Perguntam-me não raras vezes:
- "Qual o livro de José Saramago que mais gostaste de ler?"
A resposta que pode ser dada a cada momento:
- "Impossível de dizer... não sei responder, não seria justo para com outros (livros) não nomeados. Mas uma coisa sempre soube. Uma obra de Saramago, enquanto "pseudo ser vivo" ou com "gente dentro" tem que me raptar, prender-me, não me deixar sair de dentro das suas páginas. Fazer de mim um refém, e só me libertar no final da leitura... mesmo ao chegar à última página. Aí, o "Eu" leitor que se mantém refém, liberta-se da "gente que a obra transporta dentro" e segue o seu caminho.
Mas segue um caminho que se faz caminhando, conjuntamente com mais uma família"

Rui Santos
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quinta-feira, 29 de dezembro de 2016

"José Saramago, En Sus Palabras, de Fernando Gómez Aguilera" por Roberto Maydana (Libros y Literatura, 28/12/2016)

"José Saramago, En Sus Palabras, de Fernando Gómez Aguilera" 
por Roberto Maydana (Libros y Literatura, 28/12/2016) 

Pode ser recuperado e consultado aqui
em http://www.librosyliteratura.es/jose-saramago-en-sus-palabras-de-fernando-gomez-aguilera.html


"El paso del tiempo hace que todo se olvide y ponerse a pensar en que dentro de una o dos generaciones tras nuestra partida pocos se acordarán de nosotros, es entrar en un terreno del cual uno no puede menos que salir angustiado. Para ser recordados por largo tiempo, muchos seres humanos intentan sobresalir en diversas actividades; así, disfrutaremos de por vida la música de Beethoven, los cuadros de Picasso o los goles de Maradona. En todas las formas posibles del arte, los artistas buscan el paso a la eternidad. Saramago, para quienes lo leímos, lo leemos y lo leeremos, es y será inmortal, tal vez no porque haya buscado en vida esa eternidad, sino, sobre todo, por haber vivido y honrado la vida sin pensarla como un camino a transitar para llegar a lo que, dicen, viene después, sino por haberla transcurrido con una responsabilidad terrenal y cotidiana que lo llevó a comprometerse más allá de las cómodas quejas desde el sofá.

José Saramago en sus palabras es una recopilación de centenares de frases, pensamientos y declaraciones en la prensa que el Nobel de Literatura hizo desde la segunda mitad de los años setenta hasta comienzos de 2009. De esta manera, no solo podremos ir recorriendo su pensamiento a lo largo del tiempo, sino sobre todo confirmando algo que los que lo conocemos no necesitamos ratificar: su capacidad crítica, inteligencia, lucidez y libertad a la hora de decir lo que sentía, sin censuras y poniendo siempre el eje en la defensa de los excluidos y la reivindicación de los derechos humanos.

Fernando Gómez Aguilera, poeta, ensayista y filólogo, fue el encargado de recolectar las palabras del genio portugués y es digno de destacar su trabajo, que, a lo largo de más de 500 páginas, nos ofrece un panorama completo acerca de los valores éticos de Saramago. El libro en sí, está estructurado en tres grandes capítulos (Quien se llama Saramago, Por el hecho de ser escritor y El ciudadano que soy) que a su vez se dividen en decenas de temas que abarcan todo el mundo opinable del autor, entre los que podemos destacar los dedicados a Dios, el pesimismo, la muerte, la literatura, la historia, el comunismo, Europa o Sudamérica.

Particularmente, no pude despegarme del libro en el apartado “novela” en el que se recopilan todas las declaraciones de Saramago sobre los diferentes libros que fue publicando y que me permitieron descubrir muchos datos no conocidos sobre el “detrás de escena” de la creación de sus publicaciones. “Lanzarote”, donde cuenta su relación con esa isla española en la que residió hasta el final de sus días, es también muy interesante, porque narran el dolor que le causó tener que dejar su país, pero al mismo tiempo el hecho de, a una edad avanzada, encontrar un lugar en el mundo y volver, de alguna manera, a comenzar.

