rita Pais e o Sérgio Letria e perguntou se estávamos felizes. Assim do nada (pensávamos nós...), faz-nos esta pergunta mas quase como se estivesse a afirmar: estejam felizes. Ficámos os três sem resposta, o que, aliás, era recorrente nas imensas perguntas que ele nos deixou. Talvez agora lhe possa responder: sim, felizes por o havermos conhecido, por termos existido no seu tempo, por termos convivido com ele. E a essa felicidade acrescenta-se a enorme responsabilidade de o ler, de escutar a sua Blimunda que anda pelo mundo a recolher as vontades, de cuidar do nosso metro quadrado, de pensar, de pensar muito. Parafraseando uma das suas mais conhecidas epígrafes, Se podes ler, lê. Se leste, reflecte. É isso que iremos fazer.

Como tantas vezes foi dito e tão recentemente em voz bem alta: Obrigada, Saramago. E como na génese da palavra "obrigado" está o compromisso de retribuir aquilo que nos foi dado, a ti, Saramago, vamos ler-te sempre, em agradecimento por fazeres de todos nós pessoas melhores. E para podermos, como tu também disseste, contar os dias pelos dedos e encontrar a mão cheia."
Lisboa, 24 de Junho de 2010

"Memorial do Convento" - Teatro da Trindade (26/06/1999)


"Memorial do Convento" - Teatro da Trindade (26/06/1999)
3.º Balcão - 1.000$00

sexta-feira, 4 de março de 2016

Citador #44 "A literatura precisa de leitores indomáveis" - Revista Turia n.º 57 (2001)

"A literatura precisa de leitores indomáveis, para que ela mesma o seja num futuro que trará uma civilização totalmente diferente, na qual pode ser que a escrita e a leitura não interessem."

Juan Domínguez Lasierra entrevista José Saramago
“Saramago, el pessimismo utópico”, Revista Turia n.º 57 (2001) 


(Juan Domínguez Lasierra, Saramago, el pesimista utópico, pp. 221-232)


quinta-feira, 3 de março de 2016

Citador #43 . Sobre as mulheres

"Não me agradam as grandes frases nem a retórica das acções. Mas é verdade que nos meus romances aparecem personagens, sobretudo mulheres, dotadas de um heroísmo discreto, natural, como uma emanação de sua personalidade. São mulheres, inclusive, dispostas ao sacrifício por compaixão, compadecer-se com o outro, um sentimento que tem que ver com a piedade, não com a grandiloquência. Nesse modelo de mulher, que se repete de livro em livro, com nomes diferentes e em épocas diferentes, se está a forjar uma nova forma de humanidade, uma forma distinta de “ser humano”.
“Las palabras ocultan la incapacidad de sentir”, ABC (Suplemento ABC Literario), Madri, 9 de agosto de 1996
[Entrevista a Juan Manuel de Prada].

"Jogo do Lenço" Poema de José Saramago declamado por Maria do Céu Guerra ("Os Poemas Possíveis", 1966)

Pode ser visualizado, via YouTube, aqui

"Poema do Livro "Provavelmente Alegria" de José Saramago, dito por Maria do Céu Guerra, incluido na homenagem que o PCP lhe fez por ocasião do 10.º aniversário da atribuição do Prémio Nobel da Literatura."

"Jogo do Lenço"

"Trago no bolso do peito 
Um lenço de seda fina, 
Dobrado de certo jeito. 
Não sei quem tanto lhe ensina 
Que quanto faz é bem feito. 

Acena nas despedidas, 
Quando a voz já lá não chega 
Por distâncias desmedidas. 
Depois, no bolso aconchega 
As saudades permitidas. 

Também o suor salgado, 
Às vezes, enxugo a medo, 
Que o lenço é mal empregado. 
E quando me feri um dedo, 
Com ele o trouxe ligado. 

Nunca mais chegava ao fim 
Se as graças todas dissesse 
Deste meu lenço e de mim, 
Mas uma coisa acontece 
De que não sei porque sim: 

Quando os meus olhos molhados 
Pedem auxílio do lenço, 
São pedidos escusados. 
E é bem por isso que penso 
Que os meus olhos, se molhados, 
Só se enxugam no teu lenço."


