Perguntam-me não raras vezes:
- "Qual o livro de José Saramago que mais gostaste de ler?"
A resposta que pode ser dada a cada momento:
- "Impossível de dizer... não sei responder, não seria justo para com outros (livros) não nomeados. Mas uma coisa sempre soube. Uma obra de Saramago, enquanto "pseudo ser vivo" ou com "gente dentro" tem que me raptar, prender-me, não me deixar sair de dentro das suas páginas. Fazer de mim um refém, e só me libertar no final da leitura... mesmo ao chegar à última página. Aí, o "Eu" leitor que se mantém refém, liberta-se da "gente que a obra transporta dentro" e segue o seu caminho.
Mas segue um caminho que se faz caminhando, conjuntamente com mais uma família"

Rui Santos

terça-feira, 20 de outubro de 2015

Debate «Deveres Humanos e participação cidadã: Tomar a palavra e a iniciativa» - 19/10/2015 (FJS)



Pode ser visualizado, aqui via YouTube, através do canal da Fundação José Saramago 
em https://www.youtube.com/watch?v=9qu7CEWiF84&app=desktop
"Transmitido em direto a 19/10/2015
Transmissão em streaming do debate «Deveres Humanos e participação cidadã: Tomar a palavra e a iniciativa», com a participação de Tarso Genro e Fernando Medina. Moderação de Manuel Carvalho da Silva.
Organização: Fundação José Saramago e Centro de Estudos Sociais da Universidade de Coimbra"

domingo, 18 de outubro de 2015

Via Verne El País "Esta es la propuesta de deberes humanos, inspirada en Saramago, que todos deberíamos cumplir"

"Académicos mexicanos han elaborado una 'Carta de Deberes y Obligaciones 
del Hombre' tal y como propuso el escritor portugués en 1998"

Pode ser consultado e lido aqui,
em http://verne.elpais.com/verne/2015/10/17/articulo/1445091220_052404.html?id_externo_rsoc=FB_CM

(José Saramago em Lanzarote - 2011,  Ulf Andersen - Getty Images)

"Cuando José Saramago subió a recoger su Premio Nobel de Literatura en 1998 habló de su abuelo, analfabeto pero sabio. Y, en su voluntad de hacer del mundo un lugar mejor, habló también de la necesidad de establecer unos deberes éticos al ser humano. Unos deberes y obligaciones que ahora han tomado forma en una carta redactada por un grupo de trabajo de la Universidad Autónoma de México.

Estos son los principales puntos que se recogen en un primer borrador del documento - elaborado por intelectuales y académicos de distintas disciplinas - que inciden en la responsabilidad social e individual que lleva aparejada la defensa de la Declaración Universal de Derechos Humanos:

Obligación de erradicar el hambre y no desperdiciar alimentos en ninguna parte del mundo.
"Que haya hambre en el mundo es una situación que la humanidad debe erradicar para siempre, como se erradicaron muchas enfermedades, sobre todo porque la producción de alimentos actual es suficiente para eliminar todo rastro de hambre en el mundo".

Obligación de erradicar el analfabetismo e impartir educación de calidad.
"La falta de educación así como los malos programas educativos son la base de los conflictos sociales y la causa de desigualdad, pobreza, mala salud y problemas ambientales".

Compartir conocimiento técnico y pericia para ayudar a la salud integral.
" (...) Los medicamentos deben estar al alcance de la población, de forma gratuita o con un precio justo. El precio de los medicamentos no debe quedar sujeto a las leyes del mercado, y las instituciones gubernamentales tienen la obligación de vigilar que tengan el precio adecuado."

Conducirse con veracidad y respeto al momento de ejercer la libertad de expresión.
"Expresar con libertad las ideas propias no exime a nadie del respeto que debe a otros, ni implica que, por la expresión de una idea personal, otros se sientan ofendidos".

Uso eficiente de la energía y medidas tendentes al ahorro energético.
"(...) Hacer uso racional de las energías con el fin de asegurar la convivencia armónica y el desarrollo de la sociedad".

Eliminar la desigualdad extrema de las sociedades y propiciar la igualdad social.
"En este tenor, los ciudadanos tienen la obligación de procurar un consumo responsable y, en la medida de sus recursos, propiciar el ahorro."

Obligación de hospitalidad frente a emigrantes y refugiados.
“Un mundo global requiere un ciudadano global que establezca compromisos con los seres humanos más allá de las fronteras nacionales, donde los seres humanos sean legales sin importar la nacionalidad de sus pasaportes.”

Obligación de proporcionar condiciones óptimas de libre competencia entre las empresas, de procurar salarios justos, e impuestos equitativos.
“Un mercado regulado es el mejor camino para el incremento de la riqueza mundial, y el desarrollo del bienestar individual (…) Es obligación de todos pagar impuestos de acuerdo al nivel de los ingresos, tanto de las empresas como de los trabajadores."

Obligación de dirigir el conocimiento científico para preservar la vida.
“La ciencia vive un acelerado desarrollo y los descubrimientos científicos se encuentran en su punto más alto. Es obligación de científicos, instituciones académicas y gubernamentales, orientar el conocimiento y la experimentación científica y tecnológica en beneficio de la vida, bajo una ética humanista.”

Respetar el medio ambiente y contribuir con la limpieza, conservación y regeneración de éste.
“ (...) No contaminar ni destruir la naturaleza y comprometerse con un desarrollo social y económico sustentable”

Obligación de respetar el hábitat y forma de vida de los animales no humanos.
“Todos los seres humanos tienen la obligación de respetar las conductas inherentes a cada especie animal y de cuidar sus hábitats naturales para que puedan vivir y desarrollarse como les es propio.”



sábado, 17 de outubro de 2015

Enquanto não chega a "Blimunda" Outubro 2015, recordamos uma edição anterior (#17 - Outubro 2013)

(capa da edição #17 - Outubro 2013)

Para descarregar e ler, aqui
em http://www.josesaramago.org/blimunda-17-outubro-2013/

Sinopse da edição #17
"A Blimunda de outubro viajou até ao México para acompanhar o Hay Festival de Xalapa e aí entrevistar o fotógrafo dos escritores, Daniel Mordzinski, e Juan Gabriel Vásquez. Destes dias cheios, com furacões pelo meio, chega-nos agora o relato de Ricardo Viel, acompanhado por imagens inéditas captadas pela lente de Daniel Mordzinski.

No infantil e juvenil destaque para o trabalho editorial da APCC – Associação para a Promoção Cultural da Criança que, desde há alguns anos, a par da sua atividade regular, desenvolve uma intensa programação editorial, pautada por edições com textos e ilustrações dos melhores autores para a infância e juventude.

Também com presença nesta secção deste número da Blimunda, os dois novos volumes da coleção que a Kalandraka tem vindo a construir com obras que abordam o sexismo e os direitos das mulheres.

A fechar, a Saramaguiana traz-nos um ensaio de Miguel Koleff, professor na Universidade de Córdoba (Argentina), sobre o mito da caverna no romance homónimo de José Saramago. A acompanhar este ensaio, traduzido por Cristina Rodriguez e Artur Guerra, a Saramaguiana publica cinco fotografias inéditas de João Francisco Vilhena, realizadas em Lanzarote neste mês de outubro.

Boas leituras!"

"Johann Sebastian Bach - Cello Suite No 6 in D major, BWV 1012" em "As Intermitências da Morte"

Pode ser visualizado via YouTube, aqui 

"Johann Sebastian Bach - Cello Suite No 6 in D major, BWV 1012"
Mstislav Rostropovich, cello

(...) Enquanto o cão corria ao quintal para descarregar a tripa, o violoncelista pôs a suite de Bach no atril, abriu-a na passagem escabrosa, um pianíssimo absolutamente diabólico, e a implacável hesitação repetiu-se. A morte teve pena dele, Coitado, o pior é que não vai ter tempo para conseguir, aliás, nunca o têm, mesmo os que chegaram perto sempre ficaram longe. Então, pela primeira vez, a morte reparou em toda a casa não havia um único retrato de mulher, salvo de uma senhora de idade que tinha todo o ar de ser a mãe e que estava acompanhada por um homem que devia ser o pai. (...)
in, "As Intermitências da Morte"
Caminho, página 183

Via Mary Emy  | ;-) | 
A musicalidade na obra de ‪#‎saramago‬ 
Os andamentos e movimentos de ênfase ou de ruptura, o seu apoio e o contrário... 
uma das constantes na obra de José Saramago é a presença da música. 
Aqui presente em "As Intermitências da Morte", será o Violoncelista (como personagem) o elemento do contraponto e reequilíbrio... (será? )

A "Carta dos Deveres e Obrigações do Homem" - continua a sua discussão - México

(Sami Nair, Pilar del Río e Angel Gabilondo, 
durante a apresentação / G. Riquelme)

A notícia pode ser consulta e lida, aqui via 

"México alumbra la Carta de Deberes y Obligaciones del Hombre

Un grupo de académicos auspician el primer borrador de una declaración que actualice el significado de conceptos como dignidad, justicia o igualdad en un mundo globalizado

La Universidad Autónoma de México (UNAM) alumbró este jueves el primer boceto de la Carta de los Deberes y Obligaciones del Ser Humano. Retomando la llamada de José Saramago a la acción y la defensa de los derechos humanos por parte de la ciudadanía, un grupo de académicos e intelectuales redactó lo que pretende ser una nueva declaración programática que reactualice el significado de conceptos como dignidad, justicia o igualdad en un mundo globalizado.

