Perguntam-me não raras vezes:
- "Qual o livro de José Saramago que mais gostaste de ler?"
A resposta que pode ser dada a cada momento:
- "Impossível de dizer... não sei responder, não seria justo para com outros (livros) não nomeados. Mas uma coisa sempre soube. Uma obra de Saramago, enquanto "pseudo ser vivo" ou com "gente dentro" tem que me raptar, prender-me, não me deixar sair de dentro das suas páginas. Fazer de mim um refém, e só me libertar no final da leitura... mesmo ao chegar à última página. Aí, o "Eu" leitor que se mantém refém, liberta-se da "gente que a obra transporta dentro" e segue o seu caminho.
Mas segue um caminho que se faz caminhando, conjuntamente com mais uma família"

Rui Santos
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domingo, 21 de junho de 2015

"Textos inéditos de Saramago: su creatividad íntima" de Ferran Bono no "El País" de 19/06/2015

Textos inéditos de Saramago: su creatividad íntima
El Nobel portugués anotaba sus dudas y el proceso de escritura de sus novelas
A los cinco años de su muerte, EL PAÍS publica el ‘making of’ de ‘Ensayo sobre la lucidez’

(José Saramago, na Playa Quemada de Lanzarote, 
2007 / Pedro Walter - El País)

Pode ser consultado e lido, aqui

"Anotaba cuándo se le ocurría una idea para empezar una novela. Podía ser de madrugada o viajando en tren. Expresaba sus dudas sobre la calidad de lo que llevaba escribiendo o manifestaba su desconfianza sobre el interés de una trama cuando él mismo se había hastiado urdiéndola. José Saramago solía apuntar todo, incluso cuando de repente decidía cambiar el título de una novela hasta que el juicio de su mujer, Pilar del Río, le hacía desistir y volvía a su plan original.

Así pasó con Ensayo sobre la lucidez, del que hoy, justo cuando se cumplen cinco años del fallecimiento del premio Nobel de Literatura de 1998, EL PAÍS publica en exclusiva una serie de textos inéditos en castellano (en portugués lo hace la revista Blimunda de la Fundación Saramago). Son notas del autor en 2003 durante la redacción del libro publicado un año después que muestran el proceso creativo del autor, la construcción del relato, el cómo se hizo la novela (lo que en el cine se denomina making of).

Saramago (Santarém, Portugal, 1922-Lanzarote, 2010) narra en Ensayo sobre la lucidez (publicado por Alfaguara) la historia de una ciudad cuyos habitantes deciden votar mayoritariamente en blanco, lo que provoca la reacción virulenta del Gobierno. Estos son algunos fragmentos de las notas del autor traducidas al castellano por Roser Vilagrassa [Los textos íntegros están publicados en un documento adjunto en esta información]:

4 de febrero de 2003
“La noche del 30 al 31 de enero me desperté a las tres de la madrugada con la idea repentina de que, por fin, ya tenía el tema para una nueva novela, que ya andaba buscando de manera más o menos consciente. Se trata de esa “revolución blanca" de la que hablé en Madrid y Barcelona durante la presentación de El hombre duplicado, del voto en blanco como única forma eficaz de protesta contra el loado sistema “democrático” que nos gobierna. Por si fuera poco, también tuve la súbita, la instantánea certeza de que dicho libro, en caso de que llegue a existir, tendría que llevar el título de Ensayo sobre la lucidez, como si el hecho de votar en blanco en la presente situación del mundo fuera un acto exactamente contrario a aquellos, o a la mayoría de aquellos, que se cometían en Ensayo sobre la ceguera. Durante esos días, la convicción de haber acertado de lleno era cada más fuerte (...)”.

17 de marzo
“(...) He llegado a la conclusión de que el título de la novela determina que los personajes sean los mismos que habitaron el otro Ensayo, el de la ceguera. Probablemente no todos. He pensado que la mujer del primer ciego se habría divorciado del marido y que la madre del niño estrábico aparecería y se ocuparía de él. Los demás, la mujer del médico y el marido, la chica con las gafas de sol y el viejo del parche negro se mantienen. También el perro de las lágrimas, que cerrará el libro con la mujer del médico muerta a su lado, asesinada por aquellos que decidieron que todo debía volver a ser como en los buenos viejos tiempos (...)”.