José Saramago, 
in, "Os Poemas Possíveis", 1966 

"Comunidade de Leitores Ler Saramago" - Sobre a obra "Levantado do Chão"

"Levantado do Chão" - 1980

Sinopse da obra, via página da Fundação José Saramago, aqui
«A transformação social. A contestação. Personagens em diálogos. As cruentas desigualdades sociais. Surgem as perguntas proibidas. Vai-se adquirindo consciência e espaço, para que tudo se levante do chão. Um livro composto por 34 capítulos. No 17.º está a tortura e a morte de Germano Santos Vidigal. Germano, o nome que significa irmão, o homem da lança. Apesar de vencido, o sacrifício da sua vida indica o caminho. “Já o encontraram. Levam-no dois guardas, para onde quer que nos voltemos não se vê outra coisa, levam-no da praça, à saída da porta do sector seis juntam-se mais dois, e agora parece mesmo de propósito, é tudo a subir, como se estivéssemos a ver uma fita sobre a vida de Cristo, lá em cima é o calvário, estes são os centuriões de bota rija e guerreiro suor, levam as lanças engatilhadas, está um calor de sufocar, alto. “As mulheres são também chamadas à primeira linha das decisões neste belo romance de Saramago. O diálogo monossilábico entre marido e mulher da família Mau-Tempo vai-se alterando. Interessante observar uma narrativa que vai da submissão ao sentido de libertação, através de gerações.» 
(Diário de Notícias, 9 de Outubro de 1998)

"À memória de Germano Vidigal e José Adelino dos Santos, assassinados." 
José Saramago

"O assassinato de Germano Vidigal, em 28 de Maio de 1945, está ligado à luta dos operários agrícolas de Montemor-o-Novo, e em geral em todo o Alentejo, por jornas mais elevadas. No início desse ano, em localidades como Albernôa, Machede, Montemor, São Manços, Ermidas e Alvalade, os assalariados rurais tinham-se já erguido na reclamação de melhores salários e do fornecimento de géneros." - http://www.avante.pt/pt/1905/pcp/108879/

O "Levantado do Chão" não é uma obra política, mas reproduz muito daquilo que foi a resistência das famílias de camponeses e demais trabalhadores do campo à penúria, à fome e pobreza. 
Será mesmo um "Ensaio sobre a Penúria". - Rui Santos
A "Comunidade de Leitores Ler Saramago", orientada pela Professora Maria Leiria, reúne-se na primeira e última quinta-feira do mês, com o intuito de descobrir a mensagem sempre desassossegada e as suas personagens.

O documentário pode ser visualizado, aqui

Capas emblemáticas da obra


Postal de Constança Lucas, 2014


quarta-feira, 2 de março de 2016

"Ensaio sobre a Cegueira" pela companhia Sarabela Teatro de Ourense Espanha

"Unha epidemia súbita causa aos habitantes dunha cidade sen nome unha cegueira branca, descoñecida, que se expande de maneira fulminante polo país. Internados en corentena ou perdidos na cidade, os personaxes viven con intensidade o amor, o odio, a crueldade, a indiferenza e o medo.
A epidemia non se detén e os ollos da única muller non afectada serán testemuña excepcional do inferno provocado pola fame, a sucidade, a infamia e a aldraxe sexual. Fantasía e realidade entretecidas nunha impresionante parábola do tempo que vivimos. Recuperar a lucidez e rescatar o afecto son dúas propostas fundamentais desta obra que é, tamén, unha reflexión sobre a ética do amor e a solidariedade."