“Nos fue propuesta una Declaración Universal de Derechos Humanos y con eso creímos que lo teníamos todo, sin darnos cuenta de que ningún derecho podrá subsistir sin la simetría de los deberes que le corresponden. Con la misma vehemencia y la misma fuerza con que reivindicamos nuestros derechos, reivindiquemos también el deber de nuestros deberes. Tal vez así el mundo comience a ser un poco mejor”. Estas palabras pronunciadas por José Saramago durante la recepción del premio Nobel de literatura 1998 son el germen y la inspiración de una nuevo texto que complemente el marco de derechos fundamentales firmados en 1948, en aquella recién inaugurada Organización de Naciones Unidas al albur del cierre de la Segunda Guerra Mundial.

El guante lanzado por el Nobel portugués ha sido recogido por grupo de académicos e intelectuales, bajo el auspicio y el apoyo de la propia Fundación Saramago, el centro de estudios World Future Society y la UNAM. El primer borrador de la llamada la Carta de los Deberes y Obligaciones del Ser Humano nace con la voluntad de ir afinando el articulado del texto y el ambicioso deseo de ampliar las adhesiones al proyecto para, finalmente, presentarlo ante las Naciones Unidas. “Ha pasado algo en estos 17 años desde la llamada de Saramago. Todo el proceso de globalización se ha profundizado y es un factor determinante que modifica el contenido de los deberes y los derechos. Hay una necesidad de una reconsideración a fondo de los que significan los derechos humanos hoy”, señaló Ángel Gabilondo, catedrático de filosofía y portavoz del grupo socialista en la Asamblea de Madrid, durante el acto de presentación celebrado en la Ciudad de México.

Los conceptos tradicionales de asilo y refugiado se han transformado. Hay un desafío mundial
Sami Naïr

El cuerpo de este primer borrador está compuesto ejes de derechos como: Justicia y estado de derecho; Educación, cultura y medios sociales de comunicación; Desarrollo sustentable y generación de energía o Fronteras, migraciones y grupos vulnerables. “El primer deber de los deberes de esa carta es precisamente luchar para realizar los derechos. Es una llamada a los sujetos de los derechos, a la movilización ciudadana, que tiene el deber de seguir luchando por materializar esos derechos y transformarlos de abstractos en concretos”, apuntó el politólogo Sami Naïr.

Como ejemplo de la transformación que han sufrido los contenidos y la defensa de los derechos al pasar de un mundo ordenado por Estados a otro fragmentado en flujos de capital, ideas y personas, los ponentes citaron el fenómeno de la migración. “En América Latina la migración es transnacional y transfronteriza. Mientras que Europa, no tiene una política de inmigración seria, sólo un dispositivo de gestión desde las necesidades del mercado de trabajo. A su vez los conceptos tradicionales de asilo y refugiado se han transformado, como demuestra el caso de los refugiados sirios. Hay un desafío mundial”, indicó Naïr en relación a la oleada de refugiados que está recibiendo Europa desde Oriente Medio.

Aunque el primer paso comience en la retórica, el sentido último de la carta, como reconocieron los ponentes, es influir en la elaboración de la legislación internacional y nacional. “Es una declaración. Pero si además de hablar, nos comprometemos, se convierte en una llamada a la acción imbuida por la fuerza de la palabra”, explicó Gabilondo. “Se trata de romper la tendencia de desafección política, social y cultural”, dijo Pilar del Río, presidenta de la fundación Saramago y viuda del Nobel."

Folio Festival Literário de Óbidos no programa "A Ronda da Noite" com João Francisco Vilhena sobre o "Ensaio sobre a Cegueira"

Programa "A Ronda da Noite"
A Ronda faz-se em Óbidos, na primeira edição do Folio, Festival Internacional de Literatura da vila medieval. Com José Pinho, Pedro Mexia, Anabela Mota Ribeiro, o maestro António Vitorino D'Almeida, João Francisco Vilhena, José Eduardo Agualusa (15 Outubro de 2015)

Por indicação de Laura Ferreira, e que muito agradeço a atenção da referência, deixou a sua mensagem: "Luís Caetano falou ontem, em Óbidos, com João Francisco Vilhena sobre a exposição Mal Branco, nos 20 anos do Ensaio Sobre a Cegueira. A partir da música, que se ouve ao minuto 42:06 ou, sem a música, ao minuto 43:40"
Muito Obrigada  


Para ouvir aqui em 

Sinopse genérica do programa
"A Ronda da Noite recebe e divulga escritores, artistas, gente com conhecimento e imaginação, autores de excepção. Mostra o novo mas também recupera memórias e momentos, e sai do estúdio para palcos de criação e fruição.
Antes do dia acabar, a rádio tem ideias para discutir e histórias para contar. Como num quadro de Rembrandt."

quarta-feira, 14 de outubro de 2015

Entrevista de Parce a Pilar del Río para a publicação CircoIberia (02/03/2011)

(Pilar del Río, Presidenta FJS - Foto de Belén Zapata)

Entrevista realizada a 2 de Março de 2011, por Parce e publicada, aqui para leitura e consulta, 
em http://circoiberia.org/2011/03/02/2483/

"Es curioso apreciar que  con bastante frecuencia los éxitos profesionales están de alguna manera unidos a los personales. Si no lo creen fíjense en un detalle: en 1984 Saramago publica El año de la muerte de Ricardo Reis y en 1986 La balsa de piedra, libros que le otorgan el mayor reconocimiento del que había disfrutado en toda su trayectoria hasta ese momento. Fue precisamente en esta época cuando conoció a quien sería su esposa y su traductora al español hasta el final de sus días, Pilar del Río. Después de este feliz acontecimiento es cuando le llegó el encumbramiento definitivo a Saramago con obras como El Evangelio según Jesucristo, El viaje del elefante y Ensayo sobre la ceguera.

Y sí, ya saben, es el único escritor en lengua portuguesa en haber recibido el Premio Nobel. Sólo él, ateo declarado, siempre agudo y comprometido es capaz de comenzar su discurso aceptación de dicho premio con una frase así: “El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir”. Pilar del Río es en la actualidad la presidenta de la Fundación José Saramago. Nos sentimos profundamente privilegiados y agradecidos por la entrevista que nos ha regalado que no podemos más que recibir con todos los honores en la pista central del Circo Iberia a Pilar del Río.

CI. Desde su experiencia como traductora, ¿cómo considera que se debe hacer una buena traducción literaria? ¿La proximidad entre las lenguas facilita o dificulta una buena traducción?
PdR. Para hacer una buena traducción, hablamos de una traducción literaria, desde mi punto de vista son fundamentales dos cosas: Amar el texto que se va a traducir, conocer muy bien el propio idioma. A veces se piensa que lo importante es conocer el idioma original en el que el texto ha sido escrito, y claro que hay que conocerlo bien, pero, insisto, hay que dominar bien el propio idioma porque, de lo contrario, se puede reducir la obra que se traduce. Tengamos en cuenta que el autor original es un creador, tiene una voz propia, una forma de contar, se inscribe en un contexto, y todo eso tiene que pasar a la traducción. Me da miedo cuando veo que encargan traducciones a personas simplemente porque han vivido en Inglaterra o en Portugal. No es eso, hay que participar de la estirpe de los creadores para traducir bien, pero desde la humildad absoluta, porque el traductor no puede intervenir en el texto. Lo que digo parece complicado, pero si se piensa un poco verá que es verdad. En cuanto a si la proximidad facilita, creo que no, porque se puede caer en la tentación de hacer una traducción literal, y eso puede ir en detrimento del idioma al que se traduce. Hay que respetar la música del original, pero tiene que sonar bien en el idioma traducido… Como ve, no es fácil, es una tarea compleja y adulta, que no se puede entregar a cualquiera. Cosa que se hace mucho porque no es un trabajo bien remunerado. Aunque cada día está más reconocido y ya hay facultades de traducción.

¿A cuál de libros traducidos por usted le guarda mayor cariño? ¿Por qué?
Cada uno tiene su propia historia, de cada uno guardo recuerdos inolvidables. Quizá “El viaje del elefante” sea especial, porque durante la escritura, José Saramago estuvo muy enfermo. Y cuando, contra pronóstico, se recuperó y volvió a la escritura, lo hizo con tal entusiasmo, en un estado de exaltación tal, que era contagioso. Fue un libro feliz, escribir para él y traducir para mí, porque habiendo vencido a la muerte, era un regalo maravilloso que tuve el privilegio de recibir y que no podré agradecer nunca. Por la sencilla razón de que cada día que pasa soy más consciente y, sin embargo, lamentablemente, José Saramago ya no está aquí para que lo comentemos y nos riamos juntos.

Con libros tan impresionantes como El Evangelio según Jesucristo, El viaje del elefante y Ensayo sobre la ceguera, Saramago promovió empatía, controversia y el difícil ejercicio del librepensador. ¿Cómo ve en la actualidad su legado? ¿Cree que la Fundación José Saramago está preservando su genio?
La Fundación José Saramago no nació para preservar el genio del autor, que está en sus libros y estuvo en su vida. Los libros pertenecen a los lectores y los promueven las editoriales. En cuanto a la vida, ahí está, ya es intocable. Nosotros trabajamos para que el debate de ideas se mantenga, para continuar las posiciones cívicas que eran suyas y que entendemos que son las que nos hacen mejores como seres humanos. Que la Declaración de Derechos Humanos no sea papel mojado, promover la Declaración de Deberes Humanos, en eso estamos, para eso existimos. Y para que la Cultura con mayúscula esté presente en la vida de cada día, por eso desde la Fundación organizamos actividades que nos hacer pensar. Y ya sabemos: quien piensa, agranda su cerebro, ve más lejos, entiende más. Y no se deja engañar por los mensajes dudosos que cada día tratan de atontarnos.

