Perguntam-me não raras vezes:
- "Qual o livro de José Saramago que mais gostaste de ler?"
A resposta que pode ser dada a cada momento:
- "Impossível de dizer... não sei responder, não seria justo para com outros (livros) não nomeados. Mas uma coisa sempre soube. Uma obra de Saramago, enquanto "pseudo ser vivo" ou com "gente dentro" tem que me raptar, prender-me, não me deixar sair de dentro das suas páginas. Fazer de mim um refém, e só me libertar no final da leitura... mesmo ao chegar à última página. Aí, o "Eu" leitor que se mantém refém, liberta-se da "gente que a obra transporta dentro" e segue o seu caminho.
Mas segue um caminho que se faz caminhando, conjuntamente com mais uma família"

Rui Santos

sexta-feira, 1 de maio de 2020

Assinalamos a data histórica do 1.º de Maio

Fotografia no pós 25 de Abril de 1974
José Saramago numa intervenção e acção de esclarecimento



Cartaz do artista plástico José Santa-Bárbara alusivo ao 1.º de Maio


"Intermitencias: La muerte masiva" publicado por Miguel Koleff no HoyDía Córdoba - Argentina (30/04/2020)



A crónica de Miguel Koleff pode ser consultada e recuperada aqui
em https://hoydia.com.ar/cultura/68884-intermitencias-la-muerte-masiva.html



…em menos de quarenta e oito horas

qual rastilho de pólvora, qual nova

epidemia, alastrou a todo o país (José Saramago).


"El coronavirus es, por cierto, muy peligroso, pero si no estuviera asociado a la muerte masiva tal vez sería más llevadero. Ese es –en realidad- el verdadero problema que trae aparejada la enfermedad; contradice la idea de que morimos en el momento justo y de que nuestra muerte es individual, nos pertenece de manera unívoca. La muerte masiva degrada «mi» muerte, al decir de Heidegger, y eso es lo imperdonable. Según Byung-Chul Han, “La muerte no supondría una violencia si fuera un final resultante de la vida, del tiempo de la vida. Solo así es posible vivir la vida desde sí misma hasta el final, morir en el momento justo. Sólo las formas temporales del final generan, contra la terrible infinitud, una duración, un tiempo pleno, lleno de significado”. (Han, El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse, 2019 [2009], p. 22).

Recuperemos dos pensamientos del extracto reproducido. Por un lado, la violencia que supone que nos arranquen la existencia cuando a la Parca se le da la gana y sin consultarnos; y por otro lado, la consideración sobre la «vida plena», esa que le daría sentido y justificaría su continuidad. Aunque los dos están imbricados, sobre el segundo mucho no podemos decir ya que depende de nuestra responsabilidad y de nuestro esfuerzo en función de las circunstancias en las que nos toca actuar y/o intervenir. Pero sobre el primero cabe detenernos un poco más. Porque trasunta violencia; y porque no respeta la singularidad de cada quién; aparece así de la nada, nos fulmina y nos reduce a un cadáver de entre los muchos que se «amontonan sin cesar», según la fórmula de Walter Benjamin en su tesis 9 de “Filosofía de la Historia”. Este punto es crucial en el contexto del Covid-19 y no podemos ignorarlo: perturba, molesta y nos pone en estado de alerta.

Quien mejor se ha referido a este tópico es, posiblemente, el escritor portugués José Saramago, que, en su novela “Las intermitencias de la muerte” nos plantea alguna reflexión sobre el asunto. Al comienzo del libro, aparece «la muerte» como personaje (escrita en minúscula) que –declarada en huelga- deja de incidir en la vida humana y desaparece de escena, para luego -después de algunos meses- retomar las tareas y ponerse al día con los fallecimientos pendientes. Acción esta que ejecuta sin piedad, y sin medir la forma en que socava el sistema administrativo, político, económico y social, abarrotado de tanta demanda.

Hagamos el esfuerzo de detenernos en esta fase que, bien podríamos llamar la de la “muerte masiva”, y pensemos como se parece a la que estamos viviendo de manera global cuando, a cada minuto, el número de óbitos se extiende considerablemente por efecto de un virus incontrolable. Los féretros de cartón de Guayaquil podrían servir de ejemplo y explicar un colapso semejante sin necesidad de ahondar en detalles escabrosos. Vayamos a la cita: “Mucho más que una hecatombe. Durante siete meses, que fueron tantos los que duró la tregua unilateral de la muerte, se fueron acumulando en una nunca vista lista de espera más de sesenta mil moribundos, para ser exactos sesenta y dos mil quinientos ochenta, que descansaron en paz por obra de un instante único, de un segundo de tiempo cargado de una potencia mortífera que exclusivamente encontraría comparación en ciertas reprobables acciones humanas. A propósito, no nos resistiremos a recordar que la muerte, por sí misma, sola, sin ninguna ayuda exterior, siempre ha matado mucho menos que el hombre (Saramago, 2005, p. 141).

Tal como se expone en el fragmento, la «potencia mortífera» se desencadena con un poder aniquilador sin precedentes. Finalmente, es su prerrogativa, lo que le corresponde ejecutar después de un período de inactividad y alcanza a aquellos que ya estaban marcados. A diferencia del coronavirus, que prolonga la agonía en una curva cada vez más creciente, la «hecatombe» de Saramago afecta un solo país y se produce en una fecha concreta. Fuera de ello no hay diferencias. El ser humano desaparece como si fuera una mosca y las condiciones productivas se alteran radicalmente.

Si a la medicina le importan los vivos; a la política, la funcionalidad del sistema; y a la seguridad, el cumplimiento de las obligaciones dispuestas por el Estado; a la filosofía y a la literatura lo que le preocupa es conocer la razón de esa metamorfosis que nos hace devenir en cifra a expensas de un proyecto de vida. O, dicho de otra forma: cuál es el sentido de nuestro paso por este mundo si es tan fácil borrarnos de un plumazo. A Saramago eso no se le escapa y avanzadas algunas páginas, jaquea a la propia muerte con el amor humano que nunca pudo entender haciéndola actuar de manera más amable y generosa. Para el autor, queda claro, el modo de vivir se estrecha al modo de morir.

Algunos pensadores de la actualidad, al analizar el efecto devastador de esta pandemia, profetizan el fin del capitalismo, considerando que este sistema económico y social ha invertido las prioridades y nos ha alejado significativamente de aquello que nos constituye como especie. No podemos saber a ciencia cierta si el pronóstico es acertado o no, pero lo que sí podemos chequear –y sobra evidencia- es que para cuidarnos del virus debemos potenciar lo que este orden mundial ha querido siempre de nosotros: que seamos individualistas, que estemos solos, que mantengamos la distancia, que temamos los contactos próximos y que abandonemos la emoción y el sentimiento que comunican los besos y abrazos que antes creíamos imprescindibles. Han señala que «la revuelta contra la muerte, la hipertrofia del yo y la ciega negación de lo distinto se condicionan y refuerzan mutuamente» (Han, Muerte y alteridad, 2018 [2012, p. 10). En las medidas adoptadas para protegernos se construye este perfil, lo vemos a diario, lo que no deja de ser curioso porque va a contrapelo de lo que esta muerte, igualadora y colectiva, quiere enseñarnos. Ella avasalla las clases sociales, neutraliza las diferencias articuladas por las mañas del poder y nos hace parte de una misma comunidad de víctimas, incluso a pesar de nosotros mismos.

