Perguntam-me não raras vezes:
- "Qual o livro de José Saramago que mais gostaste de ler?"
A resposta que pode ser dada a cada momento:
- "Impossível de dizer... não sei responder, não seria justo para com outros (livros) não nomeados. Mas uma coisa sempre soube. Uma obra de Saramago, enquanto "pseudo ser vivo" ou com "gente dentro" tem que me raptar, prender-me, não me deixar sair de dentro das suas páginas. Fazer de mim um refém, e só me libertar no final da leitura... mesmo ao chegar à última página. Aí, o "Eu" leitor que se mantém refém, liberta-se da "gente que a obra transporta dentro" e segue o seu caminho.
Mas segue um caminho que se faz caminhando, conjuntamente com mais uma família"

Rui Santos
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sábado, 18 de janeiro de 2020

12 a 17 de Janeiro de 1996 - "Cadernos de Lanzarote IV"

13 de Janeiro
"Em Lisboa, para votar. Encontro alguns amigos preocupados com o resultado das eleições de amanhã. Tudo aponta para um vitória folgada de Jorge Sampaio, mas eles duvidam, parece-lhes bom de mais para poder ser verdade. Apresento um argumento para o qual não há resposta: «É impossível que este país tenha como presidenta da República um homem chamado Aníbal Cavaco Silva. Não porque não fizesse sentido, mas porque o faria de mais...»" (...)

14 de Janeiro
"A minha tranquilidade tinha razão, Jorge Sampaio ganhou. À noite, de Lanzarote, telefona-me Pilar a dizer que El País se lembrou de pedir um artigo sobre as eleições." (...)

15 de Janeiro
"«A esquerda explicada». Assim chamei o artigo, interrompido não sei quantas vezes por chamadas de urgência. Não sei se os leitores vão realmente encontrar a esquerda explicada. Por mim, penso que esta será uma maneira tão boa como outra de dizer o que a esquerda é" (...)

16 de Janeiro
"Juan Goytisolo veio a Lanzarote para dar uma conferência. Com ele veio Monique Lange, sua amiga e companheira, mulher inteligente, de uma simplicidade rara, que em tempos foi secretária de Gaston Gallimard." (...)

#DiáriosDeSaramago
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quinta-feira, 5 de janeiro de 2017

Sobre "As Pequena Memórias" - "Sigo siendo un campesino" Miguel Mora entrevista José Saramago em 13/11/2006 para o "El País" (Cultura)

A entrevista de Miguel Mora pode ser recuperada e consultada aqui
em http://elpais.com/diario/2006/11/13/cultura/1163372401_850215.html

"Sigo siendo un campesino"

Lisboa, 13 de Novembro de 2006

"El premio Nobel narra en Las pequeñas memorias su infancia plácida y pobre en Azinhaga y Lisboa. El libro (que editará Alfaguara en España y se presentará el jueves, día de su 84º cumpleaños, en su aldea natal), está encabezado por el epígrafe "Déjate llevar por el niño que fuiste".

Es un niño solitario y serio; le gusta pensar y observa mucho. Parece feliz a su manera tranquila. Sobre todo cuando va descalzo. "En el pueblo siempre andábamos descalzos los niños y las mujeres. También los hombres, pero cuando se iban a trabajar se ponían las botas. Me gustaba mucho llegar a la aldea, quitarme los zapatos y meterme en el río, pisar el lodo y los rastrojos duros... Es lo que hacía todo el mundo, todos vivíamos así entonces. Pero esa pobreza, y peor incluso, existe todavía".

Se titulan Las pequeñas memorias, y cumplen la promesa por partida triple: son cortas (150 páginas), acaban cuando el autor es aún pequeño (tiene 14 o 15 años) y son muy poco literarias; como si Saramago hubiera arrinconado al escritor para narrar su infancia.

Ese niño contado parece curioso y espabilado, pero resulta difícil adivinarle un futuro brillante, y mucho menos de escritor. Parece destinado sin remedio a ser campesino u obrero. Quizá policía como su padre. "A los 14 años, no había dinero en casa y mi padre decidió que estudiara cerrajería mecánica. A mí me pareció bien y lo hice".

La vida transcurre a caballo entre Lisboa, donde emigra su familia cuando él sólo tiene año y medio, y Azinhaga, la aldea a orillas del Almonda, muy cerca del Tajo, a una hora al norte de la capital, en la que pasaría, una tras otra, todas sus vacaciones escolares.

El niño, llamado José de Sousa (en el libro se cuenta que Saramago se lo añadió por su cuenta un empleado borrachín del Registro: era sólo el apodo de la familia en la aldea), crece en un país campesino y analfabeto y, a su manera parca, incluso entretenido: las familias son muy numerosas, hay celos abundantes, caballos y perros, algunas rebeliones militares, y el régimen salazarista obliga a los escolares a vestir el uniforme de las Mocedades Portuguesas.

También hay mujeres y niñas, a las que Saramago se aficiona pronto, y, sobre todo, dos abuelos maternos fantásticos: Josefa y Jerónimo. "Tuve la enorme suerte de tener aquellos abuelos, pero mis nietos no han tenido la suerte de tener abuelos así. Cuando llegó mi turno, no había aprendido la lección. Suelo decir 'yo no soy abuelo, sólo tengo nietos'. Y sé que soy un desagradecido porque sigo siendo el nieto de mis abuelos".

Pregunta. Sorprende la ausencia casi absoluta de literatura en el libro...
Respuesta. Imaginemos que no fuera premio Nobel, incluso que no fuera escritor, y que por un capricho a estas alturas de mi vida decido ponerme a recordar lo que fui de niño. Eso es el libro. En el fondo, he hecho lo que cualquiera puede hacer. Recordar, con más o menos precisión. En fin, soy escritor y me dieron el Nobel, pero aquel niño no sabía nada de eso y lo que he intentado es no mezclar una cosa con la otra.

P. Lo que sorprende es que haya podido volver a meterse en su piel de entonces.
R. He intentado ser lo más fiel posible a mi propia memoria, y aunque la memoria no es de fiar, esos recuerdos han estado conmigo toda mi vida. Claro que la interpretación de esos recuerdos es otra cosa. Quizá esté mediatizada. Por el Nobel y por todo lo demás.

P. Pero se nota ese esfuerzo de contención.
R. El propósito era ése. Aunque el editor (Caminho) dice que podía haberlo alargado hasta las 300 o 400 páginas, si hubiera hecho eso estaría haciendo literatura. Y sólo me interesaban los hechos. No son hechos secos, porque todo tiene una resonancia. Pero lo importante es que no hay ejercicio de estilo.

P. Queda la vida de ese niño, tan sencilla y dura a la vez, conforme con lo que hay.
R. Los hechos son esos. Hay que tener en cuenta que en los años veinte y treinta los pobres eran pobres y los ricos eran ricos y cada uno estaba en su sitio. No había interpenetración y la gente pobre aceptaba su situación. Las cosas habían sido así desde siempre. No diré que la gente se resignaba; simplemente, aceptaba ese hecho.

P. El retrato de su padre no es muy complaciente. No le dejaba ni ganarle a las chapas...
R. No tenía mala intención, la vida era así: el hombre de la casa tenía razón en todo, y los demás eran satélites. Todos nos queríamos mucho, aunque no fuéramos una familia feliz permanentemente. Mi padre vino de una aldea y se puso un uniforme de policía. Eso cambió las cosas. A mi madre el componente erótico del uniforme le producía unos celos terribles.

P. ¿No sería ese padre policía un detonante de su comunismo?
R. No creo. Cuando llegaba a casa se quedaba en calzoncillos. El uniforme no fue un trauma. Incluso debía sentir cierto orgullo de su autoridad. Llevaba la porra a un lado, la pistola a otro... Seguramente, eso me encantaba; puede incluso que presumiera.

P. Era un chico bastante solitario...
R. Ensimismado, triste. ¡Pero eso no es malo! Cuando veo a los padres preocupados porque los hijos están metidos en sí mismos, siempre les digo: "Dejadle en paz, está creciendo".

P. Muchos recuerdos denotan mucha capacidad de observación. ¿Cree que estaba ya ahí el escritor?
R. Era observador pero desde luego no escribía novelas a los seis años. Fui buen estudiante de primaria y muy bueno en primero del Liceo. Luego la cosa cambió y nunca fui muy aplicado, aunque no perdí ningún año. Después empecé a estudiar para cerrajero mecánico, pero en el programa había una asignatura de literatura y ahí empezó a despertarse el lector.

P. No hay espacio para la política en el libro.
R. En esa época no se hablaba de política. En casa, desde luego, no. Mi padre daba la opinión de los que mandaban. Y mi madre era analfabeta. No se discutía. Sólo se hablaba de la familia, del tiempo, de dónde estaban las zapatillas y de que la sopa tenía demasiada sal.

P. Las pequeñas memorias... También en cuanto a los primeros escarceos amorosos y sexuales...
R. ¿Nada extraordinario, verdad? Todos hemos vivido eso. El caso es contarlo o no contarlo. Era todo tan inocente que preferí contarlo en clave de humor. Si alguna de esas chicas está viva todavía, quizá se moleste... Pero, en fin, era pecado venial.

P. Los héroes del cuento son los abuelos.
R. Están idealizados, seguro, pero es natural. Ahora sólo hay padres (con suerte dos) y los abuelos sabrán dónde están, pero no se nota. Antes eran muy importantes. Así y todo, su destino lógico era el olvido. Si no hubiera escrito el libro, no habría quedado rigurosamente nada de ellos. Sólo un nombre en el registro. Me reconforta mucho haberlo hecho por eso, para que sigan teniendo de alguna forma una vida.

P. En el libro no se oye música, a pesar de que en Lisboa vivieron en Mouraría, un barrio fadista.
R. No teníamos radio, así que la banda sonora era la palabrería que se oía cuando cocinaban tres o cuatro mujeres a la vez y los niños estaban jugando y gritando.

