Perguntam-me não raras vezes:
- "Qual o livro de José Saramago que mais gostaste de ler?"
A resposta que pode ser dada a cada momento:
- "Impossível de dizer... não sei responder, não seria justo para com outros (livros) não nomeados. Mas uma coisa sempre soube. Uma obra de Saramago, enquanto "pseudo ser vivo" ou com "gente dentro" tem que me raptar, prender-me, não me deixar sair de dentro das suas páginas. Fazer de mim um refém, e só me libertar no final da leitura... mesmo ao chegar à última página. Aí, o "Eu" leitor que se mantém refém, liberta-se da "gente que a obra transporta dentro" e segue o seu caminho.
Mas segue um caminho que se faz caminhando, conjuntamente com mais uma família"

Rui Santos
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sexta-feira, 23 de novembro de 2018

"Saramago, inéditos de Lanzarote" Crónica de Mercedes de Pablos (Crónica Global, Barcelona - 19/11/2018)

"Veinte años después del Nobel, aparece en un disco duro de un ordenador el sexto 'Cuaderno de Lanzarote', que reúne las anotaciones del escritor el año del galardón"


Crónica de Mercedes de Pablos, publicada no "Crónica Global" de Barcelona, 19/11/2018

"Incrédulo impenitente como era, Saramago torcería (levemente, que tampoco era un gesticulador acalorado) el gesto si oyera o leyera alguna relación de su vida y obra con los números o demás sortilegios. Pero el caso es que los números bailan en la vida del Nobel portugués y hay cierta fascinación en su biografía por las horas, los años y sus tiempos. En su casa de Lanzarote (hoy museo visitable y a la vez habitado) los relojes marcan la hora en la que conoció a su mujer y traductora Pilar del Río, las cuatro de la tarde, y esta cifra exacta que son los veinte años ha marcado una efeméride, dos décadas de la concesión del único Nobel en lengua portuguesa, para un hallazgo que más que de chistera mágica emergió de un disco duro y de las frías tripas de un ordenador.

Veinte años exactos después del Nobel, en el viejo ordenador de mesa, que forma parte hoy casi del mobiliario de su biblioteca, Pilar y el escritor y director de la Fundación Cesar Manrique, Fernando Gómez Aguilera, descubrieron que bajo la carpeta Cuadernos además de los ya publicados cinco Cuadernos de Lanzarote (diarios del escritor donde aparecen pensamientos, escritos y confesiones) había silente un sexto, el del año 98. Precisamente el cuaderno del año en que su vida cambió porque su agenda se vio multiplicada por cien mil anotaciones."


"El mismo Saramago en los primeros meses del aquel 1998 dejó dicho y escrito que andaba en esa escritura, pero luego vino el tsunami desde Estocolmo y lo que había sido un anuncio se convirtió apenas en un recuerdo. “Mi palabra ahora es más útil y eso me compromete aún más” dijo en la primavera del 99 cuando alguien le preguntó qué había cambiado de verdad en su vida después del galardón más importante del mundo.

Nada más cierto. Muchas veces se ha dicho que el portugués más que un Nobel de literatura, que lo es y con todos los merecimientos, ejerció de Nobel de la Paz porque no ha habido causa humanitaria ni digna en la que no se haya mojado los pies, las manos y la boca, muy especialmente. No en vano en el discurso de la cena del Nobel (no en el de la Academia sueca, aquella pieza tan bella que Saramago dedicó a su abuelo, el hombre que no sabía leer y del que había aprendido todo y que se nos rescata en este Cuaderno) el escritor habló del cincuenta aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, otra vez un número redondo, otra vez la oportunidad de aprovechar unas fechas para hablar de los valores y de los compromisos. 

Un compromiso que le llevó a viajar por todo el planeta y que, sin embargo, no lo alejó de su literatura. Algunos de los más bellos y rotundos libros fueron escritos después del Nobel: La Caverna, El Hombre Duplicado, Ensayo sobre la Lucidez, Las Intermitencias de la Muerte o ese brillante Caín, que a punto estuvo de convertirse en póstumo. 

Entre una cosa y la otra El Cuaderno del año del Nobel fue olvidándose. Lo olvidó el escritor y lo olvidaron sus editores y su traductora y compañera. A su muerte, hace ahora diez años, de nuevo una cifra redonda, se revisaron manuscritos y apuntes, el mismo Gómez Aguilera, comisario de la muestra La consistencia de los sueños, buscó y rebuscó en papeles y anotaciones. Se publicó una obra de juventud, también los tres capítulos de la novela en la que andaba aun enfermo (Claraboya y Alabardas), se editaron los artículos que diariamente escribía en su blog de la Fundación, bloguero de lujo, bloguero sin pelos en la lengua, bloguero generoso. Pero los cuadernos del 98 no aparecieron porque andaban emboscados en un genérico, andaban travestidos de obra ya conclusa editada y leída, andaban esperando la magia del 20 para que vieran la luz precisamente ahora.

La editorial ha celebrado este azar con la edición de otro libro firmado por Ricardo Viel sobre precisamente el aniversario del Nobel y lo que en esas fechas se vivió, se contó, se escribió. Y Saramago vuelve a estar tremendamente vivo en esas páginas en las que vuelca opiniones y reflexiones con esa punta de acidez y sarcasmo que, curiosamente, le protegían de la ira o del muy hispánico cabreo.

Usa el humor, ese estilete tan elegante, para hablar de su tremendo desencuentro con la derecha gubernamental de su país: por ejemplo, un instituto de Mafra (escenario de Memorial del Convento) propone adoptar su nombre y el ministro Do Santos lo veta: “Odio viejo no cansa: no se cansará su odio pero mi desprecio tampoco”.

O cuando regaña, y casi se le oye sonreír, a sus paisanos que critican el regalo del gobierno español de un cuadro de Felipe II con motivo de la Expo de Lisboa, olvidando que Portugal, en la Expo del 92 de Sevilla, obsequió un lienzo sobre la batalla de Aljubarrota: “El ridículo no es una enfermedad mortal pero aquí en casa parece haberse vuelto incurable”.

El año 98 comienza con Saramago, como escribe el 1 de enero, intentando  salvar un árbol de su jardín de una terrible ventolera nocturna y acaba el 14 de Enero del 99 con el Nobel agachado ignominiosamente en la planta de caballeros de El Corte Ingles de Madrid comprando calcetines. 

Mientras, un año da para muchos artículos, muchas conversaciones, muchas confidencias en ese tono suyo tan escueto y profundo a la vez. Y para alguna contradicción que hace que el lector, que lee desde su presente aquel pasado, se regocije: “Juro por los dioses de todos los cielos y olimpos que nadie tocará Ensayo sobre la ceguera”. Habla el Nobel de una posible versión cinematográfica. Diez años después, en 2008, el escritor se emocionaría con la maravillosa versión (Blindnees) filmada por Fernando Meirelles y protagonizada entre otros por Marck Ruffalo y Julianne Moore. Afortunadamente en este caso y como una rareza en su brutal coherencia el Nobel se desdijo. Porque veinte años no es nada y es todo. Porque hay voces que nacieron para la eternidad."



quarta-feira, 22 de agosto de 2018

"Sobre a ignorância" de Monica de Bolle, publicada na revista "Epoca"

A crónica de Monica de Bolle, pode ser consultada e recuperada aqui
em https://epoca.globo.com/monica-de-bolle/sobre-ignorancia-22983986

"Sobre a ignorância"
"Deveríamos almejar não chegar ao fim da campanha presidencial da mesma forma como nela entramos: cheios de interrogações e assoberbados por mistérios inacessíveis
Volto a escrever neste espaço após três semanas de férias no calor escorchante da Península Ibérica. Para fugir da canícula e do excesso de turistas em Lisboa, passei algumas horas na Fundação Saramago deleitando-me com artigos e áudios, frases e reflexões do escritor. Não surpreendentemente, encontrei o melhor resumo da atualidade: “A ignorância é a mãe de todas as polêmicas”. A frase deveria servir como referência não só para os candidatos que pretendem apresentar propostas concretas para resolver os problemas econômicos do país, como também para todos os responsáveis por entrevistá-los e moderar os debates que teremos pela frente.

Durante as férias, pouco acompanhei as entrevistas, sabatinas e os debates de presidenciáveis. A impressão que tenho de tudo que vi desde que voltei é que polêmicas e ruídos continuam abundantes, enquanto o conteúdo é quase nulo, em parte porque muitos candidatos não demonstram interesse em esmiuçar suas propostas, em parte porque o formato das entrevistas e dos debates não permite que o façam. O primeiro debate entre os presidenciáveis, com tantos a se apresentar e falar, nada esclareceu. O resultado da cacofonia foi a citação de entidade fictícia por um candidato cujas chances de se eleger são nulas. A “Ursal” muita polêmica gerou nas redes sociais, muito barulho por nada, embora, como toda polêmica, há quem ainda acredite em sua existência. As sabatinas conduzidas por grandes emissoras de rádio e TV tampouco foram informativas. Na maior parte dos casos, a numerosa bancada de entrevistadores — ainda que formada por excelentes jornalistas — criou profusão de oportunidades para ruídos, pegadinhas e tentativas de esquivar-se de temas espinhosos.

Temos poucos meses para elucidar assuntos básicos e outros nem tão básicos. Temas como a necessidade de fazer a reforma da Previdência, as dúvidas ponderáveis sobre a sustentabilidade do atual teto para os gastos públicos, as propostas para retomar o processo de redução da desigualdade, medidas para aumentar a produtividade e reduzir o desemprego, entre tantos outros assuntos urgentes, precisam ser discutidos para que as pessoas entendam o que significam e como cada candidato pretende resolvê-los. No entanto, do que se viu até o momento,

o risco é que o povo continue ignorante, a ignorância dando espaço para polêmicas inúteis e para a perpetuação do espírito maniqueísta e tribal que assola o país.

