Perguntam-me não raras vezes:
- "Qual o livro de José Saramago que mais gostaste de ler?"
A resposta que pode ser dada a cada momento:
- "Impossível de dizer... não sei responder, não seria justo para com outros (livros) não nomeados. Mas uma coisa sempre soube. Uma obra de Saramago, enquanto "pseudo ser vivo" ou com "gente dentro" tem que me raptar, prender-me, não me deixar sair de dentro das suas páginas. Fazer de mim um refém, e só me libertar no final da leitura... mesmo ao chegar à última página. Aí, o "Eu" leitor que se mantém refém, liberta-se da "gente que a obra transporta dentro" e segue o seu caminho.
Mas segue um caminho que se faz caminhando, conjuntamente com mais uma família"

Rui Santos
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segunda-feira, 12 de fevereiro de 2018

"¿Por qué piensan que no puedo defenderme? Qué falta de respeto" Pilar del Río (La Nacion - Argentina, 26/03/2017)

Entrevista de Laura Ventura do "La Nacion" (Argentina - 26/03/2017) a Pilar del Río.
Pode ser recuperada aqui
em https://www.lanacion.com.ar/1999148-pilar-del-rio-por-que-piensan-que-no-puedo-defenderme-que-falta-de-respeto


La viuda de José Saramago acaba de recibir un premio 
por la fundación que preside; pese a todo, no se siente la "mujer de"



"Abre la puerta y señala las pantuflas que acaba de quitarse para recibir a una desconocida. Tiene puestos los piecitos en unos zapatos negros y en un puente que une el pasado con el futuro. Comparte las historias detrás de cada cuadro que sostiene la pared de una memoria sin dobleces. Sus relatos no son asépticos. Es una mujer transparente, sin maquillaje, sin prejuicios. Como atea consecuente, no le teme ni al Diablo ni a Dios, pero le profesa fe a los mortales con una actitud vital de confianza. "En esta habitación escribía José Saramago cuando estaba en Madrid", prende la luz y su cara se ilumina. Pilar del Río, sevillana, es periodista y traductora. Compartió su vida con el premio Nobel portugués y conduce la fundación que lleva el nombre de su marido, una institución que goza de reconocimiento internacional y elogios de académicos y escritores. Hay en ella una esencia de los personajes femeninos de Saramago: fortaleza, dulzura, generosidad e independencia. "La viuda de" es un epíteto que la asfixia: "No-lo-so-por-to. Nunca fui la «hija de», ni «la madre de». ¿Por qué demonios voy a ser «la mujer de»? ¿Por qué piensan que ya no puedo defenderme? Pero qué falta de respeto. No renuncio ni a un país ni a idiomas ni a mi familia. No me definan en base a otros parámetros. Soy otras cosas que he concebido con mi decisión y voluntad", se enciende y luego hace bajar la temperatura de su ira para regresar a su calidez natural.


Es domingo, anochece, y Pilar del Río acaba de concluir el trabajo que expondrá en una conferencia. El día siguiente es feriado, pero tiene previsto una jornada de encuentros. Los mails no cesan de llegarle y tiene en la mesa un celular con chip español y otro portugués. Reside en Lisboa y reparte sus días entre Madrid, el mundo y la isla de Lanzarote, donde se encuentra la Casa Museo de José Saramago. Hace meses recibió una noticia inesperada. Ella -y no la institución, aunque en ella están sus pulmones y sus manos-, fue galardonada con el premio Luso-Español de Arte y Cultura (que consiste en la distinción y en la suma de 75 mil euros) por su trabajo como creadora y presidenta de la fundación, por su defensa de los derechos humanos y por su vínculo con Iberoamérica, es decir, más allá del Atlántico. Cuando falleció el escritor en 2010 pidió obtener la nacionalidad portuguesa: "Lo hice por algo romántico, que no se perdiera un número entre los habitantes de Portugal, y por algo práctico: quería pagar mis impuestos en el país de origen de José".

-¿Qué hará con el premio?
-Lo destino a la Casa Museo. Esa es mi casa y he decidido abrirla desde las 10 a las 14 para visitantes. Mi hermana, mi cuñado y sus hijos viven ahí y han cedido esa comodidad de su vida. Nos parecía que el espíritu de Saramago no se podía perder.

Su fundación dará a conocer la Declaración Universal de Deberes, hecha a partir del discurso de aceptación del Nobel en 1998, 50 años después de la firma de la Declaración de Derechos Humanos, un tiempo en el que, según el autor, los gobiernos hubiesen podido avanzar más. "El primer artículo busca el cumplimiento de todos los derechos y libertades, de prensa, de sindicación, a la vivienda, a protestar, etc. También el derecho a discrepar, incluso con las religiones hoy es algo medievalmente peligroso. Umberto Eco decía que pasamos de la estupidez a la locura [busca una cita del italiano en su computadora]... aquí dice que es un libro póstumo, y no. Hay muchos errores en Internet".

-Wikipedia dice que Saramago vivió en la Argentina.
-¿De dónde sacaron eso! ¡No! ¿Me lo muestras? [lee el texto y se ríe con resignación] ¿Sabes lo que es "Argentina"? ¡Es Azinhaga! Las afueras Lisboa. Por favor, cuéntalo.

La literatura de Saramago estaba cerca de las letras argentinas. Del Río recuerda las complicidades de su marido con Tomás Eloy Martínez y sus lecturas reiteradas de Julio Cortázar y Alberto Manguel ("José lo consideraba un sabio. En mi casa, en la sala de juntas, siempre hay un libro de Manguel al alcance de la mano"). También consideraba a Borges, a quien no conoció, un hilo conductor de su obra, pero sí tanto Pilar del Río como Saramago forjaron una amistad con María Kodama.