Caín retoma un lenguaje concomitante con los textos fundacionales judeocristianos y termina con una frase lapidaria “La historia ha acabado, no habrá nada más que contar”. Se comenta que continuó escribiendo hasta sus últimos días, pero ¿Saramago concibió Caín como el último libro que publicaría?
No, Saramago, tras Caín, comenzó a escribir otro libro que se iba a llamar “Alabardas alabardas, espingardas, espingardas” y que, lamentablemente, no pudo acabar. Caín no es un testamento, aunque sí es un pulso con el Dios de la Biblia, ése que dijo que había hecho al hombre a su imagen y semejanza y en la primera página de la Biblia ya hay un crimen. Entonces, cuando llega el Diluvio Universal, Saramago decide que su paciencia se ha terminado, que ya Dios ha probado con muertes y sacrificios a los hombres hechos a su imagen y semejanza, que ya ha pasado Sodoma y Gomorra, ciudades que Dios arrasa con fuego porque los mayores, todos, algunos, son homosexuales, y no salva ni a los niños de pecho, ya han pasado demasiadas carnicerías como para soportar que la imagen de Dios, ese hombre de la Biblia, se siga reproduciendo. Y pone punto y final, le hace el pulso a Dios y el autor gana: no habrá más que contar. Y ahora que no vengan a decir que Dios castigó a Saramago quitándole la vida poco después: esa explicación no es digna de los creyentes auténticos ni de quienes usamos las razón para entender.

José Saramago fue de los primeros escritores mundialmente reconocidos en tener un blog. ¿Cómo veía las nuevas tecnologías en relación con la escritura y difusión de sus ideas?
Escribir es escribir y leer es leer, independientemente del soporte en que se haga. Saramago no estaba agarrado al papiro ni a la vieja máquina de escribir, sabía que todo cambiaba y se incorporaba a los cambios con la misma disposición que al agua corriente dentro de las casas o la luz eléctrica: sin aspavientos, sin maravillarse, con naturalidad. Que era uno de sus rasgos: la sencillez, junto a la naturalidad y a la sabiduría.

¿Cree que la industria editorial está en crisis? ¿sucumbirá como lo hizo la industria de la música?
No creo que la industria editorial esté en crisis: nunca se ha leído más que ahora, entre otras cosas porque jamás ha habido una cuota tan baja de analfabetos… Esto no significa que vivamos instalados en el paraíso, pero tampoco en el infierno. Otra cosa es que hayan surgido editoriales sin haber hecho antes planes de viabilidad y por eso fracasen, o que otras, las grandes, pretendan hacer millones y millones como si esto fuera una industria cárnica… Ojalá se consumieran los libros como los alimentos diarios, pero eso no ha pasado nunca y no creo que vaya a pasar. Pienso, sin embargo, que el libro electrónico democratizará, de alguna manera, la lectura. Confío en eso. Y no creo que haya crisis, creo que antes hubo malas gestiones o ambiciones empresariales desmedidas. Seamos más conscientes de que no estamos hechos de oro.

¿Cómo cree que habría que introducir la lectura entre los niños?
Expertos hay para opinar sobre eso, pero creo que lo primero que tendría que ocurrir es que los niños “sintieran” que sus profesores leen, cosa que no siempre ocurre. Y que vean a sus padres leer… pero, desgraciadamente, muchos niños proceden de familias desectruturadas, que no es que no vean leer, es que no ven ni ejemplos morales, ni afán de superación, en fin, ven tragedias terribles en su entorno. A esos niños la lectura le importa un bledo. Les importa lo que ven en las televisiones: el fútbol, el famoseo, esa vida degradada que se ha convertido en modelo… Hace unos días oí decir a unas niñas de 14 años que su aspiración era casarse con un “famoso”… Y el famoso era el jefe de la panda del barrio, casi un “mara”. En definitiva, hay mucha carne de cañón, hay mucha miseria en nuestra sociedad, justo ahora, que por fin tenemos medios para ser mejores porque los avances y la tegnología lo permiten. Pero ni es un proyecto universal ni siquiera un sueño compartido. No queremos un mundo de sabios, queremos un mundo de consumistas pacíficos.

¿Le gusta el circo? ¿Qué artista circense le interesa más?
De pequeña fui al circo, eran los años 50 y era una tremenda ilusión. Luego, con la edad y ciertas responsabilidades, me alejé de este mundo, al que me acercó de nuevo la familia Aragón. Que es una familia que amo y respeto, artistas integrales que llenaron de belleza y bondad nuestras tardes. Y que añoro como pocas cosas. Siento tanto que las televisones, todas, a la hora que los niños llegan del colegio no tengan ese tipo de programas en el que se saludaba, divertía, enseñaba, conmovía… los payasos de la tele son unos de mis referentes vitales.

Algo que quisiera decirle a los lectores de Circo Iberia…
Sí: que en homenaje a la familia Aragón, como un aplauso debido a lo mejor que hay en nosotros, vean “Pájaros de papel” la película de Emilio Aragón. El argumento no es circo, los protagonistas son cómicos que van de pueblo en pueblo, pero es de una belleza arrasadora, de una calidad como pocas películas en el cine español. José Saramago asistió a un pase privado y lloró de emoción como un niño, como lloraron los protagonistas viéndose a sí mismos representando papeles de gente humilde, que se busca la vida, que intenta no hacer daño y tal vez llevar alegría. Es una de las mejores películas que he visto en mi vida por la verdad que rezuma y por lo bien hecha que está. Por favor, sigan a Saramago, busquen esa película, saldrán con el corazón más esponjado y reconfortados.

Revista Blimunda edição #5 Outubro 2012 - porque a cultura está sempre actual

(capa da edição #5 - Outubro 2012

Enquanto aguardamos o novo número, recordamos a da edição Outubro 2012
Sinopse, via página da Fundação José Saramago, aqui
em http://www.josesaramago.org/blimunda-5-outubro-2012/

"Ao 5.º número da revista Blimunda abrimos espaço para um dos temas que mais está presente, muitas vezes como ferramenta de construção narrativa ou de descrição de espaços e ambientes na literatura universal, a comida. Dos primórdios aos tempos modernos, é esta viagem que aqui pretendemos trazer mostrando a importância que os alimentos, dos mais rudimentares aos mais sofisticados, tiveram na evolução social. Nunca esquecendo a crise alimentar que atravessamos, com consequências que em alguns casos ainda não conseguimos prever.

Este é também um número em que damos lugar às entrevistas. Na secção infantil e juvenil, com uma das mais importantes autoras portuguesas, Alice Vieira. Com mais de 40 anos de carreira e mais de 30 títulos publicados, é de literatura que se fala, sem preconceitos e olhando para o futuro.

No segundo caso, recuperando as palavras de José Saramago numa entrevista concedida a Ana Sousa Dias em Lanzarote, no ano de 2006, acompanhadas pelas belíssimas fotografias de João Francisco Vilhena que captam o espírito da terra que viu nascer obras maiores da literatura universal.

Esta entrevista funciona como preâmbulo para a próxima edição da Blimunda, a de novembro, mês em que comemoramos os 90 anos de José Saramago. Essa será uma edição especial, parte integrante da programação que a Fundação José Saramago anunciará nos próximos dias para celebrar o nascimento do Escritor, do Homem a quem nunca poderemos dizer adeus."

domingo, 11 de outubro de 2015

Pedro R. Brieger (Director da Nodal Cultura) entrevista Pilar del Río

Entrevista exclusiva a Pilar del Río, compañera de vida del premio Nobel de literatura José Saramago, por Pedro Brieger, director de NODAL

Pode ser consultada e lida, aqui
em http://www.nodalcultura.am/2015/10/entrevista-exclusiva-a-pilar-del-rio-companera-de-vida-del-premio-nobel-de-literatura-jose-saramago/



El museo de José Saramago está en el casco antiguo de la ciudad de Lisboa, en Portugal. Saramago y su compañera Pilar del Río siempre tuvieron un vínculo especial con América Latina y el Caribe. Esto se transmite cuando uno recorre el museo y comprueba la cantidad de referencias que existen sobre nuestra región en fotos, libros y objetos.
Pilar del Río es la mejor guía para reconocer cada libro o foto porque de inmediato cuela una anécdota del gran escritor que no suele encontrarse en las guías “oficiales”. Las personalidades políticas que marcaron América Latina en los últimos cincuenta años están allí presentes, así como los escritores que ganaron el Nobel de literatura como él y los que nunca fueron galardonados por la Academia sueca pero ocuparon un lugar especial en la vida de Saramago.
La idea de un real encuentro entre América Latina y Europa que no esté impregnado de la conquista colonial es hoy para Pilar del Río una tarea que forma parte del legado de su compañero de vida y queda reflejado con claridad a lo largo de este diálogo con el director de NODAL.