Aqui mais informações,
em http://sarabelateatro.com/ensaio-sobre-a-cegueira/


Imagens da representação


Entrevista história de Francisco José Viegas a José Saramago "Uma biografia de Jesus segundo José Saramago" - Ler #16 (Outono de 1991)

Aqui se reproduz, fielmente, uma peça histórica e de fundamental importância para o entendimento do pensamento politico e religioso de José Saramago. A entrevista realizada no final do Verão de 1991, com o manuscrito de quatrocentas e quarenta e quatro páginas da obra "O Evangelho segundo Jesus Cristo", entregue ao editor da Caminho - Zeferino Coelho -, é abordada de forma frontal a visão sobre o comunismo, a URSS em convulsão politica, e a dúbia posição do PCP, bem como, a aproximação e interpretação da figura de Jesus como homem que também teve o privilégio de amar uma mulher como a qualquer outro ser é dada a ocasião, em suma a humanização de um Jesus "saramaguiano".
Tendo em conta todo o processo de censura a que a obra foi alvo, remontando ao triste episódio do veto e censura do livro a um reconhecido prémio literário interposto pelo governo de então, durante a entrevista perpassa a ideia de um autor sereno e tranquilo, decerto longe de pensar em toda a conflituosidade que se iria gerar, levando posteriormente à decisão de mudar a residência para a ilha de Lanzarote.
Recordar as palavras ditas antes dos acontecimentos, e que perduram na história, serão sempre objecto de análise e objecto posterior em atestado da verdade. José Saramago, foi fiel ao seu princípio, a liberdade de um homem não pode ser vencida pela censura.
Rui Santos

Capa da revista Ler Edição Circulo de Leitores
N.º 16 - Outono de 1991

"Uma biografia de Jesus, segundo José Saramago"

"Não abdica do ideal comunista, escreveu um livro (a publicar em Novembro próximo) sobre a vida de um Cristo imaginado humano. "O Evangelho segundo Jesus Cristo", a lançar pela Editorial Caminho, é, em simultâneo, uma biografia de Jesus e do seu tempo. e uma reconstrução das suas ideias e obras, antes de o cristianismo as deter e reter para sim. Uma vida apaixonante de Cristo, de Deus, de Maria e de S. José, por José Saramago."

Texto de Francisco José Viegas
Fotografias de João Francisco Vilhena

"Por uma janela, vê-se o mar, ao longe, e a foz do Lisandro, que merece ser vista deste lugar, uma casa onde José Saramago se refugiou no final do Verão passado para terminar o seu novo livro, O Evangelho Segundo Jesus Cristo. No passado dia 23 de Agosto, o original foi entregue em mão ao editor. Quatrocentas e quarenta e quatro páginas do original, densas, de um livro que aborda a vida de Jesus Cristo, do seu nascimento à sua morte, uma biografia e um trabalho de imaginação da vida de Jesus Cristo - um livro sobre Jesus Cristo e sobre Deus, escrito por um homem que sempre se afirmou comunista e se declara ateu. 
É uma casa situada numa colina que desce para os campos cultivados que acompanham o final do braço do rio Lisandro, antes da Ericeira, arredores de Lisboa. Do outro lado da colina, se se subir até quase ao topo, ver-se-á um cenário que foi de outro livro, Memorial do Convento. E ver-se-ão sobre a mesa de trabalho de José Saramago, nos últimos dias de Agosto, alguns objectos que acompanham a escrita do livro - estatuetas: um Cristo, um "Diabo" de Rafael Bordalo Pinheiro, um boneco moçambicano; e livros; e a janela mesmo ao lado da mesa de madeira numa casa branca, de uma só e amplíssima divisão, abrigada do calor do Verão, tranquila, rodeada de muitas árvores e de um céu que se abre logo de manhã. 
José Saramago e Pilar Del Rio viveram aqui dois dos meses de Verão e a esta casa, de amigos de Saramago e Pilar, coube pelo menos metade das páginas do original que no próximo mês de Novembro será publicado. 
Por esses dias, a vida da URSS era agitada por um golpe que pretendia pôr em causa a perestroika ou a forma como a perestroika evoluiu - e o PCP, mais ou menos surpreendentemente, mais ou menos como alguns esperavam, pronunciou-se ambiguamente a favor do golpe que visava depor Mikhail Gorbatchov. José Saramago viveu esses dias intensa e preocupadamente, os dias em que, afinal, teria de introduzir as últimas alterações e correcções no manuscrito de O Evangelho Segundo Jesus Cristo. Disso se fala também nesta entrevista." 