Voltando a Saramago, é importante lembrar que ignorância não é sinônimo de simplicidade, humildade ou modéstia. Em 1978, escreveu o escritor português uma de suas mais belas crônicas, intitulada “Carta para Josefa, minha avó”. “Tens as mãos grossas e deformadas, os pés encortiçados. Carregaste à cabeça toneladas de restolho e lenha, albufeiras de água. Criaste pessoas e gado (...). Não sabes nada do mundo. Não entendes de política, nem de economia, nem de literatura, nem de filosofia, nem de religião.” A perplexidade do escritor se desvela nas palavras finais, em que revela não entender como pessoa tão humilde e simples, tão aparentemente distante dos problemas do mundo, possa por ele ter tanto interesse ao revelar, aos 90 anos, a pena que sente em morrer. A simplicidade das palavras escolhidas por Saramago para escrever para sua avó, que talvez não o entendesse caso o vocabulário fosse mais rebuscado, é outra lição para candidatos, jornalistas, formadores de opinião, todos aqueles, enfim, que querem que os eleitores entendam o que está em jogo. Não é a sociedade, mas sim o povo que terá de decidir o que quer. Não é déficit fiscal, mas quanto o governo gasta acima do que arrecada com impostos. Não é ajuste fiscal, mas arrecadar mais do que se gasta por meio da redução das despesas do governo. Para que isso seja possível, o governo não pode mais dar benefícios a quem não precisa nem pagar aposentadorias generosas para aqueles que têm recursos para se sustentar — por isso a reforma da Previdência. Citar enxurrada de números mais confunde e desinteressa do que elucida.

Parafraseando Saramago, deveríamos almejar não chegar ao fim da campanha presidencial da mesma forma como nela entramos: cheios de interrogações e assoberbados por mistérios inacessíveis. A ignorância não pode ser soberana.

Monica de Bolle * Diretora de estudos latino-americanos e mercados emergentes da Johns Hopkins University

segunda-feira, 12 de fevereiro de 2018

"A outra razão de Alonso Quijano" de José Saramago (FJS, 22/09/2009)

O texto publicado e que consta na página da Fundação José Saramago, pode ser consultado e recuperado aqui
em https://www.josesaramago.org/a-outra-razao-de-alonso-quijano/

"A outra razão de Alonso Quijano"

"Todos sabemos como a história começa: naquele lugar de La Mancha cujo nome nunca viremos a conhecer, vivia um fidalgo pobre chamado Alonso Quijano que, um dia, em consequência do muito ler e do muito imaginar, passou do juízo à loucura, tão simplesmente como quem abre uma porta e a torna a fechar. Assim o quis Cervantes, acaso porque à mentalidade do seu tempo repugnasse aceitar que um homem em posse plena das faculdades mentais, mesmo sendo apenas uma personagem de romance, decidisse, por um acto de vontade, deixar de ser quem tinha sido para converter-se em outro: graças à loucura, a rejeição das regras do chamado comportamento racional torna-se pacífica, não problemática, uma vez que permitirá desprezar qualquer aproximação ao louco que não proceda em conformidade com as vias que têm a cura como objectivo. Do ponto de vista dos contemporâneos de Cervantes e das personagens do livro, Quijote é louco porque Quijano enlouqueceu. Em momento algum se insinua a suspeita de ser Quijote, tão-somente, ou, pelo contrário, de supremo modo, o outro de Quijano. Não obstante, Cervantes tem uma visão muito precisa da irredutibilidade das consequências da mudança de Quijano, tanto assim que reforma e reorganiza de alto a baixo o mundo em que vai entrar essa entidade nova que é Quijote, mudando os nomes e as qualidades de todos os seres e coisas: a estalagem torna-se castelo, os moinhos são gigantes, os rebanhos exércitos, Aldonza transforma-se em Dulcinea, para não falar de um mísero cavalo promovido a épico Rocinante e de uma bacia de barbeiro alçada à dignidade de elmo de Mambrino. Já Sancho, tendo embora de viver as aventuras e as imaginações de Quijote, não precisará nunca de enlouquecer nem de mudar de nome: mesmo quando o proclamarem governador de Bartaria continuará a ser, no físico e no moral, mas sobretudo na sólida identidade que sempre o definiu, Sancho Panza. Nada mais, mas também nada menos.

Que nos diz Cervantes da vida de Alonso Quijano antes que a suposta loucura tivesse transformado o mal favorecido e infatigável cavaleiro a quem as derrotas nunca diminuirão o ânimo, antes parecerá encontrar nelas o alento para o combate seguinte, infinitamente perdido e infinitamente recomeçado? Cervantes, dessa vida enigmática, nada nos quis dizer. E, contudo, Alonso Quijano frisava já os cinquenta anos de idade quando Cervantes o plantou inteiro na primeira página do Quijote. Mesmo numa aldeia perdida de La Mancha, tão perdida que nem o seu nome se achou, um homem de cinquenta anos teria tido, por força, uma vida, acidentes, encontros, sentimentos vários. Seus pais, quem foram? De que irmão ou irmã lhe veio a sobrinha? Não teve Alonso Quijano filhos, um varão, por exemplo, que por não ter nascido à sombra do santo sacramento do matrimónio foi deixado ao deus-dará? E a mãe desse filho, quem teria sido? Uma moça de aldeia, barregã por uns tempos, ou apenas tomada de ocasião em tarde de calor, no meio da seara ou atrás de um valado? Conhecemos tudo da vida de D. Quijote de La Mancha, porém nada da vida de Alonso Quijano, no entanto o mesmo homem, primeiro dotado de razão, depois deixado dela, senão, como me parece hipótese mais sedutora, deixada ela por ele, conscientemente, para que Alonso Quijano pudesse, sob a capa de uma loucura que passaria a justificar tanto o sublime como o ridículo, ser enfim outro, para como outro poder viver em outros lugares e fazer da labrega Aldonza (quem sabe se antes mãe de filhos que não foram reconhecidos?) uma puríssima e inalcançável Dulcineia, mudando assim, como numa operação alquímica, o chumbo cinzento em ouro resplandecente.

É neste ponto, segundo entendo, que deparamos com a questão crucial. Se Alonso Quijano foi o mero invólucro físico de um delírio mental produzido pelo muito ler o pelo muito imaginar, então não haveria grandes diferenças entre ele e aqueles outros loucos que, dois ou três séculos mais tarde, se tomaram por Napoleão Bonaparte só porque dele ouviram falar, ou acerca dele leram, como capitão, general e imperador. Quanto a mim, prefiro acreditar que, em um dia da sua insignificante vida, Alonso Quijano decidiu ser outra pessoa, e, tendo, por isso mesmo, que colocar-se contra o seu tempo, onde só a pessoa Quijano tinha lugar, optou por fazer aquilo que então já ninguém ousaria: restabelecer a ordem da cavalaria andante, pondo ao seu serviço, por inteiro, alma e corpo. Se falasse francês, Quijano poderia ter antecipado, naquele seu momento fundador, o dito célebre de Rimbaud: la vraie vie est ailleurs. Pelo menos, imaginemos que, ao deixar a tranquilidade e a segurança da sua casa, grotescamente armado, montado na esquelética cavalgadura, teria proferido, no seu castelhano manchego, estas palavras, postas aqui também na língua de Rimbaud para manter o paralelismo, e que seriam, ao mesmo tempo, uma divisa e um programa: Le vrai moi est ailleurs. E foi assim que começou a caminhar, já outro, e portanto à procura de si mesmo.

Este jogo entre um eu (Quijano) que se torna em um outro (Quijote), ponto forte, se posso atrever-me a dizê-lo, desta interpretação, encontra uma simetria recente no conhecido sistema de espelhos, cientemente organizado por Fernando Pessoa, que é constelação heteronímica. Sendo os tempos diferentes, Pessoa não necessitou enlouquecer para se tornar nesses outros Napoleões que são o Álvaro de Campos da Tabacaria, o Alberto Caeiro do Guardador de Rebanhos, o Ricardo Reis das Odes, ou o Bernardo Soares do Livro do Desassossego. Curiosamente, porém (tanto pode, afinal, a suspeita social que pesa sobre aqueles que, de modo directo ou indirecto, aspiraram a retirar-se da humana convivência), o próprio Fernando Pessoa, para dar do seu caso uma explicação que não relevasse da simples vontade de ser outro (ou, mais complexamente, necessidade de não ser quem era), diagnosticou-se a si mesmo como histero-neurasténico, por esta maneira transitando, com perturbador à-vontade, das auras poéticas ao foro psiquiátrico. Isso lhe servirá para explicar os seus heterónimos, atribuindo-se a si mesmo uma «tendência orgânica e constante para a despersonalização e para a simulação». (Falar de «despersonalização», neste caso, não de uma despersonalização – situação, suponho, em que o poeta, no mesmo instante em que deixa de ser ele próprio, assiste à ocupação do vazio por uma nova entidade poética, tornando portanto a ser alguém, na medida em que havia podido tornar-se outro).