29 de marzo
“El primer capítulo empezará con la descripción (sumaria, claro está) de la tormenta y el viento que cae sobre el país. La televisión y la radio apelan a la conciencia cívica de los electores para que no se queden en casa pese al mal tiempo. Usar la palabrería insustancial propia de las ocasiones patrióticas. Entrar en casa de los personajes principales: la mujer del médico y el marido (también el perro, que vive con ellos), la mujer divorciada del primer ladrón, la chica de las gafas de sol y el viejo del parche negro, y el niño estrábico (la madre nunca llegó a aparecer, ¿o sí?), el escritor y la familia (¿toda?, recuerdo que estaba casado y creo que tenía hijas). A las cuatro de la tarde salen todos para ir a votar (también saldrán los habitantes que aún no habían votado). Descripción de la caminata bajo la lluvia. Barrios inundados, bomberos, barcos. La radio y la televisión se apresuran a transmitir la noticia del inopinado acontecimiento: los electores de la ciudad X están dando un extraordinario ejemplo de civismo, arrostrando la tormenta para cumplir con su sagrado deber (...)”.

19 de abril.
Sobrevolando el Mediterráneo.

“La idea de que los personajes de la Ceguera reaparezcan en Lucidez me parece cada vez mejor. Así como el título del nuevo libro ya sugiere una continuidad, la presencia de los personajes lo confirma definitivamente. En la mente de las autoridades perplejas surgirá la sospecha de que la mujer que no perdió la vista en la Ceguera podría tener algo que ver con el nuevo ‘fenómeno’. Como consecuencia lógica, esta sospecha se extenderá a aquellos a quienes ella había guiado. Así como la novela anterior obedecía escrupulosamente a ‘cierta lógica’, esta no podrá quedar atrás (...)”.

3 de junio.
Día en que Sophia de Mello Breyner gana el Premio Reina Sofía de poesía iberoamericana

“El final no será como se ha descrito más arriba. La mujer del médico será asesinada, pero no en el balcón de la parte de atrás de su casa. La matarán en un jardín donde había llevado a pasear al perro de las lágrimas. El perro empezará a aullar y también lo matarán. Los ciegos se preguntarán: ¿Has oído algo? Dos tiros, Pero también un perro que aullaba, Ya se ha callado, habrá sido el segundo tiro, Menos mal, porque el aullido de los perros me afecta a los nervios”.

Las obras y las ideas del Nobel siguen vivas

JAVIER MARTÍN, LISBOA
A los cinco años de su desaparición, José Saramago está muy presente. En todo el mundo han aumentado los libros sobre él, las representaciones teatrales, las traducciones, las cátedras y las muestra y hasta se publicó, póstumamente, Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas. “Nos llama la atención”, explicó ayer Pilar del Río, viuda del escritor y directora de la Fundación Saramago en Lisboa, “que, sin iniciativa nuestra, muchas televisiones recuerdan esta fecha”. En Italia se prepara una ópera a partir de Las intermitencias de la muerte, y en São Paulo, la mayor muestra sobre el autor en el Museo de la Lengua Portuguesa. Hoy, la Fundación estrena el documental Un humanista por casualidad escritor, del brasileño Leandro Lopes. Y se ultima un guion sobre El fin de la paciencia, una obra jamás representada.
Sus ideas tampoco han muerto. En 1998, el primer premio Nobel portugués propuso en su brindis en la cena de la Academia sueca crear la Declaración Universal de los Deberes Humanos. “No parece que los Gobiernos hayan hecho por los derechos humanos todo aquello a lo que, moralmente, cuando no por fuerza de ley, estaban obligados. Las injusticias se multiplican en el mundo, las desigualdades se agravan, la ignorancia crece, la miseria se extiende”.
Aquel brindis al sol lo ha recogido, 17 años después, la Universidad Autónoma de México, que el próximo miércoles organiza un congreso sobre su idea de los Deberes Humanos. La web Prospectivas del Mundo de la UNAM ha recogido ideas, e intelectuales de todo el mundo debatirán sobre el futuro que nos aguarda o, en su defecto, que nos guardan. “A José no le gustaba que lo clasificaran como intelectual”, recordó Pilar del Río, “él era un humanista, pero un humanista compasivo”."


#cincoanos - Memória da Data - "La Consistencia de los Sueños" documentário sobre a exposição

#cincoanos
Memória da Data 
"La Consistencia de los Sueños" documentário sobre a exposição


( Pode ser visualizado aqui, via YouTube,

#cincoanos - Memória da Data - "Un optimista informado y memorioso" de J. Ignacio Chaves G. (Nueva Tribuna)

"Un optimista informado y memorioso"

"En recuerdo a José Saramago, un gran novelista, un buen periodista y un ciudadano comprometido."