La novela de Saramago comienza y termina igual: «Al día siguiente no murió nadie» (Saramago, 2005, p. 274). La frase coincide pero las circunstancias no. Al final del libro, aquello que era la predicción del horror que empezaba a instalarse, se transforma en la promesa de algo distinto: un futuro que puede llegar a escribirse con mayúscula y que dependerá de los sobrevivientes.


Fuentes consultadas

Han, B.-C. (2018 [2012). Muerte y alteridad. Buenos Aires: Herder.

Han, B.-C. (2019 [2009]). El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse. (P. Kuffer, Trad.) Buenos Aires: Herder.

Saramago, J. (2005). As intermitências da morte. Lisboa: Caminho. Traducción al español de Alfaguara."

terça-feira, 28 de abril de 2020

"Não tenho esse sentido do artista torturado. Para mim escrever é um trabalho" - O Mirante (15/08/1992)


"Reportagem de Joaquim António Emídio e Alberto Bastos
Texto publicado na edição de O MIRANTE de 15 de Agosto de 1992"
Pode ser recuperado e consultado aqui
em https://omirante.pt/textos-que-fizeram-historia/2020-03-12-Nao-tenho-esse-sentido-do-artista-torturado.-Para-mim-escrever-e-um-trabalho


"José Saramago esteve na Golegã a conversar com os leitores do seu concelho.
"Cada acto cometido à nossa volta, quer pelos nossos parentes, quer pelos nossos amigos, quer pelos nossos inimigos, influi de maneira decisiva na nossa vida. Os livros que eu escrevi, existem por esta razão muito simples: porque o meu pai foi para Lisboa quando eu tinha três anos. Se não fosse assim eu, provavelmente, tinha ido para a loja do senhor Vieira vender açúcar ou para a loja defronte vender chitas e riscados. Era agora o José Saramago da Azinhaga, digno cidadão, mas não existiam os livros que escrevi.".

José Saramago, esteve na segunda-feira, 10 de Agosto de 1992, nas piscinas da Golegã e falou de si e dos seus livros. Natural de Azinhaga, freguesia daquele concelho, o autor de "O Evangelho segundo Jesus Cristo", foi o principal convidado do FTM - Encontros de Arte Contemporânea.

Falou durante mais de duas horas para perto de uma centena de pessoas. Respondeu a perguntas, contou histórias e irritou-se por duas vezes com observações, a despropósito, de um espectador. Chamam-lhe vaidoso e escritor de livros chatos. A conversa começou por aí. Sobre a pluralidade que existe em cada um de nós. Sobre quem é o José Saramago. O autor visto pelos outros e o autor visto por ele próprio.

"Cada um de nós, fisicamente, é apenas um, mas contudo, se olharmos para dentro de nós, encontramos várias pessoas e o grande esforço que fazemos ao longo da vida é para que os outros nos vejam como um só. É o esforço para controlarmos a nossa pluralidade.".

Faz uma pausa, reflecte, e retoma a resposta. "Eu tenho uma péssima reputação neste país. Não porque tenha roubado ou assassinado, mas sou tido como uma pessoa antipática, presunçosa, complicada, orgulhosa. Aqueles que me querem mesmo mal, até dizem que eu sou muito vaidoso. O que eu posso dizer de mim é que, pelo menos, sou uma pessoa bastante coerente. Quase me apetece dizer que eu sou de uma coerência total. Não renego nada do que fiz.".

Saramago foi minucioso nas respostas, como é minucioso nos livros. Nunca se importou de se alongar até sentir que todos tinham compreendido exactamente o que ele tinha para dizer. Deu conselhos sobre leituras, confessou que está a ler George Steiner e o último livro de contos do Gabriel Garcia Marques e lembrou e citou outros escritores: Fernando Pessoa, Camilo Castelo Branco, Gil Vicente, Alexandre O'Neil.

"O Alexandre O'Neil dizia, com muita graça e com muita inteligência, dirigindo-se aos autores, aos escritores: "Não contem a vidinha. A vidinha não tem importância nenhuma". Eu trato de ir procurar os meus temas, não na minha própria vida pessoal, mas na visão que eu tenho do mundo, da sociedade, do homem, da história e da cultura. É aí que procuro os meus temas.".

Numa conversa com José Saramago era quase inevitável falar do livro "O Evangelho Segundo Jesus Cristo" e da polémica que causou (em Abril de 1992, o subsecretário de Estado da Cultura, Sousa Lara, vetou o livro para o Prémio Literário Europeu). Saramago reconheceu que a Igreja portuguesa foi bastante discreta relativamente ao assunto e considerou que a atitude de Sousa Lara, o seu censor, foi uma atitude a nível puramente pessoal.

Sobre o livro disse ser fundamentalmente um livro sobre a culpa. "A culpa do pai de Jesus, José, que tendo sabido, conforme se conta nos evangelhos, pela visita de um anjo, que Herodes ia mandar matar os meninos de Belém, não fez aquilo que era natural, que era bater à porta dos vizinhos e dizer-lhes para porem os filhos a salvo.".

Com a noite a arrefecer, arrefeceu também a conversa. Apesar disso o escritor ainda respondeu a algumas outras questões sobre a maneira como escreve, para quem escreve e qual a relação entre escritor e leitores. "O Evangelho Segundo Jesus Cristo" foi o único livro em que Saramago contrariou o seu hábito de escrever apenas de tarde. A meio do livro teve um problema numa vista, estava em Roma e esteve em risco de cegar. Depois recuperou. Recuperou da vista e da escrita que praticou em ritmo intensivo. De resto, confessa, não dramatiza no acto de escrever.

"Não tenho esse sentido do artista torturado. Escrever é uma coisa que eu faço, da parte da tarde, sem romantismo nenhum. Para mim escrever é um trabalho. Um trabalho com a matéria. Um trabalho com a palavra. Não estou à espera que o Espírito Santo me venha segredar ao ouvido como é que eu vou escrever.".

Acrescenta que também não pensa nos eventuais leitores. "Também não escrevo para ninguém. A ideia de que o escritor tem em mente um público, é uma ideia que eu considero absurda. Não há um público para o autor. O que se estabelece depois entre o escritor e os leitores é o afecto. Afecto no sentido de que para o leitor, aquele autor é necessário. A grande tarefa do leitor não está em perceber a história que está a ser contada, mas reconhecer que em cada livro vem uma pessoa, que é o autor, que é preciso conhecer.".