P. ¿Qué queda de aquel niño?
R. De alguna forma sigo siendo un campesino. Parece disparatado decirlo pero sólo yo puedo saber lo que llevo de campesino dentro de mí. En gran parte sigo siendo ese niño. Mis raíces más auténticas son ésas. El pasado está lejos pero nunca me he podido separar de él. Lo que está entre la infancia, la adolescencia y lo que soy hoy no me marcó tanto. El carácter se forjó en aquel momento.

P. ¿Ha tratado de desmitificar el mito Saramago?
R. Es cierto que estoy un poco mitificado, aunque yo no he hecho nada para que eso pase. La idea no era ésa. Quizá quería decir "usted conoce a un hombre que es esto y aquello, pues ese hombre viene de aquello, de esa infancia tan poco extraordinaria". Todo apuntaba a que mi vida se quedaría allí. Pude ser cerrajero siempre y no ir mucho más lejos, pero por una cosa u otra... A los 17 años solté una frase estando con unos amigos que aparentemente no tenía ningún sentido: "Lo que tiene que ser mío, a mis manos llegará". Podía significar que no valía la pena esforzarse, pero me esforcé y...

P. ¿Dónde estuvo la clave?
R. El momento decisivo fue en 1975. Me había quemado mucho en la Revolución, me quedé sin trabajo y decidí intentar ver dónde podía llegar como escritor. Tenía algunos libros pero no una obra. Si hubiera muerto en 1975 quedaba poca cosa, con dos líneas en la Historia de la Literatura Portuguesa resolvían mi caso. En el 86 conocí a Pilar [del Río, su esposa y traductora al español] y ésa fue otra revolución en mi vida.

P. Y poco después fue a recoger el Nobel y habló de sus abuelos.
R. No todos tenemos un abuelo que cuando se iba a marchar a Lisboa para morirse pasó antes por su huerta para despedirse de sus árboles. Si olvidas algo como eso eres un idiota. Si no te alimentas de eso te estás perdiendo algo. Eran tan tiernos... Ponían los cerditos en la cama con ellos cuando estaban enfermos para que no se murieran. Tres o cuatro a la vez, debajo de la misma manta que ellos utilizaban. Con ese pasado, algo tenía que pasar.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de noviembre de 2006

sexta-feira, 25 de novembro de 2016

Morreu Marcos Ana poeta e lutador de causas (Via "El País")

Noticia do El Pais, pode ser recuperada e consultada aqui 

"Se apaga a los 96 años la voz libre y resistente del poeta Marcos Ana - Fue el preso político que más tiempo pasó en la cárceles franquistas: entró con 19 años y salió con 42"

"Se hizo poeta en el lugar más hostil para los versos, una cárcel franquista donde toda la energía se iba en sobrevivir, donde no había paisaje al que mirar. Tituló uno de sus poemas más célebres y su biografía precisamente así: Decidme cómo es un árbol. Marcos Ana, el preso político que más tiempo pasó entre rejas, ha muerto este jueves en Madrid, a los 96 años. Él habría dicho que fue a los 73 porque solía descontarse esos 23 años que habitó las prisiones de la dictadura. Cada cumpleaños hacía esa diferencia: “Tengo 90 años de edad y 67 de vida; tengo 91, es decir, 68….” Nunca aparentó, en cualquier caso, los inviernos que llevaba encima. En una ocasión, a punto de dar una charla en la Cámara de los Comunes, en Londres, le confundieron con su intérprete, un profesor inglés y cojo. Al subir al estrado nadie reaccionó. La gente solo empezó a aplaudir cuando llegó el profesor. El público interpretó que el preso que más tiempo había pasado en las frías celdas del Régimen, el que había estado condenado a muerte, el que había sido torturado... era necesariamente el que caminaba con bastón y no aquel hombre alto que se había plantado en la tribuna en dos zancadas.
Con 15 años se había afiliado, como las 13 rosas, a las Juventudes Socialistas Unificadas. Luego se hizo del Partido Comunista. Quiso ir al frente, pero le mandaron de vuelta a casa por no tener edad suficiente. Ingresó en la cárcel con 19 y salió con 42, en 1961. Le acusaban de tres asesinatos en Alcalá de Henares por los que ya habían sido fusilados otros presos. En prisión se acostó muchas noches pensando que no llegaría a ver el día porque el Régimen había cometido la ridiculez de condenarle no a una, sino a dos penas de muerte. Finalmente, a él le conmutaron la pena, pero dio el último abrazo a muchos compañeros que no tuvieron la misma suerte. Dedico sus años de libertad a rendirles un homenaje permanente. 

“Marcos Ana no se ha mirado complacido en el espejo. Lo ha roto en mil pedazos para que en cada fragmento se vea el rostro de sus camaradas”, dijo el premio Nobel José Saramago.

Con sus compañeros de celda creó en la cárcel un periódico clandestino llamado Juventud. Daban clases y organizaban tertulias literarias sobre los libros prohibidos, que eran casi todos. Apoyándose en la parte de abajo del plato de la comida, Marcos Ana empezó a escribir poemas. Los sacaba clandestinamente de prisión. A veces, con la ayuda de un guardia. Otras, haciendo que un preso al que quedaban días para salir en libertad, los memorizara. Y empezaron a difundirse gracias a la ayuda de poetas en el exilio como Rafael Alberti, y de los comités de solidaridad con los presos políticos. Ahí fue cuando Fernando Macarro se convirtió en Marcos Ana, el seudónimo que escogió uniendo el nombre de sus padres: Marcos Macarro, que había muerto en un bombardeo en enero de 1937 -él mismo encontró el cadáver sobre la acera-, y Ana Castillo, que falleció en la navidad de 1943, después de que a su hijo le condenaran por segunda vez a muerte.
Y con todo, para Marcos Ana lo más difícil, como explicó muchas veces, fue adaptarse a la libertad. Sus ojos sufrían con la luz. Se mareaba en los espacios abiertos. Y fue al verse en la calle cuando supo que había perdido toda su juventud. Cuando se dio cuenta de que, a los 42 años, jamás había estado con una mujer. 
Con sus mejores intenciones, un amigo le llevó una noche a un cabaré, llamó a una chica, le metió 500 pesetas en el bolsillo y le dio las instrucciones: “Para que pases la noche con mi amigo”. “Se llamaba Isabel y era morena, de ojos grandes, hermosísima…”, recordaba a este diario el verano de 2015. Fue incapaz de tocarla. Al final, decidió contarle su historia. Marcos e Isabel pasaron la noche juntos, hablando. Cuando, al volver a casa, descubrió que le había vuelto a meter las 500 pesetas en el bolsillo, Marcos deshizo corriendo el camino hasta ella. Pero antes de llegar a su pensión, decidió que si aquel día pagaba arruinaría para siempre el recuerdo de la noche anterior. Entró en una floristería y pidió 500 pesetas en flores. En la tarjeta escribió: “Para Isabel, mi primer amor”.
No volvieron a verse, pero fue al leer ese episodio de su biografía cuando Pedro Almodóvar quiso convertir la vida de Marcos Ana en una película y compró los derechos de Decidme cómo es un árbol.
En París conoció a Vida Sender, hija de unos anarquistas aragoneses y futura madre de su hijo, Marcos. “La cárcel la viví como un militante, y hasta que no conocí el amor no me di cuenta de lo que me habían quitado. Cuando la vi pensé: 'Para esto he salido yo de prisión, para esto estoy yo en el mundo”, explicaba en la misma entrevista. La convivencia no fue fácil. “Era como un toro”, recordaba ella. Un día le sentó y le dijo: “No quiero ser una segunda cárcel para ti”. "Me regaló otra vez la libertad", explicaba él. El amor dio paso a una amistad que les acompañó toda la vida. Les gustaba bajar a una terraza cerca de la casa de Marcos donde el poeta practicaba uno de sus pasatiempos favoritos: ver pasar a la gente e imaginar qué problemas tenían, en qué cosas irían pensando."



José Saramago se dirigiu assim nos seus "Cadernos", aqui
http://cuaderno.josesaramago.org/43866.html (link em espanhol)
http://caderno.josesaramago.org/44314.html (link em português)

"Marcos Ana"
"Hay personas que parecen no pertenecer al mundo y al tiempo en que viven. Marcos Ana es una de esas personas. Como tantos de su generación, arrastrados por prisiones del fascismo español, sufrió lo indecible en el cuerpo y en el espíritu, escapó in extremis a dos condenas a muerte, es, en el mayor sentido de la expresión, un superviviente. La prisión no pudo nada contra él, y fueron 23 los años que estuvo privado de libertad. El libro que acaba de presentar en Portugal es el relato simultáneamente objetivo y apasionado de ese tiempo negro. El título de las memorias, Decidme como es un árbol, no podría ser más significativo. Con el tiempo, la dura realidad de la prisión acaba sobreponiéndose a la realidad exterior, diluyéndose en una imprecisa neblina que es preciso expulsar de la mente cada día que pasa para no perder la seguridad en uno mismo, por más frágil que se torne. Marcos Ana no sólo se salvó a sí mismo, salvó también a muchos de sus compañeros de cárcel, transmitiéndoles ánimo, solucionando problemas y conflictos, como un juez de paz de nueva especie. Firme en sus convicciones políticas, pero sin permitir que su juicio crítico sea afectado, Marcos Ana transmite a aquel que se le aproxima un irreprimible sentimiento de esperanza, como si pensásemos: “Si él es así, yo también lo puedo ser”. Recuperada la libertad, no se quedó en casa para descansar. Volvió a la lucha política, con riesgo de ser nuevamente encarcelado, y dio inicio a un notable trabajo de asistencia y ayuda a los que continuaban en prisión. En España, unos cuantos amigos y admiradores de su singular personalidad (el premio Nobel Wola Soiynka es un de ellos) lo presentamos como candidato al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Nada sería más justo. Y más necesario para mostrarle al pueblo español que la memoria histórica sigue viva."

sábado, 13 de agosto de 2016

“Saramago dizia que o primeiro Nobel em português deveria ser para Jorge Amado”


Pilar del Río, presidenta da Fundação Saramago. EDUARDO ZAPPIA

A entrevista pode ser recuperada e consultada, aqui

El País Brasil - de María Martín (9/7/2016)

Pilar del Río não tem papas na língua. Fala com os olhos cravados no interlocutor e tem resposta para quase tudo, ainda mais se o assunto é machismo, religião ou política. A viúva de José Saramago, único Prêmio Nobel de Literatura em português, e presidenta da Fundação que leva o nome dele, participou da programação alternativa da última edição da Flip, em Paraty, e defendeu sua causa mais recente: a Declaração dos Deveres Humanos.