"Quanto tempo demorou a escrever este novo livro? 
Tive uma interrupção mais ou menos séria no final do ano passado, por razões de saúde, que teve a ver com um descolamento de retina, uma operação ligeira. Beneficiei, de resto, de alguma calma que se seguiu a esse período - e de dois meses nesta casa, fora de Lisboa, isolado. Escrevi as últimas cento e cinquenta páginas aqui, num mês. 

As suas actividades políticas não o impediram de escrever, nos últimos dois anos? 
Não, nunca me interromperam o trabalho, para já porque as minhas actividades políticas estão, neste momento, reduzidas a nada. Além do mais, o meu partido, o PCP, entende que eu não tenho que ser distraído do meu trabalho com actividades políticas mais imediatas. Na verdade, se alguma coisa afectou o trabalho de escrita, propriamente dito, foram as viagens que tive de fazer e que continuo a fazer. 

Por falar em actividades políticas, a situação actual da URSS não lhe coloca questões mais ou menos radicais sobre o futuro do comunismo? 
Desde há anos que considero que a URSS não é, nem pode ser, um problema meu. Claro que a URSS é uma referência quase obrigatória para a história política recente, mas eu nunca a tomei como uma referência obsessiva, sobretudo depois de uma viagem que lá fiz e que me deixou desconsolado por verificar que setenta anos de uma revolução e de um trabalho de construção de uma sociedade nova e de um homem novo não tinham resultados por aí além. Não tinha sido feito grande coisa... A perestroika, tomei-a como aquilo que me pareceu sempre uma espécie de correcção das virtudes e dos defeitos de um sistema burocrático que, não sendo diferente do capitalismo era exactamente o seu contrário, o seu oposto. Teria de ser necessariamente o seu oposto. Creio que, com o passar do tempo, ou porque fosse essa a vontade das pessoas envolvidas nesse processo de transformação da sociedade soviética (à medida que a máquina se põe em movimento há direcções novas tomadas em pleno processo...), comecei a compreender que não se tratava de corrigir o sistema vigente mas de encaminhar a vida da URSS num sentido diferente. 

Para fora da área do socialismo? 
Digamos que a URSS se converteu às maravilhas da economia de mercado, à visão mais ou menos paradisíaca de uma economia de mercado. De qualquer modo, a URSS deixou de ser, há muito, para mim, a referência obsessiva que para alguns ainda é. Portanto, aquilo que possa acontecer lá vejo-o sempre como um acontecimento entre outros e não como uma tragédia ou uma coisa que me possa afectar grandemente. Não como uma referência central. Como um acontecimento que não tem nada a ver com as minhas ideias, com o meu ideal.

Um ideal comunista? 
Cheguei à conclusão, e não foi só agora, de que se Babeuf foi comunista antes de Marx, também eu posso continuar a ser comunista depois de Gorbatchov. Verifico que para a generalidade das pessoas é mais fácil deixar de ser do que ter sido. De repente, os tais sólidos partidos comunistas do Leste europeu derreteram-se como manteiga ao sol. Agora, é difícil encontrar comunistas no Leste. E os que dizem que ainda são, creio que esperam o momento mais adequado para dizerem que já não são. 

É possível a sobrevivência do comunismo? 
Acho que sim. Repare, a ideia, o ideal comunista não nasceu ontem, não nasceu com Lenine, com Marx. Acompanhou o homem desde o início de tudo, desde o início dos tempos... O facto de os recentes acontecimentos na URSS apontarem claramente para um caminho que se situa fora da área do comunismo não quer dizer que o comunismo tenha acabado... 