¿Hubo una relación especial de Saramago con América Latina?
Sin duda. Desde que escribió “La balsa de piedra” en 1986, donde relata como la Península Ibérica se desprende de Europa por los Pirineos y va caminando de América Latina. Nosotros, cuando decidimos que queríamos salir de Lisboa nos fuimos a vivir a una isla, Lanzarote en el Atlántico sur, nuestra balsa de piedra particular. Allí escribió José “Ensayo sobre la ceguera” hace ahora 20 años. Nuestra casa fue lugar de encuentro de artistas y pensadores convocados por José. Ahora, a mí me gustaría que se celebraran encuentros para discutir qué tipo de relaciones tenemos que tener en un mundo globalizado los países de América del Atlántico sur y los de Europa como España y Portugal. Y ver qué tipo de relaciones económicas, culturales y empresariales tendríamos que establecer, porque ya no somos colonizados ni colonizadores, ni estamos en proceso de colonización. Ante el avasallamiento de los “malos”, la globalización financiera, deberíamos poder defendernos los pueblos de un lado y otro del océano, con idiomas comunes como el portugués y el español. Sigo pensando que la cuenca cultural del atlántico debería ser una propuesta y una realidad. Y Lanzarote, una balsa que navega hacia los dos lados, América, Europa.

Vas a México ya que la Fundación está involucrada en una Declaración Universal de Deberes Humanos ¿Cómo surgió la idea?


Surgió hablando del discurso del Nobel de José con el rector de la UNAM, la Universidad Nacional Autónoma de México. Pensamos cuánta razón tenía José Saramago cuando decía que a la Declaración de Derechos le faltaba la simetría de los deberes… y comenzamos a trabajar en la importancia de la responsabilidad cívica, en la necesidad de intervención que tenemos ahora, tal como está el mundo. Creo que asumir los deberes como una conquista social, tan importante como los derechos, es poner un freno al despropósito. A los ciudadanos nos suceden cosas que no queremos, vemos continuamente como la indignidad campea por encima de nosotros, como si fuera una fuerza divina, y no es así, lo que pasa es que no encontramos fórmulas para frenar la sinrazón. Tiene que haberlas.

¿Cómo es tu vínculo con América Latina?


A veces, cuando me preguntan de dónde soy, lo dudo, porque soy siempre del país donde estoy… Tengo, eso sí, más vinculación emocional con América que con Europa, porque comparto idioma y claves culturales. Siendo española de nacimiento y portuguesa de nacionalidad me siento mexicana de vocación. Y digo mexicana porque es donde tengo más vínculos ahora, pero cuando estoy en Brasil, Argentina, Uruguay o Colombia también siento que estoy en casa. Tengo mucha dificultad en ubicarme en una patria.

¿Y cómo era el vínculo de Saramago con América Latina?


Íntimo y profundo. Al principio, el único país al que viajaba con cierta frecuencia era Brasil, enseguida fue México, Cuba, y luego visitó prácticamente todos los países de América Latina y en varias ocasiones. Un día, hablando con una periodista portuguesa sobre qué nos regalábamos entre nosotros, mi respuesta fue simple y salió como titular en portada: “Saramago me regaló un idioma, yo a él le regalé un continente” y no es presunción, creo que estoy en el origen de su vinculación sentimental con América Latina. Lo importante, claro, fue cómo él desarrolló esa relación de profundo afecto y conocimiento. En el 2007, en Cartagena de Indias, Saramago habló del lado oculto de la luna, es decir, los pueblos originarios de América Latina que siguen siendo ignorados. El hecho de no reconocer que están ahí no significa que no existen. Hasta entonces y ahora, salvo en la política, las clases dirigentes son blanquitas y parecen ignorar que hay otros con los mismos derechos. Saramago decía que era fundamental avanzar en el reconocimiento de los distintos pueblos y dotarlos de medios. La verdad es que han pasado muchas cosas desde entonces y en la dirección de varios países empieza a haber personas que, hasta hace muy poco, hubieran tenido que bajarse de la acera cuando pasaba un blanco. Evo Morales es un ejemplo de lo que digo.

¿Cuánto influye en Saramago lo cultural y lo político en su vínculo hacia América Latina? Aquí en el museo hay fotos con Fidel Castro, fotos de Chiapas y de muchos escritores latinoamericanos.
Para Saramago todo era político; vivimos una polis donde nada de lo que hagamos es indiferente. Saramago, como un hombre de cultura, entendía las distintas expresiones culturales. Era feliz en el museo antropológico de México contemplando de dónde procedemos o viendo el arte contemporáneo en el Malba de Buenos Aires. El respeto por el otro era su forma de estar en la vida. Él siempre decía que “el otro es como yo y tiene derecho a decir yo”. Por eso estuvo con los zapatistas cuando entraron en el DF reclamando “nunca más un país sin los pueblos originarios”. Se sentía mal cuando estaba en algún grupo social que no reconocía el derecho a decir “yo” del otro, por ser pobre o negro. Por ser considerado, en el colmo de los colmos, culturalmente inferior.



Insistiendo en lo político y lo cultural ¿Qué es lo que más influye en Saramago? ¿La lectura de algunos escritores latinoamericanos o lo político latinoamericano, como la revolución cubana?


Saramago sabía lo que era vivir en la humillación de una dictadura porque había vivido mucho tiempo bajo la dictadura en Portugal, como los cubanos vivieron antes de la revolución. Portugal también salió de la dictadura con una revolución, la llamada de “Los claveles”, porque no se disparó ni un tiro y los soldados colocaron flores en los fusiles. La revolución de Portugal fue en 1974, fue muy hermosa, acabó con una dictadura de medio siglo. José Saramago detestaba la dictaduras, todas, incluidas las de lo políticamente correcto, que aparentan ser democracias pero no contemplan el bien común, sino el poder económico y financiero de unos pocos. José Saramago a lo lago de su vida leyó al Padre Viera, un jesuita portugués que escribía muy bien y que denunció los abusos de la llamada “conquista”, como hizo en español Fray Bartolomé de las Casas. Conocía muy a los autores de Latinoamérica, desde Sor Juana Inés de la Cruz hasta Borges, una presencia continua en su novela “El año de la muerte de Ricardo Reis”. Borges era su referente, uno de los tres escritores del Siglo Veinte para él, junto a Kafka y Pessoa. Es decir, no se acercó a América Latina por la moda de la revolución cubana, aunque la aplaudió y la respetaba. Era algo más profundo, más hondo.

¿Y el viaje a Chiapas?
Fue a Chiapas porque habían matado a cuarenta y tres personas en San Cristobal de las Casas. Cuando leyó la noticia y vio que los paramilitares asesinaron a cuarenta y tres personas, en su mayor parte mujeres y niños, se sintió absolutamente compungido y, como tenía que viajar a México, dijo textualmente: “Quiero ir a presentarles mis respetos a unas personas que han sido masacradas por el simple hecho de no haber aceptado la sumisión como destino”. Saramago no fue a ver a los zapatistas, fue a San Cristóbal de las Casas, a la iglesia de la comunidad de las Abejas, donde se produjo la tragedia, estuvo con los supervivientes, con el obispo de San Cristóbal, una persona muy, muy decente, con los curas que asistían a las víctimas, masacradas mientras asistían a un oficio religioso. Fue una canallada de tal tamaño… Una más para la historia de la indignidad.

Pero también se interesó por la figura de Marcos en Chiapas…
Sí, escribió un prólogo a los cuentos de Don Durito. Estuvimos con Marcos en varias ocasiones, digo estuvimos porque por un lado estuvo José y por otro lado estuve yo, incluso entrevisté a Marcos. A José le pereció una persona muy, muy inteligente y preparada. Discreparon en cosas, pero no en lo fundamental. Sintió pena siempre de que las circunstancias de la vida no le permitieran una relación personal.

Mencionaste a Borges, ¿con qué otros escritores latinoamericanos tenía una relación particular?
Mira, en casa estuvo Ernesto Sábato pasando unas vacaciones, luego Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Tomás Eloy Martinez, José Donoso y tantos otros. No me gusta decir nombres porque sé que estoy olvidando a grandes amigos, pero era ávido lector de Cortazar, de Carpentier, de poetas más o menos conocidos. José leía con respeto. Leía al autor, porque cada libro lleva dentro a una persona.

¿En su relación con los escritores latinoamericanos tuvo influencia el hecho de que hubieran diferencias políticas profundas entre muchos de ellos?
Ese era un problema que no tenía nada que ver con José, no. ¿Qué tiene que ver para la amistad que una persona sea de derechas y otra de izquierdas? Votar a partidos distintos no significa no quererse, no admirar el trabajo que se realiza, siempre que no se sea un neonazi, claro, o un excluyente. Él tenía excelentes amigos en la izquierda y en la derecha. Un ejemplo: José hizo campaña en contra de Mario Soares cuando fue elegido por segunda vez presidente de Portugal. Al día siguiente de la elección, a José le imponían una condecoración en la embajada francesa y venía el ministro de cultura de Francia. Por la mañana, el embajador llamó a casa diciendo que la presidencia de la república acababa de anunciar que acudiría Mario Soares al acto, y él pensaba que José no querría ni verlo. José lo tranquilizó. En su discurso, José agradeció la presencia de Mario Soares en el acto y dijo “si es verdad que no era mi candidato, sí es mi presidente”. Esa era su forma civilizada de entender las cosas. Lo que no significaba pacto, sí reconocimiento del otro, siempre que el otro defienda, con honestidad, una opción distinta.