É interessante observar, repito, como Pessoa nos quer fazer crer na «origem orgânica» dos seus heterónimos, aliás em total e flagrante contradição com a descrição que faz do «nascimento» deles, que mais parece corresponder a uma sequência de lances de um jogo dentro de outro jogo, como caixas chinesas saindo de caixas chinesas: «lembrei-me de inventar um poeta bucólico», «aparecido Alberto Caeiro, tratei logo de lhe descobrir uns discípulos», «arranquei do seu falso paganismo o Ricardo Reis latente», «de repente, e em derivação oposta à de Ricardo Reis, surgiu-me impetuosamente um novo indivíduo (Álvaro de Campos)»… É de supor que o aparecimento dos outro heterónimos, ou semi-heterónimos, que foram António Mora, Vicente Guedes ou Bernardo Soares, tenha percorrido caminhos mentais similares e modos de elaboração e definição paralelos. Para fazer um Quijote, Cervantes tinha de levar Quijano à loucura, ao passo que Fernando Pessoa, que já levava dentro de si a tentação de mil vidas diferentes, e que, de alguma maneira, já era personagem de si mesmo, não podendo enlouquecer deveras e tornar-se, nessa loucura, outro, criou para seu uso e nossa mistificação uma fingida histero-neurastenia, ao abrigo da qual se poderia permitir quantas multiplicações o seu espírito fosse capaz de suportar. Parece claro, pois, que a ironia pessoana se vai exercer em duas direcções distintas: a o leitor, obrigado pelo poder compulsivo de uma expressão artística invulgar a tomar a sério o que é pura mistificação, e a do próprio Pessoa, agente e objecto conscientes dessa mesma mistificação.

Ou muito me engano, ou não é este o caso de Cervantes. É verdade que ele, com aparente frieza e indiferença, parece querer expor, primeiro Quijano e depois Quijote, à irrisão familiar e pública, mas esse homem uno e duplo, Janos bifronte, cabeça de duas caras, de quem o leitor se rirá mil vezes, também será capaz mil vezes de despertar no nosso espírito os mais subtis sentimentos de compaixão e solidaridade, e, como se tal fosse pouco, criar em nós o desejo profundo e irresistível de identificação com alguém como esse Quijote – personagem incorpórea de romance, criatura feita de tinta e papel –, em verdade desprovido de tudo, menos de ansiedade e de sonho. Ainda que não o queira confessar, todo o leitor, no segredo de seu coração, desejaria ser D. Quijote. Talvez pelo facto de ele não ter consciência de seu ridículo e nós vivermos sujeitos a ela em todas as horas lúcidas, mas sobretudo, creio, porque na aventura risível do Cavaleiro da Triste Figura está presente, sempre, o sentido mais dramaticamente interiorizado e mascarado da existência humana: o da sua finitude. Sabemos de antemão que nenhuma das aventuras de Quijote será mortal ou sequer realmente perigosa, que, pelo contrário, cada uma delas será motivo de novas gargalhadas, mas, em contradição com esta tranquilizadora certeza, que resulta do pacto estabelecido com o Autor desde as primeiras páginas, percebemos que, afinal, Quijote encontra, a cada passo que dá, em permanente risco, como se, em vez de ali ter sido posto por Cervantes para meter a ridículo os romances de cavalaria, fosse a premonitória representação do homem moderno, sem toga nem coturnos, armado de uma razão desfalecente, incapaz de chegar ao outro por não poder conhecer-se a si mesmo, dividido tragicamente entre ser e querer ser, entre ser e ter sido.

Essa razão, porém, a que chamei desfalecente, como um fio que constantemente se parte e cujas pontas dilaceradas constantemente vamos tentando atar, é o único vademecum, possível, quer para Quijote quer para esse Sancho/Quijote que é o leitor. Razão de regras instáveis, por certo, mas razão trabalhando em estado de plenitude, ou razão de loucura, se aceitarmos o jogo de Cervantes, mas, tanto num caso como no outro, razão ordenadora, capaz de sobrepor leis novas ao universo das leis velhas apenas por uma introdução metódica de contrários. Pessoa dispersou-se noutros e nessa dispersão, porventura, se reencontrou. Quijano substituiu-se a si mesmo por outro enquanto a morte não chegava para fazer voltar tudo ao princípio, ao primeiro enigma e à primeira tentação: ser alguém que não fosse ele, estar num lugar que não fosse aquele.

Vítima de uma loucura simplesmente humana ou agente de uma vontade sobre-humana de mudança, Quijote procura recriar o mundo, fazê-lo nascer de novo, e morre quando compreende que não bastou ter mudado ele para que o mundo mudasse. É a última derrota de Quijano, a mais amarga de todas, a que não terá salvação. A vontade esgotou-se, não há tempo para enlouquecer outra vez.

José Saramago"
22/09/2009

quinta-feira, 30 de novembro de 2017

"Problema de Homens" crónica publicada a 27/07/2009

A presente crónica foi publicada originalmente no blog "Outros Cadernos de Saramago" a 27/07/2009 e pode ser aqui consultada e recuperada em http://caderno.josesaramago.org/54038.html 
A compilação dos textos em papel foi editada nos 2 volumes "O Caderno" e que agrega todos os textos de Setembro de 2008 a Novembro de 2009.
Na página da Fundação José Saramago, na secção "Memória" está também disponível através do link, em https://www.josesaramago.org/problema-de-homens-texto-publicado-no-blogue-a-27-de-julho-de-2009/


Capa da edição "O Caderno 2" 


"Problema de Homens" 

"Vejo nas sondagens que a violência contra as mulheres é o assunto número catorze nas preocupações dos espanhóis, apesar de que todos os meses se contem pelos dedos, e desgraçadamente faltam dedos, as mulheres assassinadas por aqueles que crêem ser seus donos.
Vejo também que a sociedade, na publicidade institucional e em distintas iniciativas cívicas, assume, é certo que só pouco a pouco, que esta violência é um problema dos homens e que os homens têm de resolver.
De Sevilha e da Estremadura espanhola chegaram-nos, há tempos, notícias de um bom exemplo: manifestações de homens contra a violência. Até agora eram somente as mulheres quem saía à praça pública a protestar contra os contínuos maus tratos sofridos às mãos dos maridos e companheiros (companheiros, triste ironia esta), e que, a par de em muitíssimos casos tomarem aspectos de fria e deliberada tortura, não recuam perante o assassínio, o estrangulamento, a punhalada, a degolação, o ácido, o fogo. A violência desde sempre exercida sobre a mulher encontrou no cárcere em que se transformou o lugar de coabitação (neguemo-nos a chamar-lhe lar) o espaço por excelência para a humilhação diária, para o espancamento habitual, para a crueldade psicológica como instrumento de domínio.
É o problema das mulheres, diz-se, e isso não é verdade. O problema é dos homens, do egoísmo dos homens, do doentio sentimento possessivo dos homens, da poltronaria dos homens, essa miserável cobardia que os autoriza a usar a força contra um ser fisicamente mais débil e a quem foi reduzida sistematicamente a capacidade de resistência psíquica. Há poucos dias, em Huelva, cumprindo as regras habituais dos mais velhos, vários adolescentes de treze e catorze anos violaram uma rapariga da mesma idade e com uma deficiência psíquica, talvez por pensarem que tinham direito ao crime e à violência. Direito a usar o que consideravam seu. Este novo acto de violência de género, mais os que se produziram neste fim-de-semana, em Madrid uma menina assassinada, em Toledo uma mulher de 33 anos morta diante da sua filha de seis, deveriam ter feito sair os homens à rua.
Talvez 100 mil homens, só homens, nada mais que homens, manifestando-se nas ruas, enquanto as mulheres, nos passeios, lhes lançariam flores, este poderia ser o sinal de que a sociedade necessita para combater, desde o seu próprio interior e sem demora, esta vergonha insuportável. E para que a violência de género, com resultado de morte ou não, passe a ser uma das primeiras dores e preocupações dos cidadãos. É um sonho, é um dever. Pode não ser uma utopia."
José Saramago
In "O Caderno 2", edição Caminho, páginas 182 a 184
(meu negrito)

domingo, 16 de julho de 2017

"O ignorado aniversário da morte de Saramago" de Marco Aurélio Abrão Conte (Jornal Metrópole, Carapicuíba Brasil)

"O ignorado aniversário da morte de Saramago" de Marco Aurélio Abrão Conte[1]

O trabalho que se publica pode ser consultado aqui 
em http://www.jornalmetropole.com.br/o-ignorado-aniversario-da-morte-de-saramago/

“Medo da morte não consigo ter
Mas outros, mais humanos e banais
Medos que a gente tem, mesmo sem crer
Como o medo que eu tenho de morrer
Só por querer viver um pouco mais.”
Manuela de Freitas, a partir de declarações de José Saramago

“Só és lembrado em duas datas, aniversariamente:
Quando faz anos que nasceste, quando faz anos que morreste.
Mais nada, mais nada, absolutamente mais nada.
Duas vezes no ano pensam em ti.
Duas vezes no ano suspiram por ti os que te amaram,
E uma ou outra vez suspiram se por acaso se fala em ti.”
Álvaro de Campos