Mas já não há um modelo que possa ser apontado como central, como resultado de um trabalho de construção política e económica dessa sociedade nova... 
O modelo falhou, não tenho dúvidas. É mais do que óbvio. Podemos dar–lhe os nomes que quisermos, socialismo científico, socialismo real, mas os factos estão aí, a dizê–lo e a prová–lo claramente: o modelo real falhou. Este era um dos modelos possíveis. Mas penso que o ideal não morre. Sobreviverá, disso tenho a certeza, e haverá tempo para pensar nele noutra escala, noutras condições. De qualquer modo, não tenho formação teórica suficiente para analisar estes tempos do ponto de vista da previsão dos próximos tempos e do estabelecimento de condições concretas para o socialismo. Não vejo muito bem como é que isso se fará. 

Mas o ideal continua... 
Sim. Eu penso que sim. As coisas para mim são bastante claras nesse domínio, e há um dado essencial que é preciso apontar e ter em conta neste momento: o capitalismo que se apresenta como uma panaceia, um processo de salvação da humanidade, não promete nada, não faz promessas; anuncia, isso sim, que está tudo ao alcance das pessoas, através da economia de mercado, da livre iniciativa, do investimento privado - por isso, como não promete, não decepciona. A tragédia do socialismo é precisamente essa: não cumprindo o que prometera de facto, decepciona muito mais, tem contra si a larguíssima maioria das pessoas e mesmo daqueles que algum dia pensaram ser possível uma sociedade diferente, nova, radicalmente nova. 

A reacção do PCP ao golpe de Agosto, em Moscovo, surpreendeu–o? Está de acordo com a pri-meira reacção do PCP? 
Bom, estamos ainda longe de Outubro, a data de saída da revista, não se sabe o que vai acontecer entretanto... 

Mas imagine que estamos a 20 de Agosto... 
Penso que a reacção inicial do PCP foi politicamente errada e com grandes defeitos de análise. De cada vez que na URSS se registaram mudanças, que alguma coisa se alterava na URSS, o PCP apareceu sempre com documentos a dizer que "agora é que é", "esta mudança é que é", por aí fora... Creio que essa era uma maneira de o PCP não tomar uma posição clara... Nesta altura, e imaginemos que estamos a 20 de Agosto, dizer a mesma coisa em relação a uma situação nova que decorria não de todo um processo evolutivo interno da URSS, mas de um corte drástico e abrupto, como é o caso de um golpe com as características de que aquele se revestia, aparecer o PCP a dizer que se esperava que esses acontecimentos evoluíssem de forma a corrigir, a emendar situações anteriores (vividas na perestroika), é um acto desesperado... 

E errado, politicamente, como disse há pouco? 
Uma manifestação de ingenuidade. Como é que se podia pensar que aquilo que acontecia era uma rectificação de erros anteriores? Ao dizê–lo, ao afirmar isso, o PCP estava a justificar um golpe, a justificar aquilo que é injustificável. Foi sem dúvida um erro político, muito ingénuo. Digamos que se estavam a sobrepor os desejos aos factos. Aliou–se, então, ingenuidade e imprudência. Do ponto de vista da nossa política interna, foi imprudente, fosse qual fosse o futuro do golpe - o PCP iria pagá–lo de algum modo e no caso de o golpe ir no sentido mais conservador, no do regresso a formas autoritárias de exercer o poder na URSS, íamos aqui pagar por estar a aplaudir o regresso a uma situação dessas. O golpe nem sequer durou o tempo suficiente para se saber se ia ou não ser assim... O PCP errou, por tudo isso. Arriscou um trabalho lento de alargamento da sua influência (e da sua base eleitoral...) por causa de um gesto de solidariedade mal orientada - que só nos veio prejudicar a nós. 

Prejudicou-o, a si? Quer dizer: o facto de o PCP ter errado nesse e noutros casos, o facto de o PCP não ter realizado a sua perestroika, prejudica-o a si enquanto figura pública, enquanto escritor? 
Eu tenho o partido que tenho, e não tenho outro. Se estou dentro, tenho de enfrentar todas as consequências. Na minha relação com o PCP não entro em conta com a minha "base social de apoio" (a expressão é do Eduardo Prado Coelho) enquanto escritor, ou cidadão. Se tiver de acontecer que o facto de o PCP não ter feito a sua perestroika afecte a minha vida pública como escritor, não é por isso que deixo o meu partido. Não, não deixo o partido. 