Pode ser consultado e lido, aqui
em http://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/optimista-informado-y-memorioso/20150619100609117330.html



"El dieciocho de junio de dos mil diez nos dejaba una de las personas que más y mejor entendió el papel de la ciudadanía en la construcción de la democracia. En fechas repletas de movimientos estratégicos por detentar el poder, uno, el que sea, porque en el fondo a la mayoría lo que les importa es tenerlo, conviene no perder de vista algunas de sus palabras:

“Ésta es una sociedad falsa. Quiero decir... inexistente. Pienso que para que una sociedad exista, debe darse una cierta unión entre sus miembros, no un continuo estado de competencia. Lo que hoy vivimos es la tiranía de un sistema que ha conseguido que el hombre que se mueve dentro de él sea fácilmente desechable.”

Sus reflexiones sobre la lucidez y la ceguera son profundas muestras sobre el conocimiento de una política hueca en una sociedad huera, al menos esa mitad mal llamada desarrollada que parece no tener más afán que consumir y morir enriquecida por el empobrecimiento de la otra mitad. Las enfermedades mentales transmutan en físicas para narrar lo débil y falso de un sistema que ha convertido en incompetentes las relaciones humanas y sus instituciones. Tal como él decía: “Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven.”Un revolucionario pacífico que era lo que Edward Said, otro de los grandes pensadores éticos, llamaba un intelectual comprometido, que tienen que usar su lugar destacado en la sociedad para luchar contra el statu quo, para criticar a los poderes y a los medios que intentan moldear a la ciudadanía a través de conformar la mal llamada opinión pública.

Como miembro del Parlamento Internacional de Escritores se atrevió a comparar la situación de la población palestina en los territorios ocupados con el campo de concentración nazi en Auschwitz, declarando tras una visita a Ramala que "Un sentimiento de impunidad caracteriza hoy al pueblo israelí y a su ejército. Se han convertido en rentistas del holocausto. Con todo el respeto por la gente asesinada, torturada y gaseada.”

José de Sousa Saramago nació en Azinhaga (Portugal) el 16 de noviembre de 1922 y murió en Tías (España) el 18 de junio de 2012. Le concedieron el premio Nobel de Literatura en 1998 “por permitirnos, a través de parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía, aprehender una realidad esquiva”.

Hace cinco años que se fue y su memoria, sus ideas y sus acciones siguen tan vivas y actuales como cuando estaba entre nosotros. Podemos conocerle más y mejor leyéndole o visitando la exposición permanente en la Fundación José Saramago (Casa dos Bicos en Lisboa), la Biblioteca Saramago en Tías (Lanzarote) o la delegación en su Azinhaga natal.

En 2010, le dediqué un tardío y póstumo homenaje en el número 12 deTribuna, órgano de expresión de la Federación de Servicios a la Ciudadanía del sindicato español Comisiones Obreras, curiosamente esa ciudadanía a la que él tan bien leyó y a la que tanto sirvió.

Su literatura nos enriqueció, “era capaz de poner el universo en movimiento apenas con dos palabras”. Sus discursos nos motivaron, como el que ofreció hace diez años, el 17 de junio de 2005, en la Casa de las Américas en La Habana (Cuba). Tras explicar cómo en España, unos años antes, le habían reunido junto a un grupo de personas para que presentaran propuestas para el milenio, que se convirtieron en puro delirio, Saramago nombró la décima suya: “regresar a la filosofía”. Todo eso para invitar a los asistentes a pensar: “Regreso a la filosofía no en el sentido absurdo de que ahora nos vamos a convertir todos en filósofos. Filosofía aquí podría significar exactamente todo lo que esperamos encontrar en la filosofía, es decir, la reflexión, el análisis, el espíritu crítico, libre. Es decir, circular dentro del universo humano donde conceptos de otro tipo se enfrentan, se encuentran, se juntan, se separan, es lo que pasa todos los días, pero apuntar la idea de que si el hombre es un ser pensante, pues entonces que piense.”

Fue un comunista de pura cepa, un ateo militante, un defensor de la justicia social y de las causas justas, aunque pudieran parecer utópicas, que no significa que estuvieran perdidas.

Fue una simiente que dio muchos frutos, sus más de cuarenta obras publicadas, que nos han llevado a tierras de pecado; al cerco de Lisboa; a la caverna; a releer la existencia de Jesucristo o la vida errante de Caín; a la isla desconocida; a viajar con un elefante o en una balsa de piedra; a levantarnos del suelo; al memorial de un convento; a pensar en el hombre duplicado, en la lucidez o en la ceguera, ocupan, por mérito propio, las más destacadas bibliotecas contemporáneas.  