Reportagem de Joaquim António Emídio e Alberto Bastos

Texto publicado na edição de O MIRANTE de 15 de Agosto de 1992"

sábado, 25 de abril de 2020

"A Noite" - Peça de teatro, 1979






"A Noite" - Peça de teatro, 1979





















Sinopse que pode ser consultada e recuperada na página da Fundação José Saramago


«Depois de ter feito jornais, escreveu sobre eles. Foi em “A Noite”, a primeira obra dramática de Saramago que o escritor dedica a Luzia Maria Martins, a pessoa que o “achou capaz de escrever uma peça”. Seria mesmo. A noite de que se fala nesta peça ficou para a história: de 24 para 25 de Abril. A acção passa-se na redacção de um jornal em Lisboa e autor avisa: “Qualquer semelhança com personagens da vida real e seus ditos e feitos é pura coincidência. Evidentemente.” Nem outra coisa seria de esperar. A ironia passa também pela história desta noite em que administradores e redactores entram em conflito. Uns a gritar que a máquina “há-de parar” e outros a defender que ela “há-de andar”. Quando o escreveu, Saramago já sabia que, para o bem e para o mal, a máquina tinha continuado a andar. “A Noite” chegou aos palcos em Maio de 1979 pelo Grupo de Teatro de Campolide. Com encenação de Joaquim Benite e direcção musical de Carlos Paredes, a peça contava, entre outros, com a participação de António Assunção no papel do chefe de redacção Abílio Valadares.» (Diário de Notícias, 9 de Outubro de 1998)

25 de Abril - Continuar Abril - Continuar Saramago


Três obras emblemáticas de José Saramago 
onde o despontar e a presença do 25 de Abril de 1974 marca presença de forma muito vincada. 
O senhor "H" do manual, 
a redacção e as rotativas de A Noite 
os Mau-Tempo no Lavre que resistem à ditadura da fome

25 de Abril de '74

sexta-feira, 24 de abril de 2020

"Emergência climática e feminismo são as chaves para o tempo em que vivemos" Entrevista a Pilar del Río à revista "Marie Claire" Brasil 15/03/2020

"Pilar del Río: "Emergência climática e feminismo são as chaves para o tempo em que vivemos"

Jornalista, tradutora, presidenta da Fundação José Saramago e herdeira do legado do escritor português, de quem foi companheira por 22 anos, Pilar del Río fala em entrevista exclusiva à Marie Claire sobre envelhecimento, feminismo, trabalho, os principais desafios para o mundo e, sobretudo, para as mulheres nesta nova década

A entrevista pode ser consultada e recuperada aqui
em https://revistamarieclaire.globo.com/Mulheres-do-Mundo/noticia/2020/03/pilar-del-rio-emergencia-climatica-e-feminismo-sao-chaves-para-o-tempo-em-que-vivemos.html

De Mariana Pontual (Lisboa, 15.3.20)


"Nascida na cidade de Castril, na Espanha, em 15 de março de 1950, Pilar del Rio completa 70 anos como uma verdadeira potência da natureza, reunindo "todas as forças do mundo". Faz questão de ir de metrô ao trabalho, viaja pelo mundo representando a Fundação José Saramago, é ativa e engajada no Twitter, tudo isso ao mesmo tempo em que preza por conversar e tirar fotos com os fãs de Saramago pelas ruas de Lisboa. De onde ela tira toda essa energia? Da lucidez e consciência de uma vida bem vivida.

Marie Claire. Você acaba de completar 70 anos. Essa marca lhe surpreende de alguma forma? Como vê o passar do tempo?
Pilar Del Río. Da maturidade à senilidade, dizia um sábio brasileiro. Vemos como o nosso corpo muda, como se perde agilidade e diminui-se as expectativas que criamos, ao mesmo tempo que aumenta a consciência que temos de nós mesmos. É que cada dia acumulamos mais experiências e memória, por isso podemos dizer “eu” sem tanta inseguranças e medos. E sem egoísmo, com a certeza de estar viva sabendo que o final não está tão longe.


No livro "José e Pilar" (2011), de Miguel Gonçalves Mendes, você afirma "viver todos os dias como se fosse o primeiro e como se fosse o último. Isso eu tenho muito claro toda manhã quando me levanto, que se for o último não vão ficar coisas por fazer, e que vou vivê-lo com a mesma ilusão do primeiro." O que move e confere toda essa energia a Pilar?
Saber que sou uma privilegiada, que recebi muito. Fazemos a conta? Nasci num tempo em que tínhamos água quente e numa casa onde havia comida todos os dias. Fui à escola, pude aprender a ler e continuei lendo. Nunca tive que andar muitos quilômetros para ir trabalhar, recebi salários confortáveis, tenho amigas e amigos, uma família que festeja a vida diariamente, tive encontros sentimentais surpreendentes... Nessa situação, como não vou ter forças? Tenho todas as forças do mundo. Desistir seria não restituir à vida tudo o que ela me deu, seria cometer uma injustiça.


Como encara o desafio de levar adiante o rico legado de José Saramago, mantendo vivas as suas ideias e obra? Quais as maiores dificuldades e as maiores recompensas?
Fernando Pessoa, através do heterônimo Ricardo Reis, disse: "Põe quanto és no mínimo que fazes". É o que procuro fazer para encarar o desafio, coloco tudo o que sou e tenho. E trabalho todos os dias consciente de que, não sendo o escritor, tenho a responsabilidade de continuá-lo.

As maiores dificuldades nascem da constatação dos limites: observar que a dimensão do escritor é outra e que por muito que tente, não chego ao seu nível. As maiores recompensas chegam dos leitores: quando sinto que o livro ou o espaço em que se trabalha - a Fundação, em Lisboa, ou A Casa, em Lanzarote - é incorporado por pessoas distintas, que chegam até nós para nos agradecer. Receber essas respostas compensa o esforço, e muito.

Graças aos avanços da medicina, as pessoas estão vivendo mais e a expectativa de vida aumenta a cada ano. No entanto, nossa sociedade cultua fortemente a juventude, especialmente entre as mulheres. Acha que nós, mulheres, "sofremos" mais com o envelhecer que os homens? Como você percebe e lida com essas questões?
Os chamados “valores triunfantes” da sociedade de consumo me importam muito pouco, entre outros motivos porque são claramente falsos: valora-se a juventude, dizem, mas quando um jovem se apresenta, por exemplo, a um cargo político ou um posto de responsabilidade ele é descartado por ser inexperiente. Sejamos claros, a velhice me chateia porque gostava mais da imagem que o espelho me devolvia no passado e, além disso, enxergava melhor, sem necessidade de óculos, mas não sofro por isso. Claro que os homens são “maduros” e nós somos “velhas”, isso é verdade. Mas os homens maduros são mais feios que as mulheres velhas, sobretudo são muito feios os que sustentam essa besteira que vincula beleza à juventude delas enquanto eles são obscenamente arrogantes.


Entramos em 2020 e anunciamos uma nova década. Na sua opinião, quais serão as questões mais urgentes para a humanidade nos próximos dez anos?
A irrupção das mulheres na direção da sociedade de mudanças em que agora vivemos. Os valores até agora defendidos pelo patriarcado, com os seus heróis, guerras, beligerâncias variadas, fronteiras, bandeiras, domínios e submissões, devem ser substituídos por políticas diferentes: somos uma sociedade global, existe a consciência de que temos que caber todos ou o planeta explode. Por isso, meio ambiente ou emergência climática, e feminismo são as chaves para o tempo em que vivemos. No mundo todo será assim, o novo no lugar dos discursos de prepotência social e de gênero que já não são aceitáveis.



Se fizermos uma retrospectiva para a década em que nasceu, 1950, você acha que essas questões mudaram muito? Percebe de alguma forma que estejamos talvez "regredindo" em algumas delas?
De um modo geral, progredimos. Embora as resistências, vamos avançando. Quando eu nasci, nos anos 50, Espanha e Portugal viviam em ditadura, as pessoas não tinham direito a voto e, além disso, as mulheres tinham status de obediência ao marido, e as relações estavam governadas pela religião. Na Espanha o nacional-catolicismo imperava, tudo era pecado, dogmas, religião sem espírito, nos inoculavam que fôssemos submissas e que não chamássemos atenção. Depois, nos anos 60, começaram a chegar exemplos de revoltas em outros lugares. Por muito tempo que eu viva não seria capaz de agradecer o devido ao Maio de 1968 francês, que para mim foi definitivo. Foi a liberdade, deixar atrás uma sociedade sem alegria, descobrir tantas coisas. 