La Fundación José Saramago tiene dos espacios importantes, en Lisboa y en Lanzarote..
La sede es en Lisboa, en la Casa dos Bicos. Ahí está Saramago, en las exposiciones, en las discusiones que se llevan a cabo o en las propuestas como ésta de los Deberes Humanos. En Lanzarote está José, su espíritu cercano, sus cosas, el lugar donde escribió la mayor parte de su obra, su biblioteca, sus puestas del sol y los arboles que plantó. Son dos lugares para ver y vivir, dos lugares de encuentro con lo mejor de los seres humanos, estos pobres desgraciados que es lo que, en definitiva, somos los seres humanos. Eso sí, con todos los sueños y una capacidad de amar muy grande.

Cómo es la propuesta de una Declaración de Deberes Humanos, que se discutirá en los próximos días en México?
Se discutirá en México, pero con gente de diversos países y con la ambición de llevarla a las conciencias de todos los seres humanos y a la ONU. Es lo que comentábamos antes: ante los desgobiernos políticos, economicos y financieros que destruyen el planeta hay que reaccionar. Claro que tenemos los partidos, pero ésa es una parte de la vida, la vida es más, y los ciudadanos no nos podemos contentar con votar cada cuatro años, cuando lo hacemos. Tenemos otros deberes que nacen del reconocimiento de nuestra propia dignidad, que no puede ser tratada como estadística. Y la urgencia de la educación y la cultura para ser nosotros y con fuerza. Este continente está en disposición de ofrecer mucho si no se deja llevar por modas y es sólido y completo en su desarrollo, que no es sólo tener más. Para eso, todos somos necesarios. El primer Deber de la Declaración de los Deberes, según José Saramago en su discurso del Nobel, será exigir que se cumplan los derechos. Todos. Él lo decía: o nosotros, ciudadanos, intervenimos contrariando los intentos manipuladores de quien no quiere nuestra bien, sólo aumentar su poder, o estamos perdidos. Irremediablemente. Pese a ser lúcidos, tener conciencia, razón y capacidad para decir quiénes somos.

"Jogo do lenço" a poesia de José Saramago cantada por Luis Pastor

"Jogo do lenço" a poesia de José Saramago cantada por Luis Pastor

Pode ser visualizado e ouvido, via YouTube

Jogo do Lenço

"Trago no bolso do peito 
Um lenço de seda fina, 
Dobrado de certo jeito. 
Não sei quem tanto lhe ensina 
Que quanto faz é bem feito.

Acena nas despedidas, 
Quando a voz já lá não chega 
Por distâncias desmedidas. 
Depois, no bolso aconchega 
As saudades permitidas.

Também o suor salgado, 
Às vezes, enxugo a medo, 
Que o lenço é mal empregado. 
E quando me feri um dedo, 
Com ele o trouxe ligado.

Nunca mais chegava ao fim 
Se as graças todas dissesse 
Deste meu lenço e de mim, 
Mas uma coisa acontece 
De que não sei porque sim:

Quando os meus olhos molhados 
Pedem auxílio do lenço, 
São pedidos escusados. 
E é bem por isso que penso 
Que os meus olhos, se molhados, 
Só se enxugam no teu lenço."

José Saramago, In Os Poemas Possíveis

Entrevista de Ivana Jinkings a José Saramago (1992) - Publicada na revista "Margem Esquerda Ensaios Marxistas #15"

As duas partes podem ser lidas e consultadas, nestes dois links, em
http://blogdaboitempo.com.br/2011/04/13/boitempo-entrevista-jose-saramago-parte-1/
http://blogdaboitempo.com.br/2011/04/20/boitempo-entrevista-jose-saramago-parte-2/

 "Inaugurando nossa seção de entrevistas, 
publicaremos a conversa entre o escritor português José Saramago e nossa editora, 
Ivana Jinkings, realizada em 1992 e publicada na Margem Esquerda nº15 (2010)."


Em 1992, com viagem marcada para Portugal, recebi dos editores do extinto jornal Brasil Agora, com o qual eu colaborava à época, a sugestão de entrevistar José Saramago. Tentada com a proposta, solicitei a um amigo, Benjamin Abdala, o telefone de Severino Coelho, o editor da Caminho, casa publicadora do autor em Lisboa. Telefonei para ele da Espanha, onde estive antes de ir a Portugal. Severino deu-me o número de Saramago, mas alertou que o escritor havia se retirado por uns dias para descansar, sem jornalistas por perto. Assim mesmo resolvi arriscar, e passei a ligar quase diariamente para meu “alvo”. Do outro lado da linha a resposta era sempre a mesma: a voz impessoal de uma secretária eletrônica informava que o escritor não podia atender no momento. Deixei inúmeros recados, explicando quem era, o que queria e dizendo que voltaria a telefonar.

Já em Lisboa, em pleno 25 de abril, fui como todos às ruas comemorar o aniversário da Revolução dos Cravos, mas também – e principalmente – procurar Saramago. Ele era esperado no Largo do Rocio e para lá me dirigi. Máquina fotográfica em punho, perguntava a todos que pareciam ter alguma liderança onde estaria o escritor. Uns diziam que na ala dos intelectuais, e pra lá eu me dirigia; desta sugeriam que ele estivesse com os comunistas do Porto, dali me indicavam outra ala, e assim eu caminhava de um lado a outro da imensa passeata. Passou a ser um “acontecimento”: por onde andava pessoas vinham me dar uma notícia, uma sugestão, chamar alguém que conhecia Saramago ou que conhecia “um amigo do amigo” dele, e assim por diante. Era identificada pelos manifestantes como a brasileira que buscava desesperadamente o seu mais famoso escritor.

Já quase desistia quando fui chamada por um rapaz, que me levou até um homem alto, bem vestido, com cerca de 50 anos – lamentei depois jamais ter sabido quem era –, o qual perguntou o que exatamente eu queria com Saramago. Falei da entrevista e do jornal, mencionei ser filha de comunistas e ligada ao Partido Comunista Brasileiro, o PCB. Ao final, convencido, disse com segurança: ligue para ele amanhã, às 15h.

Agradeci e fui embora com alguma esperança – mas não muita, porque já havia telefonado infinitas vezes sem sucesso. Assim mesmo fiz o que ele disse: no dia seguinte, à hora marcada, disquei. Novamente atendeu a fatídica secretária eletrônica, na qual comecei a deixar o meu já desanimado recado até ser interrompida pela voz de Saramago, que comentou, rindo, sobre minha perseverança. Marcamos um encontro para a tarde seguinte.

A segunda etapa do meu périplo seria conseguir um gravador. Talvez porque no fundo não estivesse muito confiante no método improvisado de agendamento, havia saído do Brasil sem levar o meu. Foi um amigo português, trotskista ligado à Quarta Internacional, quem conseguiu um: enorme, imitava uma maleta com alças e devia pesar cerca de três quilos. Assim paramentada fui à casa em que Saramago morava, já com Pilar del Río, no bairro lisboeta da Estrela. À época estudante de Letras na USP, tendo lido todos os livros até então escritos por ele, parecia um sonho estar diante daquele homem alto, tranquilo, que aos meus olhos pairava um pouco acima do chão. Apesar do nervosismo inicial a conversa decorreu com tranquilidade, simpatia. Saramago não se furtou a nenhuma resposta, fosse sobre seu mais recente lançamento – O Evangelho segundo Jesus Cristo –, fosse sobre Cuba ou as relações com Portugal. Ao final da entrevista, Pilar se aproximou e fomos os três tomar café. Conversamos um pouco sobre o Brasil e, em seguida, eu me despedi. Tão enlevada estava que deixei na mesa aquele imenso e desajeitado gravador. Me dei conta chegando à casa onde estava hospedada. Liguei para Saramago, que atendeu rindo muito, e no dia seguinte retirei a ‘maleta’.

Nos vimos ainda duas vezes, a primeira delas aqui no Brasil, quando lhe entreguei os dois números do jornal em que fora publicada a entrevista.

Aos 70 anos, José Saramago estava em sua plenitude como escritor. Mestre maior da literatura portuguesa contemporânea, já era àquela altura o romancista lusitano mais traduzido no mundo. Nascido em 1922, em Azinhaga, o autor de Memorial do convento, Jangada de pedra, Levantado do chão, Ensaio sobre a cegueira e muitos outros recebeu em 1998 o prêmio Nobel de Literatura. Comunista e ateu convicto, não parecia surpreendido com as reações (em particular da Igreja Católica) ao seu O Evangelho segundo Jesus Cristo, que, entre outras “heresias”, descreve Maria com uma barriga de nove meses e faz de Deus o vilão da história. A polêmica criada em torno do livro culminara, em 1992, na exclusão do romance da lista de candidatos ao Prêmio Literário Europeu.

E foi nesse contexto que Saramago concedeu a seguinte entrevista, na qual falou de seu último livro e dos anteriores. Falou também das suas convicções políticas, do ingresso de Portugal na Comunidade Econômica Europeia e das raízes comuns e trajetórias diferentes de nossas línguas portuguesas em quatro continentes. No ano da morte de Saramago, a melhor homenagem que poderíamos prestar a esse marxista libertário, que se autodenominava um comunista hormonal, é dar-lhe a palavra. – Ivana Jinkings

Por que razão um escritor comunista e ateu escreveu um evangelho?
Bem, eu não escrevi um evangelho. O livro chama-se assim, mas não é uma outra vida de Cristo, que possa colocar-se ao lado dos evangelhos propriamente ditos. Mas tendo ele nascido com esse título, e eu penso que não há nenhum mal nisso, o livro chama-se O Evangelho segundo Jesus Cristo e esse é um título como outro qualquer. Quanto ao fato de um escritor comunista tratar de um tema desses, a verdade é que, apesar de comunista, vivo num mundo e numa cultura que foi toda ela formada e conformada com o cristianismo. De certa maneira, pode-se dizer que todos nós somos cristãos.