"Que Fernando Pessoa profetizasse, através de seu heterônimo engenheiro, a escassa e intermitente memória a que são reduzidos os mortos, não é de  espantar, dada sua aguda percepção da alma e do comportamento humanos. Também não é espantoso, conquanto a intertextualidade seja genial, que José Saramago (1922-2010), propondo-se a revisitar o mito pessoano, em 1984, com o romance O ano da morte de Ricardo Reis, fizesse com que seu protagonista ouvisse do autor de Mensagem, recém-falecido na diegese  ambientada em 1936, que, imediatamente após a morte, o homem outra vez atravessaria emblemáticos nove meses, nos quais deveria habituar-se a “ter estado e já não estar” – definição de morte dada pelo Nobel de literatura.
No dia 18 de junho passado, o aniversário de morte de José de Sousa Saramago, talvez sufocado pelos caóticos acontecimentos na esfera política, foi simplesmente ignorado pelos veículos midiáticos brasileiros. Mesmo em Portugal, país onde o escritor passou setenta anos de sua vida antes de se mudar para a ilha canária de Lanzarote, poucos foram os jornais que relembraram o autor falecido há sete anos. Ao que parece, apenas a Porto Editora, que publica a obra do escritor em seu país de origem, e a fundação que leva seu nome, presidida por sua viúva, a jornalista espanhola Pilar del Río, promoveram eventos em homenagem ao romancista: na Casa dos Bicos, em Lisboa, sede da Fundação José Saramago, foi apresentado o concerto-teatral Levantei-me do Chão, Lado B, inspirado no primeiro sucesso do escritor; e, na Feira do Livro de Lisboa, no espaço da editora – que, na mesma semana, lançou Claraboia, romance escrito em 1953 que permaneceu inédito até a morte do escritor –, o autor e sua obra foram homenageados.
Segundo Harold Bloom, Saramago foi um dos mais importantes escritores da literatura universal do século XX. Conquanto tenha sido um escritor tardio, publicou, aos 25 anos de idade, o romance Terra do Pecado – assim chamado por razões comerciais, haja vista que o título por ele escolhido era A viúva –, o qual rejeitou até os últimos anos de sua vida, quando foi convencido por Zeferino Coelho, da Editorial Caminho, então responsável pela publicação de sua obra, a relançar o livro. Neste, que nem de longe lembra a marcante prosa saramaguiana a que fomos apresentados na década de 1980, já estavam presentes, mesmo que de forma embrionária, alguns dos maiores temas de sua posterior produção: a incoerência das religiões e a força da mulher, retratados pelo Dr. Viegas e pela empregada doméstica Benedita. “Felizmente”, como escreveu, o jovem não obteve sucesso e passou quase vinte anos sem nada publicar, dedicando-se às mais diversas profissões, como a de serralheiro mecânico e a de funcionário público numa agência de seguros, até tornar-se conhecido na sociedade lisboeta por sua atuação na Editorial Estúdios Cor e nos vários jornais para os quais  escreveu. No prefácio da reedição da obra, o autor diz que não sentia ter algo relevante para escrever e, portanto, resistiu à vaidade de publicar apenas pelo prazer da publicação.
A partir de 1966, o autor publica os livros que seriam responsáveis por sedimentar seu estilo literário, mesmo que a literatura fosse então um trabalho secundário em sua vida: poemas, crônicas, traduções e artigos jornalísticos. Em 1975, no entanto, ao ver-se desempregado – consequência da contrarrevolução de novembro – e desamparado pelo Partido Comunista Português, para o qual sempre militou, decide dedicar-se exclusivamente à escrita e publica, dois anos depois, Manual de pintura e caligrafia, chamado em seu subtítulo de ensaio de romance, no qual o protagonista H., pintor insatisfeito com os rumos de sua produção e de sua vida, decide investir na carreira de escritor. Talvez o mais autobiográfico dos livros do autor – ressalte-se que é nesta obra que Saramago afirma que “tudo é autobiografia” –, o romance evidencia uma escrita madura, decidida, irônica e sensível, revelando que, sim, José teria algo a dizer a partir de então.
E disse! Das mais diversas e criativas formas. Em 1980, auxiliado pelas vozes alentejanas, o escritor vaza Levantado do Chão no revolucionário estilo que o tornaria célebre. Subvertendo a pontuação, transpondo traços da oralidade à prosa romanesca e impondo ao leitor uma simbiose entre o discurso direto e indireto, o livro fora imediatamente aclamado em seu país, criando uma expectativa em torno do que seria  daquele escritor, que iniciava uma carreira num momento da vida em que, como disse Gabriel Garcia Márquez, seu dileto amigo, “a maioria dos escritores já estão a deixar de escrever”. Dois anos mais tarde, com Memorial do Convento, o autor consolida seu estilo e influência na literatura, traçando um retrato do reinado de D. João V corroído por sua ácida ironia, dando voz aos que, historicamente, não a tiveram, tentando evitar que a grandeza do feito, o Palácio Nacional de Mafra, ofuscasse a vital importância dos que o construíram .
José Saramago, veemente crítico da União Europeia, usa de sua Jangada de Pedra para estimular a reflexão acerca do que representariam os dois ibéricos países no conjunto de uma Europa historicamente conduzida por interesses econômicos das nações mais potentes. Ao propor que Portugal e Espanha descolem-se geograficamente do velho continente e estacionem entre o Brasil e a África – não coincidentemente, dois territórios já conhecidos e explorados pelos portugueses – o autor evidencia a necessidade de comunicação entre a Península Ibérica e os países de que mais se aproxima culturalmente, como os da América Latina.
O polêmico escritor, propõe, ainda, a revisitação histórica de mitos portugueses – como os de Dom Sebastião e Camões, na peça Que farei com este livro?, e o de Fernando Pessoa no romance de 1984 –, de episódios históricos responsáveis pela formação da contemporaneidade portuguesa – como a própria formação do país, em História do Cerco de Lisboa, em que, narrando a retomada da cidade das mãos mouras, reflete acerca da importância da Igreja Católica e de seus Cruzados na sociedade portuguesa; a Revolução dos Cravos – tão presente no chamado por Horácio Costa de período formativo de sua obra – em A Noite, peça de 1979 – e de pilares culturais da sociedade ocidental – como o controverso OEvangelho segundo Jesus Cristo, cuja retirada do Prêmio Literário Europeu, vinda do então subsecretário de cultura Sousa Lara, leva José e Pilar a mudarem-se para as Ilhas Canárias; e o incendiário Caim, último romance publicado em vida pelo escritor, no qual chega a afirmar violentamente, abdicando das sutilezas de sua conhecida ironia, que “deus é um filho da puta”.
A genialidade de Saramago evidenciou em sua literatura a total fragilidade da condição humana no mundo: a civilização desmantelada, na qual o homem usa da razão para prejudicar seus semelhantes, em Ensaio sobre a Cegueira, poderosa e insólita alegoria da vida contemporânea; o eminente fracasso da democracia – segundo o autor, apenas formal e não substancial – da qual as nações ocidentais se orgulham, em Ensaio sobre a lucidez; a naturalidade da morte, em As intermitências de morte, romance de 2008 em que o autor trata, com invejável bom humor, do fim da vida; a inutilidade da existência, revelada pelo destino do histórico Salomão, morto para que suas patas servissem de porta-guarda-chuvas, em A viagem do elefante; a identidade perdida, alegorizada em O homem duplicado… É imensurável a contribuição do escritor português para a literatura e a reflexão humana.
Desde sua morte, há sete anos, a responsável pela divulgação de sua obra e suas bandeiras sociais – em especial a defesa da Declaração dos Direitos Humanos, foco de seu discurso em Estocolmo quando da recepção do Prêmio Nobel – é Pilar del Río, com quem o escritor dividiu os últimos vinte e três anos de sua vida e por quem nutria – basta que olhemos as dedicatórias de seus livros – verdadeira devoção, tanto é que, ateu convicto e descrente de toda e qualquer metafísica, no documentário José e Pilar, do realizador português Miguel Gonçalves Mendes, ao falar de sua morte, Saramago diz que suas cinzas ficariam sob uma pedra no jardim de sua casa em Lanzarote e diz ter pedido à esposa que, sempre que sentisse sua falta, lhe levasse uma pequena flor, “para que eu saiba que não me esqueceram”. Pilar, “que não deixou que eu morresse”, “minha casa”, “meu pilar”, é o catalisador de um raríssimo momento em que o escritor admite para si uma continuidade pós-morte: saber de algo, mesmo depois de “já não estar”. No mesmo filme, quando da filmagem da inauguração de sua fundação, José Saramago diz ter respondido, ao ser perguntado a respeito das ações que esperava por parte dela, Pilar, após sua morte: “continuar-me”, ao que a jornalista vem cumprindo – passou a publicar a obra do autor pela Porto Editora para que, segundo disse, tivesse mais alcance e melhor tratamento; discursou em diversas e importantes ocasiões a respeito dos temas por ele tratados em seus romances; e dedica-se exclusivamente à fundação da qual é presidenta – termo que ambos defenderam.
Saramago, mesmo depois de morto, permanece atual num ocidente cada vez mais desumanizado. Sua obra, pungente e vigorosa, pode/deve ser lida como um preciso retrato de uma sociedade guiada por escusos interesses de devassas instituições políticas, religiosas e, sobretudo, econômicas – faz-se possível, por exemplo, analisar a postura da imprensa no impedimento de Dilma Rousseff à luz da peça A Noite, a atual condição política brasileira sob as reflexões de Ensaio sobre a lucidez, ou o drama dos refugiados sírios a partir do Ensaio sobre a cegueira. Pena é que, culturalmente, as mídias, e consequentemente seus consumidores, habituaram-se a relembrar célebres mortos apenas quando de suas datas mais esteticamente agradáveis: como se dará em 2020, ano em que sua morte completará os redondos 10 anos, ou em 2022, centenário de seu nascimento. Álvaro de Campos tinha razão. Os homens, em sua maioria, perderam-na. José Saramago foi um grito de alerta em relação a esta perda, mesmo que hoje seja ouvido apenas aniversariamente pelas grandes multidões. Serve de consolo, no entanto, que a produção saramaguiana, esta sim, siga imortal e aja como uma tentativa de resgate das consciências humanas num momento em que elas são cada vez mais necessárias.

“Um dia desaparece o Sol… e acabou. E o Universo nem sequer se dará conta de que nós existimos. O Universo não saberá que o Homero escreveu a Ilíada”.

[1] Graduando em Letras na Faculdade de Ciências e Letras de Araraquara.

sexta-feira, 27 de janeiro de 2017

"Rodham" - Revisitar "Outros Cadernos de Saramago" (27/1/2009)

Revisitar "Outros Cadernos de Saramago"
http://caderno.josesaramago.org/23722.html

Terça-feira, 27 de Janeiro de 2009

"Rodham"
"O atrevimento não teve outras consequências que o (in)esperado interesse que despertou o blog de ontem sobre Hillary Clinton e a sugestão de que recupere o seu autêntico apelido, Rodham. Não houve protestos diplomáticos, a Secretaria de Estado não emitiu um comunicado nem consta que no The New York Times se tenha feito eco do meu escrito. Amanhã mudarei de assunto. Entretanto, descanso e contemplo.