E para as mulheres, quais as lutas mais urgentes nessa nova década? O que mais lhe preocupa hoje e quais os caminhos possíveis para o feminismo?
Preocupa-me que se usem as facilidades da comunicação global para vender novos tipos de escravidão e submissão. Tomara que as e os feministas saibam explicar que a igualdade é liberação para todas e todos. Precisamos de base cultural para que não nos façam de mercancia e é imprescindível a educação e o humanismo para que isso seja construído sem dogmas, a partir da cidadania. Este é o tempo da ética da responsabilidade e, no quesito responsabilidade, somos campeãs. Mesmo quando só servíamos para parir e servir, o mundo só se sustentou porque nós, mulheres, o mantivemos em pé.

É muito diferente ser feminista hoje do que nos anos 1970 na Espanha Franquista?
É muito diferente, claro que sim. Naqueles tempos não havia luz, hoje em dia conquistamos a rua, temos voz e palavra. Somos aquilo que queremos ser no trabalho, no amor e na sociedade. Isso sim, mas não podemos esquecer que muitas mulheres ainda não estão incorporadas no fabuloso mundo da política eleitoral.

O que a Pilar de 70 anos falaria para a Pilar de 20?
Que resista. Que para chegar aos 70 com força, sonhos, desejos e vitalidade é preciso ter combatido e aguentado muito. Mas é possível, se vamos juntas, claro, se consegue."

quinta-feira, 23 de abril de 2020

Assinalamos a data! Viva o Dia Mundial do Livro

Fotografia tirada na Fundação José Saramago em Agosto de 2012


Fotografia composta "Levantado do Chão" e alianças

Cartaz alusivo ao Dia Mundial do Livro (de Mariana Rio)


quarta-feira, 22 de abril de 2020

"Quero que as coisas nunca mais voltem ao normal" Entrevista a Fernando Meirelles ao portal brasileiro UAI (Mariana Peixoto, 12/04/2020)

(foto: Ricardo Matsukawa/Divulgação)

"'Quero que as coisas nunca mais voltem ao normal', diz Fernando Meirelles
Cineasta e ambientalista, Fernando Meirelles afirma que a pandemia do novo coronavírus talvez seja a última oportunidade de reformularmos nossa relação com o planeta e um estilo de vida que não estava correto"

Entrevista de Mariana Peixoto publicada no portal UAI em 12/04/2020
Pode ser consultado e recuperado aqui


“A única coisa mais aterradora do que a cegueira é ser a única pessoa que consegue enxergar.” A frase é do escritor José Saramago (1922-2010) e ganhou a voz da atriz Julianne Moore, intérprete da única mulher que continua capaz de ver, depois que uma epidemia viral cega toda a população, no Ensaio sobre a cegueira criado pelo escritor português e levado ao cinema pelo diretor brasileiro Fernando Meirelles em 2008.

A mulher que mantém a capacidade de enxergar assiste, em meio ao caos crescente, a comportamentos marcados pelo egoísmo, autoritarismo e violência sexual. Vinte e cinco anos após sua publicação, o livro do Nobel português de literatura voltou à tona, por razões mais do que óbvias. “Saramago dizia que a humanidade era uma experiência que não deu certo”, afirma Fernando Meirelles. Na entrevista a seguir, franca, sem meias palavras, como lhe é de praxe, o cineasta reflete sobre o meio ambiente, a política, o cinema, a família. O mundo dele, o seu, o nosso, não serão os mesmos pós-COVID 19. “Seria uma pena desperdiçarmos a oportunidade para repensar. Talvez a última oportunidade.”


Impactados, profissional e pessoalmente, todos estamos diante dos acontecimentos. Em que medida a pandemia está afetando sua produtora, a O2 Filmes? O que é possível fazer agora?
A O2 Filmes estava rodando três séries e preparando mais duas quando o mundo parou. As filmagens foram interrompidas de um dia para o outro, com previsão de retomar entre junho e julho. Campanhas de publicidade também foram adiadas na boca do gol. A produtora estava funcionando a todo vapor e, em três dias, deu uma freada de 90%. Se fecharmos o ano no zero a zero, vamos comemorar. Mas esta é a hora de engolir o choro e fazer o que tem que ser feito. O poeta e amigo Tadeu Jungle tinha um poeminha impresso em uma camiseta de que eu gostava muito. Na frente dizia: TUDO PODE. Era poderoso. Quando ele ia embora se lia nas costas: PERDER-SE. Nossa civilização é muito menos sólida do que queremos acreditar.

E no nível familiar? É hora de nos recolhermos com aqueles que nos são mais caros?
Goste ou não, a convivência agora é mandatória. Você vai ter que encarar! Sorte para quem tem uma família funcional e amorosa. Sou um destes. Sinto por quem estava naquelas de empurrar as insatisfações com a barriga usando a distância. Agora é hora de entrar em contato. Seria um bom momento para assistir Entre quatro paredes (1944), peça do Sartre em que a conclusão a que chegam os personagens é que o inferno são os outros. Mas o tropeção joga a gente para a frente – ou para fora de casa, depois que passar o surto.

Além da pandemia do novo coronavírus, há também uma epidemia de cegueira em curso? Que relações você traça entre o que está ocorrendo e a história de Saramago que filmou?
Só agora soubemos que esta pandemia e as outras que virão estavam anunciadas há um tempo. Aquele TED Talk de 2015 do Bill Gates parece uma consulta a um vidente, mas mesmo quem assistiu não enxergou o que ele dizia. Nossa mente parece trabalhar com filtros para enxergar só o que precisa. Lembro que quando a minha mulher ficou grávida, eu via grávidas em todo lugar. Achava que estava acontecendo um boom de nascimentos no mundo. Filtros. Saramago dizia que a humanidade era uma experiência que não deu certo, seu Ensaio sobre a cegueira fala sobre isso e sobre a nossa incapacidade de ver o que está na nossa frente.

Que reações positivas você viu por parte dos governos mundo afora?
Apesar de um ou outro vacilo, no geral as reações dos governos ao redor do mundo pareceram rápidas e responsáveis, mesmo tendo que adotar medidas duras que comprometem o futuro próximo. No Brasil, se tivéssemos um governo no modelo que o Partido Novo propõe, o do Estado mínimo, estaríamos ferrados. É fato que muitos empresários estão fazendo doações, mas por sorte temos um Estado mais forte que pode fechar o comércio, criar estruturas hospitalares da noite para o dia, defender os cidadãos, importar ventiladores, testes e máscaras. A iniciativa privada diria que não é problema dela ou tenderia a mandar o pessoal de volta ao trabalho. Eu me recuso a entrar num pingue pongue ideológico, mas esta experiência é uma oportunidade para quem acredita na lógica do mercado como solução para todos os problemas rever alguns conceitos.