O projeto nasceu do discurso de Saramago, que ao receber o Nobel em 1998 denunciou a falta de cumprimento dos direitos humanos, já passado meio século de sua declaração. Del Río, com a Universidade Autônoma do México e um bom número de juristas e ativistas, está por trás da elaboração do documento que pretende levar à ONU, mas, “sobretudo, às pessoas”.

Em sua enésima viagem ao Brasil --não sabe quantas foram suas visitas, mas já encontra pessoas conhecidas pela rua--, Del Río fez escala no Rio de Janeiro. Tentaram assaltá-la duas vezes na porta de seu hotel em Copacabana, onde recebe EL PAÍS. Com 66 anos e um corpo miúdo, Del Río se livrou do ladrão.

Pergunta: Foi sua primeira vez na Flip. Que impressão teve da edição deste ano?
Resposta: Fui convidada pela Casa Cais e Luana Carvalho [filha de Beth Carvalho]. Não era convidada oficial. Achei maravilhoso que houvesse instituições privadas, como esta Casa Cais, para promover a cultura fora do programa oficial. Um dos pontos fortes foram os humoristas porque partiram de que o humor é revolucionário e contesta as religiões, que nos querem tristes e amedrontados, enquanto o humor nos torna livres e desinibidos. Achei magnífico que se convocassem pessoas grandes e minha admiração total e profunda foi pela Prêmio Nobel deste ano [a bielorrussa Svetlana Alexievich], com quem tive um encontro breve, mas emocionante.

P. A Flip deste ano esteve carregada de reivindicações relativas à atualidade política do país. Que impressão você levou do momento que o Brasil vive?
R. O Brasil não é a Flip. A Flip é uma elite e a elite cultural não está com este Governo. Isso é óbvio. A elite cultural deste país, como não podia ser de outra maneira, se manifesta a favor da igualdade do homem e da mulher, a favor do casamento homossexual, da liberdade para abortar. O Brasil é um país que necessita de muito mais tempo de um governo de esquerda porque as desigualdades continuam sendo muito grandes. Acredito que o PT, com todos os desacertos, é o Governo que fez mais pela imensa maioria deste país, inclusive pelos que não votam nele. De números fizeram cidadãos.

P. José Saramago foi o único Prêmio Nobel em língua portuguesa, enquanto em castelhano há mais de uma dezena. Por que a literatura brasileira não tem tanto alcance como sua música?
R. É difícil responder. Talvez porque as editoras não tenham sido suficientemente atrevidas para lançar campanhas, faltou trabalho conjunto. As ditaduras, por um lado, a do Brasil, por outro, a de Portugal, foram más com seus autores. Evitou-se que houvesse orgulho da literatura. A música era mais difícil de ocultar. As multinacionais foram muito mais inteligentes e fortes que as editoras locais. A música brasileira é que nos salvou da mediocridade. José Saramago dizia que o primeiro Prêmio Nobel de Literatura em português teria de ser para Jorge Amado. Os dois fizeram um pacto: compartilhar o prêmio. O que acontece é que quando deram o prêmio a José, Jorge Amado estava muito mal e não pôde ir.

P. Você é ateia, comunista, feminista e de esquerda. Como seria para você viver no Brasil?
R. Viver no Brasil com estas ideias não deve ser fácil. No caso de gente extraordinária que amo, como Chico Buarque, temos visto o quanto se tornou difícil para ele. Imagino que seria uma ativista e teria muitíssimos problemas porque estaria pedindo direitos para pessoas que renunciam a eles. O problema é que estão fazendo dos homens escravos. Homens que em vez de reivindicar melhorias para sua vida estão esperando morrer para que Deus lhes dê sopa quente todos os dias. O poder das igrejas evangélicas vai fazer esta sociedade retroceder muito. As pessoas não vão filiar-se a partidos, a sindicatos, vão confiar em que Deus lhes resolva os problemas.

P. O PT foi um dos responsáveis por permitir que partidos evangélicos se infiltrem no poder. Não só pactuou com eles, como também evitou entrar em reformas importantes, como a do aborto, que confrontam os interesses moralistas.
R. Se há algo que não perdoo ao PT foi precisamente pactuar não com quem votou nele em razão de seu programa, mas com os outros. Não ter imposto leis para garantir a laicidade do Estado. Ser gay não é obrigatório, abortar não é obrigatório, mas deveriam ter defendido a liberdade de quem quer fazer isso.

P. Uma vez você comentou que se sentia agredida se sentia que alguém te desejava sem ser algo mútuo. No Brasil está crescendo um forte movimento feminista, que começou contra as cantadas na rua e continua com a luta contra a cultura do estupro.
R. É impossível explicar a um homem que não queremos que nos chame de bonita se ele abre um jornal e encontra uma mulher nua para vender um carro. Não quero que me olhem com cobiça, com descaramento, mas estou disposta a dividir todo o tipo de sorrisos, de olhares. Agora, não permito que me violem. E a primeira violação é que não me chamem por meu nome, que não reconheçam minha função. Se queremos enfrentar essa questão horrível da cultura do estupro alguém tem que dar o primeiro passo e creio que deveriam ser os meios de comunicação.

P. O caso do estupro coletivo no Rio de Janeiro revelou que não é um episódio isolado em pleno século XXI. Não parece forte para você esse choque de realidade?
R. O pior é que a sociedade se sinta chocada em um dia e não sejam tomadas medidas no dia seguinte. Houve alguma proposta corretiva na legislação na educação, nos livros escolares, nos meios de comunicação?

P. Qual é a sua relação com a saudade?
R. Procuro não tê-la. Estou tão plena do presente que é preciso administrar e do futuro que é preciso mudar que não tenho tempo para isso.

P. Acredita que seja incompatível um governo de centro-direita, de ideias liberais, que combata a desigualdade?
R. É incompatível com a igualdade um Governo como o atual que faz as declarações que faz. Por um lado, responde não a critérios liberais, pelo amor de Deus!, mas a critérios econômicos em benefício próprio , por outro, está dominado pelo obscurantismo da religião.

P. Por que obscurantismo?
R. Ouvi as declarações dos deputados que apoiam e sustentam o Governo. São pessoas que estão dispostas a abdicar do máximo que um ser humano tem, que é a razão, em função do dogma. É voltar à inquisição.

P. O que achou do processo e da forma como se destituiu Dilma Rousseff e do Governo Temer? Como você explicaria a situação a alguém que não esteja familiarizado com o Brasil?
R. No Brasil houve um governo de esquerda que fez projetos muito interessantes, mas com atitudes inadmissíveis e que causaram muitos danos à causa, com comportamentos individuais, mas não me esqueço dos diferentes programas sociais que estão em andamento. Não podemos nos esquecer disso, embora reconheçamos os casos de corrupção. Não vejo Dilma como uma corrupta. A corrupção tem muitos anos no Brasil. O que acredito é que ela abriu a caixa de Pandora e nesse dia assinou sua liquidação. Lamentavelmente algumas pessoas de seu partido que deveriam ter se colocado na primeira fila não fizeram isso.

P. A quem você se refere?
R. A algumas pessoas que passaram por diferentes governos e que estavam limpas e, provavelmente, Lula. Lula tinha que ter sido muitíssimo mais corajoso e muitíssimo mais claro. E não aparecer à última hora, quando não se sabia se era para salvar ou para salvar-se. Dilma foi durante o processo vítima do machismo e de uma sociedade patriarcal, e não consigo entender que uma das primeiras decisões de Temer fosse suprimir [da EBC] o feminino de presidente e que não haja ninguém que tenha protestado. São pequenas histórias, mas dão o tom.

P. Precisamente, você já deu uma boa bronca em um jornalista empenhado em te chamar de presidente [da Fundação José Saramago]. No Brasil até essa discussão acaba sendo política. Por que você acha importante reivindicar o termo presidenta?
R. Não podemos aceitar agora a masculinização. Nenhum dos altos cargos do mundo está feminizado: no sínodo dos bispos são todos homens, o Papa é homem, os cardeais são homens, na Espanha, na monarquia, o rei é o terceiro na linha de sucessão porque as mulheres não podiam ser rainhas... O poder não quer feminizar-se porque considera que eles perderão privilégios.

sexta-feira, 6 de maio de 2016

"El cementerio fractal de Saramago" de Juan Manuel Ruiz (El País - 16/06/1999) via Fundação José Saramago

José Ovejero e Pilar del Río, numa conversa moderada por Ricardo Viel 
sobre os livros "A Invenção do Amor" e "Todos os Nomes" (05/05/2016 - FJS)

"De 1999, um artigo do El País sobre o Cemitério Geral de "Todos os Nomes", de José ‪#‎Saramago‬, e a sua relação com a teoria fractal. Mais logo, às 18h30, este será um dos dois livros que serão abordados na conversa com José Ovejero e Pilar del Río."
Publicado pela Fundação José Saramago na sua página do Facebook, aqui

"El cementerio fractal de Saramago" de Juan Manuel Ruiz (El País - 16/06/1999) via Fundação José Saramago

Publicado no "El País" e que pode ser recuperado e consultado aqui,

"La imagen de un cementerio la asociamos a una pequeña estructura cuadrada en la ladera próxima al pueblo, más amplia en las ciudades, con límites definidos, a veces tapiados, a veces abiertos como en los umbríos parques sajones, pero siempre una estructura fría, poligonada. El lugar donde se guarda lo inanimado ha de tener, en nuestra sociedad, ese sereno encanto de lo exacto propio de la geometría euclidiana. En un delicioso capítulo de su novela Todos los nombres (Alfaguara, 1997), José Saramago se inventa un cementerio que rompe ese canon de siglos: El Cementerio General. Contra lo establecido, el Cementerio General no es una estructura euclidiana sino fractal. Las estructuras fractales se caracterizan por no tener una medida definida. Un ejemplo es el de la frontera entre España y Portugal ¿Cuánto mide? Pues depende de la escala que utilice. Si lo hace sobre su atlas obtendrá unos determinados kilómetros. Sobre su mapa de carretera, de escala algo mayor, la frontera será más larga porque existen entrantes y salientes que habrá medido ahora y que no aparecían en su atlas. Y si, como el excéntrico emperador chino que nos recreó Borges, utiliza un mapa de escala 1/1, es decir, si recorre paso a paso la frontera, no le quepa duda que la caminata será mucho más larga de lo previsto. Las fronteras naturales tienen la geometría propia de la naturaleza, la geometría fractal. Así también el Cementerio General.