Clinton?
Que Clinton? O marido, que já passou à história? Ou a mulher, cuja história, em minha opinião, só agora vai começar, por muito senadora que tenha sido? Fiquemos-nos com a mulher. Convidada por Barack Obama para secretária de Estado, terá, pela primeira vez, a sua grande oportunidade de mostrar ao mundo e a si mesma o que realmente vale. Obviamente também a teria, e por maioria de razões, se tivesse ganho a eleição para a presidência dos Estados Unidos. Não ganhou. Em todo o caso, como se diz na minha terra, quem não tem cão, caça com gato, e creio que todos estaremos de acordo em que a secretaria de Estado norte-americana, gato não é, mas tigre, felinos um e outro. Apesar da pessoa nunca me ter sido especialmente simpática, desejo a Hillary Diane Rodham os maiores triunfos, o primeiro dos quais será manter-se sempre à altura das suas responsabilidades e da dignidade que a função, por princípio, exige.O que aí fica não é mais que uma introdução ao tema que decidi tratar hoje. O leitor atento terá reparado que escrevi o nome completo da nova secretária de Estado, isto é, Hillary Diane Rodham. Não foi por acaso. Fi-lo para deixar claro que o apelido Clinton não lhe foi dado no nascimento, para mostrar que o seu apelido não é Clinton e que havê-lo tomado, fosse por convenção social, fosse por conveniência política, em nada alterou a verdade das coisas: chama-se Hillary Diane Rodham ou, no caso de preferir abreviar, Hillary Rodham, muito mais atractivo que o gasto e cansado Clinton. Nem um nem outro me conhecem, nunca leram uma linha minha, mas permito-me deixar aqui um conselho, não ao ex-presidente, que nunca aos conselhos deu grande atenção, sobretudo se eram bons. Falo directamente à secretária de Estado. Deixe o apelido Clinton, que já se parece muito a um casaco coçado e com os cotovelos rotos, recupere o seu apelido, Rodham, que suponho ser de seu pai. Se ele ainda é vivo, já pensou no orgulho que sentiria? Seja uma boa filha, dê essa alegria à família. E, de caminho, a todas as mulheres que consideram que a obrigação de levar o apelido do marido foi e continua a ser uma forma mais, e não a menos importante, de diminuição de identidade pessoal e de acentuar a submissão que sempre se esperou da mulher."

quinta-feira, 26 de janeiro de 2017

"Quê?" - Revisitar "Outros Cadernos de Saramago" (26/1/2009)

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http://caderno.josesaramago.org/23054.html

Segunda-feira, 26 de Janeiro de 2009

"Quê?"
"As perguntas: “Quem és?” ou “”Quem sou?” têm respostas fáceis: a pessoa conta a sua vida e assim se apresenta aos outros. A pergunta que não tem resposta formula-se de outra maneira: “Que sou eu?” Não “quem” mas “quê”. Aquele que fizer essa pergunta enfrenta-se com uma página em branco e o pior é que não será capaz de escrever uma palavra que seja."

"Clinton?" - Revisitar "Outros Cadernos de Saramago" (26/1/2009)

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http://caderno.josesaramago.org/23498.html

Segunda-feira, 26 de Janeiro de 2009

"Clinton?"
"Que Clinton? O marido, que já passou à história? Ou a mulher, cuja história, em minha opinião, só agora vai começar, por muito senadora que tenha sido? Fiquemos-nos com a mulher. Convidada por Barack Obama para secretária de Estado, terá, pela primeira vez, a sua grande oportunidade de mostrar ao mundo e a si mesma o que realmente vale. Obviamente também a teria, e por maioria de razões, se tivesse ganho a eleição para a presidência dos Estados Unidos. Não ganhou. Em todo o caso, como se diz na minha terra, quem não tem cão, caça com gato, e creio que todos estaremos de acordo em que a secretaria de Estado norte-americana, gato não é, mas tigre, felinos um e outro. Apesar da pessoa nunca me ter sido especialmente simpática, desejo a Hillary Diane Rodham os maiores triunfos, o primeiro dos quais será manter-se sempre à altura das suas responsabilidades e da dignidade que a função, por princípio, exige.

O que aí fica não é mais que uma introdução ao tema que decidi tratar hoje. O leitor atento terá reparado que escrevi o nome completo da nova secretária de Estado, isto é, Hillary Diane Rodham. Não foi por acaso. Fi-lo para deixar claro que o apelido Clinton não lhe foi dado no nascimento, para mostrar que o seu apelido não é Clinton e que havê-lo tomado, fosse por convenção social, fosse por conveniência política, em nada alterou a verdade das coisas: chama-se Hillary Diane Rodham ou, no caso de preferir abreviar, Hillary Rodham, muito mais atractivo que o gasto e cansado Clinton. Nem um nem outro me conhecem, nunca leram uma linha minha, mas permito-me deixar aqui um conselho, não ao ex-presidente, que nunca aos conselhos deu grande atenção, sobretudo se eram bons. Falo directamente à secretária de Estado. Deixe o apelido Clinton, que já se parece muito a um casaco coçado e com os cotovelos rotos, recupere o seu apelido, Rodham, que suponho ser de seu pai. Se ele ainda é vivo, já pensou no orgulho que sentiria? Seja uma boa filha, dê essa alegria à família. E, de caminho, a todas as mulheres que consideram que a obrigação de levar o apelido do marido foi e continua a ser uma forma mais, e não a menos importante, de diminuição de identidade pessoal e de acentuar a submissão que sempre se esperou da mulher."

domingo, 22 de janeiro de 2017

"Israel e os seus derivados" - Revisitar "Outros Cadernos de Saramago" (22/1/2009)

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http://caderno.josesaramago.org/22841.html

Quinta-feira, 22 de Janeiro de 2009

"Israel e os seus derivados"
"O processo de extorsão violenta dos direitos básicos do povo palestino e do seu território por parte de Israel tem prosseguido imparável perante a cumplicidade ou a indiferença da mal chamada comunidade internacional. O escritor israelita David Grossmann, cujas críticas, em todo o caso sempre cautelosas, ao governo do seu país têm vindo a subir de tom, escreveu num artigo publicado há algum tempo que Israel não conhece a compaixão. Já o sabíamos. Com a Tora como pano de fundo, ganha pleno significado aquela terrível e inesquecível imagem de um militar judeu partindo à martelada os ossos da mão a um jovem palestino capturado na primeira intifada por atirar pedras aos tanques israelitas. Menos mal que não a cortou. Nada nem ninguém, nem sequer organizações internacionais que teriam essa obrigação, como é o caso da ONU, conseguiram, até hoje, travar as acções mais do que repressivas, criminosas, dos sucessivos governos de Israel e das suas forças armadas contra o povo palestino. Visto o que se passou em Gaza, não parece que a situação tenda a melhorar. Pelo contrário. Enfrentados à heróica resistência palestina, os governos israelitas modificaram certas estratégias iniciais suas, passando a considerar que todos os meios podem e devem ser utilizados, mesmo os mais cruéis, mesmo os mais arbitrários, desde os assassinatos selectivos aos bombardeamentos indiscriminados, para dobrar e humilhar a já lendária coragem do povo palestino, que todos os dias vai juntando parcelas à interminável soma dos seus mortos e todos os dias os ressuscita na pronta resposta dos que continuam vivos."

sexta-feira, 20 de janeiro de 2017

"Donde?" - Revisitar "Outros Cadernos de Saramago" (20/1/2009)

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http://caderno.josesaramago.org/22572.html

Terça-feira, 20 de Janeiro de 2009

"Donde?"
"Donde saiu este homem? Não peço que me digam onde nasceu, quem foram os seus pais, que estudos fez, que projecto de vida desenhou para si e para a sua família. Tudo isso mais ou menos o sabemos, tenho aí a sua autobiografia, livro sério e sincero, além de inteligentemente escrito. Quando pergunto donde saiu Barack Obama estou a manifestar a minha perplexidade por este tempo que vivemos, cínico, desesperançado, sombrio, terrível em mil dos seus aspectos, ter gerado uma pessoa (é um homem, podia ser uma mulher) que levanta a voz para falar de valores, de responsabilidade pessoal e colectiva, de respeito pelo trabalho, também pela memória daqueles que nos antecederam na vida. Estes conceitos que alguma vez foram o cimento da melhor convivência humana sofreram por muito tempo o desprezo dos poderosos, esses mesmos que, a partir de hoje (tenham-no por certo), vão vestir à pressa o novo figurino e clamar em todos os tons: “Eu também, eu também.” Barack Obama, no seu discurso, deu-nos razões (as razões) para que não nos deixemos enganar. O mundo pode ser melhor do que isto a que parecemos ter sido condenados. No fundo, o que Obama nos veio dizer é que outro mundo é possível. Muitos de nós já o vinhamos dizendo há muito. Talvez a ocasião seja boa para que tentemos pôr-nos de acordo sobre o modo e a maneira. Para começar."