Yo quisiera recomendarles, al margen de esos grandes ensayos que son sus novelas, esa pequeña metáfora, obra maestra sobre el derecho de soñar y de libertad, que es El cuento de la isla desconocida y el texto que sirvió de guión a un hermoso cortometraje de animación, que yo utilizo en clase para hablar de educación, comunicación y ciudadanía,La flor más grande del mundo, “¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para los adultos? ¿Seríamos realmente capaces de aprender lo que, desde tanto tiempo venimos enseñando?”.

A este mundo insolidario, materialista, grosero y jodón le hacen falta personas como Saramago, gente ética, comprometida y con criterio que piense, que nos haga pensar y que nos invite a la acción tras la reflexión.

Hoy le seguimos pensando."

#cincoanos - Memória da Data - José Saramago - "Il racconto dell'isola sconosciuta" (Leitura de "O Conto da Ilha Desconhecida")

#cincoanos 
Memória da Data - José Saramago 
"Il racconto dell'isola sconosciuta" (Leitura de "O Conto da Ilha Desconhecida")


( Pode ser visualizado e ouvido, aqui

"Il racconto dell'isola sconosciuta"
Einaudi, Torino, 1998, tradução de Paolo Collo e Rita Desti
"O conto da ilha desconhecida" Caminho, edição de 1999

Lettura di Luigi Maria Corsanico

#cincoanos - Memória da Data - Antena1 - Reposição da entrevista Pilar del Río (Março de 2011)

#cincoanos 
Memória da Data - Antena1 - Reposição da entrevista Pilar del Río (Março de 2011)

( Pode ser visualizado, aqui

#cincoanos - Memória da Data - "Relembrar Saramago" de Pedro Reis (PT Jornal)

#cincoanos 
Memória da Data 
"Relembrar Saramago" de Pedro Reis (PT Jornal)

Pode ser consultado e lido, aqui
em http://ptjornal.com/relembrar-saramago-42647

"Relembrar Saramago" de Pedro Reis

"“Aprendamos um pouco, isso e o resto, o próprio orgulho também, com aqueles que do chão se levantaram e a ele não tornam, porque do chão só devemos querer o alimento e aceitar a sepultura, nunca a resignação”.




Começo esta crónica com esta citação retirada de “Levantado do Chão”. Não foi fácil a escolha, poderia ter começado com outra qualquer. O leitor deve então estar a questionar-se o porquê desta escolha. Bem, penso que o principal motivo – para além de ser retirada de uma das minhas obras preferidas do autor – deve-se ao facto desta demonstrar uma linha do pensamento de José Saramago que tanto me inspira: a ideia de não nos resignarmos seja em que circunstância for. Talvez esteja a incorrer no erro de ser demasiado simplista, mas há nesta citação uma certa inquietação e desassossego que definem muito daquilo que Saramago pretendia transmitir com a sua escrita e que, enquanto leitor, muito me influencia.

Existem escritores assim, que através do que escrevem passam-nos mais do que simplesmente uma boa história. São capazes de criar uma ligação de proximidade entre escritor e leitor, onde este último – o aprendiz -, retira das palavras do primeiro – o mestre -, lições de vida, formas de a encarar, de a enfrentar. Através da leitura, o aprendiz obtém uma fonte de inspiração que acaba por moldar a forma como vê o mundo que o rodeia. “As palavras são apenas pedras postas a atravessar a corrente de um rio (…) para que possamos chegar à outra margem”, diz-nos Saramago algures em “A Caverna”.

Mas de onde nasce, afinal, o meu gosto por este escritor? O primeiro livro que li de José Saramago foi “As Intermitências da Morte”. Bem, não será totalmente verdade, uma vez que o primeiro contacto que tive com o autor foi no 12o ano através do “Memorial do Convento”, mas confesso que na altura – e aqui faço o mea culpa – passou-me um bocado ao lado. Outra idade, outra mentalidade, outra forma de encarar a vida. Portanto o meu contacto com Saramago foi um bocado mais tardio do que aquilo que seria suposto, mas sinceramente ainda bem que assim foi. Sugeriram-me “As Intermitências da Morte” e decidi dar uma nova oportunidade ao autor, e em boa hora o fiz. Confesso que li aquela página final perto de dez vezes de seguida, sem exagero. Para além do livro em si me ter fascinado, aquele final deixou-me completamente rendido. Percebi imediatamente que José Saramago tinha algo de especial, que havia ali algo de maior que eu podia retirar daquilo que este me tinha para ensinar. Seguiu-se o “Caim”, que tanto me fez rir pela crítica implacável e irónica sobre Deus e sobre a religião. Mas a confirmação de que Saramago seria um escritor que tinha aparecido para mudar a forma como encaro a literatura deu-se com duas obras em particular: “Ensaio sobre a Cegueira” e “Levantado do Chão”. A primeira, ainda hoje me deixa perplexo com a brutalidade, com a violência, e com a maldade do Ser Humano, mas ao mesmo tempo com um sorriso de esperança perante personagens tão marcantes como a “mulher do médico” ou o “cão das lágrimas”. A segunda deixa-me inspirado pela força retratada através de várias gerações de uma família, e a forma como um povo, oprimido pela ditadura política e religiosa, foi capaz de se erguer e lutar por uma vida melhor. Um retrato ímpar do povo português, principalmente o povo alentejano, desde o início do século XX até à Revolução de Abril.