Según Saramago, el Cementerio General comenzó con un núcleo inicial, un recinto cuadradito donde el conservador tenía tiempo de organizar, con euclidiano espíritu, el lento acúmulo de muertes del pequeño pueblo. Cuando se necesitó más espacio, se trasladaron algunas de las primitivas tapias para seguir con el tedioso ordenamiento. Todo cambió cuando el encargado, agobiado por el rápido incremento de decesos de la ciudad, sucumbe ante la imposibilidad de disponer las sepulturas según el orden prescrito y opta por derribar las paredes dejando tan sólo la fachada principal. Desbordada la lenta planificación por el vertiginoso flujo de enterramientos, el cementerio comienza a crecer por diversos puntos, inicialmente protuberancias que se convierten más tarde en dedos, en ramas que se extienden, sin que nadie las guíe, probablemente hacia los valles más accesibles entre las colinas aledañas. Algunas de esas ramas topan con las urbanizaciones que aparecieron en los alrededores. Sorteando esos obstáculos, el cementerio avanza por las zonas de mínima presión urbanística, creando bifurcaciones de las primeras ramas de las que a su vez nuevas y nuevas bifurcaciones aparecerán, dando lugar, por un proceso de autoorganización a una estructura dendrítica con incontables entrantes y salientes, de dimensión fraccionaria. Un cementerio que "observado desde el aire, ... parece un árbol tumbado, enorme, con un tronco corto y grueso, constituido por el núcleo central de sepulturas, de donde arrancan cuatro poderosas ramas, contiguas en su nacimiento pero que después, en bifurcaciones sucesivas se extienden hasta perderse de vista, formando ... una frondosa copa en la que la vida y la muerte se confunden".

Condición imprescindible para generar esta estructura, como el propio Saramago genialmente intuye, es que la agregación sea continua e irreversible, es decir, que en el Cementerio General estén todos los nombres, pues de otra manera, la fría geometría se hubiera perpetuado al reemplazar, como hacemos nosotros, los viejos por los nuevos difuntos.

El Cementerio General está acorde con la entrañable historia de subversión que relata esa novela. Ciertamente, cuando el flujo de las ideas, de los avances sociales o técnicos (o de las defunciones) es tan rápido que no puede ser asimilado por el orden establecido, la salida es revolucionaria. Algunos dirán, caótica. Sólo que ahora ese caos comenzamos a entenderlo y, como muestra el ejemplo de Saramago, un nuevo tipo de estructura resulta de la auto-organización, discutible en su eficacia, pero desde luego bella.

Juan Manuel García Ruiz es geólogo."

"Este articulo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de junio de 1999"

sábado, 30 de abril de 2016

Encontro com a activista Aminetu Haidar e a tomada de posição de José Saramago sobre o povo Saharauis (Sahara / Marrocos) - 22/11/2009

Entrevista publicada no jornal "El País" (jornalista Juan Cruz), em 4 de Dezembro de 2009, e pode ser recuperada, aqui 

"Seremos moralmente más pobres si Aminetu Haidar se muere"

"Todos seremos moralmente más pobres si Haidar se muere", dijo José Saramago en esta entrevista en la que cuenta cómo vio a la militante saharaui cuando fue a encontrarse con ella el último martes en el aeropuerto de Lanzarote, donde esta mujer de 44 años hace huelga de hambre. Saramago reside en Lanzarote desde 1993, con su mujer, la periodista y traductora Pilar del Río.

Pregunta. Fue a solidarizarse.
Respuesta. Y a ayudar, como otros tantos, a algo que me parece fundamental, aparte de los factores de la historia política: para ayudar a que esta mujer no se muera. Eso me parece básico, y por eso fui.

P. ¿Qué hacer?
R. Para que no se muera se necesita encontrar una solución. Creo que el Gobierno español está tratando de veras de encontrar una salida, pero todas las gestiones se le han ido complicando, día a día. Sólo se puede confiar en que Zapatero tenga fuerza y con esa fuerza logre un buen fin. Y el buen fin es que esta agonía no se prolongue hasta que sea demasiado tarde. La salud de Haidar es cada vez más precaria, todos podemos verlo. Y cualquier cosa puede ocurrir en cualquier momento

P. ¿Qué sintió usted cuando la encontró?
R. Fui para ayudarla a vivir, como otros, ya se lo dije. Y cuando he estado con ella, el martes, se hablaba de que podía haber una solución pronto. Lo creía ella misma, sonreía ante esa perspectiva. Había una atmósfera de satisfacción. Y no pasó nada, y han pasado los días y esto no mejora nada... Fíjese en las notas del cónsul marroquí y en las reacciones brutales, de una crueldad increíble, del Gobierno de Rabat...

P. ¿Usted espera que un arbitrio internacional zanje el problema?
R. Todas las esperanzas están puestas en eso, pero se desvanecen... Aunque intervenga la ONU, sus mecanismos son muy lentos, y esta mujer no puede esperar... Si Marruecos cumpliera, o hubiera cumplido, las resoluciones de la ONU, el conflicto que plantea el Sáhara se habría resuelto, porque el Sáhara Occidental ya sería independiente, probablemente... Pero hay en el mundo algunos países a los que las resoluciones de la ONU les importan un pepino, y entre ellos está Marruecos. Otro de esos países que no tienen en cuenta los dictados de la ONU es Israel, que con respecto a Palestina adopta la misma actitud de Rabat ante el Sáhara. No les importa lo que la ONU diga. Se permiten volver la espalda ante la presión internacional.

P. Estuvo con ella. Al volver a casa, ¿cómo valoró la naturaleza humana del drama que plantea la situación de Haidar?
R. Me parece que una mujer como ésta, que tiene unos hijos encantadores, y aquí tengo las fotos de su familia, haya decidido dar un paso tan arriesgado denota una firmeza fuera de lo común. Que la hayan conducido a esta situación lleva a pensar que la capacidad de desprecio por la naturaleza humana es infinita en la crueldad de algunos. No podemos permitir que esta mujer se muera. Vamos a ser moralmente más pobres si la dejamos morir.

P. Esto sucede en Lanzarote; Canarias es vecina muy próxima del Sáhara. ¿Alguna reflexión sobre lo que esto supone para las islas?
R. Cuando se me habla de los canarios pienso siempre que deberían preocuparse más de sus islas, donde se producen fenómenos de corrupción que avasallan y que no despiertan aquí, parece, demasiada preocupación. Si no se preocupan por lo que sucede en su casa, ¿cómo van a preocuparse de manera eficaz de lo que sucede en el Sáhara, por muy cerca que esté? Sin duda hay grupos que están haciendo mucho por solidarizarse con la situación, por ayudar a esta mujer y a su pueblo, pero chocan con la barrera infranqueable de Marruecos, que impide cualquier negociación. Estos colectivos hacen lo que pueden, claro. En cuanto a Canarias, repito que independientemente de esos colectivos lo que percibo es que los ciudadanos de las islas tienen que cambiar de mentalidad, preocuparse más por sus problemas, convertir su territorio en un verdadero archipiélago unido, y acabar con una situación en que cada isla va a lo suyo.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de diciembre de 2009


"Seremos moralmente más pobres si Aminetu Haidar se muere" - José Saramago

"Querida Aminatu Haidar, 
Si estuviera en Lanzarote, estaría contigo. Y no porque sea también un militante separatista, como te ha definido el embajador de Marruecos, sino precisamente por todo lo contrario: creo que el planeta es de todos y todos tenemos derecho a nuestro espacio para poder vivir en armonía. Creo que los separatistas son los que separan a las personas de su tierra, la expulsan, tratan de desarraigarla para que, siendo algo distinto a lo que son, unos alcancen más poder y los otros pierdan su propia estima y acaben siendo engullidos por la sinrazón.
Marruecos con El Sahara incumple todas las normas de buena conducta. Despreciar a los saharauis es la demostración de que la Carta de los Derechos Humanos no se ha instalado en la sociedad marroquí, que no protesta con lo que se le hace al vecino, y es, sobre todo, la evidencia de que Marruecos no se respeta a sí mismo: quien está seguro de su pasado no necesita expropiar al de al lado para expresar una grandeza que nadie nunca reconocerá. Porque si el poder de Marruecos acaba doblegando a los saharauis, ese país, admirable por otras cosas, habrá obtenido la más triste victoria, una victoria sin honor, sin brillo, levantada sobre la vida y los sueños de tanta gente que quería vivir en paz en su tierra y con sus vecinos para, todos juntos, hacer del continente un lugar más habitable. 

Querida Aminatu Haidar, 
Has dado un ejemplo valioso que en todo en mundo se reconoce. No pongas en riesgo tu vida porque te quedan por delante muchas batallas y eres necesaria. Tus amigos, los amigos de tu pueblo, tomaremos el relevo en los foros que sean necesarios. 
Al Gobierno de España le pedimos sensibilidad. Contigo, con tu gente. Ya sabemos que las relaciones internacionales son muy complejas, pero hace muchos años que se abolió la esclavitud para las personas y para los pueblos. No se trata de humanitarismo: las resoluciones de Naciones Unidas, el Derecho Internacional y el sentido común están de un lado, y en Marruecos y en España se sabe. 
Dejemos que Aminatu regrese a casa con el reconocimiento de su valor, a las claras, porque son personas como ella quienes dan personalidad a nuestro tiempo, y sin Aminatu todos seríamos más pobres. Aminatu no tiene un problema, lo tiene Marruecos. Y puede resolverlo, tendrá que resolverlo y no solo para una mujer frágil, sino para todo un pueblo que no se rinde porque no puede entender ni la irracionalidad ni la voracidad expansionista, propia de otros tiempos y de otro grado de civilización.