Disfruté del libro tanto como sus mejores novelas y a medida que iba leyéndolo, reconocía una vez más que la línea entre escritor y ciudadano, en Saramago, no existió nunca, ya que en la vida no ficcionada mantenía los mismos valores y el mismo compromiso con el mundo que, en forma de parábolas, mostraba en sus grandes éxitos literarios.

Recomiendo Saramago en sus palabras a todos aquellos lectores del mundo que, al menos, haya leído cinco o seis de sus novelas, ya que este libro actuará como un excelente complemento para su obra literaria y al mismo tiempo como un buen compendio de su enorme y eterna sabiduría."

sábado, 30 de julho de 2016

"El cuento de la Isla Desconocida" de José Saramago por Roberto Maydana (blog Libros Y Literatura - 19/07/2016)

O presente artigo foi publicado no passado dia 19 de Julho de 2016 no blog "Libros Y Literatura", por Roberto Maydana, e pode ser recuperado e consultado aqui,

"Cuando en 1998 José Saramago recibió el Premio Nobel de Literatura, la Academia Sueca resaltó su capacidad para “volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía”. Considero que esta afirmación es una perfecta definición de toda su obra y que al mismo tiempo puede aplicarse a aquellos grandes escritores que sin decir nada directamente, nos dejan un mensaje profundo y lleno de significado, que tal vez se escape a la primera lectura."



"Me estoy refiriendo, claro, a aquellos grandes libros (se me viene a la mente Ensayo sobre la ceguera, del mismo Saramago, o Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez) que ante una lectura superficial nos ofrecen una bonita historia de fácil comprensión con principio, nudo y desenlace y un final cerrado, pero que, sin embargo, en la relectura profunda y analítica, en ese reencuentro con el texto, dejan entrever todo un tesoro de parábolas, significados y mensajes secundarios que convierten un libro común en una obra de arte, que hacen de un autor uno más o uno inolvidable, que marcan la diferencia entre escribir y ser escritor. Cualquier persona podría afirmar que Cien años de soledad es la historia de varias generaciones de una familia signada por la tragedia y la soledad, y no sería incorrecto hacerlo, aunque un análisis más profundo nos lleva a la realidad, esa que deja ver que los Buendía (con sus Aurelianos y sus Arcadios) conforman no la historia de una familia, sino el devenir histórico de toda Sudamérica.

“…pero quiero encontrar la isla desconocida, quiero saber quién soy cuando esté en ella, 
No lo sabes, Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres…”

El cuento de la isla desconocida es un ejemplo claro de libro profundo, con más de un significado, compactado en apenas 72 cortísimas páginas. Y puedo asegurar que (me voy a permitir el uso de una frase remanida) es un libro apto para todo público. Si un niño de 10 años lo leyera, encontraría una bonita historia de amor, en la que un hombre solicita insistentemente un barco al Rey, quien tras negarse termina por ofrecérselo. El hombre afirma que usará el barco para encontrar una isla desconocida y allí se hace a la mar con la compañía de una señora que trabajaba para el Rey con el objetivo de conseguirlo. Finalmente lo conseguirá o no, pero eso ya es algo que no contaré para no arruinar la sorpresa o hacer “spoilers” como se usa decir en estos tiempos de enamoramientos hacia las palabras ajenas.

“Y no ignoro que todas las islas, incluso las conocidas, 
son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas”

Pero estamos ante Saramago, que siempre dice más de lo que dice; es entonces cuando al bucear entre sus palabras, uno empieza a ver que el barco es la persona, que el Rey la burocracia, que los marineros aquello de lo que hay que desprenderse, que la mujer es el apoyo ante la incertidumbre y que todos juntos conforman el proceso de introspección, de autoconocimiento psicológico, de maduración. Que todos somos islas y que tenemos que conocernos para reconocernos. Que todo se trata de un viaje con destino a uno mismo.