Como você comentou no Twitter, os esquilos já voltaram para o jardim da sua casa. Que pontos positivos você enxerga como decorrência do isolamento social?
Depois de 10 anos, um casal de pandas do Ocean Park, em Hong Kong, acasalou esta semana porque fecharam o parque, dando a eles alguma privacidade. Golfinhos voltaram ao canal de Veneza. Em cidades no Norte da Índia, agora os Himalaias podem ser vistos depois de 30 anos. Há sinais assim por todos os lados, os esquilos no meu jardim são só mais um deles. Será que colocaremos o pé no freio quando tudo passar? Ou vamos correr ansiosos para retomar o ritmo frenético? Não posso falar pelo mundo, mas eu aprendi algumas coisas e espero voltar com a voltagem mais baixa, viver menos como se estivesse numa prova de 100 metros rasos e mais como se caminhasse num parque. Seria uma pena desperdiçarmos a oportunidade para repensar. Talvez a última oportunidade. Outro dia me mandaram uma pergunta: 'E se o vírus for o anticorpo?'. Pareceu mais que uma boa piada.

Que mundo você imagina para depois da COVID-19?
Podemos enveredar para um mundo mais autoritário, onde a monitoração e o controle do cidadão passem a ser vistos como normal. Onde a falta de empregos que se seguirá leve à consolidação da perda de conquistas de quem trabalha todo dia. Ou podemos pegar o outro viés, onde a solidariedade que está pipocando em todo canto floresça como um vírus e os cidadãos assumam o seu destino. O que eu gostaria? Que as coisas nunca mais voltassem ao normal, porque aquele normal de normal não tinha nada.

Você filmou O jardineiro fiel (2005) no Quênia. Qual a sua opinião sobre os países africanos neste momento?
Ouvi um biólogo indiano/americano que afirma com muita segurança que a vitamina D é uma prevenção decisiva. O que as pessoas atribuíram ao frio do inverno onde tudo começou, ele diz que, na verdade, foi a falta de sol que fez o vírus explodir nos países do Norte e em playboys nos países do Sul (ele não usou o termo playboy). Por outro lado, mostrava que em países como o Mali, onde a população vive sob o sol do Saara, o vírus não foi para a frente. De fato, na África o bicho ainda não pegou. Espero que o biólogo esteja certo. De qualquer maneira, pelo sim ou pelo não, já peguei um bronze.

Como uma pessoa que viaja muito mundo afora, como você se sente em relação ao desafio da sustentabilidade do planeta? 
É curioso como este vírus, que ameaça 2% da humanidade por um período curto, conseguiu nos mobilizar e mudar nossos hábitos tão rapidamente, enquanto a crise do clima, que ameaça toda a humanidade definitivamente, tipo extinção, não consegue gerar um décimo das medidas necessárias para podermos enfrentar o baque que vem. Isso deve ter relação com nosso foco no presente. Uma gripe com risco de hospital na semana que vem, para a maioria, é imensamente mais preocupante do que um problema cujas previsões catastróficas são só para 2100. Caramba, acorda! Em 2100, minha neta vai ser 17 anos mais jovem do que a minha mãe hoje. Está na porta.

O que um cidadão responsável deve fazer neste momento e o que um cidadão responsável e famoso pode fazer agora?
O cidadão responsável e que possa se dar ao luxo de não se expor deve seguir as recomendações, seja famoso ou não. Tem famosos muito mobilizados na ajuda a comunidades, gente que não está só no Twitter, mas com a mão na massa. E tem famoso, como os Malafaias que, como o demo, parecem ter vindo para confundir, iludir, piorar o que já não está fácil.

Seu próximo filme é sobre a crise  do clima. Você já está repensando esse projeto? 
Como estou em fase de desenvolvimento de roteiro, esta crise não afeta tanto o projeto, mas eu e o Bráulio Mantovani, roteirista, estamos pensando se devemos trazer a história até o momento pós-vírus. A ideia me parece interessante, mas ainda não sei como fazer isso sem perder o foco. Tem que esperar decantar para ver como fica.

O streaming está aparecendo como tábua de salvação para muita gente durante a pandemia. Acredita que toda a cadeia audiovisual será repensada? O cinema não será o mesmo pós-COVID?
Essa COVID-19 parece vir em ondas, por isso há uma grande parte da indústria que acredita que os cinemas não serão reabertos até o final do ano. Se isso acontecer, haverá um bom tempo para consolidação de novos hábitos, o que pode afetar fortemente as salas. Fora isso, em geral os festivais de Telluride, Veneza e Toronto são as plataformas para lançamento dos filmes fortes do ano que concorrerão a Oscars. Este ano, é possível que todos festivais sejam cancelados. Também sem lançamentos em salas, não haverá quase nada para ser premiado. Algo muito transformador deve acontecer no setor sem seus mercados e eventos principais. 


terça-feira, 21 de abril de 2020

Sobre a interpretação e poema "Nesta esquina do tempo" de José Saramago no canal RTP2 (18/11/2013)

"Magazine literário, com apresentação de Teresa Sampaio, dedicado ao livro "Nesta esquina do Tempo", poemas de José Saramago musicados por Luís Pastor, em edição bilingue (português e espanhol), comentado pelo canto-autor Luís Pastor e por Pilar del Río, com recurso à memória fílmica de uma inesquecível reunião de amigos, e pessoas improváveis, que festejaram a obra de Saramago no dia da inauguração da sua Biblioteca, em Lanzarote.

Nome do Programa: Ler+, Ler Melhor
Personalidades: Teresa Sampaio, Luís Pastor, Pilar del Río
Temas: Artes e Cultura
Canal: RTP 2
Apresentação e produção: Teresa Sampaio Realização: António Pinto

Pode ser recuperado e visualizado aqui
em https://arquivos.rtp.pt/conteudos/a-jose-saramago-nesta-esquina-do-tempo/


segunda-feira, 20 de abril de 2020

"El don envenenado de la mirada" de Miguel Alberto Koleff no HoyDia (16/04/2020)

"El don envenenado de la mirada"
Por Miguel Alberto Koleff
16/04/2020

Publicado no HoyDia Noticias de Córdoba - Argentina

Pode ser consultado e recuperado, aqui
em https://www.hoydia.com.ar/cultura/68374-el-don-envenenado-de-la-mirada.html



"No es seguro que la pandemia del coronavirus nos alcance el cuerpo físico pero sí es un hecho que ya se apoderó de nuestra mente haciéndonos prisioneros del pánico. La expresión más cabal se pone en evidencia a la hora de amarrotar mercaderías en los supermercados a la vez que nos sobreexponemos al contacto de la multitud durante esa hazaña. Da la impresión de que, si construimos un almacén paralelo al fondo de nuestra casa, estamos más protegidos del mal e, incluso, inmunes a sus efectos. Un extraño convencimiento nos hace pensar que podemos socavar la enfermedad y pasarle al lado sin sufrir consecuencias. Y lo que ocurre verdaderamente es que –en esta encrucijada- podemos ser alcanzados al menor suspiro por un cruce circunstancial, por un accidente, por un encuentro fortuito, por un desatino…

Claro que hay que cuidarse y cuidar a los demás pero sin falsas presunciones creyendo tener la solución en nuestras manos ya que –en casos así- el azar se vuelve imponderable y el destino nos vigila desde una hendija. Precisamente, este malabarismo de lo impredecible es el que lleva al pensador francés Georges Didi-Huberman a hacer interactuar los términos «similar» y «simultáneo» en un brevísimo artículo con ese nombre, para demostrar el funcionamiento de la sincronicidad. Toma, para ello, el curioso ejemplo de una partida de dados que –más allá del juego en el que se inscribe- convoca la fatídica suerte que le cabe a sus destinatarios. Tres dados arrojados al mismo tiempo devengan resultados diferentes que van desde un extremo al siguiente. El prefijo «simul» que vincula los dos vocablos (y las dos acciones) conjura esa circunstancia.