Não tem uma posição simpática em relação a Ieltsin, por exemplo? 
Não. Nada simpática. A figura dele não me é simpática, nem a mim nem aos políticos internacionais. É um demagogo, um homem instável, uma figura pouco respeitável e marcado por extremismos, tanto à esquerda como à direita. 

E Gorbatchov? 
Independentemente de se saber se ele é ou não comunista, creio que Gorbatchov é credor de respeito e de admiração. Quando digo que é credor, é credor mesmo no que me toca. Olho para ele com respeito e admiração: tentou evitar o desastre. Não vai ter grande futuro como político. Para fazer aquilo que fez é preciso ter coragem e ser uma grande figura humana. 

De qualquer modo, as suas actividades políticas mais imediatas afectam a escrita dos seus livros... Não, não vou dizer que são coisas distintas... Penso que houve uma função testemunhal que o escritor teve e manteve durante muito tempo, e que hoje já não tem. Enquanto cidadão, sim, continua a continuará a mantê-la, evidentemente - opinar quando é necessário, dar juízo. Mas como escritor dou a minha opinião e o meu testemunho sobre questões que me preocupam e que se podem deduzir dos meus livros, e que são questões que estão, não direi acima, mas noutro lugar. Noutra dimensão. Aquilo que um escritor como eu faz é tratar de questões e preocupações permanentes das pessoas. As da política são permanentes, mas sobem e descem de acordo com factores geralmente complexos. Esses interesses e preocupações flutuam, enquanto outras questões, as que eu penso ter tratado nos meus livros e as que eu quero continuar a tratar, são mais permanentes no sentido em que respiram de uma relativa eternidade, isto é, de uma continuidade no tempo. Só assim se explica que uma pessoa ideológica e politicamente definida como eu se tenha preocupado com a questão religiosa, a questão do catolicismo, da Igreja, de Jesus. É um tanto inesperado que um escritor como eu se preocupe com isso, eu sei, mas a verdade é que as essas preocupações políticas imediatas não devem absorver ou retirar importância, em caso algum, a outras preocupações que, sem dúvida, como eu disse, são mais importantes. 

É o que acontece com o novo livro? Que preocupações estiveram na base da escrita deste livro? 
Eu penso que responde a uma série de inquietações sobre a recuperação que a Igreja está agora a realizar no plano espiritual, material e político - em influência e capacidade de intervenção. Reajo a essa intervenção e a essa ingerência pondo, eu próprio, em causa, em dúvida, os Evangelhos, a criação da Igreja, o próprio Deus, a vida oficial de Cristo. Isso está aí nessas 444 páginas do manuscrito. Claro que se estivesse a reagir a questões mais imediatas, falaria dos supermercados, da sida, da droga, sabe-se lá. Mas essa preocupação pelo quotidiano é o campo de intervenção do jornalismo. As grande épocas de intervenção dos escritores na vida política e social são épocas em que a importância dos media é reduzidíssima. Hoje, os papéis inverteram-se. O escritor já não tem o papel de amplificador, de altifalante - esse papel cabe ao jornalismo. Ao escritor cabe ir às questões essenciais. 

O Evangelho Segundo Jesus Cristo é um livro sobre a religião? 
Não é um livro sobre a religião, sobre a religião católica, na medida, até, em que o catolicismo não existia na época em que eu situo a história. O livro começa com a concepção de Jesus e acaba com a sua crucificação, com a sua morte. É por isso que lhe chamo O Evangelho Segundo Jesus Cristo, e acaba como qualquer dos quatro Evangelhos. 

A sua perspectiva é a de contar, de outra maneira, a vida de Jesus Cristo? 
A perspectiva é a de, se você se lembra dos meus livros, ver o que é que está por trás das coisas. Portanto, pode imaginar o que é que eu posso ter feito com os Evangelhos, que são altamente coincidentes e altamente contraditórios. 