Un abrazo muy fuerte, querida Aminatu Haidar. 
José Saramago"

Carta publicada online no site Asociación Dar Al Karama, em 24/11/2009, aqui 



"Querida Aminetu Haidar,
Se estivesse em Lanzarote, estaria contigo.
Não porque seja um militante separatista, como te definiu o embaixador de Marrocos, mas precisamente pelo contrário. Acredito que o planeta a todos pertence e todos temos o direito ao nosso espaço para poder viver em harmonia. Creio que os separatistas são todos aqueles que separam as pessoas da sua aterra, as expulsam, que procuram desenraizá-las para que, tornando-se algo distinto do que são, eles possa alcançar mais poder e os que combatem percam a sua auto-estima e acabem por ser tragados pela irracionalidade.
Marrocos em relação ao Sahara transgride tudo aquilo que são as normas de boa conduta. Desprezar os Saharauis é a demonstração de que a Carta dos Direitos Humanos não esta enraizada na sociedade marroquina, que não se rebela com o que se faz ao seu vizinho, e que é a prova de que Marrocos não se respeita a si próprio - quem está seguro do seu passado não necessita expropriar quem lhe está próximo para expressar uma grandeza que ninguém jamais reconhecerá. Porque se o poder de Marrocos alguma vez acabasse por vergar os saharauis, esse pais admirável por muitas e muitas coisas, teria obtido a mais triste vitoria, uma vitoria sem honra, nem gloria, erguida sobre a vida e os sonhos de tanta gente, que apenas quer viver em paz na sua terra, em convivência com os seus vizinhos para que, em conjunto, possam fazer desse continente uma lugar mais feliz e habitável.

Querida Aminetu Haidar,
Dás um exemplo valioso em que todas as pessoas e todo o mundo se reconhecem. Não ponhas em risco a tua vida porque tens pela frente muitas batalhas e para elas és necessária. Os teus amigos, e os amigos do teu povo, defender-te-mos em todos os foros que forem necessários.
Ao Governo de Espanha pedimos sensibilidade. Para contigo, e para com o teu povo. Sabemos que as relações internacionais são muito complexas, mas há muito anos que foi abolida a escravidão tanto para as pessoas como para os povos. Não se trata de humanitarismo, as resoluções das Nações Unidas, o Direito Internacional e o senso comum estão do lado certo, e em Marrocos e em Espanha disso se sabe.
Deixemos que Aminetu regresse a sua casa com o reconhecimento do seu valor, à luz do dia, porque são pessoas como ela que dão personalidade ao nosso tempo e sem Aminetu todos, seguramente, seriamos mais pobres.
Aminetu não tem um problema. Um problema tem seguramente Marrocos. E pode resolvê-lo... terá que resolvê-lo. Não se trata apenas de um problema de uma mulher corajosa e frágil, mas sim o de todo um povo que não se rende já que não entende nem a irracionalidade nem a voracidade expansionista, que caracterizavam outros tempos e outros graus de civilização.

Um abraço muito forte, querida Aminetu Haidar
José Saramago"

Carta publicada online no Expresso, em 25/11/2009, aqui 

segunda-feira, 8 de fevereiro de 2016

"Hemos llegado al fin de una civilización" - Entrevista ao "El País" de Javier García (19/11/2000)

Entrevista de Javier García, realizada em Lisboa (19 de Novembro de 2000)
Pode ser consultada e lida aqui
em http://elpais.com/diario/2000/11/19/cultura/974588401_850215.html

"Hemos llegado al fin de una civilización"  
Con su nueva novela, 'La caverna', el Nobel portugués culmina su "trilogía involuntaria"

El Nobel de Literatura José Saramago iniciará mañana una gira por tierras lusas para presentar su novela La caverna, que salió a la venta en Portugal el pasado día 16, fecha en que el escritor comunista cumplió 78 años. Basado en el mito de la caverna de Platón, Saramago concluye así su "trilogía involuntaria", tras el Ensayo sobre la ceguera y Todos los nombres (Alfaguara). El Nobel viajará después a Angola, Mozambique y Brasil, hasta que el 31 de diciembre el libro pueda ser adquirido en España. Su "agotadora" presentación tiene como objetivo no sólo vender libros: "El editor y el autor quieren el contacto directo con los lectores. Queremos transmitir lo que pienso. Pensamos que tiene una utilidad cívica, y yo acepto esa responsabilidad".

(Capa de apresentação do dossier sobre José Saramago
elaborado pelo "El País")

A sus 78 años, José Saramago no ha abdicado de sus más profundas convicciones. Su nueva novela, La caverna (editorial Caminho en portugués y Alfaguara en español), es un grito de rebeldía contra un mundo que considera cada día más injusto. El Nobel portugués, afincado en Lanzarote, afirma que estamos ante el fin de una civilización. "Todos los días desaparecen especies animales, vegetales, idiomas, oficios... Los ricos son cada día más ricos, y los pobres más pobres. Cada día hay una minoría que sabe más y una mayoría que sabe menos. La ignorancia se está expandiendo de forma aterradora. Tenemos un grave problema en la redistribución de la riqueza. La explotación ha alcanzado una exquisitez diabólica. Las multinacionales dominarán el mundo". Ante la indiferencia y la apatía sobre el futuro, Saramago reclama la conciencia crítica, la capacidad de indignación y el inconformismo.

Pregunta. ¿Sólo vemos las sombras de la realidad?
Respuesta. No sé si las sombras o las imágenes nos ocultan la realidad. Eso se puede debatir infinitamente, pero estamos perdiendo la capacidad crítica de lo que pasa en el mundo. De ahí surge el que parezca que estamos encerrados en la caverna de Platón. Nosotros no confundimos una cosa con la otra, pero estamos abandonando nuestra responsabilidad de pensar, de actuar. Nos hemos convertido en seres inertes sin capacidad de indignación, del inconformismo y la protesta que nos caracterizó durante muchos años.

P. No confundimos, pero estamos mediatizados por las imágenes, por la publicidad.
R. ¡Un bombardeo! Hemos llegado al punto de inventar un concepto que no tiene ningún sentido: la realidad virtual. Es un disparate. Lo real no es virtual y lo virtual no es real. Esa realidad virtual se está imponiendo de tal forma que los niños se implantan esas gafas en la cabeza y se mantendrán atados a esa realidad sin darse cuenta de lo que está pasando realmente. ¡Es más! Ya hay mucha gente que sin esas gafas está viviendo en otro mundo como si el mundo real no existiera.

P. Han pasado más de 2.000 años desde Platón. ¿Es un fracaso de esta civilización?
R. No lo sé. La humanidad fue siempre un caleidoscopio de culturas, de diversidad, que, desgraciadamente, se va estrechando cada día. Ya no se encuentra nada nuevo. Creo que esta civilización ha terminado y vamos a entrar en una mentalidad muy distinta. No sé si mejor o peor. La que teníamos tampoco era muy buena. Hemos llegado al final de una civilización y la que viene no me gusta. Pero los que tendrían que pronunciarse, sobre todo, son los jóvenes.

P. ¿Estamos dominados por el poder económico?
R. Completamente. El poder económico ha suplantado al poder político, a la cultura. Norman Mailer ha declarado que Clinton será el último presidente de los Estados Unidos porque, a partir de ahora, las corporaciones, es decir, las multinacionales, no necesitarán intermediarios políticos y dominarán el mundo. Ellas inventarán los políticos y los sistemas que les convienen. La política será una herramienta más del sistema, del mercado. El neoliberalismo, a mi juicio, es un nuevo totalitarismo, disfrazado de democracia y manteniendo las apariencias.

P. ¿Cómo? En el sentido de convertir al individuo en una pieza más de su maquinaria.
R. Y lo controla hasta puntos inimaginables. Las profecías de Orwell se han cumplido. La privacidad se acabó. El espionaje se ha instalado en la vida social con tanta dulzura que nadie se da cuenta. Las comunicaciones están controladas... Y más. Llamas a un teléfono para pedir una información y sale una música, luego una máquina. No has recibido aún nada, pero te están cobrando la llamada desde el primer segundo. Y nadie protesta. Vivimos en un mundo donde la explotación ha alcanzado fórmulas de una exquisitez mefistofélica, diabólica.

P. Se estrecha la cultura y se ensanchan las desigualdades.
R. No sólo las desigualdades entre ricos y pobres, sino entre los que saben mucho y los que saben poco, y cada vez saben menos. La ignorancia se está expandiendo en el mundo de una forma aterradora. Hay una minoría que lo sabe todo y lo controla todo y una mayoría que sabe poco y cada vez sabe peor lo que cree saber. La educación, desde la escuela hasta la Universidad, es un desastre, es una fábrica de producir ignorantes. En el fondo es un problema de redistribución de la riqueza.

P. ¿La caverna es un grito de rebeldía?
R. Y la constatación de una evidencia. El centro comercial es un símbolo de ese nuevo mundo del que hablo. Pero hay otro pequeño mundo que desaparece. El de las pequeñas industrias o el artesanado. Todos los días desaparecen especies animales, vegetales, idiomas, profesiones, oficios. Está claro que todo muere, pero hay gente que tiene derecho a vivir, a construir su propia felicidad, y son eliminados. Pierden la batalla por la supervivencia, pero ellos mismos ya no soportan vivir bajo las reglas del sistema. Se marchan como vencidos, pero con dignidad, diciendo que no quieren ese mundo.