Dei então por mim a ler Saramago compulsivamente. “O caos é uma ordem por decifrar” e “Sempre chegamos ao sítio aonde nos esperam”, citações retiradas das epígrafes de “O Homem Duplicado” e “A Viagem do Elefante” respectivamente foram os livros seguintes, e ainda hoje são provavelmente duas das frases do autor que mais me marcam, e que com tão poucas palavras conseguem dizer tanto. Depois de uma pequena pausa, voltei a pegar na sua obra com “O Ano da Morte de Ricardo Reis”, que me fez perceber porque é que não nos podemos contentar em observar o espectáculo do mundo como o heterónimo pessoano nos dizia, com o “Ensaio sobre a Lucidez” que gira à volta de um tema tão actual (a abstenção) e que demonstra o quão perversos e maldosos podem ser os nossos governantes, com a releitura do “Memorial do Convento” que desta vez fez tanto sentido, e com o “Evangelho Segundo Jesus Cristo”, um livro único onde somos presenciados com uma outra forma de ver a religião católica, com Jesus a ser apresentado sob uma perspectiva humana, uma vítima nas mãos de um Deus maldoso: “Homens, perdoai-lhe, porque ele não sabe o que fez”. De destacar ainda que foi com este livro que Saramago abandonou o país, mudando-se para Lanzarote depois da polémica com o subsecretário de Estado da Cultura, Sousa Lara. Uma obra e um autor demasiado grandes para um governo com uma mentalidade tão pequena.

Mas ainda havia muito da obra de Saramago para conhecer. Seguiram-se “A Jangada de Pedra” que me prendeu pela viagem e pelo relacionamento entre as personagens, “A Caverna” que pela sua simplicidade é uma das histórias mais bonitas que já li (Cipriano Algor pela sua humildade é das personagens que mais me marcou até hoje), assim como uma grande crítica às consequências das transformações provenientes do capitalismo, onde cada vez somos menos humanos e mais sombras e, por fim, “Todos os Nomes”, o último livro de Saramago que li, sendo uma grande abordagem ao sentido da nossa existência, aquilo que fazemos, aquilo que somos, e à procura constante pelo outro.

Apesar de já ter lido muito da obra de Saramago, ainda há muito para ler e descobrir.

Quando hoje me perguntam qual o meu livro favorito do autor, nunca consigo responder. Penso que isso depende muito do momento, do estado de espírito. Em certas alturas poderia responder “Ensaio sobre a Cegueira”, noutras “Levantado do Chão” ou “O Evangelho Segundo Jesus Cristo”. Ou até mesmo “O Ano da Morte de Ricardo Reis” ou “Memorial do Convento”. Cada livro de Saramago marcou-me de determinada forma. Ensinou-me algo, mudou a minha percepção sobre o mundo. Portanto, é sempre complicado responder a essa questão. O que é comum em todas as suas obras é a forma como o autor não é simplesmente um narrador, uma vez que a sua personalidade está bastante presente em cada um dos seus livros. Quando lemos Saramago não se trata apenas de conhecer uma história e as respectivas personagens. Trata-se, acima de tudo, de entrar num diálogo que o autor constrói connosco leitores, fazendo observações constantes que nos dizem quem ele é, no que acredita e o que nos pretende transmitir.

Não há melhor sensação na leitura do que ficar preso numa frase para de seguida tirar os olhos da página, olhar para cima, e reflectir sobre aquilo que acabamos de ler. E ao ler Saramago isto acontece-me frequentemente, normalmente seguindo um gigante sorriso.

Mais do que um escritor, José Saramago era um humanista. Através das suas personagens, parábolas e da sua ironia tão própria, conseguia analisar o Ser Humano de uma forma única, realçando os seus maiores defeitos, mas invocando também as suas melhores qualidades. Uma tarefa e luta constantes para melhorarmos enquanto humanos que somos, dotados de direitos mas também de deveres. “Vivo desassossegado, escrevo para desassossegar”, dizia-nos.