O senhor seria, então, um comunista cristão?
No plano da mentalidade todos nós somos cristãos, vivemos dentro de uma civilização judaico-cristã que foi formada com um tipo de ética, uma rede ideológica que tem sua origem no cristianismo. Portanto, é perfeitamente natural que qualquer cidadão, seja ele comunista, socialista, liberal ou seja lá o que for, em determinado momento de sua vida, venha a interessar-se por esse aspecto da realidade. Alguns representantes da Igreja Católica têm dito que, pelo fato de eu ser ateu, marxista e comunista, não teria o direito de escrever um livro desse. E eu suponho que tenho todos os direitos do mundo de escrever sobre tudo aquilo que eu entender.

Mas o senhor estava preparado para todas essas críticas? Porque, apesar de ser uma quase unanimidade enquanto obra literária, seu livro incomodou crentes (com a figura de Maria grávida, por exemplo), ateus (pela própria escolha do tema) e até alguns comunistas, que prefeririam ver um Jesus mais socialista, mais parecido com o Jesus da Teologia da Libertação.
É verdade. Mas eu acho que há muita ingenuidade aí. Isso que nós chamamos de Deus e de Diabo são coisas que transportamos dentro de nossas cabeças. Há quem, por toda essa questão da Teologia da Libertação, gostaria de encontrar no livro um Jesus ao lado dos oprimidos, lutando pelos explorados. Eu creio que isso é pôr as coisas desejáveis no lugar das realidades. Quando eu trato Jesus como um homem que é empurrado por Deus para um certo destino, isso no fundo é uma maneira de desmistificar toda essa ideia que nós fazemos de um Deus criador, um Deus autoritário, um Deus pai, um Deus que governa. E mostro como, no exagero, isso pode levar a situações absurdas, como criar -se ou inventar-se uma religião que está toda ela assente no sofrimento, na renúncia, nas lágrimas, no sangue e em tudo aquilo que é negativo. Em vez de se levar para o homem o caminho da felicidade, da solidariedade, submete-se constantemente o homem ao que se pode e ao que não se pode fazer, à punição, ao tribunal, ao juiz. Além daquilo que temos dentro de nós, que é nossa consciência, inventou-se uma espécie de supraconsciência, que julga todos os nossos atos e nos espera para o tribunal não sei quando e para nos condenar, pelo visto em alguns casos, por toda a eternidade. Isso é de um absurdo tal que para demonstrar esse ponto de vista aos meus leitores construo essa história que é a relação de Deus com um homem escolhido para ser sua vítima, com uma outra figura que é o Diabo, que está ali para nos dizer o que é que tem de factual. Agora, penso que são reações um pouco elementares dizerem os ateus que, se o autor é ateu, não devia falar de Deus, ou os crentes que dizem: “Já que ele falou de Cristo, então que falasse de uma maneira que fosse favorável”.

Mas independentemente da posição do clero, o senhor acha que alguns leitores, crentes, podem ter se sentido ofendidos?
Sim, sobre isso não tenho dúvidas. Já sabia desde antes, quando estava escrevendo o livro, que ele iria chocar e ofender muita gente.

Sua intenção era então dar uma “sacudida” mesmo nesse tipo de leitor?
Não, não, longe de mim ter a intenção de chocar ou ofender. É a própria história contada que inevitavelmente teria de chocar e ofender crentes, mas sem que isso signifique que o autor teve essa intenção. Se falarmos de ofensa – e penso que agora que estamos a comemorar os descobrimentos –, é bom lembrar que, quando as caravelas espanholas e portuguesas iam encontrar ou descobrir outros povos, povos que tinham suas religiões, suas crenças, acontecia sempre isto: em cada caravela ia um frade, que a primeira coisa que fazia quando encontrava essa gente era dizer-lhes que “Vosso Deus é falso e eu trago-lhes aqui o Deus verdadeiro”. Isso é também uma ofensa, ninguém tem o direito de chegar ao pé de outra pessoa e dizer-lhe que o seu Deus é falso. Em nome de quê? De que verdade? Portanto, se vamos falar de ofensas, eu diria que a Igreja Católica, em muitos atos de sua vida e de sua atividade, não fez mais do que ofender os outros. E se os crentes, os católicos, se sentem ofendidos agora, o que é que eu posso fazer?

Como todo bom comunista, o senhor simpatiza com o oprimido e antipatiza claramente com o opressor. A parcialidade do autor fica muito evidente no livro.
É claro… [risos] Eu espero que fique mesmo. Em toda essa história, se há um vilão, esse vilão é Deus, e se há uma vítima, uma pobre vítima que é empurrada por Deus para o lugar do sacrifício, essa vítima é Jesus, que para mim é um homem como qualquer de nós, como Maria, Maria Madalena e José. Todos somos homens e todos somos mulheres. Acontece que inventamos deuses, vivemos sob o temor dos deuses e depois tentamos criar um deus que não seja temor, mas que seja amor… E andamos nesse vaivém, sem saber realmente que pessoas somos, não é? Mas como não sou filósofo, não sou mais que um romancista, essas reflexões eu faço pela única via em que posso ter alguma competência, alguma autoridade, algum saber, que é, enfim, o romance.

O senhor acha que se tivesse escrito esse livro anos atrás, no tempo da Inquisição, por exemplo, seu destino poderia ser o mesmo que o de Baltasar Sete-Sóis (personagem de Memorial do Convento que é jogado à fogueira)?
Pois sim, isso aconteceria com toda certeza. Mas as coisas não estão assim tão diferentes. Não quero dizer que cheguem à execração pública, à queima do livro ou à queima do autor, enfim, a isso não chegaremos, mas já que se fala tanto de direitos humanos espero que pelo menos uma parte do respeito aos direitos humanos me abranja. Mas a verdade é que a exclusão de O Evangelho da lista de candidatos ao Prêmio Literário Europeu [concedido anualmente pela CEE, Comunidade Econômica Europeia, para o qual são designados candidatos dos doze países que a compõem] foi um ato discricionário, um veto político e administrativo que no fundo não fica muito aquém das fogueiras.

A exclusão foi feita pelo secretário de Estado da Cultura, sr. Souza Lara, não? O que ele alegou para vetar o livro?
Ele simplesmente afirma que esse livro não representa Portugal. Mas eu não sei de nenhum detalhe, fiquei sabendo de tudo pelos jornais, como todo o resto das pessoas.

Foi-se a Inquisição e agora importam o fundamentalismo…
Exato, pois se é verdade que não estamos ateando fogo ao livro ou ao José Samarago, a verdade é que esse ato é um ato inquisitorial, completamente inaceitável.

Mudando de assunto e de livro, a escolha de um heterônimo de Fernando Pessoa como personagem em O ano da morte de Ricardo Reis é uma homenagem ao mestre?
Não, não é uma homenagem, eu não escreveria, com certeza, um livro movido por esse tipo de sentimento. O Fernando Pessoa é o grande poeta que nós todos conhecemos, mas não, não foi nada como uma homenagem.

O senhor não acha, como grande parte dos intelectuais de esquerda, que Pessoa era reacionário?
Não, essas coisas são importantes, de fato, no nosso dia a dia, mas depois o tempo passa e isso tudo tem de ser visto e encontrado à luz dos acontecimentos subsequentes, à luz da história e do próprio processo de críticas. Portanto, não vale a pena dizer se Fernando Pessoa é ou não reacionário, a ideia do meu livro não tem, de fato, o que ver com isso. De resto, o livro nasceu de uma ideia súbita, não sou pessoa de programar muito meus livros.

E por que Ricardo Reis e não Alberto Caeiro, por exemplo?
O caso de Ricardo Reis é uma ideia que me veio de repente, eu nem andava a pensar em Pessoa. E se é Ricardo Reis e não outro, foi, digamos, por uma relação que vem desde a adolescência, uma relação muito particular, muito especial com esse heterônimo, desde que li algumas de suas odes e lembro de ter ficado deslumbrado com a beleza formal e com alguns conceitos. Mas ao mesmo tempo havia qualquer coisa que me irritava um pouco em Ricardo Reis.

Uma certa indiferença, talvez?
É tudo aquilo que ele veio a condensar naquela ode que começa com “Sábio é o homem que se contenta com o espetáculo do mundo…”. De maneira que havia essa espécie de contradição. Digamos da contradição no caso dele, mas também de contradição minha, porque, se por um lado me interessava muito aquela poesia, por outro me irritava seu autor.

E por isso o senhor resolveu matá-lo…
Exatamente. Digamos que O ano da morte não resolve nenhuma dessas contradições, mas é o lugar onde eu pretendi, para além do mais que o livro tenha – e tem mais coisas –, dizer ao Ricardo Reis: “Sábio é o homem que se contenta com o espetáculo do mundo? Se tu achas isso, aqui tens o espetáculo do mundo que é o ano da tua morte, o ano de 1936”.

Todo mundo sabe que o senhor nunca teve simpatia pelo ingresso de Portugal na Comunidade Econômica Europeia. Aquela coisa meio fantástica do afastamento da Península Ibérica do resto da Europa, em Jangada de pedra, mostra no fundo a vontade de que isso acontecesse de verdade? Portugal e Espanha perdem muito de sua identidade com a integração?
Isso que nós chamamos de identidade nacional é uma coisa que ao mesmo tempo varia e se mantém. É evidente que um processo como esse que está a correr com a integração europeia vai ter consequências a curto prazo muitíssimo fortes, nisso da identidade nacional e em outros planos – no político, a soberania nacional. E na minha opinião a Europa não passa de um conselho administrativo governado pelos países mais fortes. E o resto é retórica. No fundo mantêm-se as relações de poder no seu interior.