P. Es una visión fatalista. ¿No hay una puerta a la esperanza?
R. No creo. La puerta que se abre y nunca estuvo cerrada es la relación de afecto y ternura entre los personajes. Son una piña de humanidad. En ese sentido, sí. De todas formas, no me gusta mucho eso de la esperanza. Me parece que es algo que siempre estamos posponiendo. Debemos ser conscientes de lo que pasa e intervenir. Quieren que no hagamos preguntas y que no discutamos bajo la amenaza del despido, de perder a tu familia. Ése es el nuevo totalitarismo. Y me impresiona la indiferencia de la gente.

P. ¿Una insurrección ética, civil?
R. Es fácil decirlo, pero no sé cómo se hace. Acabo por entender que la gente no se mueva. No es el miedo antiguo a la policía, a la tortura o a la cárcel, que todavía existe en muchos lugares, sino el miedo a la inseguridad, al desempleo. Y ese miedo ¡paraliza! Hay formas de miedo que te rebelan, pero éste paraliza.

quarta-feira, 30 de dezembro de 2015

"Querida, maltratada Lisboa" Crónica de José Saramago sobre o incêndio no Chiado, publicada no El País (27/08/1988)

(Recortes de imprensa)

A presente crónica foi publicada em 28/08/1988 e pode ser consultada aqui, via jonal El Páis
em http://elpais.com/diario/1988/08/27/opinion/588636007_850215.html

Pode ser consultada e lida, na obra "Folhas Políticas - 1976/1998", que reúne crónicas publicadas em diversos orgãos de comunicação social.
A presente crónica, páginas 175 a 178, aborda a destruição do Chiado (Lisboa), seu planeamento e reconstrução.

"En Lisboa, hasta un, ciego sabía que el día en que hubiese un incendio en la Rua do Carmo el resultado sería una catástrofe. Hubo un incendio y tuvimos la catástrofe. La incompetencia y la irresponsabilidad, de las que hablaremos más adelante, tuvieron su premio. Y de los muchos que protestaron en vano contra las modificaciones estructurales operadas hace años en el local, hoy podemos decir que fueron buenos profetas en su tierra: desgraciadamente, todos acertaron.No es hora de hacer ejercicios literarios. Sería incluso del peor mal gusto, además de inútil, traer a esta página los tópicos habituales, los lugares comunes con los que generalmente estamos tentados de adornar los cataclismos: basta, pues, de espectáculo dantesco, basta de llamas amenazantes, basta de enormes cráteres, basta de Vesubios. Destrucción y muerte son compañeras habituales de la especie humana, y hoy las imágenes de horror pueden llegar a través de la Prensa y de la televisión, hasta los más pacíficos e idílicos lugares del mundo. Incluso sin haber sufrido ninguna experiencia directa, sabemos lo que es una ciudad bombardeada, un deslizamiento de tierra, un desastre nuclear, una inundación de grandes superficies. El lector no precisa imaginar mucho: el área destruida por el incendio (probablemente cerca de 15.000 metros cuadrados) es la imagen de un bombardeo. Los dos brazos laterales de la T formada por las calles Do Carmo, Nova do Almada y Garrett desaparecerán casi totalmente. La propia Rua Garrett quedó con las dos primeras manzanas (de uno y otro lado) destruidas. Hay en Lisboa, por cierto, lugares más bellos, pero era en éste donde Lisboa se encontraba a sí misma, era éste, por excelencia, el sitio buscado por los visitantes, extranjeros o nativos: el Chiado. Y el Chiado está muerto.

¿Resurgirá? Claro que sí, y rápidamente. No sólo por razones políticas, estéticas y culturales, sino también por obvias razones materiales, si pensamos en el valor que habrá adquirido cada uno de esos metros cuadrados. Tal vez las generaciones futuras lleguen a querer tanto lo que vaya a ser construido allí como nosotros quisimos aquellos viejos edificios, pero lo que definitivamente ardió con las llamas fue lo que no es material: una atmósfera, un estilo de vida, un modo de estar en la ciudad. Que no se entienda de estas palabras, por favor, que me estoy compla ciendo en añoranzas estériles Si la Lisboa que el terremoto destruyó en 1755 hubiese llegado hasta hoy, la amaríamos como amamos ésta en que nos tocó vivir. Y porque el hábito puede mucho, la Lisboa de mañana no será menos amada que ésta.

Pero ahora la herida está abierta, las ruinas aún humean, hay millares de personas sin casa y sin trabajo. ¿Quién es culpable de todo esto? No faltarán explicaciones: junto al siempre culpable cortocircuito, a la siempre criminal colilla, ya se habla también de un más justificadamente culpable y criminal fuego intencionado. No hay pruebas, es solamente la voz popular que lo proclama, considerando antecedentes cercanos que implican a uno de los propietarios de los almacenes Grandella, precisamente donde comenzó el fuego. A su debido tiempo, y puesta en marcha la justicia, lo sabremos.

Sin embargo, los culpables no son sólo aquellos que arriman el fuego a la mecha. Culpables serán también, aunque solamente en el plano moral aquellos que por imprevisión por orgullo, por terquedad, por la vanidad de hacer prevalecer su capricho sobre la voluntad general, crearon objetivamente las condiciones para que el incendio, al declararse, se extendiese como se extendió más allá de su foco inicial. En otras palabras más claras: si la Rua do Carmo no estuviese, en toda su extensión, obstruida por las construcciones que el Ayuntamiento de Lisboa mandó hacer allí (muros para crear niveles de compensación del declive de la calle, instalación de bancos y explanadas), el acceso de los bomberos habría sido incomparablemente más fácil y tal vez no estuviésemos hoy tan dramáticamente llorando esta pobre y maltratada Lisboa.

Cuando, en 1755, el terremoto arrasó toda la parte baja de la ciudad, a la pregunta sobre lo que debería hacerse ante la catástrofe, alguien respondió "Sepultar los muertos y cuidar de los vivos". La frase fue atribuida al marqués de Pombal, ministro entonces todopoderoso, lo que no deberá sorprendemos, pues siempre el poder encontró la manera de proferir algunas frases destinadas a la posteridad, y, si no sabe crear por propia inteligencia, recurre a la ajena, como fue el caso. Esta vez la frase célebre salió de la propia boca del presidente del Ayuntamiento de Lisboa: "Vamos a reconstruir, pero no habrá, reconstrucción sin la definición de un proyecto global, y para este proyecto escucharé a todos los interesados y a toda la gente que pueda aportar contribuciones válidas, incluyendo la Asociación de Arquitectos". (No garantizo la total fidelidad, pero las diferencias serán apenas formales, irrelevantes en cuanto al fondo de la cuestión, del cual respondo.)

Salomón, que era sabio, nunca habló tan bien. Pero el presidente del Ayuntamiento de Lisboa, ahora tan ansioso por recabar opiniones, las ignoró y despreció cuando personas y entidades colectivas competentes, incluyendo la propia Asociación de Arquitectos, tan rastreramente requerida, levantaron la voz para denunciar, además del atropello urbanístico, además del atentado contra el patrimonio de la ciudad, los riesgos que para la seguridad de toda aquella área sobrevendrían de las modificaciones de que fue entonces objeto la Rua do Carmo y ahora, radicalmente, víctima. El presidente del Ayuntamiento de Lisboa no es, evidentemente, el marqués de Pombal -que, si bien robó una frase, promovió una reconstrucción ejemplar-; sin embargo, puede entrar por la puerita grande de la historia como ejemplo perfecto y acabado dé hipocresía, realice o no su proyecto global.

La mañana del incendio, cuando trataba de aproximarme para ver con mis propios ojos la tragedia, encontré a un amigo poeta que me dijo: "Después de esto, espero que Krus Abecasis dimita". Y yo le resporidí melancólicamente: "Desengáñese, mí estimado, éste es el país donde unos no dimiten y otros; no son dimitidos".

sábado, 26 de dezembro de 2015

Sobre o caso Salman Rushdie "Heresia, um direito humano" (26/01/1994) - Republicado na Revista Estudos Saramaguianos (#2)

O artigo foi publicado e está disponível para consulta e leitura cuja tradução foi realizada pelo académico Pedro Fernandes de Oliveira Neto, aqui
em http://www.estudossaramaguianos.com/2015/07/2_30.html

"Herejía, un derecho humano"
"En la extensa lista de las creaciones humanas, desde el descubrimiento de la rueda hasta la tecnología espacial, no he visto incluida aquella que se convirtió, sobre todo en tiempos pasados, en el más eficaz instrumento de dominio de los cuerpos y de las almas. Me refiero al sistema judicial y penal resultante de la invención del pecado con su burocrática división en pecados veniales y pecados mortales, y el subsiguiente catálogo de castigos, prohibiciones y penitencias. (...) 
Aqui a versão publicado no jornal El País em 16 de Fevereiro de 1994, aqui
em http://elpais.com/diario/1994/02/16/opinion/761353205_850215.html