"Obama" - Revisitar "Outros Cadernos de Saramago" (20/1/2009)

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Terça-feira, 20 de Janeiro de 2009

"Obama"
"A Martin Luther King mataram-no. Quarenta mil polícias velam em Washington para que hoje não suceda o mesmo a Barack Obama. Não sucederá, digo, como se na minha mão estivesse o poder de esconjurar as piores desgraças. Seria como matar duas vezes o mesmo sonho. Talvez todos sejamos crentes desta nova fé política que irrompeu em Estados Unidos como um tsunami benévolo que tudo vai levar adiante separando o trigo do joio e a palha do grão, talvez afinal continuemos a acreditar em milagres, em algo que venha de fora para salvar-nos no último instante, entre outras coisas, desse outro tsunami que está arrasando o mundo. Camus dizia que se alguém quisesse ser reconhecido bastar-lhe-ia dizer quem é. Não sou tão optimista, pois, em minha opinião, a maior dificuldade está precisamente na indagação de quem somos, nos modos e nos meios para o alcançar. Porém, fosse por simples casualidade, fosse de caso pensado, Obama, nos seus múltiplos discursos e entrevistas, disse tanto de si mesmo, com tanta convicção e aparente sinceridade, que a todos já nos parece conhecê-lo intimamente e desde sempre. O presidente dos Estados Unidos que hoje toma posse resolverá ou intentará resolver os tremendos problemas que o estão esperando, talvez acerte, talvez não, e algo nas suas insuficiências, que certamente terá, vamos ter de lhe perdoar, porque errar é próprio do homem como por experiência tivemos de aprender à nossa custa. O que não lhe perdoaríamos jamais é que viesse a negar, deturpar ou falsear uma só das palavras que tenha pronunciado ou escrito. Poderá não conseguir levar a paz ao Médio Oriente, por exemplo, mas não lhe permitiremos que cubra o fracasso, se tal se der, com um discurso enganoso. Sabemos tudo de discursos enganosos, senhor presidente, veja lá no que se mete."

quarta-feira, 18 de janeiro de 2017

"Conoce el olivo mágico de Saramago en Lanzarote" de César-Javier Palacios (Blog "La crónica verde" - 15/01/2017)

"Conoce el olivo mágico de Saramago en Lanzarote" de César-Javier Palacios (15/01/2017)

A presente reportagem pode ser recuperada e consultada aqui 
em http://blogs.20minutos.es/cronicaverde/2017/01/15/conoce-el-olivo-magico-de-saramago-en-lanzarote/


El escritor portugués José Saramago amaba los árboles. Aunque quizás no tanto como su abuelo materno Jerónimo Melrinho, pastor de cerdos en la pequeña villa de Azinhaga. Fue a él a quien dedicó su discurso de aceptación del premio Nobel ante la academia sueca. Un memorable texto que empieza así:

“El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir”.

De él aprendió de niño mil historias y leyendas, escuchándole en las largas noches de verano que pasaban juntos durmiendo bajo la gran higuera de la huerta, mirando a las estrellas.

Jerónimo, pastor y contador de historias, al presentir que la muerte venía a buscarlo se despidió de los árboles de su huerto uno por uno, abrazándolos y llorando porque sabía que no los volvería a ver.


Saramago, pensador sublime y contador de historias, plantó árboles en su casa de Lanzarote (A Casa / La Casa) para no olvidarse nunca de su abuelo. Ni de su Portugal natal. En una maceta acurrucada entre sus piernas trajo en el avión un joven brinzal de olivo nacido en el Alentejo. Lo plantó en el jardín, en un lugar privilegiado desde donde se disfruta de unas maravillosas vistas hacia el mar tranquilo, la isla de Lobos y la lejana Fuerteventura. No sabía si prosperaría en esa tierra lejana, volcánica, pero contra todo pronóstico el árbol arraigó. En cuanto creció un poco instaló a su lado una silla. Bajo la fresca sombra del olivo se pasaba las horas muertas, meditando, mirando, sintiendo.

A seis años de su muerte, ves ahora la silla vacía, el árbol, el mar naciente y sientes un escalofrío aún mayor que cuando entras en su biblioteca. Seguramente por tratarse de un ser vivo, testigo mudo de las ensoñaciones del literato.

“Para él era un árbol muy especial, pues sus raíces simbolizan a su familia y de dónde viene, pero también su deseo de quedarse en esta tierra”, me comenta el director de la Casa Museo y cuñado del literato, Javier Perez F. -Figares. “Amaba mucho este jardín”. En él plantó luego otros dos olivos, pero uno de ellos, de origen andaluz, salió literalmente volando, arrancado por los vientos huracanados de la tormenta tropical Delta de 2005. La historia parece salida de una de sus novelas, pero es real. También plantó una higuera, como la de su abuelo, que apenas ha crecido en estos años. Y un algarrobo, cuyas vainas son muy nutritivas para las piaras de cerdos, imagen que nos lleva otra vez a su Azinhaga natal.

Recogiendo el testigo de amor por estos árboles que Saramago dejó, explican en la Fundación,

“se ha considerado que un olivo, tal vez éste, sea la imagen del complejo que es la casa y la biblioteca del escritor: el olivo es símbolo de paz y de sabiduría, ramas verdes que son letras sobre el negro de la tierra volcánica. Es Lanzarote, es Azinhaga, es Portugal, es Saramago”.

Pasear por la casa donde Saramago escribió “Ensayo sobre la ceguera” es una sensación única, como lo es ver su despacho y su cama. Pero tocar las ramas del olivo que acariciaron sus ideas resulta algo impagable. Bajito y redondo para poder adaptarse a la fuerza de los vientos alisios, no trates de abrazarlo. Saramago tampoco lo hizo nunca. Como él mismo explicó una vez en una entrevista, despedirse del mundo al estilo de su abuelo no iba a ser posible.

Yo no me veo levantándome de la cama, suponiendo que estoy en las últimas, levantarme para ir y repetir lo que ha hecho mi abuelo, porque repetirlo sería insultar su memoria.

Isla Negra tiene a Neruda y Cadaqués a Dalí. Lanzarote es más afortunada; tiene a César Manique y a José Saramago. Pero lo ignora.

La isla recibió el año pasado cerca de tres millones de turistas. Sin embargo, apenas un puñado de ellos visitaron la maravillosa Casa Museo del escritor luso. ¿La razón? Intenta localizarla. Misión imposible. Ni aún con gps es fácil. Entre otras razones, porque no hay ni una sola señalización en la isla que te informe de su cercanía y te facilite la llegada. A los responsables del Cabildo y del Ayuntamiento ya les vale.

Hay que entrar en la zona de chalés de Tías, buscar el ayuntamiento y seguir hacia abajo entre un dédalo de urbanizaciones para dar finalmente con la rotonda dedicada al escritor de Todos los nombres, en este caso sólo uno, un árbol (el olivo) con forma de J y S: José Saramago. El hombre que amaba los árboles.


Sobre César-Javier Palacios
"Soy geógrafo, naturalista, periodista y responsable de comunicación de FSC España. He trabajado en la Estación Biológica de Doñana, en la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente y en SEO/BirdLife. Me entusiasma la interpretación de la naturaleza, la divulgación científica, la educación ambiental y los viajes. Desde 2004 trato de contagiaros esta pasión por la conservación de la biodiversidad a través de mis columnas en 20 Minutos, un observatorio pendiente (y crítico) del discurrir de la vida."

Blog "La crónica verde" no 20minutos.es em http://blogs.20minutos.es/cronicaverde/
Pode ser seguido no Twitter em @lacronicaverde


segunda-feira, 16 de janeiro de 2017

"A outra crise" - Revisitar "Outros Cadernos de Saramago" (16/1/2009)

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http://caderno.josesaramago.org/22146.html

Sexta-feira, 16 de Janeiro de 2009

"A outra crise"
"Crise financeira, crise económica, crise política, crise religiosa, crise ambiental, crise energética, se não as enumerei a todas, creio ter enunciado as principais. Faltou uma, principalíssima em minha opinião. Refiro-me à crise moral que arrasa o mundo e dela me permitirei dar alguns exemplos. Crise moral é a que está padecendo o governo israelita, doutra maneira não seria possível entender a crueldade do seu procedimento em Gaza, crise moral é a que vem infectando as mentes dos governantes ucranianos e russos condenando, sem remorsos, meio continente a morrer de frio, crise moral é a da União Europeia, incapaz de elaborar e pôr em acção uma política externa coerente e fiel a uns quantos princípios éticos básicos, crise moral é a que sofrem as pessoas que se aproveitaram dos benefícios corruptores de um capitalismo delinquente e agora se queixam de um desastre que deveriam ter previsto. São apenas alguns exemplos. Sei muito bem que falar de moral e moralidade nos tempos que correm é prestar-se à irrisão dos cínicos, dos oportunistas e dos simplesmente espertos. Mas o que disse está dito, certo de que estas palavras algum fundamento hão-de ter. Meta cada um a mão na consciência e diga o que lá encontrou."

sábado, 14 de janeiro de 2017

"Ángel González" - Revisitar "Outros Cadernos de Saramago" (14/1/2009)

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http://caderno.josesaramago.org/21658.html

Quarta-feira, 14 de Janeiro de 2009

"Ángel González"
"Há um ano, precisamente no dia 12 de Janeiro, num hospital de Madrid, morreu Ángel González. Hospitalizado eu próprio em Lanzarote por causa de uma doença similar à que o levou, atendi a chamada telefónica de um jornal que queria publicar umas palavras sobre a infausta notícia. Em termos que o meu interlocutor mal deve ter ouvido, tão intensa era a minha emoção, disse que havia perdido um amigo que era, ao mesmo tempo, um dos maiores poetas de Espanha. Em sua lembrança deixo hoje aqui um dos seus poemas, que traduzo do espanhol. ASSIM PARECE Acusado pelos críticos literários de realista,os meus parentes, em troca, atribuem-me o defeito contrário; afirmam que não tenho sentido algum da realidade. Sou para eles, sem dúvida, um funesto espectáculo: analistas de textos, parentes da província,pelos vistos, a todos defraudei que lhe vamos fazer! Citarei alguns casos: Certas tias devotas não se podem conter, e choram ao olhar-me. Outras muito mais tímidas fazem-me arroz doce, como quando eu era pequeno, e sorriem contritas, e dizem-me: que alto, se o teu pai te visse…,e ficam suspensas, sem saber que mais dizer. No entanto, não ignoro que os seus gestos ambíguos dissimulam uma sincera compaixão irremediável que brillha humidamente nos seus olhares e nos seus piedosos dentes postiços de coelho. E não são só elas. De noite a minha velha tia Clotilde regressa da tumba para agitar diante da minha cara os dedos como sarmentos e repetir em tom admonitório: De beleza não se come! Que julgas que é a vida? Por sua parte, a minha falecida mãe, com voz delgada e triste, augura para a minha existência um lamentável final: manicómios, asilos, calvície, blenorragia. Eu não sei que dizer-lhes, e elas regressam ao seu silêncio. O mesmo, igual que então. Como quando era pequeno. Parece que a morte não chegou a passar por nós."