Tenta reconstruí-los? 
Não. Sirvo–me deles como testemunhos. Mas repare que essas contradições de que eu falo não são contradições formais dos Evangelhos, apenas. São contradições inerentes à própria biografia e atitudes de Jesus Cristo. Contradições, que acabam por tocar os próprios Evangelhos em conjunto e em particular: entre eles há coincidências e diferenças. Claro que a Igreja diz que os Evangelhos não são biografias de Jesus mas interpretações da sua vida, mas eu tratei-os como biografias, acrescentando-lhes a biografia que eu próprio estabeleço ou tento estabelecer. 

Fascinou-o, a figura de Jesus Cristo? 
Acho que é uma figura fascinante, mesmo para mim, que não sou crente, não sou crente de nenhuma religião. Pode pensar-se que, como não crente, não tenho direito algum de me apaixonar por uma figura como a de Jesus Cristo. Não estou de acordo. Qualquer escritor, todo o escritor, deveria, um dia, confrontar-se com a figura de Jesus Cristo. Por mim, saí do livro como entrei, isto é, não me fui convertendo à medida que as páginas foram avançando e eu fui investigando, estudando pormenores da vida de Cristo, mas não há dúvida que o trabalho de invenção de Cristo (e de contacto com alguns pormenores da sua biografia) e do seu mundo foi uma experiência muito funda - que não me faz sair do livro como um homem crente, mas com um grau de compreensão mais alto de toda esta tragédia humana que é necessitar de um Deus para justificar, para ter esperança, para organizar o mundo. Porque é de uma tragédia que se trata. De uma coisa vertiginosa. Imaginemos que (e para mim isso é claro) Deus não existe e que Jesus, assim, não é filho de Deus - e verificamos que esse não-ser construiu e mantém uma civilização inteira. Supondo, como eu suponho, que Deus não existe e que, portanto, não pode ter um filho, então tudo o que ele fez - fez como homem. É curioso verificar como se construiu uma civilização inteira (com a sua Filosofia, a sua Arte, as suas Éticas, o seu Direito) assente sobre nada de verdadeiro, sobre uma coisa que não é verdadeira. 

Você fala de uma religião, a católica, o cristianismo. Mas não de um sentimento religioso. Você é um homem religioso? 
Provavelmente sou um homem bastante religioso. Bom, para se ser ateu como eu sou, deve ser preciso um alto grau de religiosidade. 

Fez muitas leituras para escrever este livro? 
Sim, claro. E há um livro de importância excepcional, de um autor catalão, chama-se La Sinagoga Cristiana, absolutamente notável: coloca Jesus, não na Igreja que veio a ser mas na sinagoga que havia na altura. Nos primeiros tempos, a actividade evangélica decorria nas sinagogas, e a mim interessou-me muito ver como é que o judaísmo passa, em certa versão, a ser cristianismo, mais ou menos subitamente, ex abrupto. Há uma fase cinzenta em que o que é e outra coisa qualquer que nasce contêm laços importantes com o passado. Por isso foi muito estimulante escrever este livro. Não trato da formação da Igreja mas de contactos, de aspectos da vida de Jesus. A verdade é que me interessei muito pelos Evangelhos. 

Fala de amores de Jesus Cristo? Quero dizer, amores humanos, deste mundo? 
Preocupei-me tanto quanto possível que ele tivesse uma vida normal, tanto do ponto de vista afectivo como do ponto de vista sexual - por uma razão: não apenas para contestar a ideia da castidade de Jesus, o que seria uma provocação banal, mas para conferir e restituir à mulher o lugar que certas épocas nunca lhe reconheceram. Posso contar-lhe que os judeus, que levavam o dia todo abençoando Deus (a quem chamavam Senhor) e pedindo a sua bênção, e que, a propósito de tudo e de nada invocavam os valores mais religiosos que se podem imaginar, tinham uma bênção de uma crueldade atroz, terrível, que era dita só por homens. E que era mais ou menos assim: "Bendito sejas Tu, meu Deus, meu Senhor, por não me teres feito mulher." Bom, é nesta religião que Jesus cresceu e viveu. Ah!, se havia alguma bênção de mulher, creio que era mais ou menos assim: "Bendito sejas Tu, meu Deus, meu Senhor, por me teres feito segundo a Tua vontade." É também para reagir a isto que, no livro, dei algum realce à vida afectiva e sexual de Jesus Cristo, uma vida normal, até ao dia da sua morte. E até no dia da sua morte. 