"Heresia, um direito humano"
de José Saramago

"Na extensa lista das criações humanas, desde a descoberta da roda até a tecnologia espacial, não vi incluída aquela que se converteu, sobretudo em tempos passados, no mais eficaz instrumento de domínio dos corpos e das almas. Refiro-me ao sistema judicial e penal resultante da invenção do pecado com sua burocrática divisão em pecados veniais e pecados mortais e, por conseguinte o catálogo de proibições e penitências. Desacreditado, caído em relativo desuso como aqueles monumentos da antiguidade que o tempo implacável há arruinado, mas que conservam até a última pedra, a memória e a sugestão do que foi seu antigo poder, o sistema Judicial e penal que teve origem no pecado continua atuando e oprimindo de modo capcioso ou direto, como uma tela, nossas consciências. Compreendi melhor (se me permite, nesta ocasião, falar de mim mesmo) ante as polémicas desencadeadas pelo livro que intitulei O Evangelho segundo Jesus Cristo, agravadas, quase sempre, as ditas polémicas, por calúnias e insultos dirigidos contra o imprudente autor. Sendo O Evangelho segundo Jesus Cristo um romance que se limita a representar de novo, certo é que de uma maneira oblíqua e crítica, a figura e a vida de Jesus, é surpreendente que muitos dos que contra ele se pronunciaram hajam entendido como uma ameaça à estabilidade e à fortaleza dos fundamentos do mesmo cristianismo, em particular em sua versão católica. Seria o propósito perguntarmos aqui sobre a real solidez desse outro monumento herdado da antiguidade que é o cristianismo, se não fosse evidente que tais reações se deveram, fundamentalmente, a essa espécie de tropismo reflexo do sistema Judicial e penal do pecado que, de uma ou de outra maneira, com todas suas consequências, levamos dentro de nós. 
A expressão mais frequente desses ultramontanismos, felizmente a mais pacífica, consistiu em manifestar que o autor de O Evangelho segundo Jesus Cristo, sendo como é, um descrente, não tinha o direito de escrever sobre Jesus. A esta acusação, de aparência irrefutável, o autor de O Evangelho segundo Jesus Cristo, não esquecendo o básico direito que assiste qualquer escritor para escrever sobre qualquer tema, se limitou a responder que, bem vistas e ponderadas as coisas, não havia feito mais que escrever um livro sobre algo que diretamente lhe pertencia e continua lhe pertencendo, posto que, sendo efeito e produto da civilização e das culturas judaico-cristãs, é, em tudo e por tudo, no que se refere ao plano das mentalidades, um cristão, embora se defina a si mesmo filosoficamente como um ateu e na vida corrente se comporte como tal. Deste ponto de vista será lícito afirmar que, tanto como o mais convicto, observante e militante dos fiéis católicos me parecia, a mim, incrédulo, como sou, o direito a escrever sobre Jesus. Entre esse católico ou simples catecúmeno, e eu mesmo reconheço uma só diferença, mas esta, importante: um direito que nos é comum, por exemplo, o direito de pensar e a escrever, acrescento, por minha conta em risco, outro que ao católico está proibido: o direito a pecar. 
Bom, quem diz pecado poderá dizer heresia. Sendo a heresia uma negação ou dúvida pertinente, por parte de um cristão, de alguma verdade que se deve crer com fé divina e católica, não creio abusar demasiadamente da elasticidade semântica dos conceitos se digo que no pecado, qualquer que seja sua gravidade, já se está movendo embrionariamente, a heresia. Um teólogo demonstraria, com suas razões de teólogo, que não tenho razão, mas, no simples plano do comportamento humano, me parece bastante claro que entre o pecado (que é a ofensa a Deus) e a heresia (que é a negação da verdade que se deve crer) algo existe em comum: ambos expressam uma vontade de rebeldia, portanto, uma vontade de liberdade, seja qual seja o grau de consciência que a defina. Quando, ao longo da história da Igreja, as heresias se manifestaram pela negação ou rejeição voluntária de uma ou mais afirmações de fé (como se denominaria esta outra atitude, radical, de negá-las e rejeitá-las todas?), que fizeram essas heresias se não escolher, de um conjunto autoritário e coercitivo de supostas verdades, o que lhes parecia mais adequado, simultaneamente à fé e à razão? Que já a partir do século IV os concílios ecumênicos passassem a ser o principal instrumento eclesiástico para a definição da ortodoxia e condenação das heresias mostra, em primeiro lugar, que os movimentos chamados heréticos foram, pacificamente, contemporâneos ao nascimento do cristianismo e, em segundo lugar, que a Igreja, como poder central e centralizador por excelência, logo se autodesignou guardiã de uma lei em que ela própria, condenada as oposições, isto é, as heresias, estabelecia as condições da observância e os limites da crítica. Paradoxalmente, se observamos o que se passa em nossos dias, se vê como em nome da democracia estão reprovando todas e cada uma das ortodoxias políticas e ideológicas, aplaudindo-se, portanto, as heresias nascidas dentro delas, e como, em absoluta contradição com essa atitude liberalista, permanece no espírito das pessoas o temor supersticioso de ofender ou atentar contra Deus, quando apenas se trata de recusar ou negar o que foi imposto por outras pessoas, organizadas em igreja. E não devemos esquecer com que facilidade e comodidade alguns dos mais encarniçados defensores das heterodoxias ideológicas e políticas se aproveitam e conciliam politicamente, em nome de interesses práticos comuns, que não de Deus, com os aparelhos institucionais e as manipulações espirituais das diversas Igrejas do mundo, que pretendem manter e aumentar, pela condenação das heresias antigas e modernas e pelo castigo dos pecados de sempre, o seu poder sobre uma humanidade absurda mais disposta a pagar multiplicadas as suas pretensas ofensas a Deus do que a reconsiderar as culpas e os crimes de que, contra si mesma, é responsável. Sobram as razões pelas quais os homens falam que devem matar-se uns aos outros, não fazem falta as que duvidosamente são atribuídas aos deuses. A dura verdade é que vivemos no mundo da hipocrisia, da impostura, do fingimento, em que as insuficiências da razão são aproveitadas para negá-la. 
Quando Salman Rushdie escreveu Os versos satânicos, pelos caminhos próprios da arte, exerceu seu humaníssimo direito ao pecado e à heresia, como quer que os classifiquem e definam os teólogos mulçumanos. Também da vigilância doutrinal da Igreja Católica exercida a partir do século XVI pela Sagrada Congregação da Inquisição que hoje permanece como um pesadelo anti-humano, como foram os campos de concentração. Combater tais perversões do espírito é tarefa do espírito, mesmo quando ao simples direito de escolha chamem as igrejas, todas elas, condenatoria mente, pecado e heresia." 

El Pais, 16 de febrero de 1994. Tradução de Pedro Fernandes de Oliveira Neto



domingo, 1 de novembro de 2015

"Soy un comunista libertario" Entrevista de María Luisa Blanco a José Saramago Jornal "El País" (24 de Abril de 2004)

Entrevista de María Luisa Blanco a José Saramago
Jornal "El País" - 24 de Abril de 2004

"Soy un comunista libertario"

"El Nobel portugués presenta la próxima semana, en Madrid, su última novela: Ensayo sobre la lucidez. Se trata de una fábula en la que critica a los gobiernos, a la izquierda y a la democracia; a la vez que denuncia la globalización política. Desde su casa de Lanzarote, el escritor reflexiona sobre lo que considera su testamento político."

Pode ser consultado e lido, aqui
em http://elpais.com/diario/2004/04/24/babelia/1082763550_850215.html




A los pocos días de terminar su Ensayo sobre la lucidez, José Saramago comentó en su círculo íntimo: "Después de este libro, yo ya me puedo morir". Y algo de testamento político tiene esta novela que el escritor portugués considera "un libro muy, muy necesario" y en el que administra su crítica más dura a la izquierda occidental. Bajo la inocente apariencia de una fábula, Saramago imagina una interesante trama sustentada en el voto en blanco del 83% de la ciudadanía. Con el eco de Ensayo sobre la ceguera como telón de fondo, la moraleja en esta ocasión apunta a un colectivo que ya no está ciego, pero sigue sin querer ver y, por otro lado, alienta a una especie de revolución blanca al subrayar el inmenso poder de la opinión pública, la única, a juicio del premio Nobel, capaz de cambiar el mundo.

"Los gobiernos no mandan. Los gobiernos son los comisarios políticos de los bancos"

PREGUNTA. "¿Quién ha firmado este pacto por mí?", se pregunta el personaje central de su novela. ¿Esta frase que implica la toma de conciencia del protagonista es clave en el camino hacia la lucidez?
RESPUESTA. Sí, claro. Esa frase es la clave de la novela. La frase aparece cuando la novela ya está muy avanzada y no es que yo la tuviera en la cabeza al empezar a escribir. Estaba latente dentro de mí y actuaba como un motor que hacía avanzar la novela internamente. De repente, todo afloró a la superficie.

P. Durante la lectura de Ensayo sobre la lucidez subyace su célebre Ensayo sobre la ceguera, no sólo por el tono y la forma de la narración sino porque resucita algún personaje .¿Podríamos decir que la diferencia entre ambos libros radica en la deliberada intención política de este último?
R. En un principio no me planteé una relación directa entre los dos ensayos. Tenga en cuenta que después del Ensayo sobre la ceguera he escrito tres libros más: Todos los nombres, La caverna y El hombre duplicado. Aunque entre ellos hay una corriente subterránea, está claro que éste no es la continuación de aquello. Y sí, esta novela es nítida, clara, rotunda y deliberadamente política. El ensayo sobre la ceguera también lo era, pero de una manera muy solapada, siempre daba al lector las llaves para que él pudiera sacar conclusiones políticas de lo que estaba leyendo.

P. Entonces era la sociedad la que estaba ciega y aquí la crítica apunta implacable a las instituciones, a los partidos, al poder político en general y a los gobiernos en particular. Si no se conociera su filiación comunista hay momentos en que la novela se diría que está escrita por un anarquista.
R. A veces he reflexionado sobre el hecho de que yo siga siendo comunista. Por supuesto lo soy y no me imagino a mí mismo siendo algo distinto. Pero me he dado cuenta de que tenía que añadir algo a ese decir "yo soy comunista", y lo que estoy añadiendo es que soy un comunista libertario.

P. Habrá que definir entonces lo que es eso.
R. Creo que sí, habría que pensarlo. Y es evidente que una concepción ortodoxa de lo que pudiera ser el comunismo, llevado a su último extremo como en el caso del anarquismo, llevaría a la disolución del Estado.

P. En su novela plantea el problema de la libertad subrayada como rasgo individual frente a las consignas de la comunidad. ¿Cómo es esa libertad que reclama usted, que siempre ha estado preocupado por la justicia y el bienestar del colectivo?
R. Lo que aquí se plantea es una cuestión sobre los fines económicos. Efectivamente hay globalización económica, pero parece que no nos damos cuenta de que a la vez es una globalización política y esto se ha hecho evidente a partir del 11 de septiembre. Cada vez nos damos cuenta con más exactitud de que incluso en un sistema como éste, que parece que te promete todo, empezando por los derechos humanos, la libertad puede ser sencillamente un espejismo. La novela es una crítica frontal al sistema, a los gobiernos. En ella se denuncia incluso el terrorismo de Estado, con la manipulación y todo lo que conlleva, que además es el escenario con el que hemos de convivir cotidianamente. Pero todo esto que en la novela se desarrolla es cierto, no es sólo ficción, y es lo que yo pienso. Quizá sea un poco escandaloso desde el punto de vista de la izquierda el que la manifestación más clara de asunción de la libertad, el descubrimiento de lo que significa esa frase de la que hablábamos al principio -"¿quién ha firmado este pacto por mí?"-, sea un un policía el que la protagonice, un comisario de policía que está ahí recuperado.