Porque, apesar de formalmente organizada de uma outra forma, a Europa repete hoje esquemas anteriores, mantém todo o aparato militar da OTAN…
E não só o militar. Os pequenos países vão continuar, e serão sempre cada vez mais, subordinados a uma lógica centralista, de centralização de poder econômico, financeiro,  militar, e que vai ser orientado como no caso das grandes empresas, em que os pequenos acionistas não estão lá para dizer outra coisa a não ser “sim”. Resistem naquilo que podem, mas acabam sempre por fazer o que os mais fortes mandam. Mas aquilo que o Jangada de pedra tenta mostrar não é tanto a separação da Europa. É certo que o livro é, e isso eu confirmo, o testemunho de um acontecimento histórico. A Europa não nos legou importância ao longo desses séculos e é como se nós disséssemos: “Bem, vocês não nos legaram importância, então nós vamos embora para outro lugar”. Mas isso é uma leitura óbvia demais e a questão que está aí é outra e tem que ser vista à luz exatamente do lugar onde a Península Ibérica, depois de fazer aquela viagem toda, vai se fixar, que é entre a África e a América do Sul. Portanto, o objetivo é mostrar que nós, os peninsulados, temos raízes, temos laços culturais e linguísticos justamente nessa região. Então digamos que fazer da Península Ibérica uma jangada nessa direção seria a proposta que o autor faz nesse livro, que é renovar o diálogo com esses povos irmãos. Mas sem qualquer intuito de neocolonialismo. Se o entendimento que algumas pessoas fazem é esse, é um perfeito disparate e não há nada no livro que fundamente essa interpretação. É, pelo contrário, um diálogo entre iguais, entre gente que se conhece, e nas coisas que são comuns. E, do ponto de vista cultural e linguístico, sabemos de tudo aquilo que nasceu ali, pelo bem e pelo mal (sei que levamos coisas boas, coisas más, coisas terríveis). Enfim, levar um povo a outro povo coisas boas e coisas más, coisas terríveis e coisas magníficas é da história dos homens, porque os homens é que são terríveis e são magníficos. E, portanto, é inevitável o sofrimento, o sangue, o genocídio, porque o homem não é bom, pronto! Houve um crítico espanhol que disse certa vez uma coisa inteligente. Que ler esse livro como apenas que a Península Ibérica separou-se da Europa é muito pouco. Que o livro deve ser entendido como se a Península Ibérica fosse uma espécie de rebocador, que tenta arrastar a Europa para o sul, tirá-la para um diálogo novo, uma compreensão nova e, de certa maneira, uma descoberta nova, dos povos que têm sido, enfim, dominados, explorados. E não vale a pena guardar ilusões, não foram, ou melhor, não são os colonizadores portugueses e espanhóis que dominam a América Latina hoje. Portanto, não vale a pena atirarem pedras nos nossos antepassados dos séculos XVI, XVII, XVIII e mesmo do século XIX.

Eu fiquei com a impressão, aqui em Portugal, que, para além da simpatia com que as pessoas tratam os brasileiros, existe um sentimento quase paternal. Assim meio como quem se sente culpado por ter colonizado.
Pois é, existe esse sentimento sim. Mas vou te dizer que eu acho isso péssimo. Porque é reconhecer uma culpa que não temos. E a gente não pode andar a carregar culpas que não são nossas. O diálogo é entre vivos e não entre mortos e mortos. Eu verifico que isso acontece muito, que é uma espécie de má consciência que faz com que nós andemos como que a pedir desculpas.

E há culpas mais recentes?
Sim, é possível até que tenhamos que pedir desculpas, mas das nossas culpas de hoje e não das culpas do século XVI, essas não têm remédio. Não temos de carregar nas costas as culpas de nossos pais e avós.

As pessoas costumam apontar Jangada de pedra e Levantado do chão como seus livros mais políticos. O senhor concorda com isso?
É possível que sejam, sim. Digamos que o Jangada de pedra tenha uma leitura imediata, que é uma leitura política. Não é por acaso que o autor decide tirar a Península Ibérica de onde ela está e levá-la para outro lado. Portanto, é um livro que nesse aspecto tem uma leitura política mais imediata. O Levantado do chão também, pelo próprio tema, em que é perfeitamente explícita a relação do senhor e do servo, de explorador e explorado. Mas eu creio que de todos os meus livros se pode fazer uma leitura política, ainda que não seja esse o objetivo de nenhum deles. E que, sendo eu um homem política e ideologicamente muito definido, seria impossível que as minhas ideias ou as minhas preocupações não passassem para aquilo que eu faço, mesmo que o tema não seja obviamente político.

O senhor se sente muito pressionado por essa definição ideológica? É difícil fugir da propaganda fácil, do realismo socialista?
Não, no plano estético o meu comportamento de escritor não se subordinou nunca a preceitos, a regras de escola. Diz-se, por exemplo, que o tema de Levantado do chão faz dele um livro próximo do chamado realismo socialista, mas a verdade também é que o tratamento do tema não tem nada a ver com isso.

Ele é o único dos seus livros que se aproxima do realismo socialista, não é?
Sim, se há algum, é só esse. Quanto à outra pergunta, nunca confundi minha postura ideológica com qualquer obrigação de escrever de acordo com um modelo, com uma regra. Não aceito nem os dez mandamentos da Igreja Católica nem os dez mandamentos, se os houvesse, que me viessem do Partido. Eu não conheço no meu partido – que eu respeito, e se não o respeitasse eu não estaria lá – qualquer autoridade, qualquer competência no domínio literário ou estético. Não reconheço, ainda que isso possa insultar alguns dos meus companheiros, dos meus camaradas.

Quem são os contemporâneos brasileiros que tem lido, os que gosta mais?
Não ando muito a par do que se tem feito ultimamente, mas gosto de muitos escritores brasileiros. Gosta-se mais de uns por uma coisa, gosta-se mais de outros por outra coisa, enfim, agora mesmo acabei de ler o Romance negro, do Rubem Fonseca, e achei alguns contos magníficos. Posso também falar da Lygia Fagundes Telles, do Ignácio de Loyola, da Nélida Piñon. Li recentemente o Estorvo, do Chico Buarque, achei-o muito bem escrito, de uma invenção notável.

E entre os seus, existe um preferido?
Não sei, é difícil dizer. Eu tenho um fraco pelo Ano da morte. Não sei por que razão; se me perguntarem, não sou capaz de dizer. Mas também é verdade que tenho uma ligação muito forte com o História do cerco de Lisboa e, enfim, com este último [O Evangelho segundo Jesus Cristo] também.

O personagem central do História do cerco de Lisboa é um revisor que comete um terrível erro. Alguma vingança pessoal?
Não, não [risos], até que não. Eu tenho uma revisora magnífica, que nunca me fez uma maldade dessas e, portanto, não tenho qualquer razão de queixa. Pelo contrário, nesse caso o revisor é elemento positivo porque sendo o revisor por definição o conservador do texto; este, ao contrário, é subversível, altera o texto e, portanto, altera tudo quanto vem depois, a história de Portugal.

Com essa crise toda do Leste, com a queda do chamado socialismo real, como anda sua convicção de comunista?
A minha convicção se mantém inalterável. Estamos diante de um desastre, que alguns de nós não vimos a tempo, não compreendemos a tempo e, sobretudo, não criticamos a tempo. Mas disso tudo penso ter tirado algumas conclusões; e uma delas, a conclusão central, aquela que do meu ponto de vista é a mais importante, é que não é possível construir o socialismo sem uma mentalidade socialista. E hoje está aí, diante dos olhos: olhamos para os antigos países socialistas e verificamos que do ponto de vista cívico, do ponto de vista moral, da ética, da convivência dos cidadãos uns com os outros, o socialismo não modificou em nada a mentalidade das pessoas, não as orientou.

Mas também não é verdade que, para haver uma mentalidade socialista, é preciso que existam condições objetivas, uma vivência socialista?
Sim, é certo. Sem as condições materiais, de educação, que levarão à criação da mentalidade socialista. Mas se nós colocarmos a situação dessa maneira, encontraremo-nos num problema sem solução. Se dizemos que, por um lado, não é possível construir o socialismo sem uma mentalidade socialista e, por outro lado, dizemos que para que exista uma mentalidade socialista é preciso o socialismo, então ficamos paralisados como um burro entre dois fardos de palha, um burro com fome que fica paralisado porque não sabe se há de comer do fardo de palha desse lado ou do fardo de palha do outro lado. Na minha opinião, é preciso que isso a que eu chamo de mentalidade socialista preexista. Houve um tempo em que nós pensávamos que essa capacidade de apreensão dos fenômenos do mundo, da sociedade, nos levaria a nossa mentalidade. Nós colocávamos tudo isso na classe operária, mas hoje penso que deve haver uma reflexão mais abrangente.

Dos partidos comunistas?
Mas sem converter os PC sem outra coisa. Um PC é um PC e, se não é isso, deixa de ser isso, passa a ser outra coisa, como no caso da Itália, em que não se sabe o que é aquilo em que se transformou o PCI. O que eu acho é que a criação de uma mentalidade socialista é de fato indispensável para que não se repitam os erros, as falhas, os crimes, os desastres que nós tivemos de assistir ao longo desses setenta anos. Tudo por uma posição demasiado idealista – provavelmente é –, mas a verdade é que, se não existir essa mentalidade, nunca teremos o socialismo.