Através do seu olhar crítico e lúcido – que tanta falta nos faz nos dias de hoje – batia-se através de uma inquietação constante para mudar o mundo que o rodeava, sempre movido por valores éticos e morais de uma enorme grandeza e bondade. Ontem (quinta-feira, 18 de Junho) assinalaram-se os cinco anos da morte de José Saramago, que nos disse que “o que extingue a vida e os seus sinais, não é a morte, mas o esquecimento”. A morte pode ter levado o autor, mas a sua obra é eterna, e continuar a ler o que escreveu manterá para sempre viva a sua memória e o enorme legado que nos deixou. “Mas não subiu para as estrelas, se à terra pertencia”. E aos leitores, sobretudo aos leitores."

quarta-feira, 17 de junho de 2015

"Uma mão cheia de eventos para lembrar os cinco anos da morte de Saramago" - Via Observador.pt (Sara Otto Coelho)

"Uma mão cheia de eventos para lembrar os cinco anos da morte de Saramago"

A notícia pode ser consultada e lida, aqui

"O quinto aniversário da morte do Nobel português vai ser assinalado com vários eventos em Lisboa. No Brasil, vai ser organizada uma exposição no Museu da Língua Portuguesa. Em Roma, haverá uma ópera."

A Fundação José Saramago, em Lisboa, vai estar aberta esta quinta-feira, de manhã à noite, com vários eventos gratuitos que assinalam o quinto aniversário da morte do único Nobel português da Literatura. O público vai poder ler um texto inédito do escritor.

“Contar os anos pelos dedos e encontrar a mão cheia” foi a frase escolhida para a capa da revista Blimunda, que a Fundação publica todos os meses. Cinco anos depois da morte de José Saramago, a 18 de junho de 2010, Pilar del Río destaca o quanto a memória do escritor está viva, em Portugal e no estrangeiro. O destaque do número 37 da revista inclui as notas preparatórias que escreveu para o livro Ensaio Sobre a Lucidez, um texto inédito que estará disponível a partir de quinta-feira, aqui.

Logo a partir das 10h00, quem se deslocar à Casa dos Bicos, onde está sediada a Fundação, vai poder ver as ilustrações que André Letria criou para o livro infantil A Maior Flor do Mundo, que Saramago publicou em 2001.

(Cartaz ilustrado por André Letria)

"Às 11h30, vai ser exibido, em estreia, o documentário “Um Humanista por acaso Escritor”, realizado pelo brasileiro Leandro Lopes. O filme vai estar nos cinemas brasileiros e pretende dar uma visão do mundo pelas lentes “desassossegadas” de José Saramago. Como parte da homenagem, foram feitos uns óculos a partir dos originais que Saramago usava e o visitantes vão poder experimentá-los, bem como tirar fotografias.

Às 21h00, a atriz Maria do Céu Guerra vai ler excertos da obra do autor de Ensaio sobre a Cegueira, seguindo-se um concerto de João Afonso e Rogério Cardoso Pires."

(Pilar del Río segura os óculos que os visitantes vão poder usar 
e o caderno original agora encontrado. ©Sara Otto Coelho)

"No encontro com os jornalistas, Pilar del Río anunciou também a descoberta de um texto de teatro escrito por José Saramago e Costa Ferreira, no final dos anos 1970. “Está aqui Saramago”, disse a viúva do escritor. Há anos que Pilar o tinha no gabinete que ocupa na Fundação, pensando ser outra obra. “O Fim da Paciência” nunca chegou a ser apresentado nos palcos. Depois da descoberta, deverá ser publicado, não se sabe ainda se pela Alfaguara, se pela Porto Editora. “Por enquanto, a prioridade da Porto Editora é fazer chegar às livrarias as quatro obras que faltam reeditar para completar a nova coleção, A Jangada de Pedra (1986), Objeto Quase (1978), Terra do Pecado (1947) e Todos os Nomes (1997) e o Evangelho Segundo Jesus Cristo (1991), disse ao Observador Manuel Alberto Valente.

Durante os próximos meses haverá uma mão cheia de referências internacionais ao português que venceu o Nobel da Literatura em 1998. Uma das principais é a exposição que está a ser organizada no Museu da Língua Portuguesa, em São Paulo, no Brasil, e que se estima que abra as portas em 2016. Pilar del Río admitiu que falou com o diretor do museu, Antonio Carlos de Moraes Sartini, sobre a hipótese de a exposição ser posteriormente mostrada em Portugal, mas ainda não existem certezas.

Destaca-se também o Congresso Internacional sobre os Deveres Humanos que se vai realizar no México, a 24 e 25 de junho. A ideia é fazer o esboço de uma “Carta dos Deveres Humanos”, que José Saramago sugeriu no seu discurso em Estocolmo, em 1998, quando recebeu o Nobel.