P. Que además es el héroe de la novela.
R. Que es el héroe de la novela y un hombre de derechas. La izquierda me preguntará dónde están nuestros héroes positivos y yo no tengo ninguna respuesta para dar. No estoy escribiendo la novela para demostrar esto o aquello, sino para decir lo que me interesa y me preocupa y no para pensar que a la izquierda le convendría mucho o le gustaría que el personaje más positivo fuera de izquierdas.

P. ¿Está pensando en algún país al plantear ese 83% de votos en blanco como resultado electoral o es una crítica al sistema global de gobierno occidental?
R. Yo se lo desearía a todos los países, a todos, por una razón muy sencilla y es que parece que no va a pasar nunca por la cabeza de ningún político el pensar que el sistema democrático tiene dentro una bomba, que es el voto en blanco. Y la intención no es destruirlo sino reformarlo, renovarlo y reinventarlo. El día en que una mayoría de electores, en cualquier país del mundo, votara en blanco, la pregunta sería: ¿qué hacen ahora los políticos?, ¿qué hacen ahora los partidos? Hasta ahora todo esto ha funcionado de una manera consensuada, es decir, la abstención existe; el voto nulo existe y el voto en blanco existe, pero si la abstención es alta, entonces se dirá que estaba lloviendo, o que el tiempo era estupendo para ir al campo o a la playa. ¿Los votos nulos? Ahí siempre lo ocultan, pero ¿y el voto en blanco? Siempre se sabe que habrá unos cuantos votos en blanco, pero que no son ni testimoniales, porque como son blancos parece que no están testimoniando nada. Como ahora es muy complicado hacer una revolución, porque no se sabe muy bien cómo hacerla, ni con qué medios, y las manifestaciones se pueden montar, hay cantidad de ellas todos los días, motivadas por las causas más honestas, pero revoluciones nada. Ahora imaginemos un resultado electoral de un 83% de votos en blanco, si esto ocurriera yo creo que sería una revolución porque plantearía, sin dispararse un solo tiro en la calle, el ¿qué es lo que hacemos ahora?

P. Pero en su novela esa pregunta se plantea y la respuesta es una tragedia.
R. Acaba mal, claro. Es cierto, con nuestro carácter demencial siempre acabaría mal si esto ocurriera en la realidad. Yo no quiero decir que todos los gobiernos se comportarán como el Gobierno de ese país en mi novela, que acaba en una tragedia, pero algo cambiaría. Aunque no soy tan ingenuo para pensar que esto pueda ocurrir un día, aunque sospecho que después de la publicación de la novela el voto en blanco subirá, por lo menos en mi país.

P. En Ensayo sobre la ceguera hacía una seria advertencia respecto a los peligros que entraña la pérdida de valores y esa advertencia genera aquí una trama política macabra. ¿Hay algo de implicación directa, de testamento político personal o debemos limitarnos al terreno de la ficción?
R. Hay una implicación personal directa. Soy un ciudadano, una persona que anda por ahí, que se da cuenta de lo que pasa y que a la vez escribe historias. Me parecería muy difícil que lo que pasa en la novela no pasara de una forma u otra en la realidad, teniendo en cuenta la persona que yo soy. No estoy diciendo que sea estupendo, pero soy y pienso de una determinada manera y eso se transparenta en mi obra. En el Ensayo sobre la ceguera y quizá con Todos los nombres no se nota tanto, pero ahí tiene La caverna, El hombre duplicado, ahora el Ensayo sobre la lucidez. No quiero llamarlo mi testamento político porque todavía me gustaría escribir algún libro más. Pero si yo no pudiera hablar en adelante, si no pudiera por una razón u otra seguir escribiendo, me diría: bueno, no pasa nada, lo que quedó ahí, lo que he escrito en esta novela, sirve para que la gente, los lectores de mis libros, estén avisados sobre el mundo en que vivimos.

P. Usted, que no teme las declaraciones polémicas, ¿por qué se sitúa en el terreno de lo simbólico para hacer su denuncia política en esta novela? ¿Cree que es más eficaz?
R. Sí, pienso que el recurso a la alegoría es más eficaz. Si yo contara esta historia de otra forma, como una especie de novela realista, o como si fuera un reportaje, no sé si tendría alguna eficacia. Por otra parte, desde el Ensayo sobre la ceguera he utilizado la alegoría y la fábula como acercamiento a los temas y creo que ha funcionado. El Ensayo sobre la ceguera es una novela muy leída sobre todo por los jóvenes. Es increíble la cantidad de chicos y chicas que se acercan a mí para decirme que ese libro ha cambiado sus vidas y, si ellos lo dicen, por algo será. A veces pienso que esta novela además de una fábula es también una sátira.

P. Es un ataque frontal a los sistemas democráticos y, hablando de declaraciones polémicas, ha llegado a declarar que "la democracia es una tomadura de pelo". ¿Cómo se atreve a hacer una declaración tan contundente?
R. ¿Cómo voy a calificar un sistema que me permite únicamente quitar un gobierno y poner otro pero no me permite absolutamente nada más? Digo, y lo repito, hoy los gobiernos no mandan. Los gobiernos son los comisarios políticos de los bancos. No soy el único que critico esto, hay mucha gente que lo está diciendo, lo que pasa es que quizá mi forma de decirlo sea más explícita.

P. Le hago esta pregunta porque creo que lo que usted dice alcanza una gran resonancia...
R. ¿Que yo me arriesgo? Es que no tengo una conciencia de arriesgar mucho. Inventé para mí una especie de autodefinición que explica mi postura un poco provocativa, lo reconozco, deliberadamente provocativa, claro que sí. Yo me digo: cuanto más viejo, más libre; y cuanto más libre, más radical.

P. Siguiendo con la democracia, ¿cómo resolver problemas como el de la justicia social o el de la distribución de los bienes sin unas pautas democráticas?
R. Usted sabe que eso no se consigue con la democracia. ¿Cree que son los gobiernos los que han inventado la precariedad del empleo? ¿A algún gobierno democrático se le pasaría por la cabeza decir ahora, vamos a elaborar aquí unas leyes para que esto funcione de una forma distinta? ¿Cree que han sido los gobiernos? Claro que no, claro que no. Cuando yo digo que es una tomadura de pelo lo digo en el sentido de que parece que el esquema democrático lo promete todo y creo que lo que te da con la mano derecha te lo quita con la mano izquierda. Yo no quiero repetir cosas que son obvias, cosas que son terribles, el hecho de que cada cuatro segundos se muere una persona de hambre en el mundo y cosas así, yo las digo e inmediatamente me llaman demagogo. Los derechos humanos. ¿Qué pasa con los derechos humanos? Que no nos prometan nada, que no nos hagan propuestas electorales, ni propuestas de gobierno, saquen del cajón la creación del Estado de Derechos Humanos que ahí está todo lo que un ser humano necesita para tener una vida digna, y que lo apliquen.

P. Citaba hace poco una serie de libros suyos y me doy cuenta de que la reflexión sobre la identidad es un tema nuclear en su obra.
R. Sí lo es pero de una manera no muy comprometida. Mire el problema de la identidad, es decir, ¿cuándo somos quienes somos? ¿En qué momento de nuestra vida nos hemos reconocido como lo que éramos? Se habla del pueblo español pero hay muchos, por ejemplo en Galicia, Euskadi, Cataluña, que dicen que no son españoles. Yo de eso no quiero hablar. Pero puedo hablar del pueblo portugués y desde hace casi mil años se está hablando del pueblo. Bueno, pues yo no creo, y en el libro está escrito de una forma rotunda, yo no creo en el pueblo. Me doy cuenta que lo que tiene importancia en la vida de un pueblo son las generaciones. Y le doy un ejemplo: durante cincuenta años se ha luchado en España, y nosotros en Portugal, contra una dictadura. Hace treinta años se ha hecho una revolución que derrumbó el sistema autoritario, dictatorial, y nos encontramos en lo que se llamó "la democracia". No sabíamos, y me parece que incluso ahora la gente no se da cuenta, que la democracia no es un punto de llegada, la democracia es un punto de partida. Y después de una revolución como la nuestra, la del 25 de abril de 1974, donde se acabó con el sistema y la maquinaria represiva, sólo estábamos en el primer paso para llegar a algo que podría empezar a llamarse democracia. ¿Qué pasa ahora después de esa generación activa, con ideas, con equivocaciones, errores y todo eso? Pues la apatía y la indiferencia. Hablemos de generaciones y no del pueblo porque algunas merecen todo el respeto. Yo estoy harto de que me hablen del pueblo.

P. Sin embargo usted parece un hombre feliz. ¿Dónde encuentra las razones para esa felicidad?
R. Cuando tenía 18 años recuerdo haber dicho algo absolutamente impensable en un chico con esa edad, y fue: "Lo que tenga que servir, a mis manos llegará". Y creo que ésa ha sido de una manera inconsciente la regla de oro de mi vida. No he sido nunca una persona ambiciosa que se pusiera metas, he vivido mi vida haciendo simplemente lo que quería. Soy una persona feliz, que no ha buscado la felicidad, pero que a lo mejor mi sabiduría o mi ciencia infusa ha hecho que estuviera en el momento y en el lugar donde algo podría ocurrir. Cuando Pilar decidió en 1986 ir de Sevilla a Lisboa porque quería conocer al autor del libro A, pues allí sin que yo me diera cuenta en ese momento algo estaba pasando que sería un empujoncito más hacia la felicidad. Así que aquel chico de 18 años creo que tenía razón.