sexta-feira, 13 de janeiro de 2017

"Presidentes" - Revisitar "Outros Cadernos de Saramago" (13/1/2009)

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Terça-feira, 13 de Janeiro de 2009

"Presidentes"
"Um, Bush, que sai e que nunca deveria ter entrado, outro, Obama, que está prestes a chegar e oxalá não venha a desiludir-nos, outro, Bartlet, que, não duvido, ficará por muito tempo. A este dedicámos nestes dias, Pilar e eu, algumas horas disfrutando os últimos episódios de “A ala oeste da Casa Branca” a que em Portugal preferiram chamar “Os homens do presidente”, título eminentemente machista, uma vez que algumas das personagens mais importantes da série são mulheres. Jed Bartlet, interpretado por Martin Sheen (lembram-se de “Apocalipse Now”?), é o nome do presidente que temos vindo a acompanhar com um interesse que nunca esmoreceu, tanto pela tensão dramática dos conflitos como também por alguns aspectos didácticos sempre presentes sobre o modo norte-americano de fazer política, quer no bom, quer no péssimo. Bartlet chegou ao fim do seu segundo mandato e portanto está de saída. Estamos em plena campanha presidencial, uma campanha em que não têm faltado os golpes baixos, mas que acabará (já o sabemos) com a vitória do melhor dos candidatos, um hispano de ideias claras e ética impecável chamado Mattew Santos. Claro que é irresistível pensar em Barack Obama. Terão os autores da história o dom da profecia? É que entre um hispano e um negro, a diferença não é tão grande"

quinta-feira, 12 de janeiro de 2017

"Imaginemos" - Revisitar "Outros Cadernos de Saramago" (12/1/2009)

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Segunda-feira, 12 de Janeiro de 2009

"Imaginemos"
"Imaginemos que, nos anos trinta, quando os nazis iniciaram a sua caça aos judeus, o povo alemão teria descido à rua, em grandiosas manifestações que iriam ficar na História, para exigir ao seu governo o fim da perseguição e a promulgação de leis que protegessem todas e quaisquer minorias, fossem elas de judeus, de comunistas, de ciganos ou de homossexuais. Imaginemos que, apoiando essa digna e corajosa acção dos homens e mulheres do país de Goethe, os povos da Europa desfilariam pelas avenidas e praças das suas cidades e uniriam as suas vozes ao coro dos protestos levantados em Berlim, em Munique, em Colónia, em Frankfurt. Já sabemos que nada disto sucedeu nem poderia ter sucedido. Por indiferença, apatia, por cumplicidade táctica ou manifesta com Hitler, o povo alemão, salvo qualquer raríssima excepção, não deu um passo, não fez um gesto, não disse uma palavra para salvar aqueles que iriam ser carne de campo de concentração e de forno crematório, e, no resto da Europa, por uma razão ou outra (por exemplo, os fascismos nascentes), uma assumida conivência com os carrascos nazis disciplinaria ou puniria qualquer veleidade de protesto.

Hoje é diferente. Temos liberdade de expressão, liberdade de manifestação e não sei quantas liberdades mais. Podemos sair à rua aos milhares ou aos milhões que a nossa segurança sempre estará assegurada pelas constituições que nos regem, podemos exigir o fim dos sofrimentos de Gaza ou a restituição ao povo palestino da sua soberania e a reparação dos danos morais e materiais sofridos ao longo de sessenta anos, sem piores consequências que os insultos e as provocações da propaganda israelita. As imaginadas manifestações dos anos trinta seriam reprimidas com violência, em algum caso com ferocidade, as nossas, quando muito, contarão com a indulgência dos meios de comunicação social e logo entrarão em acção os mecanismos do olvido. O nazismo alemão não daria um passo atrás e tudo seria igual ao que veio a ser e a História registou. Por sua vez, o exército israelita, esse que o filósofo Yeshayahu Leibowitz, em 1982, acusou de ter uma mentalidade “judeonazi”, segue fielmente, cumprindo ordens dos seus sucessivos governos e comandos, as doutrinas genocidas daqueles que torturaram, gasearam e queimaram os seus antepassados. Pode mesmo dizer-se que em alguns aspectos os discípulos ultrapassaram os mestres. Quanto a nós, continuaremos a manifestar-nos."

quarta-feira, 11 de janeiro de 2017

"Com Gaza" - Revisitar "Outros Cadernos de Saramago" (11/1/2009)

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Domingo, 11 de Janeiro de 2009

"Com Gaza"
As manifestações públicas não são estimadas pelo poder, que não raro as proíbe ou as reprime. Felizmente não é esse o caso de Espanha, onde se têm visto sair à rua algumas das maiores manifestações realizadas na Europa. Honra seja feita por isso aos habitantes de um país em que a solidariedade internacional nunca foi uma palavra vã e que certamente o expressará no acto multitudinário previsto para domingo em Madrid. O objecto imediato desta manifestação é a acção militar indiscriminada, criminosa e atentatória de todos os direitos humanos básicos, desenvolvida pelo governo de Israel contra a população de Gaza, sujeita a um bloqueio implacável, privada dos meios essenciais à vida, desde os alimentos à assistência médica. Objecto imediato, mas não único. Que cada manifestante tenha em mente que já levam sessenta anos sem interrupção a violência, a humilhação e o desprezo de que têm sido vítima os palestinos por parte dos israelitas. E que nas suas vozes, nas vozes da multidão que sem dúvida estará presente, irrompa a indignação pelo genocídio, lento mas sistemático, que Israel tem exercido sobre o martirizado povo palestino. E que essas vozes, ouvidas em toda a Europa, cheguem também à faixa de Gaza e a toda a Cisjordânia. Não esperam menos de nós os que nessas paragens sofrem cada dia e cada noite. Interminavelmente."

domingo, 8 de janeiro de 2017

"Das pedras de David aos tanques de Golias" - Revisitar "Outros Cadernos de Saramago" (8 e 9/1/2009)

Revisitar "Outros Cadernos de Saramago"
Primeira parte dia 8 de Janeiro de 2009 - http://caderno.josesaramago.org/20424.html
Segunda parte dia 9 de Janeiro de 2009 - http://caderno.josesaramago.org/20584.html

Quinta-feira, 8 de Janeiro de 2009

"Das pedras de David aos tanques de Golias"
Este artigo foi publicado pela primeira vez há alguns anos. O seu pano de fundo é a segunda intifada palestina, em 2000. Atrevi-me a pensar que o texto não envelheceu demasiado e que a sua “ressurreição” está justificada pela criminosa acção de Israel contra a população de Gaza. Aí vai, portanto.

DAS PEDRAS DE DAVID AOS TANQUES DE GOLIAS
"Afirmam algumas autoridades em questões bíblicas que o Primeiro Livro de Samuel foi escrito na época de Salomão, ou no período imediato, em qualquer caso antes do cativeiro da Babilónia. Outros estudiosos não menos competentes argumentam que não apenas o Primeiro, mas também o Segundo Livro, foram redigidos depois do exílio da Babilónia, obedecendo a sua composição ao que é denominado por estrutura histórico-político-religiosa do esquema deuteronomista, isto é, sucessivamente, a aliança de Deus com o seu povo, a infidelidade do povo, o castigo de Deus, a súplica do povo, o perdão de Deus. Se a venerável escritura vem do tempo de Salomão, poderemos dizer que sobre ela passaram, até hoje, em números redondos, uns três mil anos. Se o trabalho dos redactores foi realizado após terem regressado os judeus do exílio, então haverá que descontar daquele número uns quinhentos anos, mais mês, menos mês.Esta preocupação de exactidão temporal tem como único propósito oferecer à compreensão do leitor a ideia de que a famosa lenda bíblica do combate (que não chegou a dar-se) entre o pequeno David e o gigante filisteu Golias, anda a ser mal contada às crianças pelo menos desde há vinte ou trinta séculos. Ao longo do tempo, as diversas partes interessadas no assunto elaboraram, com o assentimento acrítico de mais de cem gerações de crentes, tanto hebreus como cristãos, toda uma enganosa mistificação sobre a desigualdade de forças que separava dos bestiais quatro metros de altura de Golias a frágil compleição física do louro e delicado David. Tal desigualdade, enorme segundo todas as aparências, era compensada, e logo revertida a favor do israelita, pelo facto de David ser um mocinho astucioso e Golias uma estúpida massa de carne, tão astucioso aquele que, antes de ir enfrentar-se ao filisteu, apanhou na margem de um regato que havia por ali perto cinco pedras lisas que meteu no alforge, tão estúpido o outro que não se apercebeu de que David vinha armado com uma pistola. Que não era uma pistola, protestarão indignados os amantes das soberanas verdades míticas, que era simplesmente uma funda, uma humílima funda de pastor, como já as haviam usado em imemoriais tempos os servos de Abraão que lhe conduziam e guardavam o gado. Sim, de facto não parecia uma pistola, não tinha cano, não tinha coronha, não tinha gatilho, não tinha cartuchos, o que tinha era duas cordas finas e resistentes atadas pelas pontas a um pequeno pedaço de couro flexível no côncavo do qual a mão experta de David colocaria a pedra que, à distância, foi lançada, veloz e poderosa como uma bala, contra a cabeça de Golias, e o derrubou, deixando-o à mercê do fio da sua própria espada, já empunhada pelo destro fundibulário. Não foi por ser mais astucioso que o israelita conseguiu matar o filisteu e dar a vitória ao exército do Deus vivo e de Samuel, foi simplesmente porque levava consigo uma arma de longo alcance e a soube manejar. A verdade histórica, modesta e nada imaginativa, contenta-se com ensinar-nos que Golias não teve sequer a possibilidade de pôr as mãos em cima de David, a verdade mítica, emérita fabricante de fantasias, anda a embalar-nos há trinta séculos com o conto maravilhoso do triunfo do pequeno pastor sobre a bestialidade de um guerreiro gigantesco a quem, afinal, de nada pôde servir o pesado bronze do capacete, da couraça, das perneiras e do escudo. Tanto quanto estamos autorizados a concluir do desenvolvimento deste edificante episódio, David, nas muitas batalhas que fizeram dele rei de Judá e de Jerusalém e estenderam o seu poder até à margem direita do rio Eufrates, não voltou a usar a funda e as pedras."
(Continua)