Na capital italiana, Roma, vai ser apresentada uma ópera baseada no romance As Intermitências da Morte. Em Espanha, vai subir ao palco o Ensaio sobre a Cegueira, pela companhia Sarabela, na Galiza, e O Homem Duplicado, em Madrid."


"Saramago no pierde la visión cinco años después de su muerte" de Prado Campos em "El Confidencial"

O texto pode ser consultado e lido, aqui
em http://www.elconfidencial.com/cultura/2015-06-17/saramago-muerte-quinto-aniversario-nobel_888325/

"Saramago no pierde la visión cinco años después de su muerte", texto de Prado Campos
http://www.elconfidencial.com/



(José Saramago - 2009 - Agência EFE)

"José Saramago no quiso ser escritor. De hecho, contaba que de niño en su casa no había libros -sólo uno "grueso, encuadernado, salvo error, en azul celeste, que se llamaba A Toutinegra de Moinho, y cuyo autor, si la memoria me acierta, era Émile Richerbourg"-, pero iba a menudo a la ópera gracias a la amistad de su padre con el portero del teatro. Sin embargo, quien empezó a leer en los periódicos y se encontró con los libros en una rara asignatura de Literatura en la escuela técnica, no sólo se acabó convirtiendo en uno de los escritores más célebres sino que encontró en la escritura la forma de "desasosegar" al lector. Mañana se cumplen cinco años de la muerte del Premio Nobel de Literatura luso que repetía que “a donde va el escritor, va el ciudadano”, dejando claro que en sus obras y en sus palabras era siempre él y que nunca iba a renunciar a su responsabilidad con la sociedad.
"Yo soy una persona pacífica, sin demagogia ni estrategia. Digo exactamente lo que pienso. Y lo hago en forma sencilla, sin retórica”, aseguró Saramago (Azinhaga, 1922) en una de sus incontables entrevistas. Y esa es, precisamente, una de las (muchas) claves de su vida: una conciencia social y política lúcida, honesta y capaz de adelantarse a los acontecimientos.
'Yo soy una persona pacífica, sin demagogia ni estrategia. Digo exactamente lo que pienso. Y lo hago en forma sencilla, sin retórica'
Dice su mujer, Pilar del Río, que “José no es un muerto para nada”. Y en esa idea se van a centrar las actividades de este quinto aniversario. El mejor ejemplo sale del que va ser uno de los nuevos descubrimientos literarios del escritor portugués. Hoy se presenta en su fundación lisboeta El fin de la paciencia, una adaptación teatral inédita hecha por Saramago y Costa Ferreira del relato Cosas, recogido en Casi un objeto (1978). Esta obra, llevada a la escena haciendo hincapié en su parte social, es un cuento ficticio que recrea una sociedad de ciudadanos usuarios clasificados según sus prioridades para consumir (A, B y C) y gobernada por un Estado autoritario en la que las cosas cobran vida y desaparecen.

(Ver el mundo con la mirada de Saramago, 
es lo que propone su fundación en el quinto aniversario de su muerte)

- Lo peor es que el efecto de la represalia acaba siempre por caer sobre nosotros: dificultades de abastecimiento, escasez de producto, carestía... Pensaba que ya habíamos pasado esta fase.
- Será inevitable. Sin austeridad no podemos volver a la armonía social.
Del Río recita al otro lado del teléfono este diálogo de la versión escénica del relato de su marido que tanto suena al hoy “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” y crítico con la austeridad como receta gubernamental para salir de la crisis. Porque si algo ha sido una constante en la mirada de Saramago ha sido su actualidad y su carácter visionario. "No os resignéis, indignémonos", espetó en más de una ocasión al ciudadano, quien era el centro de un discurso que alcanzó su máxima responsabilidad social tras recibir, en 1998, un Nobel que no sólo no le domesticó sino que acrecentó su carácter quijotesco y su condición de creador de opinión.
“En mi oficio de escritor, pienso no haberme apartado nunca de mi conciencia de ciudadano. Defiendo que adonde va uno, debe ir el otro. No recuerdo haber escrito ni una sola palabra que estuviese en contradicción con mis convicciones políticas, pero eso no significa que haya puesto alguna vez la literatura al servicio de mi ideología. Significa, eso sí, que cuando escribo estoy expresando la totalidad de la persona que soy", escribió en Cuadernos de Lanzarote como recoge Fernando Gómez Aguilera en José Saramago en sus palabras (Alfaguara, 2010).
El legado de Saramago
Apenas hoy podría entenderse en la totalidad la figura del escritor Saramago sin su compromiso con el pensamiento crítico, la defensa de los derechos humanos y una firme creencia en los ciudadanos como motor para cambiar la realidad. No puede estar más de actualidad en este panorama político. "No era un optimista y tampoco era pesimista, pero el mundo era pésimo decía siempre. La única salida que veía a las situaciones absurdas que vive el mundo está en los ciudadanos manifestando sus derechos y cumpliendo con sus obligaciones", asegura Del Río.