“…primero tienes que ver tu barco, sólo lo conoces por fuera, Qué tal lo encontraste, 
Hay algunas costuras de las velas que necesitan refuerzo…”

Leer este hermoso cuento de cualquiera de las dos maneras puede entonces compararse con hacer un crucero sin detenerse más que en los puertos de las diferentes ciudades: uno podrá decir “estuve ahí” pero jamás podrá afirmar “conozco ese lugar” Como amante de la buena literatura, siempre recomiendo bajarse en los puertos, llenar de polvo las zapatillas de tanto andar, respirar, sentir, tocar… leer de verdad."

"El cuento de la Isla Desconocida" de José Saramago por Roberto Maydana (blog Libros Y Literatura - 19/07/2016)

O presente artigo foi publicado no passado dia 19 de Julho de 2016 no blog "Libros Y Literatura", por Roberto Maydana, e pode ser recuperado e consultado aqui,

"Cuando en 1998 José Saramago recibió el Premio Nobel de Literatura, la Academia Sueca resaltó su capacidad para “volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía”. Considero que esta afirmación es una perfecta definición de toda su obra y que al mismo tiempo puede aplicarse a aquellos grandes escritores que sin decir nada directamente, nos dejan un mensaje profundo y lleno de significado, que tal vez se escape a la primera lectura."



"Me estoy refiriendo, claro, a aquellos grandes libros (se me viene a la mente Ensayo sobre la ceguera, del mismo Saramago, o Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez) que ante una lectura superficial nos ofrecen una bonita historia de fácil comprensión con principio, nudo y desenlace y un final cerrado, pero que, sin embargo, en la relectura profunda y analítica, en ese reencuentro con el texto, dejan entrever todo un tesoro de parábolas, significados y mensajes secundarios que convierten un libro común en una obra de arte, que hacen de un autor uno más o uno inolvidable, que marcan la diferencia entre escribir y ser escritor. Cualquier persona podría afirmar que Cien años de soledad es la historia de varias generaciones de una familia signada por la tragedia y la soledad, y no sería incorrecto hacerlo, aunque un análisis más profundo nos lleva a la realidad, esa que deja ver que los Buendía (con sus Aurelianos y sus Arcadios) conforman no la historia de una familia, sino el devenir histórico de toda Sudamérica.

“…pero quiero encontrar la isla desconocida, quiero saber quién soy cuando esté en ella, 
No lo sabes, Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres…”

El cuento de la isla desconocida es un ejemplo claro de libro profundo, con más de un significado, compactado en apenas 72 cortísimas páginas. Y puedo asegurar que (me voy a permitir el uso de una frase remanida) es un libro apto para todo público. Si un niño de 10 años lo leyera, encontraría una bonita historia de amor, en la que un hombre solicita insistentemente un barco al Rey, quien tras negarse termina por ofrecérselo. El hombre afirma que usará el barco para encontrar una isla desconocida y allí se hace a la mar con la compañía de una señora que trabajaba para el Rey con el objetivo de conseguirlo. Finalmente lo conseguirá o no, pero eso ya es algo que no contaré para no arruinar la sorpresa o hacer “spoilers” como se usa decir en estos tiempos de enamoramientos hacia las palabras ajenas.

“Y no ignoro que todas las islas, incluso las conocidas, 
son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas”

Pero estamos ante Saramago, que siempre dice más de lo que dice; es entonces cuando al bucear entre sus palabras, uno empieza a ver que el barco es la persona, que el Rey la burocracia, que los marineros aquello de lo que hay que desprenderse, que la mujer es el apoyo ante la incertidumbre y que todos juntos conforman el proceso de introspección, de autoconocimiento psicológico, de maduración. Que todos somos islas y que tenemos que conocernos para reconocernos. Que todo se trata de un viaje con destino a uno mismo.

“…primero tienes que ver tu barco, sólo lo conoces por fuera, Qué tal lo encontraste, 
Hay algunas costuras de las velas que necesitan refuerzo…”

Leer este hermoso cuento de cualquiera de las dos maneras puede entonces compararse con hacer un crucero sin detenerse más que en los puertos de las diferentes ciudades: uno podrá decir “estuve ahí” pero jamás podrá afirmar “conozco ese lugar” Como amante de la buena literatura, siempre recomiendo bajarse en los puertos, llenar de polvo las zapatillas de tanto andar, respirar, sentir, tocar… leer de verdad."