Qual a sua relação com Jesus, depois de escrever este livro? Como é que o imaginou? Apaixonadamente, claro. E criticamente, sempre. E também com ironia algumas vezes, mas uma ironia que nunca era dirigida contra ele mas contra situações que ele vive. Não digo isto por ter medo que me venham a castigar no Inferno, mas no sentido de querer compreender Jesus Cristo na sua dimensão total, aberta, diria real. 

Teme alguma reacção mais ou menos intempestiva por parte da Igreja, por exemplo? 
Não. A Igreja Católica aprendeu já a mais difícil das coisas, que é estar calada quando deve. O livro não lhes agradará muito, evidentemente, mas irão digerir em silêncio. Poderá haver um cura, um padre mais assanhado que acuse o autor de escrever heresias. Mas se qualquer coisa desse género vier a suceder, cá estarei. Aliás, deixe-me dizer-lhe, desde o princípio que soube que tinha de escrever este livro. Vivi-o com um raríssimo sentimento de urgência. É como se eu não quisesse sair deste mundo sem deixar este testemunho, independentemente dos seus méritos literários. Nenhum livro me deu tanto esse sentimento imperioso de urgência, de ter de escrevê–lo. 

Há, creio, no livro, um debate sobre a natureza do Bem e do Mal... 
Sim, sim... Há mesmo um capítulo extensíssimo, que trata do encontro de Deus, de Jesus e do Diabo e em que os três estão reunidos a falar das mil coisas que cabem em quarenta páginas, e a questão do Bem e do Mal é essencial nessa conversação... É sempre. 

O que o interessou mais na vida de Jesus Cristo? 
Pormenores. Ao fim de uma leitura mais atenta dos quatro Evangelhos interessavam-me muitas coisas: os milagres, as curas, a paixão, a morte, o sofrimento... No caso do meu livro, a questão fulcral é a relação entre Jesus e Deus, tomada, como eu a tomo, entre duas entidades abstractas. 

Mas há um outro aspecto, que é o da relação entre Jesus e Deus em termos de Pai e Filho... Uma família... 
Exactamente, esse é um aspecto determinante, porque Jesus aparece-nos muitas vezes distante da sua família... Para mim, o pai de Jesus é sempre S. José. Sempre. 

Isso é curioso porque Jesus Cristo abandona pai e mãe, S. José e Maria, para evangelizar, e algumas vezes menospreza essa relação com os seus pais, digamos, terrenos... 
Sim, a não ser no Evangelho segundo S. João, no qual a mãe e o pai acompanham Cristo na hora da morte, na sua morte, nos outros Evangelhos não há nada disso, não está presente uma relação familiar normal... Aliás, no catolicismo assistiu-se sempre a uma construção sistemática da vida de Maria (havendo mesmo necessidade de promover um culto especial a Maria). A presença histórica dela, tirando a Anunciação ou um ou outro episódio da infância de Jesus, é diminuta. Não há lugar para ela, no ambiente judaico reinante, talvez seja isso. Nem para a mulher, em geral, como sabemos. Na língua que os judeus falavam nessa altura, palavras como "justo" ou "piedoso" não tinham correspondência no género feminino, pensava-se que uma mulher não poderia, nunca, ser justa ou piedosa. De resto, Jesus pareceu-me sempre duro e indiferente em relação à sua própria família, está sempre fora da família. Quando lhe dizem "a tua família está ali para te ver", Jesus responde que a sua família são todos os que querem ouvir a sua palavra, a palavra de Deus. E há outros pormenores mais ou menos desconcertantes nos Evangelhos. Mas penso que nunca nenhum ateu leu com tanta atenção os Evangelhos como eu..."