(José Saramago e Pilar del Río - Agência EFE)

Sus palabras siempre apelaron e interrogaron a los ciudadanos para hacerles creer en la necesidad de intervenir. "Siempre sostuvo que no podíamos mantener la fachada del edificio de la democracia como si todo estuviera bien, cuando por dentro había desafección, corrupción y suciedad", garantiza su mujer. Sin lugar a dudas, Ensayo sobre la ceguera (1995) y, después, Ensayo sobre la lucidez (2004) -siempre sostuvo que no era una continuación y que sólo compartían la palabra ensayo en su título porque reconocer la ceguera no es sinónimo de volverse lúcido- son, además de sus obras más célebres, la mejor muestra de esa censura al fracaso de la racionalidad y ese llamamiento a huir y levantarse contra la manipulación.
De ahí, que esa anticipación a los acontecimientos de Saramago sea pasmosa. Tras ese mundo abatido por la ceguera, en el Ensayo sobre la lucidez plantea una mundo en el que el pueblo se revela ante los abusos del poder y dice no a más sometimiento. Algo que resuena mucho en estos años post 15M, mareas y primaveras y de panoramas políticos cambiantes. Sirvan estas citas de sendas entrevistas como ejemplo de su plena vigencia:
- "El poder político es el que menos cuenta, el poder real es el económico, y no es democrático. Entonces, ¿tiene sentido que sigamos hablando de democracia? Me parece poco serio. Las noticias políticas no son más que declaraciones. Es como el mundo del fútbol, los presidentes se calumnian, se intrigan, protestan, pero ¿quién gobierna los países?: las finanzas internacionales". (1997, El Mundo)
- "Lo que me preocupa más es la apatía de la gente, ese desánimo, esa crisis de indiferencia que se vive en el país. Parece mentira que sea el mismo pueblo que hace 30 años era el más combativo de Europa", decía sobre Portugal en 2005 (El País).
- "El Gobierno socialista [portugués] ha hecho políticas de derecha y el problema es que no hay ningún palacio de invierno para asaltar. Lo peor de todo, y esta crisis lo ha demostrado, es que la izquierda no tiene ideas. Ningún partido de izquierda, más o menos roja, más o menos rosa, ha presentado una sola idea para combatir la crisis. Y con los sindicatos ha ocurrido lo mismo. Su fuerza está dormida, domesticada. Me parece que Marx nunca ha tenido tanta razón como ahora. Pero eso no es suficiente. Haría falta una reflexión profunda, partiendo de Marx". (2009, El País)

Por eso, su lucidez es el mayor legado de un genio comprometido dentro y fuera de sus páginas. "Nunca hizo pactos con nada ni con nadie porque un intelectual que se precie no pacta y dice lo que piensa aunque no sea simpático. Dijo cosas que nadie quería oír como, por ejemplo, hablar de la corrupción hace muchísimo tiempo. Lo que le distingue y le caracteriza, además de su estilo, es la ciudadanía, era un ciudadano de una integridad y una valentía esplendorosa", dice su mujer.
Y su vigencia es más que evidente porque desde que Samarago falleció se han publicado dos obras póstumas: Claraboya (escrita en 1953) y Alabardas (obra en la que estaba trabajando cuando falleció), se ha llevado al cine El hombre duplicado (2003), se estrenó el documental José y Pilar, se ha estrenado una ópera suya en San Francisco y hay otra en marcha en Italia, varias obras de teatro en Estados Unidos, Portugal o España y el 24 y 25 de junio la Universidad Nacional Autónoma de México acogerá un congreso sobre su figura.
Además, su mujer recuerda que la casa museo de Lanzarote siempre está abierta con café para los visitantes y en su fundación en la Casa dos Bicos, de Lisboa, mañana habrá una exposición de ilustraciones; el estreno del documental Um humanista por acaso escritor, de Leandro Lopes; un concierto con lecturas de Saramago a cargo de Joao Afonso y Rogério Cardoso Pires y en su página web se publicarán unas notas inéditas sobre el Ensayo sobre la lucidez. Unas gafas como las suyas también aguardarán en la fundación para que cualquiera pueda ver el mundo con lúcida mirada de Saramago... aunque sea durante unos minutos."