En su razonamiento, el filósofo imagina a tres sujetos como partes responsables de la apuesta y decide que «a uno le toca la vida; al otro, la herida; al tercero, la muerte» (Didi-Huberman, 1998, p. 23). No explica cómo llegan a ese lugar ni tampoco las motivaciones personales que los instalaron en ese sitio. Ninguno sabe de antemano el resultado ni tampoco se anima a cuestionarlo pero cada uno por su lado confía en ser el afortunado. Tanto así que, en medio de la contienda, no abdica de sus oportunidades. El accidente automovilístico se produce después pero sigue cálculo a cálculo el pronóstico de los dados. Uno se consume en el interior de los despojos y queda reducido a «esa gran superficie de sangre que va aumentando en silencio» (p. 24), otro mensura los gravísimos daños y no deja de requerir ayuda, mientras que el tercero resiste, atontado, desde fuera. Ha sido expulsado del coche y puede testimonar con horror la sina de sus compañeros de viaje. Didi-Huberman sintetiza con estas palabras el perfil de la escena:

Ese es el sentido de la tirada de dados –tres dados similares arrojados simultáneamente-: al tercero, le toca ser reducido a una mancha que solo avanza con el poder de la muerte. Al segundo, la locura y lo infinito, tal vez hasta la muerte, de los sufrimientos físicos. Al primero, sin duda para siempre, el don envenenado de la mirada (p. 24).

La pandemia del coronavirus puede homologarse perfectamente a este desafío que –para el autor- toma la forma de una tragedia con un saldo fatal irreversible. La resolución silogística no es difícil de prever, tampoco sus alcances. No podemos negar el número de víctimas fatales que engrosará las estadísticas, tampoco desconocer ese otro conjunto que quedará ileso pero que soportará el grave impacto el resto de sus vidas. Menos aún, la existencia de un último grupo, tal vez el más expansivo formado por sobrevivientes, a los que le cabe sostener «para siempre, el don envenenado de la mirada». Es necesario detenernos en estos mientras sea posible contar con el efecto benéfico de sus ojos todavía altivos a los fines de hacer productiva la supervivencia.

Llegado a este punto de la argumentación, me interesa convocar al debate, el libro del nobel portugués José Saramago publicado en 1995: Ensayo sobre la ceguera. Primero, porque parece calcado a la realidad que estamos viviendo ya que el universo narrativo de la pandemia que comienza a expandirse (la ceguera blanca) mucho se asemeja a la que nos rodea aunque sus síntomas sean diferentes; y después, porque se anima a dar una prudente respuesta al acto de responsabilidad solidaria que exige una coyuntura como la actual a través de la metáfora de la visión. No se puede decir que Saramago ignore la «rivalidad de la suerte» (p. 24) que describe Didi-Huberman porque lo hace muy bien y el marco de la ficción es una muestra extraordinaria de esa lógica ambivalente que trae aparejada la distopía. Pero la clave que enriquece esta perspectiva radica en el papel del testigo ocular, de aquel que puede ver todo lo que le está pasando a su lado y el modo como procesa su misión de cara al futuro.

Precisamente, en el caso del autor lusitano, le cabe sólo a una única mujer conservar la vista cuando todos han quedado ciegos y por eso puede dar cuenta –con incisión e sin impostura- el curso de los acontecimientos desde el inicio destemplado hasta el caos en que se transforma durante su apogeo. Pero esta virtud no se desarrolla sin el peso de la herida y por eso, muchas veces la misma protagonista –entronizada como heroína- prefiere quedarse ciega también antes de cargar el deber que lleva encima. No lo hace, sin embargo. Resiste y avanza hasta el final porque –a su modo- se sabe conductora del resto de humanidad que todavía nos hermana como especie. En un bellísimo diálogo que mantiene sobre el final con una de las apestadas a las que guía y conduce, afirma sin ambages: «Hoy es hoy, mañana será mañana, y es hoy cuando tengo la responsabilidad, no mañana si ya estoy ciega, Responsabilidad de qué, La responsabilidad de tener ojos cuando otros lo han perdido» (Saramago, 1995, p. 287).

En el capítulo final de la novela, la pandemia llega a su fin porque el primer ciego recupera la vista y así lo hacen todos los demás, de manera escalonada y en orden creciente en un breve lapso. El coronavirus también llegará su fin –al menos en forma masiva- pero no estamos todavía en condiciones de medir sus consecuencias. Hasta hoy ha mostrado la fase más oscura del ser humano, la del consumismo servil y capitalista que no piensa en las necesidades del prójimo y que se autoenajena en el propio sustento. Tal vez mañana sea otra cosa. No lo sabemos a ciencia cierta pero no perdemos nada con esperar. Lo que sí está claro es que no hay tiempo para derrochar y que los que poseen los ojos bien abiertos tienen que ayudar a los que ya lo cerraron o van en ese camino. La novela de José Saramago abre un interrogante que estamos prontos para responder y que nos marcará como humanidad. No tengamos fe pero tampoco desalentemos la esperanza. Quien sabe, el juego del azar nos depare una alternativa inapreciable a esta altura y que valga la pena.
Fuentes consultadas
Didi-Huberman, G. (1998). Similar y Simultáneo. En G. Didi-Huberman, Fasmas (págs. 23-24). Cantabria: Shangrila.
Saramago, J. (1995). Ensaio sobre a cegueira. Lisboa: Caminho. Traducción al español de Alfaguara"

sábado, 18 de abril de 2020

"A humanidade não merece a vida" José Saramago ao Folha de São Paulo - Brasil (29/11/2008)

Pode ser recuperado aqui


"JOSÉ SARAMAGO
A humanidade não merece a vida

Prêmio Nobel português se define como um "comunista hormonal" e afirma que os instintos servem melhor aos animais do que a razão aos homens

O ESCRITOR português José Saramago, 86, disse ontem que "a história da humanidade é um desastre" e que "nós não merecemos a vida". O autor, vencedor do Nobel de Literatura em 1998, participou de sabatina da Folha em celebração dos 50 anos da Ilustrada. O debate, assistido por 300 pessoas em um Teatro Folha lotado, teve como mediador o secretário de Redação do jornal Vaguinaldo Marinheiro. Participaram também, como entrevistadores, o crítico Luiz Costa Lima, a repórter da Ilustrada Sylvia Colombo e Manuel da Costa Pinto, colunista do caderno.