-¿Por qué piensa que Kodama es tan controvertida?
-¿Quiénes la critican? ¿Los viudos de Borges? Lamentablemente Borges no quiso vivir con ninguno de esos señores. Depositó su confianza en ella, y María en Borges. No pueden declararla incompetente y lo han intentado en los tribunales. Hay escritores que fueron a testificar a favor de María, como José Saramago. Y que no venga nadie a decir que Borges era tonto o no sabía lo que hacía. Te podrá gustar más o menos. A mí me gusta, es mi amiga, la quiero. A nadie hay que pedirle que adore a María. Punto. Y si respetan a Borges, respetan sus decisiones... o a lo mejor lo que quieren es utilizar a Borges en beneficio propio. Puedo o no estar de acuerdo con ella. Mientras ella cuida a Borges de una manera, yo dejo que José Saramago ande por el mundo y se cuide solo. Son dos formas distintas de enfocar la vida, pero ninguna es mejor que otra. Las dos son válidas.

-¿Cómo es convivir recordando la figura de su marido?
-No nos hicimos falsa ilusión de eternidad. Cuando él estaba enfermo y sabía que tenía los días contados, lo vivimos con toda la naturalidad. De algún modo, hicimos juntos el luto. No siento ni dolor ni extrañeza. Mi vida es una declaración de amor hacia él.

"Mientras Kodama cuida a Borges de una manera, 
yo dejo que Saramago se cuide solo. Ambas formas son válidas"

"En mi casa, en la sala, siempre hay un libro de 
Alberto Manguel al alcance de la mano. José lo consideraba un sabio"

"Pedí la nacionalidad portuguesa por algo romántico, 
para que no se perdiera un número entre los habitantes de Portugal"

quinta-feira, 1 de dezembro de 2016

"5 libros para conocer a José Saramago" - Publicado no "La Nacion" da Argentina em 19/10/2016

"5 libros para conocer a José Saramago
Una selección de títulos imprescindibles del autor portugués"

A lista foi publicada no "La Nacion" da Argentina e pode ser recuperada, aqui
em http://www.lanacion.com.ar/1948446-5-libros-para-conocer-a-jose-saramago

"Hijo de campesinos y autodidacta, luego de haber abandonado los estudios secundarios porque necesitaba trabajar, el premio Nobel portugués se consagró a la literatura después de los cincuenta años. Su obra celebra la belleza de su tierra y la sensualidad de su gente, pero también interroga de manera crítica la historia de Portugal en busca de las claves que explican la parábola de una nación que pasó de ser un imperio a quedar relegada dentro del propio continente europeo.

Memorial del convento
La publicó a los sesenta años, y es una de sus mejores novelas, junto con El año de la muerte de Ricardo Reis y El evangelio según Jesucristo. Protagonizada por el padre Bartolomeu, Baltasar y Blimunda, recrea en forma fantástica la monumental construcción de un convento, una basílica y un palacio en la ciudad de Mafra, en el siglo XVIII. Fue convertida en la ópera Blimunda por el compositor italiano Azio Corghi y, poco antes de morir, Federico Fellini confesó que era el único libro que le hubiera gustado filmar.

Todos los nombres
Narra la historia kafkiana de un don José sin apellido, gris empleado de la burocracia, que trabaja en la oficina donde se registran todos los nacimientos y defunciones. En la narración, los personajes se empeñan vanamente en eliminar de sus vidas cualquier indicio de la muerte que, marea suave y poderosa, vuelve una y otra vez a mezclarse con los asuntos de los vivos.

El año de la muerte de Ricardo Reis
Uno de los heterónimos de Fernando Pessoa dialoga con el fantasma del propio poeta portugués. Corre el año 1935, Pessoa acaba de morir y se avecinan meses que serán cruciales en la vida de Europa y, como reflejo, en el resto del mundo. Al tono melancólico que se espera de la conversación entre una tenue criatura de ficción y un espíritu, se suma la nostalgia de la despedida anticipada porque, como el título lo indica, no falta mucho para la partida definitiva de Reis.

Cuadernos de Lanzarote
Los diarios del escritor abundan en reflexiones y recuerdos, aun humorísticos, como el que explica su apellido: "Saramago no era el apellido de mi familia, sólo el apodo; yendo mi padre a declararen el registro civil el nacimiento de su hijo sucedió que el empleado estaba borracho, que por su propia iniciativa, y sin que mi padre se diese cuenta del fraude, añadió Saramago al simple nombre que yo debía llevar, que era José de Sousa. Suerte mía fue la de no haber nacido en cualquiera de las familias de Azinhaga que, por aquel tiempo y por muchos años más, ostentaban los arrasadores y obscenos apodos de Pichatada, Culorroto y Caralhana."

El evangelio según Jesucristo
Piedra de escándalo que determinó el exilio del escritor en España, cuando el gobierno de Portugal vetó la presentación del libro al premio Literario Europeo. En viaje a las raíces de la cultura occidental, Saramago da su punto de vista sobre los hechos narrados en los Evangelios. Sobre la fe, dijo: "Nunca recibí educación religiosa, en mi familia eran todos campesinos, muy descuidados de la idea de Dios. Soy lo que llamo un ateo tranquilo. Para mí, Dios sólo existe en la persona que cree en él y entonces tengo que aceptar su existencia en esa persona, peor no fuera de ella, ni que me impongan reglas de conducta que me resultan ajenas. Creo que en esto, como en el resto de las relaciones humanas, la clave es el respeto".

¿Qué otro título agregarías?"