Sexta-feira, 9 de Janeiro de 2009

"Das pedras de David aos tanques de Golias" (e 2)
"Também não as usa agora. Nestes últimos cinquenta anos cresceram a tal ponto a David as forças e o tamanho que entre ele e o sobranceiro Golias já não é possível reconhecer qualquer diferença, podendo até dizer-se, sem ofender a ofuscante claridade dos factos, que se tornou num novo Golias. David, hoje, é Golias, mas um Golias que deixou de carregar com pesadas e afinal inúteis armas de bronze. Aquele louro David de antanho sobrevoa de helicóptero as terras palestinas ocupadas e dispara mísseis contra alvos inermes, aquele delicado David de outrora tripula os mais poderosos tanques do mundo e esmaga e rebenta tudo o que encontra na sua frente, aquele lírico David que cantava loas a Betsabé, encarnado agora na figura gargantuesca de um criminoso de guerra chamado Ariel Sharon, lança a “poética” mensagem de que primeiro é necessário esmagar os palestino para depois negociar com o que deles restar. Em poucas palavras, é nisto que consiste, desde 1948, com ligeiras variantes meramente tácticas, a estratégia política israelita. Intoxicados pela ideia messiânica de um Grande Israel que realize finalmente os sonhos expansionistas do sionismo mais radical; contaminados pela monstruosa e enraizada “certeza” de que neste catastrófico e absurdo mundo existe um povo eleito por Deus e que, portanto, estão automaticamente justificadas e autorizadas, em nome também dos horrores do passado e dos medos de hoje, todas as acções próprias resulatantes de um racismo obsessivo, psicológica e patologicamente exclusivista; educados e treinados na ideia de que quaisquer sofrimentos que tenham infligido, inflijam ou venham a infligir aos outros, e em particular aos palestinos, sempre ficarão abaixo dos que sofreram no Holocausto, os judeus arranham interminavelmente a sua própria ferida para que não deixe de sangrar, para torná-la incurável, e mostram-na ao mundo como se tratasse de uma bandeira. Israel fez suas as terríveis palavras de Jeová no Deuteronómio: “Minha é a vingança, e eu lhes darei o pago”. Israel quer que nos sintamos culpados, todos nós, directa ou indirectamente, dos horrores do Holocausto, Israel quer que renunciemos ao mais elementar juízo crítico e nos transformemos em dócil eco da sua vontade, Israel quer que reconheçamos de jure o que para eles é já um exercício de facto: a impunidade absoluta. Do ponto de vista dos judeus, Israel não poderá nunca ser submetido a julgamento, uma vez que foi torturado, gaseado e queimado em Auschwitz. Pergunto-me se esses judeus que morreram nos campos de concentração nazis, esses que foram trucidados nos pogromes, esses que apodreceram nos guetos, pergunto-me se essa imensa multidão de infelizes não sentiria vergonha pelos actos infames que os seus descendentes vêm cometendo. Pergunto-me se o facto de terem sofrido tanto não seria a melhor causa para não fazerem sofrer os outros.As pedras de David mudaram de mãos, agora são os palestinos que as atiram. Golias está do outro lado, armado e equipado como nunca se viu soldado algum na história das guerras, salvo, claro está, o amigo norte-americano. Ah, sim, as horrendas matanças de civis causadas pelos terroristas suicidas… Horrendas, sim, sem dúvida, condenáveis, sim, sem dúvida, mas Israel ainda terá muito que aprender se não é capaz de compreender as razões que podem levar um ser humano a transformar-se numa bomba."

sábado, 7 de janeiro de 2017

"No nos abandones" - Revisitar "Outros Cadernos de Saramago" (7/1/2009)

Revisitar "Outros Cadernos de Saramago"
http://caderno.josesaramago.org/20058.html

Quarta-feira, 7 de Janeiro de 2009

"No nos abandones"
"Vai o título em castelhano porque assim foi a frase dita. Este escrito também poderia chamar-se “Os silêncios de Marcos”, o que esclarece tudo. A prosa de hoje refere-se ao mítico, ainda que muito real, subcomandante. A poucas pessoas admirei tanto em minha vida, de pouquíssimas esperei tanto. Nunca lho disse pela simples razão de que estas coisas não se dizem, sentem-se e por aí se ficam. Questão de pudor, parece. Quando os zapatistas saíram da Selva Lacandona para chegarem ao Zócalo depois de terem atravessado meio México, eu estava ali, um entre um milhão. Conheci a exaltação, o pulsar da esperança em todo o corpo, a vontade de mudar para converter-me em algo melhor, menos egoísta, mais capaz de entrega. Marcos falou, nomeou todas as etnias de Chiapas, e a cada uma foi como se as cinzas de milhões de índios se tivessem desprendido dos túmulos e outra vez reencarnado. Não estou a fazer literatura fácil, tento, canhestramente, pôr em palavras o que nenhuma palavra pode expressar: o instante em que o humano se torna sobrehumano e, do mesmo passo, regressa à sua mais estreme humanidade.

No dia seguinte, no campus modesto de uma faculdade universitaria, houve um comício que reuniu alguns milhares de pessoas e aí se falou do presente e do futuro de Chiapas, da luta exemplar das comunidades índias que eu sonhava ver um dia estendida a toda a América (tranquilizem-se os tímidos, não aconteceu). Na tribuna estavam, entre outros, Carlos Monsivais, Elena Poniatowska, Manuel Vázquez Montalbán, eu próprio. Todos falámos, mas o que a gente queria era ouvir Marcos. O seu discurso foi breve, mas intenso, quase insuportável para o sistema emotivo de cada um. Quando tudo terminou fui abraçar Marcos e foi então que ele me disse ao ouvido, numa voz apenas sussurrada: “Não nos abandones”. Respondi-lhe no mesmo tom: “Teria que abandonar-me a mim mesmo para que isso sucedesse”. Nunca mais o vi até hoje.

Pensei, e disse-o, que Marcos deveria ter falado no Congresso. Por decisão da “comandancia” interveio a comandante Esther, e fê-lo admiravelmente. Comoveu o México inteiro, mas, repito, em meu entender, era Marcos quem deveria ter falado. O significado político da uma intervenção sua culminaria de maneira mais eficaz a marcha zapatista. Assim pensava e assim continuo a pensar. O tempo passou, o processo revolucionário variou os rumos, Marcos saiu da Selva Lacandona. Durante o último ano Marcos guardou um silêncio total, deixou-nos órfãos daquelas palavras que só ele saberia dizer ou escrever. Sentimos-lhe a falta. No dia 1 houve em Oventic um encontro para celebrar e recordar o início da revolução, a tomada de San Cristóbal de las Casas, os altos e baixos de um caminho difícil. Marcos não foi a Oventic, não mandou sequer uma mensagem, uma palavra. Não compreendi, e continuo a não compreender. Marcos, há poucos dias, anunciou para o ano que entrou uma nova estratégia política. Oxalá, se a antiga perdeu as virtudes. Oxalá, sobretudo, que não volte a calar-se. Com que direito o digo? Com o simples direito de quem não abandonou. Sim, de quem não abandonou."

sexta-feira, 6 de janeiro de 2017

"Sarkozy, o irresponsável" - Revisitar "Outros Cadernos de Saramago" (6/1/2009)

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http://caderno.josesaramago.org/19894.html

Terça-feira, 6 de Janeiro de 2009

"Sarkozy, o irresponsável"
"Nunca apreciei este cavalheiro e creio que a partir de hoje passarei a apreciá-lo ainda menos, se tal é possível. E não deveria ser assim, se, como a internet acaba de me informar, o dito sr. Sarkozy anda em missão de paz pelas torturadas terras da Palestina, esforço louvável que, à primeira vista, só deveria merecer elogios e votos do melhor sucesso. Da minha parte tê-los-ia todos se não tivesse utilizado, uma vez mais, a velha estratégia dos dois pesos e das duas medidas. Num arranco de hipocrisia política simplesmente notável, Sarkozy acusa Hamas de haver cometido acções irresponsáveis e imperdoáveis lançando foguetes sobre o território de Israel. Não serei eu quem absolva Hamas de tais acções, aliás, segundo leio a cada passo, castigadas pela quase total ineficácia da bélica operação que pouco mais tem conseguido que danificar algumas casas e derrubar alguns muros. Nunca as palavras doam na língua ao sr. Sarkozy, há que denunciar a Hamas. Com uma condição, porém. Que as suas justamente repreensivas palavras tivessem sido igualmente aplicadas aos horrendos crimes de guerra que vêm sido cometidos pelo exército e pela aviação israelita, em proporções inimagináveis, contra a população civil da faixa de Gaza. Sobre esta vergonha o sr Sarkozy parece não ter encontrado no seu Larousse as expressões adequadas. Pobre França."