DA REPORTAGEM LOCAL

HUMANIDADE
A história da humanidade é um desastre contínuo. Nunca houve nada que se parecesse com um momento de paz. Se ainda fosse só a guerra, em que as pessoas se enfrentam ou são obrigadas a se enfrentar... Mas não é só isso. Esta raiva que no fundo há em mim, uma espécie de raiva às vezes incontida, é porque nós não merecemos a vida. Não a merecemos. Não se percebeu ainda que o instinto serve melhor aos animais do que a razão serve ao homem. O animal, para se alimentar, tem que matar o outro animal. Mas nós não, nós matamos por prazer, por gosto. Se fizermos um cálculo de quantos delinqüentes vivem no mundo, deve ser um número fabuloso. Vivemos na violência. Não usamos a razão para defender a vida; usamos a razão para destruí-la de todas as maneiras -no plano privado e no plano público.

MARXISMO HORMONAL
Desde muito novo orientei-me para a consciência de que o mundo está errado. Não importa aqui qual foi o grau da minha militância todos esses anos. O que importa é que o mundo estava errado, e eu queria fazer coisas para modificá-lo. O espaço ideológico e político em que se esperava encontrar alguma coisa que confirmasse essa idéia era, é claro, a esquerda comunista. Para aí fui e aí estou. Sou aquilo que se pode chamar de comunista hormonal. O que isso quer dizer? Assim como tenho no corpo um hormônio que me faz crescer a barba, há outro que me obriga a ser comunista.

CRISE ATUAL
Marx nunca teve tanta razão quanto agora. O trabalho constrói, e a privação dele é uma espécie de trauma. Vamos ver o que acontece agora com os milhões de pessoas que vão ficar sem emprego. A chamada classe média acabou. Ou melhor: está em processo de desagregação. Falava-se em dois anos [para a recuperação da economia depois da crise financeira]; agora já se fala em três. Veremos se Marx tem ou não razão.

DEUS E BÍBLIA
Por que eu teria de mudar [a concepção de Deus após a doença]? Porque supostamente me salvou a vida? Quem me salvou foram os médicos e a minha mulher. E Deus se esqueceu de Santa Catarina? Não quero ofender ninguém, mas Deus não existe. Salvo na cabeça das pessoas, onde está o diabo, o mal e o bem. Inventamos Deus porque tínhamos medo de morrer, acreditávamos que talvez houvesse uma segunda vida. Inventamos o inferno, o paraíso e o purgatório. Quando a igreja inventou o pecado, inventou um instrumento de controle, não tanto das almas, porque à igreja não importam as almas, mas dos corpos. O sonho da igreja sempre foi nos transformar em eunucos. A Bíblia foi escrita ao longo de 2.000 anos e não é um livro que se possa deixar nas mãos de um inocente. Só tem maus conselhos, assassinatos, incestos...

RELAÇÃO COM PORTUGAL
Espalham por aí idéias sobre minha relação com meu país que não estão corretas. Saímos [Saramago e sua mulher, Pilar] de Lisboa [para a ilha de Lanzarote] em conseqüência de uma atitude do governo, não do país nem da população. Mas do governo, que não permitiu que meu livro ["O Evangelho Segundo Jesus Cristo"] fosse inscrito num prêmio da União Européia. Nunca tive problemas com o meu país, mas com o governo, que depois não foi capaz de pedir desculpas. Nisso, os governos são todos iguais, dificilmente pedem desculpas. Fomos para lá e continuamos pagando impostos em Portugal. Agora temos duas casas. Mudei de bairro, porque o vizinho me incomodava. E o vizinho era o governo português.

ACORDO ORTOGRÁFICO
Em princípio, não me parecia necessário. De toda forma, continuaríamos a nos entender. O que me fez mudar de opinião foi a idéia de que, se o português quer ganhar influência no mundo, tem de adotar uma grafia única. Se Portugal tivesse 140 milhões de habitantes, provavelmente teríamos imposto ao Brasil a nossa grafia. Acontecem que os 140 milhões estão no Brasil, e o Brasil tem mais presença internacional. Perderíamos muito com a idéia de que o português é nosso, nós o tornaríamos uma língua que ninguém fala. Quando acabou o "ph", não consta que tenha havido uma revolução.

LITERATURA BRASILEIRA
Houve um tempo em que os autores brasileiros estavam presentes em Portugal, e em alguns casos podíamos dizer que conhecíamos tão bem a literatura brasileira quanto a portuguesa. Graciliano Ramos, Jorge Amado, os poetas, como João Cabral [de Melo Neto], Manuel Bandeira, essa gente era lida com paixão. Para nós, aquilo representava a voz do Brasil. Agora, que eu saiba, não há nenhum escritor brasileiro que seja lido com paixão em Portugal. Culpo a mim, talvez, por não ter a curiosidade. Mas também não temos a obrigação de descobrir aquilo que nem sabemos se existe.

LEITOR
O leitor me importa só depois que escrevi. Enquanto escrevo, não importa, porque não se escreve para um leitor específico. Há dois tempos, o tempo em que o autor não tinha leitores e o tempo em que tem. Mas a responsabilidade é igual, é com o trabalho que se faz. Agora, eu penso nos leitores quando recebo cartas extraordinárias. É um fenômeno recente. Ninguém escreveu a Camões, mas hoje há essa comunicação, essa ansiedade do leitor.

"Em nome de todos os brasileiros, obrigada por existir", disse alto, ao final da sabatina, uma integrante da platéia, enquanto Saramago terminava de falar."



Ilustração constante da obra "Alabardas" de José Saramago


Ilustração constante da obra "Alabardas" de José Saramago


Carta Universal de Deveres e Obrigações dos Seres Humanos

Carta Universal de Deveres e Obrigações dos Seres Humanos

(...) "Tomemos então, nós, cidadãos comuns, a palavra e a iniciativa. Com a mesma veemência e a mesma força com que reinvindiquemos também o dever dos nossos deveres. Talvez o mundo possa começar a tornar-se um pouco melhor." (...)
José Saramago
#ContinuarSaramago



Palavras expressas por Saramago aquando da cerimónia de entrega do Prémio Nobel da Literatura coincidindo com o 50.° aniversário da Declaração Universal dos Direitos Humanos


sexta-feira, 17 de abril de 2020

UnBTV Entrevista: Pilar del Río fala sobre o legado de José Saramago

Pode ser recuperado e visualizado aqui

Sinopse
"A jornalista e tradutora Pilar del Río fala do legado do escritor português José Saramago. Ela foi companheira dele e traduziu várias de suas obras para o espanhol."

Crónica de Pedro Ivo Carvalho (Evasões) "Lanzarote: o caminho das pedras e dos catos" (15/09/2019)

A presente crónica pode ser consultada e recuperada aqui
"Lanzarote: o caminho das pedras e dos catos"
Pedro Ivo Carvalho (Evasões)


"Não é necessária uma orquestra de cores para nos deixarmos enredar. Esta ilha vulcânica consegue ser monocórdica, mas não há, nessa leveza de caráter, qualquer assomo de vulgaridade ou enfado."

"Por mais ínfima que seja, há alguma possibilidade de nos deixarmos arrebatar pela aridez em estado puro? E por aridez entendam a mais completa secura de paisagem. Rocha, rocha, rocha. Sim, há. Pedras negras encavalitadas, formando um intrincado puzzle natural, tão desalinhadas na geometria que parecem ter vida própria. De certeza que foram parar lá sozinhas, só podem ter ido parar lá sozinhas, hospedadas que jazem numa cama definitiva e secular.