Existe algum movimento de intelectuais portugueses de solidariedade a Cuba?
Não. Cuba, neste momento, não se fala dela. São pouquíssimas as pessoas que se interessam por Cuba, são raríssimas as que saemem sua defesa. Nofundo é assim: quando as revoluções estão no auge os intelectuais aderem muito, juntam-se muito. Aqui, nos anos da Revolução – e até antes dela, nos tempos do fascismo –, Cuba para os intelectuais era uma espécie de farol. Agora já toda a gente se cansou e, no fundo, julgo que estão todos à espera da sua liquidação.

Mas o senhor não acha que neste momento é vital o apoio a Cuba, independentemente até de qualquer crítica que possa ser feita ao governo de Fidel? O que está em jogo não é a dignidade do socialismo?
Sim, sem dúvida. Romper o cerco internacional que se está a fazer a Cuba é inadiável. Há uma hipocrisia mundial no que se refere a Cuba que é de fato vergonhosa, mas pelo menos aqui não há maneira de romper. Mas é evidente, alguma coisa precisa ser feita, e logo.

Em quase toda a sua obra é possível encontrar uma referência, uma opinião sobre a Igreja e o poder da Igreja. Por que isso, se o senhor é declaradamente ateu?
Essa preocupação com a Igreja como instituição de poder sempre esteve presente em mim, mesmo sendo eu, como de fato sou, ateu. O fato é que a Igreja nos governa muito mais do que aquilo que imaginamos no nosso dia a dia. Então, digamos que tudo aquilo que era tratado de uma maneira avulsa nos meus livros anteriores veio encontrar-se em O Evangelho segundo Jesus Cristo de uma forma mais radical, e o tema central é também o mais radical. Mas não porque eu tivesse a intenção antes de escrever o livro. Ele nasceu de uma ideia súbita, em maio de 1987, que podia não ter sequência, mas que foi pouco a pouco sendo elaborada.

Jesus é retratado como um ser oprimido e, em contrapartida, o Deus de O Evangelho é um Deus excessivamente autoritário…
Eu não acho que ele seja excessivamente autoritário. Quando certos teólogos escrevem artigos nos jornais – também eles muitas vezes ofensivos e insultuosos –, um dos argumentos é o de que Deus não é isso. Bem, independentemente da pergunta que eu inevitavelmente faço sobre o que é realmente Deus para essas pessoas ou que Deus é esse de quem as pessoas julgam poder falar, há uma questão que nos separa. O Deus de que eu trato no livro é o Deus do Velho Testamento, e o Deus do Velho Testamento em si mesmo é autoritário, é rancoroso, é vingativo. Basta ler a Bíblia com atenção suficiente para saber que o Deus dos judeus, o Deus do Velho Testamento, é o mesmo de quem eu falo.

Deus, no livro, representa o poder autoritário?
Sim, mesmo que Ele não represente a opressão, porque pode não ter sido sempre opressor, ele representa, insofismavelmente, o poder. E um poder discricionário. Um poder que, sendo divino, é absoluto. Olha, quando as pessoas dizem hoje que Deus não é aquilo de que eu falo, esquecem que o que aconteceu a Deus ao longo desses dois mil anos é que Ele foi se transformando para se parecer com Jesus. Quer dizer, não há nenhuma semelhança entre a ideia de Deus no ano de 1992 e a ideia de Deus que tinham Jesus e seus contemporâneos. Então, tudo quanto se expressou em toda a mudança, a transformação lenta desse para o Deus do perdão e do amor, no fundo é para fazer parecer o Pai ao Filho. E eu não tenho nem que provar a existência de Deus nem a sua inexistência.

Então por que o senhor precisou do elemento divino? O livro mostra todo um lado em que Jesus parece mais humano e, no entanto…
Mas é que surge aí uma questão que do meu ponto de vista é central. Jeová é o Rei dos judeus, apenas. É o criador do universo, mas é um criador um pouco estranho, porque escolheu para seu povo apenas aquele, os judeus. E na minha ficção o que acontece é isto: Deus está cansado de pagar aqui todo um olhar irônico, para não dizer sarcástico, sobre todas essas coisas, está cansado de ser apenas o Deus de um povo e quer ser um Deus universal, católico, e, para isso, como bom político que é…

Ele era um bom político, mesmo sendo autoritário?
O que eu quero dizer é que, tendo conservado sua relação com o povo judeu, por outro lado esse mesmo Deus – supondo que estamos a falar de qualquer coisa real – conseguiu efetivamente (não direi tornar-se católico, porque o catolicismo também não cobre todo o mundo) alargar aquilo que nós costumamos chamar de sua “área de influência”, que estava limitada a Israel, à Palestina, e que evidentemente hoje cobre uma grande parte do mundo. E, portanto, é esse o sentido crítico de uma operação política que leva a encontrar uma vítima, a encontrar um mártir, para poder sobre o sangue, sobre a vida dessa vítima, construir o edifício de poder que é a Igreja Católica. Agora, é claro que os católicos não gostam disso, eu já sei. A Igreja, quer aqui, quer no Brasil, não escuta nada, é incapaz de pensar nas coisas sem insultar. Mas, enfim, eu já esperava por isso.

Na edição brasileira do livro está escrito que “A pedido do autor mantém-se a ortografia vigente em Portugal”. Por que razão? O senhor acha que a obra perderia qualidade com a adaptação?
Não, eu não acho que perderia. Mas acho que a situação ideal na comunicação entre irmãos portugueses e brasileiros seria a comunicação em que nenhum de nós tivesse de modificar fosse o que fosse na sua maneira de falar ou de escrever, na construção sintática, na norma gráfica, que pudéssemos continuar fazendo aquilo que fazemos e sendo compreendidos sem dificuldade de um lado e de outro. Considero absurdo obrigar num país ou noutro que edições do outro país se sujeitem às normas do país onde o livro vai ser editado. Para mim, quero ler um livro brasileiro tal qual ele foi escrito e quero que os brasileiros leiam meus livros tal como os escrevi.

Mas o senhor não acha que isso pode dificultar a leitura para algumas pessoas? Afinal existem muitos termos de uso diferente na língua.
A língua portuguesa enriquece-se com os termos diferentes de um país e de outro e vão entrar nessa arena linguística – ou melhor, já estão, mas vão entrar agora com muito mais presença – os cinco países, antigas colônias portuguesas, onde o português vai seguir seu próprio caminho e, portanto, vai ser uma língua portuguesa cheia de diferenças de país para país, e o enriquecimento dela não está na imposição de uma norma – fosse ela do Brasil, nossa ou de quem quer que seja –, mas justamente na contradição de que cada país vai levar o corpo comum da língua, que admite ou tem de admitir tudo. E nossa riqueza lingüística de leitores será tanto maior quanto conhecidas as diferenças do português falado nesses sete países. Não podemos ir para uma solução de comodidade, que seria reduzir todas as diferenças de seis países à norma de um. Porque isso é empobrecer a própria língua. Se amanhã um acordo ortográfico se estabelecer – melhor do que aquele que andou a ser discutido, debatido, quase uma espécie de guerra santa –, que possa merecer a aprovação de todos esses países, então aí estou de acordo em que o meu livro se vá sujeitar a essa norma, que será comum de todos. Enquanto isso não acontecer, eu quero ler em Portugal livros de autores brasileiros e reconhecer naquela língua a minha, na forma brasileira. Enriqueço-me com isso, aprendo mais do que sabia antes.

O senhor acha então que a nossa questão é muito diferente da colocada pelos movimentos autonomistas da Espanha, por exemplo, que hoje se voltam contra os acordos feitos para a unificação da língua? Os bascos, os galegos, os catalães querem o direito de falar sua própria língua.
Mas eles têm cada um uma língua diferente. No nosso caso não, e para além das histórias contadas, do estilo e tudo o mais de cada país, há de se mostrar no modo de escrever essa mesma diferença. O que eu peço aos meus leitores brasileiros é que recebam o livro como é e que, se tiverem de fazer um esforço, pois que façam.

Qual será seu próximo livro?
Estou a escrever o livreto de uma ópera que será apresentada em outubro de 1993, numa cidade alemã chamada Münster.

É uma obra encomendada?
Sim, pelo mesmo grupo que criou em Milão, há dois anos, e aqui em Lisboa, no ano passado, a ópera Blimunda, baseada no Memorial do convento.

E essa próxima, como se chama?
Não tem título ainda. Mas o tema é religioso – não fui eu que escolhi…

Desse jeito o senhor vai acabar virando especialista em temas religiosos…
É… [risos] Eu não ando assim tão preocupado com a religião, mas dá uma ideia de que estou a me tornar especialista nisso. Essa história se passa no século XVI, no movimento de Lutero, e depois as várias seitas que surgiram no interior do luteranismo, do protestantismo, e uma muito especialmente, que teve uma importância muito grande no norte da Alemanha e na Holanda e que, neste caso, nos anos de 1534 e 1535, foi um verdadeiro drama, que acabou de fato numa tragédia e numa carnificina, que foi o movimento dos anabatistas. É sobre isso que trata o livro.

E para o próximo romance, já existe um projeto?
Tenho algumas ideias, mas, enquanto eu não acabar esse livreto, prefiro não falar disso.