Os castanhos dão lugar aos cinzentos, há fases em que o dourado desponta, o vento que sopra de todos os quadrantes assobia de fininho ao nosso ouvido. O vento fala. “Não te distraias, não tentes segurar-me com as mãos”. O caminho das pedras é também o caminho dos catos. Pedras e catos. Catos e pedras. Numa sinfonia agreste sem palco. E sem bichos. Esperem. Minto.

Ali há, rezam as vozes autorizadas da ilha, uma réstia de vida. Um mosquito microscópico que só os apaixonados por mosquitos microscópicos distinguem nas gravuras dos livros de lombada generosa. Não há flores, não há lobos, nem gatos. Não há gaivotas. Mas há mar. Eu não vi o mosquito. Eu não consigo acreditar que ele se multiplique ali. Aquele vale bíblico não é cenário para romance.

Sigo. Garganta seca e olhos escancarados, sempre escancarados. Os vulcões forram a linha do horizonte e garantem a pequenez necessária à nossa condição de invasor. Qual é mesmo o nosso lugar? Verde escuro, castanho claro, negro cerrado. De uma ponta à outra do território duro, cavalgando a pacatez do alcatrão imaculado que rasga as bases das montanhas, podemos repousar, serenamente, sem trânsito, sem barulho. Catos e pedras. Se fecharmos os olhos, quase escutamos o bater de asas do mosquito microscópico. Já alguém o viu fora das lâminas do laboratório? Fujam da estrada, vem aí um carro.

Saramago entregou-se àquela ilha por alguma razão. 
Não quero acreditar que tenha sido apenas por uma, não saberia escolher apenas uma.

O norte. Juram-nos que o vinhedo é um espetáculo à parte. Que não nos deixará os olhos humedecidos como a imponência do adormecido Timanfaya, mas que a peculiaridade dos berços ovalizados amparados da ventania por pedras gastas confere à vinha um estatuto cosmético próximo do bonsai. Posso confirmar: filigrana licorosa, meus amigos.

Não é necessária uma orquestra de cores para nos deixarmos enredar. Lanzarote consegue ser monocórdica, mas não há, nessa leveza de caráter, qualquer assomo de vulgaridade ou enfado. As águas são cálidas, mesmo no oceano revolto, a areia brilha, mesmo quando escura. Saltitamos de estádio mental para estádio mental. A paz seria absoluta se não fossem as hordas de camionetas e de turistas italianos com a mesma projeção vocal de um vulcão zangado. Lemos o que havia para ler dele.

Saramago entregou-se àquela ilha por alguma razão. Não quero acreditar que tenha sido apenas por uma, não saberia escolher apenas uma. Lanzarote são pedras e catos, mas é, sobretudo, uma via-sacra que vai dar a um lugar melhor dentro de nós. Fica uma cicatriz enorme no corpo encolhido. Deem-nos luxúria, sinfonias, o Olimpo, até. Mas poucas imagens serão tão plenas na função de nos humanizar como a aspereza deste ancoradouro vulcânico. Catos e pedras. Pedras e catos. Flores."

Edição especial sobre a obra de José Saramago pela "Santa Barbara Portuguese Studies"

Foi publicado no Facebook na página da I Cátedra Internacional José Saramago noticia da futura publicação de um trabalho sobre a obra de José Saramago.
Será uma edição especial a sair nesta primavera pela Santa Barbara Portuguese Studies

Santa Barbara Portuguese Studies
Department of Spanish and Portuguese
University of California Santa Barbara
Santa Barbara, CA 93106-4150


Informação em detalhe e que vamos seguir com enorme atenção.

 O draft do primeiro artigo já pode ser consultado aqui

"A SUA JANGADA AINDA FLUTUA SOBRE AS ÁGUAS — HOMENAGEM A JOSÉ SARAMAGO DEZ ANOS APÓS A SUA MORTE"
editado por Burghard Baltrusch e Antía Monteagudo Alonso, e que reunirá os seguintes estudos:

A sua jangada ainda flutua sobre as águas. Revisitando José Saramago dez anos após a sua morte — com Sena e Sartre ao fundo
Burghard Baltrusch (Universidade de Vigo)

Deitado no chão. O romance Claraboia no contexto de uma pré-história literária de José Saramago
Luís Ricardo Duarte (Jornal de Letras, Artes e Ideias)

A língua do Poder segundo Saramago
Rosaria de Marco (Università degli Studi Suor Orsola Benincasa)

Los mil y un relatos politológicos de Saramago en su Balsa de piedra
Enrique José Varela Álvarez (Universidade de Vigo)

A Jangada de Pedra e a súa localización política
Celso Cancela (Universidade de Vigo)

A Jangada de Pedra como personagem: da consciência de si à construção de um modelo alternativo à sociedade capitalista
Ana Cláudia Henriques (Universidade de Aveiro)

Literatura, política e amor em Último Caderno de Lanzarote (O diário do Nobel)
Manuel Frias Martins (Universidade de Lisboa)

Caim, um herói da post-modernidade
José Vieira (Universidade de Coimbra)

A cidade en O Ano de 1993
Antía Monteagudo Alonso (Universidade de Vigo)

Monumentos e espaço ficcional: ficções e realidades em O Ano da Morte de Ricardo Reis
Mirielly Ferraça (Unicamp/Brasil)
Stanis David Lacowicz (UFPR/Brasil)

A construção do Eu em Todos os nomes: uma visão a partir da psicologia narrativa
Raquel Sabino (Universidade de Évora)

No início era a palavra: a força da narrativa saramaguiana na construção cinematográfica, a partir de O Homem Duplicado
Maria de Lourdes Pereira (Universitat de les Illes Balears)

La Passarola. Proyectos de Animación a partir de una representación y adaptación libre de los pasajes originales del texto de José Saramago, Memorial del convento
Sol Alonso Romera (coord.), Andrea Alonso Casado, Gels Caletrío, Sarah Espinosa, Yvonne M. López Gaus, Alba Velázquez García (Facultade de Belas Artes, Universidade de Vigo)

Presentación de proyecto. Resultados alcanzados en la realización de un cortometraje de animación, basado en el texto de José Saramago el Cuento de la Isla Desconocida (Conto da Ilha Desconhecida)
Sol Alonso Romera (Facultade de Belas Artes, Universidade de Vigo)

Planificación de la animación de Desquite 
José Chavete Rodríguez (Facultade de Belas Artes, Universidade de Vigo)



quinta-feira, 16 de abril de 2020

Entrevista de Clara Ferreira Alves a José Saramago - Programa Falatório RTP2 (6/11/1997)


A primeira parte do programa pode ser recuperada e visualizada aqui

"Primeira parte da entrevista conduzida por Clara Ferreira Alves ao escritor José Saramago, sobre a sua vida pessoal e a sua escrita, a propósito do novo romance "Todos Os Nomes"."



A segunda parte do programa pode ser recuperada e visualizada aqui

"Segunda parte da entrevista conduzida por Clara Ferreira Alves ao escritor José Saramago, sobre a sua vida pessoal e a sua escrita, a propósito do novo romance "Todos Os Nomes"."

Nome do Programa: José Saramago
Nome da série: Falatório
Locais: Lisboa
Personalidades: Clara Ferreira Alves, José Saramago
Temas: Artes e Cultura, Sociedade
Canal: RTP 2
Menções de responsabilidade: Autoria: Clara Ferreira Alves Produção: Maria Otília Ribeiro e Nuno Figueira Realização: Leonilde Rodrigues